sábado, diciembre 31, 2022

Se les escapa

 Enfrente de la entrada al stadi Olimpyc está un camino de un parque por el que se puede acceder de forma excepcional por un terraplen, por ahí corren muy diferentes personas; tantas como puede haber en una ciudad cosmopolita. 

   Allí, paseando he encontrado los restos de un saxofón. Me he acercado con mucha cautela, porque me parecía que de él salían sus últimos estertores. Toda cautela es poca en esos momentos porque en muchas películas he visto que es cuando los seres humanos dicen una verdad o confiesan quién ha sido el autor del crimen. A mi, sin embargo, me ha tocado la canción del campesino alegre. Un sin dios. No intuyo que clase de persona puede haber tocado esa canción ante esa traumática separación. 

  He estado una y mil veces acercándome y buscando por los alrededores alguna pieza más, el tudel y la boquilla; todavia, resonando en mi mente esas notas endiabladas. Estando en la ciudad, no parecía probable que hubiera sido un campesino quién hubiera cometido esa fechoría. De uno de ellos supe de sus pasos por las trincheras de la sierra, en Canredondo; pero ese era un ser con mayúsculas. 

 Nada que ver con la boquilla que he podido descubrir por unas hojas atrapadas que pugnaban por escaparse por el viento que se habia levantado. Producía un ruido horroroso. Al levantarla he podido descubrir el porqué; tenía parte de una dentadura postiza, clavada por una de sus piezas . Esa en particular era de platino, no tenía ningún rasguño.

   Igual que todas las llaves, sin sus otras partes habían sido capaces de provocar aquella canción tradicional valenciana. Esta parte pugnaba por seguir lanzando, sólo aullidos. 

  Parecía como si los días de vino y rosa de la primavera y el verano se hubieran quebrado por una ruptura de un orden que había sido golpeado por el tudel que apareció insertado en una rama que se balanceaba como el muñeco de El Fari, en el salpicadero de un coche que tuve, cuando desinformado, me dijeron que todos podían cantar como Camarón, en mi primera aproximación al flamenco. De "como el agua" pase a la leyenda del Tiempo. Y esto era lo que me faltaba ahora, para atrapar a quien había cometido tamaña bajeza. Desmembrar un saxofón, sólo, como quedaba claro por la desesperación de no saber apoyar bien la dentadura. Bajando por las escaleras mecánicas, vi a un señor, calvo él, haciéndose mondadientes con una navaja de 14 centimetros de hoja. Cuando fue a morder uno de los palillos que habia preparado me di cuenta que no tenia la dentadura y en su mueca intuí que su mirada era la de un psicópata. Como prueba, el resto de palos, los metía en una funda de vandorem. 

  Me quedé triste, comprendí que este era otro que había sido vencido por su saxofón. Cuando se levantó, su cabeza iba hundida y sus pasos, desacompasados.

 Sólo había visto esa imagen entre quienes iban a desaparecer. Como hoy, el año 2022

viernes, diciembre 30, 2022

La madrugá

 Esa me la he pegado para subir al Anglirú. La pechada ha sido importante y tras unos kilómetros no sé ni lo que me queda ni si he avanzado lo suficiente como para que me firmen la cartilla. Lo que si tengo claro es que he montado la tienda de campaña, he cogido el portátil y me he puesto a informar de la decisión que habían tomado las cabras de abajo. El movimiento ha sido asambleario, nada que ver con esos partidos verticales que controlan desde una punta para que sólo caigan migajas hacia abajo. En algún momento a eso lo llamaron maná pero claro ahora, nadie puede recibirlo, están las empresas que dan una parte de esto a sus empleados y ellos acumulan que arramblan con  todo. 

 El caso es que me metieron en faena, las cabras , me refiero. Era pronto y llevaba prisa, pero no me sirvió de excusa, ellas también tenían que subir, incluso mas arriba y sus pasos eran más difíciles porque las piedras están en esta época más resbaladizas y además los machos están a su bola, que eso también tienen su dificultad porque van como pollos sin cabeza e igual les dan un empellón que les preguntan quienes son y eso duele, porque unos meses antes se pusieron de un pesado supremo. Pero no como los del Tribunal que a esos se les tiene que echar de comer aparte.

  El tema era si iban a ofrecerse a salir en las fotos el próximo verano. Llevaban años que aparecían en los lugares más recónditos y en las posiciones más espeluznantes. Les gustaba el riesgo pero sentían que estaban siendo menospreciadas, ofreciéndoles una alimentación exquisita pero plastificada. No lo podían entender; si aquel grano venía en grandes contenedores, se preguntaban como podían meter sus pequeñas porciones, porque eran nimias, que eso era otra cosa que les parecía un abuso. Quiso entrar en la conversación un señor orondo que, por supuesto no había sido invitado A mi, me habían explicado que por mi mochila, sabian que era de esos que ni van pidiendo fotos y posturas, cada vez, más difíciles, como si los humanos tuviéramos la frustración de no poder poner cada noche un Kamasutra en nuestra vida; ni tampoco tenían pinta de comer sus hierbas más especiales. 

  Al otro, no, en cuanto abrió la boca, más bien la bocaza, le empezaron a relamer. Terminó ido. 

  Decidieron no conformarse con migajas y yo, no llegar a la cima, pero de todo se aprende 

jueves, diciembre 29, 2022

Un viejo cuaderno

 Cuando recogía aquella habitación, se fijó en un viejo cuaderno que tenía la forma de un harapo. En la primera hoja había anotaciones indescifrables, a no ser para un niño pequeño. Estuvo a punto de partirlo en cachos pero prefirió apartarlo a un lado, con lo que le daría una segunda oportunidad aunque en aquel momento lo tapó con algo que luego tiraría.

  No sabía que estaba llamando a las puertas del cielo.

  Después de aquel día anduvo años descifrando desiertos, sometiendo montañas, arrastrándose entre las olas. De estas, vio sus crestas, donde parecía que todo llegaría fácil, pero también los valles entre una y otra, paredes que parecían dispuestas a arrojarle fuego que deshiciera las gotas. Escalando tuvo la precaución de hacerlo siempre en las condiciones que le habían enseñado sus maestros, no quiso desafiar las ventiscas, como a modo de lección le había sucedido en una mano que por una imprudencia se había quedado al aire que le hizo llegar llorando por lo que sentía como una quemazón que era el principio de congelación. En las aguas se entretuvo, muchos instantes no las imperfecciones fueron dotándole de sabiduría, a la vez que alguna vez, en los últimos años que volver a los desquiciados momentos no era una buena opción.

  Un día, agotado, creyendo emprender otro viaje, ahora sentado. Levantó aquel cuaderno que se había salvado, sólo porque ya había unido varios montones y sus largos brazos no abarcaba ya aquel extraño conjunto de hojas desarrapadas de cualquier protección.

  Dragonio había vivido en aquellos parajes y se jactaba de conocer cada palmo de aquel cauce. Sus tribus, su fauna, su flora. En la última hoja ponía: Hoy entre alharacas y bendiciones, el ser humano ha empezado a colonizar nuestro habitat. Diez dragón pis vamos a interponernos para evitar esta locura. Cuando vuelva os contaré el resultado de nuestra acción.

  No lo escribió. Hoy el río ha sido tomado por los edificios.

  

miércoles, diciembre 28, 2022

El gran viaje

 Fue a Saimán del Norte y en una primavera lluviosa. La noche había caído y el agua soñaba acariciar aquella mujer que conoció dos veranos antes.

 Lo que entonces vivieron era lo cierto; bajo aquellas arboledas, con el agua que les flotaba en su pasión. Andaban conscientes de la paz del entorno pero viéndose sólo en la otra persona. Cada centímetro de la piel del otro había sido surcada por un velero de pasión, en viento favorable. Ella dió lo que él la pedía y este no guardo ni un gramo de su lascivia desatada para entregarse a ella, insaciable.

  Aquello fue hace dos años y cada uno de los días parecía que había engendrado océanos y cavado simas kilométricas para volver a aquél sueño, que les era tan real en determinados momentos.

  Ella salió de aquellos, tocada, dueña de todos los placeres que había compartido.    Sintió que debía salir, cogió una mochila y se adentro en otras culturas, entre aventuras y estancias Kapucinscescas llenas de horas de charla en la cocina. Se aproximaba a este encuentro con vértigo, porque no hay nada más inseguro que no saber lo que recorrió la cabeza de su compañero durante todo aquel tiempo.

  Sobre una lágrima escribió la aproximación, sonaba en un do grave por aquellas noches bajo el ruido de las bestias que afloraban a su alrededor; un mi sostenido la sostenía en aquellos momentos en los que un paso en falso la podía poner en medio de un choque fortuito donde el daño podía avocar al caos. 

  Con el sol, agudo de un amanecer extenuante, el Sí sostenido afloraba nada más intuir el primer rayo.

  La siempre se la ponía cuando los caminos podían ser tan diversos que el recuerdo de aquel tiempo, dos años hacía, era lo único que la calmaba de sus miedos. Nada había más pleno que la lengua de él, relamiendo su oreja que había engullido para escuchar el sonido de un corazón que a ella le golpeaba en tantanes de éxtasis.

  Mientras él, en aquellos dos años, se había unido a una banda de música. Tocaba el saxofón, como había explorado en ella su sexo de mil tonalidades. El Fa sostenido agudo saltaba sobre la piel de aquella juventud que le había motivado para hacer el sólo de Clarence, en Drive all night. En un Tc había encontrado a Kenny G que hacía tiempo le había revelado la senda apenas excrutable a un lugar recóndito donde poder alcanzar a otra dimensión.

  Todo esto había pasado según se acercaban el uno a la otra, presionando una octava donde habían comprendido que tendrían tiempo para ser, otra vez dueños, de un placer infinito que no sabían cuánto duraría pero en el que volvían estar a punto de embarcarse para navegar hacia el nacimiento de otro salvaje Amazonas

martes, diciembre 27, 2022

Inocenta rada

 Se puede matizar un poco; sobretodo porque lo ha escrito en unas hojas que han servido para ser la mayor degeneración del periodismo que se ha publicado en años.

  Podría ser eso, bueno, lógico porque esa aberración la tienen una serie de sinvergüenzas que no tienen un sentido del respeto dentro de una comunidad. 

  El asunto es que esa basura, es leída por algunos y metida en los resúmenes de prensa de radios y algunas televisiones. 

  La pregunta sé que es retórica¿por qué sobrevive algo que raya en lo delictivo?

  El poder político; no existe ninguna otra explicación. La gente cree informarse con titulares y estar impreso da una cierta credibilidad a algunos lectores que necesitan reafirmarse con varios medios cochambrosos.

  El político lo sabe e inyecta mucho dinero, pero mucho a esos medios de comunicación infectos. 

  No, no lo hace con su dinero, ni el de su partido. Lo hace con el mío, me podría dar igual si lo hiciera con el de los crédulos que luego te repiten sus preguntas de mierda como en el 11M; pero no, hacen un reparto criminal en el cual solo subvencionan a los que son capaces de mentir, con medias verdades, calumniar, poniendo preguntas del tipo, ¿nació tal ser de un animal racional? o señalar, sabiendo, ellos, quién tienen detrás. Todo esto se viene sucediendo a través de los años. 

Se acepta, sin ningún planteamiento de utilizar el dinero dado para dar una información digna. 

   Si sucedió antes, porque debería cambiar ahora, se preguntarán muchas. Me sale la contestación, alguien diría que utópica, pero más racional que lo patrocinar al mentiroso. Me viene a la cabeza, porque sigue existiendo el espíritu del 15M, donde muchas personas hicimos un renacimiento sobre hechos aceptados que tienen que cuestionarse.

 El periodismo financiado como un arma de un ejército contra la otra parte de la sociedad es una de esas canalladas que se deben cambiar. Algunos abogan por una ley de Medios.

  A priori, ¿Alguien, en su campaña electoral, sería capaz de decir sólo financio a estos determinados porque los demás mienten?

  Y entonces, irían a unas entrevistas con, por ejemplo, CTXT, LaMarea, el salto, canal Red y les dirían tu mientes en esto, esto, y esto.

   No va a pasar, porque existen equipos y rivales y los del equipo, van como ciegos. No ven ni a quien ha sido el mejor jugador del mundo, Messi, porque no fue de los suyos.

  Y en eso andamos, en que te digan chorradas por la calle, que si el referéndum, que si eta y claro, con una lagrimilla en los ojos, porque no será, o si, les contestas y yo me voy a follar a una rubia, por poner un ejemplo y aunque sea algo bestia, pero ya está bien de financiar a tanto canalla suelto que vomita sus heces y si no que se lo digan a esa tal Maite, y su defecación mental de comparar un ahorcado del régimen iraní, con Podemos. 

  Se tiene que estar o muy necesitada o muy consciente de ser una mierda y quién los financian deberían comer de esos excrementos

   

lunes, diciembre 26, 2022

Brocolí

 En mitad de un empedrado entre brócolis, me viene el recuerdo de lo que hice comer a mí hijo. Tenía 8 años y no era consciente de lo que le estaba haciendo. De hecho, cuando he vuelto a aquellos tiempos y esas imágenes, pienso que él era más consciente de lo que pasaba alrededor. Decir más listo, quizás sería una imprudencia, pero más consecuente seguro.

   En aquellos días, como en estos, alguien, un policía, le había dado una patada "voladora" a nuestro vecino; mi chico no se calló y dijo "eiba, vaya patada", claro yo tiré de su manga, para que callará, alguien había subido hasta nuestra posición en el campo y Jhonny, así le puse, lo siento, seguía diciendo: "brutal", más por la plasticidad que por otra cosa. A mí el hombrecillo insufrible, con el que había corrido en maratones me señalaba las dos manos juntas. Yo, le implore a mi chico y cuando este siguió enganchado en esa imagen tan icónica, le tuve que tirar, ya del brazo y le grite, dios le grité como un energúmeno, como no lo había hecho nunca y calló, por unos eternos minutos; mirándome, como implorando entender algo que no había pasado nunca. Le solté, y metí la cabeza entre las dos manos, hundiéndome más y más hasta ser pequeño, ínfimo; a la vez, mi hijo se había ido alejándose, como si yo fuera alguien extraño. Una bestia pero no en el sentido que había utilizado antes para calificar aquella patada en la espalda. 

  Luego se quedó parado, separado por un océano de mis lágrimas. Pensé que no habría embarcación que nos volviera unir, aunque fuera para dejarnos extenuados en las orillas, donde nos podríamos recoger. Fue José quien salto las diferentes vallas, quien nos cogió de la mano y quien nos bajó al campo. Me dijo que había visto lo que había pasado y se había percatado sobre quien había subido y como había tenido que reaccionar.

    En el campo, sin cambiarse, después de un largo partido en el que había sido el héroe que siempre fue en nuestra "calle muerta" y en el "club", empezó a enseñarle sus trucos y hacer sentir un héroe a mi hijo y un ser afortunado a mí. Cuando me pidió irse a cambiar y con un gesto, pidió a los empleados de recuperar el campo, un poco de tiempo. Mi hijo me tuvo como conejillo de indias, 10 minutos más. Y como narrador de sus aventuras sin fin, durante 20 eternos minutos en el que de vez en cuando me pedía que le soltará de la mano porque iba a hacer otra demostración. 

   Después de aquello, volví a hacer un curso de teatro, porque esa intensidad era un masterclass para recordarme los tiempos con otros maestros, Roberto, Pablo, Rodrigo, Stern.

    Cuando abrí la puerta de nuestro piso. Me dijo, muy serio, papa, estoy seguro que no puede haber ningun policía que pueda proteger lo que ha hecho ese otro.

     Le abracé y en una lágrima viajaba el encuentro en el que se embarcaba siempre mi hijo. 

     Luego cogía un poco de brócoli, lo preparaba como sólo el podía conseguir que yo me lo comiera.

domingo, diciembre 25, 2022

Mil tiempos después

 Son días de descubrimientos cuando parecía que todo estaba visto. Sobre un pentagrama escribieron millones de sueños y apenas uno descubrí. Todo era tan grande. 

  Me acerco a ellos con la impaciencia de llegar, pero con la imprudencia de no poner los pies en los lugares que me sirvan para atravesar las corrientes. Me mojaré para entumecerme y avanzar más despacio pero muchas veces fue así, y ahora, aún aprendiendo, la cabra es de tirar a la roca más vertical, pero en mi casos con caídas, por no tener las pezuñas de la paciencia para reafirmar cimientos. Antes pasó con aquel inglés en el que me sumergí por años. Metiéndome en cursos de C1, porque sí, porque era capaz de convencer de mi frenesí a la profesora de verano de la Autónoma, cambiando la letra de una Desolation Row, en el que creía haberme embarrado, cuando en realidad era un Frankenstein, que había robado retazos de fonología en un libro para actores, había oído a Coldplay aunque no para animar a ningún Manchester e incluso salí a los Carnavales por si Shakespeare podía traer a Julieta para que tuviéramos un lecho, sin familias que nos deshicieran de nuestras pasiones. 

   Publiqué una despedida por creer que el inglés había desaparecido; no quería tener nada del tiempo anterior como Harry, nada de su padre y madre; la noche se acercaba, pero no estaba oscuro aún y entonces descubrí sonidos para quedarme extasiado sobre una senda desde la que veía pasar el mundo, aunque en aquel espacio se habían cercenado borbotones de ilusiones. Tuve visiones, pero no eran de  Johanna, era un señor con un tambor que iba pisando los mercados de las cosas caducas, para impregnar gotas de eternidad porque eso era lo que nos dejaba lo compartido. En cada uno de los granos que recibían aquellas aguas, se instalaba un jardín y de él brotaban ramas y hojas para construir una cabaña, pero todo iba rodando como una piedra y nada permanecí. Todo se erosionaba, pero el titiritero quedaba para quitarse la chistera y que manarán intentos. 

   Como hoy, como muchos días de los de siempre, sabían que podrían existir los desiertos con horizontes para plantar las haímas del conformismo. 

   De los oasis, aún en algunos que eran espejismos, miraste su profunda belleza, siempre se escapó, estos días abrí pozos y con ellos juego, para devolverla todo logró que no se arrasará. 

  No supe comprar flores como la señora Dalloway. Esta tierra es la única que me dijo que guardará, por si al plantar lo que he vivido y pienso, crecieran pepitas con flores para otros mundos.

sábado, diciembre 24, 2022

Golpe a golpe

 Golpe por perderme tantos años las voces de Serrat.

 Golpe por andar por ahí, sin hacerme de la Trenza y a fe que dudo de mis intenciones. Paro el dedo por unos minutos; ahora confirmo, ... o no, por ahora 

  En "tres minutos, una exploración", un documental acerca de tres minutos grabados unos días antes de la invasión de Polonia en 1938 por parte de las tropas nazis de Alemania, observas a aquellas personas, sorprendidas porque estaban siendo capturadas por una cámara y no podían entender que luego pudieran aparecer en alguna pantalla. Poco después, entraron masas de muchachos embrutecidos por ideas que habían colocado de forma estratégica en altares de sus imaginarios. 

  Era burdo todo lo que les ofrecían, pero ellos no vieron esa corta película que como la documentalista podría haber sido en su iglesia. Les hicieron creer que las sinagogas era un lugar donde les podría destruir todo lo que su imaginario parecía ser el sustento de un mundo que en muchos casos, ellos no vivían. 

  Amar una tierra que ellos no tenían; un orden, donde siempre habrá jueces que lo encarcelan para que sus súbditos lo vean entre rejas. 

  A Joan Manuel Serrat poeta con guitarra, interprete de otros narradores en verso, no le podrán ver en escenarios quienes se acostumbraron a ir a los conciertos. Su voz, con palabras sinceras para nosotros, estarán en alguna noche solitaria o cuando nuestros pequeños maestros nos hagan recapacitar por lo que aún podemos descubrir. 

  Visitó países donde golpe a golpe siempre estaban familias que dicen respetar a un dios que les permite robar y a un orden por donde ellos se cuelan para que sirva a sus intereses. Su auditorio, a cambio, sabía que les hablaba a ellos; al chico, habitante de la calle, mientras su madre limpiaba las escaleras. A la joven que percibía que su padre había sido arrancado de su oxígeno que hacía que caminará a bocanadas por las inmensas calles, con un hilo conductor a un trabajo repetitivo en el que había agachado la cerviz con el único fin que la inteligencia le volviera ante los ojos grandes de la niña que saltaba a la comba, se desataba del círculo en el que había entrado para salir a abrazarle.

  José Martí Gómez un día dejo de estar en la radio con nosotros; había hecho poesía de la realidad con sus crónicas; nos había acompañado con su voz para envolvernos de la desnudez de lo que buscábamos conocer. Eso queda, estamos impregnados de los retazos de Carlos Llamas para deshacer con una ironía tantas madejas que se inventa; de Iñaki Gabilondo, para recibir los compromisos con una sociedad que en sus pasos al trabajo, necesitaba comprender porqués, sin ser chillados, ni bendecidos con mentiras. Joan Manuel ha caminado todo ese tiempo con ellos, para mirar los escaparates por los que pasábamos. No, no recuerdo todo lo que fui pero estoy con todos ellos para alejarme a otros lugares. 

   No nos han cubierto las sombras, pero llegan. Mientras, disfruto con quienes he recorrido caminos porque en este mundo lleno de mentiras y sometimientos, sus sonrisas me condimentaron, sus palabras rompieron las ataduras de lo correcto y en su compañía se me quitaron de temores. 

   Serrat buscarle cuando los tantanes programados por los dueños quieran invadir el bar donde Juanito, chino él, habla con quien en verano verá el huerto que le alimentó en su niñez y le dijo que debía marchar porque no daba para más.

   Serrat para los niños que maman cebolla como el alimento al que les hemos condenado por nuestras costumbres y nuestra insensibilidad. Son violentos 7 jóvenes que se exponen al rugido del dueño de un motor y admitimos el maltrato animal que además nos extermina en agua y gases. 

  Golpe a golpe somos poderosos en nuestra extinción

   

viernes, diciembre 23, 2022

Miras, bobo

 Me vuelvo para restregar una lágrima que le ha caído al periodista escritor. Disimulamos por la emoción; a mí, también me pasa, te llena de rabia esos que tienen la valija rebosando de dinero pero sin el orgullo de sentir de donde nacieron.

  A mi, por ejemplo, por mi manía de apurar la luz, ya sin luz, me ha pasado una piara de jabalíes a 5 metros. Ellos, sorprendidos, pero yo, ¡pálido!. Los primeros eran grandes de narices; el último es el que me ha dicho ¡Qué miras, bobo!. Yo, he dado unas palmadas por si asustaban, pero más ha sido a mí, el que se había quedado retrasado, ¡la madre que le parió! era grande de narices.

  Me ha dicho: monta. Después de unos segundos, ya subido y recuperado del casi infarto, creo que mutuo, le he preguntado si era un Uber; uno nunca sabe en forma de que se presentan las cosas en la vida: a la virgen la preño una paloma y a los magistrados caducados, se mantuvieron ellos mismos, con imparcialidad, aunque fuera la de sus huevos morenos. Con el capitalismo campante y salvaje, y a esas horas, sin nadie a la vista, me hubiera costado un riñón.

  Menos mal, me hallo montado en un jabalí enorme. Le he preguntado si molesto. Por lo de la ley, ya saben cómo estamos por aquí, ¿Qué si les van a dar casa?, cómo al rey y sus parejas u otros emigrantes. ¡Que si para que te montas a un independentistas que quiere la separación de España pero subiendo el sueldo al obrero, a los pensionistas; también quiere que los ricos paguen más impuestos y salarios. Digo pagan, porque alguno por pegar, lo que se le ponga por delante. 

  Es más acabamos de pasar por su restaurante y que se ha puesto a disparar. Le he dicho: ¡Oiga, oiga! ¡Que voy montado en el jabalí! 

  ¡Hostias decirlo y se ha puesto en trance y las venas de cuello no se agrandaban, se esparcían: a él, por cerdo y a tí, por rojo, nos ha dicho que lo hacía.

   A mí, me daba igual, ya les conozco, y remedio poco, pero el jabalí, el jabalí se ha puesto como un cerdo: bufaba, se bañaba en el barro que recogía y arrojaba al interfecto.

  Idiota, le decía, yo, desmontando, me había ido a un lado con una virgen, pero, mi montura ya estaba lanzado, hastavbrillante

   ¿Qué tienes detrás? Una virgen,yo he escondido mi compañera, por si acaso. ¿Esa te habla de matar?, memo, o ¿de robar y no pagar a los que te trabajan, por mucho que vivan en un pesebre?

  Menos tenerlas de adorno.

  Madre mía cuando ha visto la miniatura del coche de la guardia civil¡Ufff! ¿qué crees que van a defender a los que roban? 

   Ha hecho un gesto, como diciendo: ¡Anda monta y vámonos, que te conozco!

  Ella y yo nos hemos echado dos besos de agua, para recorrernos, pero claro también desde la pureza.

  ¡Ay, melón! Me ha hecho como único comentario el jabalí.

   ¿Qué tal si te dejo aquí? No me ha dado opción a decirle que andamos por Carrascosa.

   Se ha ido con una hembra, yo regreso por si se ha quedado por allí.

   Claro son las doce, para mí que ya me queda sensualidad a estas horas.

     Al único que he encontrado ha sido al jabatillo. Iba un poco caliente y le he devuelto: ¡Qué mirás, bobo!

  ¡Anda pa' lla¡ me ha tirado a la realidad

jueves, diciembre 22, 2022

Corredera

 Si te acercas al balcón te das cuenta que una puerta corredera podría quitarle su encanto a un ventanal de madera y cristal, pero que te podría ahorrar muchos fríos y alguna que otra mosca, cuando estas se vuelven pesadas.

  Llevo una vida en corredor, pero bueno, alguno lo llama en andador y de una manera o en otra,  me da la sensación que me ha abierto muchas noches como hoy, con las nubes recién aliviadas. Te envuelven y el ambiente te abraza como un agua en una montaña que dulcifica toda la sal que has acumulado cuando acabas de coronar en un verano explorador. 

  No siempre fue así, de joven era el fútbol y otras veces, elegiste otros deportes; pero, a este he vuelto  desde que lo descubrí entre agujetas, lesiones, alguna, no muchas y entrenos para recorrer un mundo. En este última época, aunque haya cambiado los hábitos para salir cuando el día ya ha cumplido sus "ayes", y todos los músculos, por fin, parecen descansar y regenerarse de lo que le requeriste el día anterior; es cuando los gemelos parecen haberte dado una tregua y disfrutas como si las hojas caídas te elevaran y salvarán de un suelo con dedos en garra.

 El límite está en lo que se ha vivido hoy; cuando desde la huerta contemplas la Hueva y el Pico del Águila, te olvidas de alguna rotura al coronar este último y de alguna subida pletórica del primero, ahora lo que sueñas es que alguna vez podrías recorrer estos dos más los siguientes, ese subida al balcón de Trijueque, a Torija. Sabes que ya no lo harás, que tus piernas y tu cabeza no están para tiempos infinitos corriendo; sin embargo, lo sueñas, labrar con tus pies desnudos de años.

   Correr es sentir cada uno de los metros que avanzas, mirar a un lado y a otro para recordar pasado y sembrar futuros; también es no ver los ojos que se acuestan para que no les percibas, por si te da por ser un depredador. ¡Cómo no lo voy a comprender!. 

    Por las noches, sólo ves sombras de gigantes, pero yo no los embisto; no sé lo que esconden, pero me siento arropado; son de los seres humanos de los que no sé lo que encierran; algunos se ponen nerviosos porque se les da derechos a los animales, ¡cómo si ellos no los respetarán!. 

    De Eddie Veder escuchó su música, y si, de Clemons, la que hace a través del saxofón; ellos si muestran parte de lo que son a través de la belleza de sus sonidos. Hubo un tiempo que al correr los cascos para escuchar a Dylan, Van Morrison, pero ahora en ese correr entre brumas y luces, o entre sombras o por un día de un violento sol, me recreo con el silencio que me rodea y entonces fluyen los ruidos de mi mente, algunas veces tienen armonías, otras veces melodías, pocas veces, el trueno de un exabrupto por algo que no afrontaste o confundiste. 

    Subes lento; no, no hay tiempo, sólo un ritmo propio, algunas veces te sorprendes que se suelten esos pesos que se instalaron en los gemelos y que te son tan cotidianos; entonces empiezas un Long Way y la cadencia en la voz de su autor te lleva a recorrer una autopista, aunque su magia aparece por las pequeñas carreteras que te gustan recorrer. Ella camina por la vega del Tajuña vestida por tantas ropas que realzan su hermosura.

     Existe una puerta corredera cerrada; dentro el amor de una familia arropa a quien ha ido dibujando su figura sobre las nubes; escucho al trovador de Brother the Clouds porque con el pincel de su voz mezcla los colores porque él también ve a esa habitante y la describe para que su imagen luzca en las nubes por tanta bondad que ha ido derramando. Por momentos, siento que sus gotas llevan mezclas de abrazos, labios de no dejar de intentar rehumanizar las quiebras por egoísmos; por si al escribir eres capaz de abrir cuevas para contemplarnos desde The Dark; por si podemos seguir nuestras sombras, aunque sean en las arenas movedizas de lo que se nos va.

    Veo una luz detrás de aquella puerta y dentro el amor la ilumina

miércoles, diciembre 21, 2022

Gallina en un tejado

 Debo confesar que yo con las gallinas, fui un gallina y sin embargo, me encanta mirarlas. La última vez las visité para ver si les afectaba los sonidos producidos desde mi saxofón. Fue desesperante en el primer momento se escondieron y se metieron en el edificio que les han construido los del Rincón. Eso si guardaron un  silencio, pero creo que era muy incómodo. En ellas, esperaba un algo; un movimiento espasmódico, un ki, ki, pero ni un cuac cuac, que si es de pato, pero también lo hacemos los humanos cuando algo se derrumba y nadie nos llama patos. Luego, durante un momento que me desfile con la música entre las plantas de invierno y alguna que luchaba por subsistir en un mes de Diciembre, no frío pero si lluvioso, pude percibir que salían unas pocas, otras prefirieron esperar a ver en que terminaba aquello. En sus ocho meses de vida, habían visto gente muy diversa, pero empeñados en darles la murga, confirman que no.

  Existen algunas blancas, otras negras, más de tres de gris brillante y algunas con unas crestas que nunca vi a un punki y mira que estos siempre buscaban exhibirlas en las formas más curiosas y provocadoras. Las gallinas que saben de mis limitaciones, en ese punto son más discretas. Si las mueven, si se pavonean pero como unas reinonas, mirando a un lado y otro para ver el impacto que nos producen. A mi me pasa que más de una vez, algunos días, ese no parar lo veo en más de uno de los míos. 

   Con los años trató de racionalizar todo ese jaleo, a veces me resulta divertido, muchas otras, después de largo tiempo, agotador pero nunca pensé que pudieran superar a las locas gallinas de mi tía Petra, mira que estas estaban libres por el pueblo, cerca de la fuente; pues los míos son capaces de caminar durante toda una sesión como pollos sin cabeza, de tal manera que si les preguntará que se les ha explicado, aplicarían el método gallina en espasmos e irán dando cabezazos, mirando a un cómplice y al otro, para al final, claro, confirmar con un cuac, que mira que descoloca, pero ya, llegado el momento, te parece lo más lógico que puede lanzar ya que no ha habido concentración en lo que han hecho.

  Alguna se sube al tejadillo. Desde allí, parece mostrar un cierto predominio sobre las demás. Muy pocas repiten ese gesto. Las demás parecen aceptar ese exhibición y hacen su vida con alguien, haciendo un "gran hermano". A quienes les damos una cierta protección con una malla "gallinera" nos pone en sobre aviso porque para todas las otras aves que se alimentan de ellas, en sus sobrevuelos por la zona. 

   Te enseñan que debes tener dar visibilidad a quienes te ponen en peligro. Quizás quisieran pasar desapercibidas por su "pavonearse" con su poder, pero a la vez a esas especies las tienes que que nombrar porque ellas te llevan a los abismos.

martes, diciembre 20, 2022

Intermitencias en sala

 En alguna sala apenas iluminada, puede ser de un  bar o de una piso, puede encontrarse alguien hablando con la parroquia a la que siempre se encuentra a esas horas; se comunican en medio de un guiñote, un tute, o arriesgando en el mus; en la otra sala, alguien leyendo una página para entrar en el agujero muy oscuro del último libro de Houellebecq, donde subirse a una piedra que le saque de una corriente sin sentimientos

   Una presentadora de televisión vende el producto que mejor les cuadra a sus patrocinadores. 

   No muy lejos, en otra sala, con una madera, noble, se reúnen un grupo de gente que estudiaron un Derecho que tendrá sus matices, pero no está abierta a las trampas. Ellos sueñan tener la misma textura que la decoración; sus actos no lo son. 

    Por la carretera, fluyen coches formando un manantial que salpica gotas de retazos de muchos cansancios, de otros miedos o de incertidumbres sobre como llegar a fin de mes. Alguien lleva una furgoneta, como la del protagonista de "Sorry, I missed you" de Ken Loach, es un extranjero que se busca la vida cumpliendo al pie de la letra cada uno de los momentos de la película. Sus hijos, el golpe con su medio de vida, los nervios por cumplir los plazos y los desprecios de receptores que creen que viven en un mundo del comunismo, cumpliendo con todos los ritos del capitalismo.

    En la piscina, una mujer busca que no le pongan más normas electrónicas porque todas las que ya cumple la tienen al borde de la exasperación, incluso antes de pasar por el torno de entrada a ese completo polideportivo. Por momentos cree que para muchas instituciones, empresas avanzan es quitar del medio a quienes le podrían ralentizar; algunos gobiernos lo creyeron también durante la pandemia.

    Encima del suelo de un gimnasio, alguien anima a su alumnado para que no se limiten. A que se descubran siendo otros, y dentro de estos, que les busquen sus matices, como comerían, como andarían, como mirarían; el mundo va a ser descubierto desde sus percepciones y les ayudará a quitar el velo con los que los hayan percibo.

    Salones sin danzantes contienen a quienes diseñan una música y una coreografía para ser seguida por los ciudadanos. No les importa ninguno, son intercambiables; sólo quieren ganancias y sumisiones. En una sala de al lado, una joven mece su cuerpo sobre un espejo que se ha curvado para homenajearla.  Estos coreógrafos no pueden contener toda la sexualidad que está en los pasos que sobrevuelan para posarse sobre espectadores extasiados. Con los dedos de su mirada, se recrean sobre partes de esta ingrávida realidad.

    Sentados en sillones anclados a la historia, vuelan martillos que golpean a sus súbditos; tienen el poder de destrozar los actos cotidianos, para convertirlos en momentos de paz, como los niños de "The Wall", que caminan dirigidos. 

    Salimos de todas las salas y cruzamos plazas, allí nos entretuvimos en mirarnos a los ojos, y en escuchar palabras que antes eran sólo oídas, somos mucho más que las maquinaciones de los servidores de quienes quieren el poder. 

    Por desgracia, en una sala, muchos sirven a estos últimos, sin darse cuenta de lo que están viviendo con sus actos

lunes, diciembre 19, 2022

Significarse

Quedará en la memoria no haber visto, en directo, un partido que califican de irrepetible. Correr hacía Canredondo es imprimir algo indeleble que un día siguiente te podrá impedir repetirlo, pero haber podido pasar, un día más por los valles que cierra la pista es algo que te libera de tantas correas como se van apareciendo para asegurarte, dicen; para llevarte a algo, como me recordaba alguien, que ya no voy a poder conseguir. No sabía que un día leí, poco, a Kavafis y su Ítaca, donde escribió que lo bonito habrá sido el viaje aunque lo emprendamos con un fin definido, y estos 42 días, por ahora, es un soplar para descubrirme en imposibles que se deshacen, sobre lo que siempre había certificado mis abandonos. 

   Tocar el saxofón es un bello encuentro con mis murallas y mis pasos dados en un maratón, hasta completarlo; es un celebrar lo tiempos que coincidí con Raúl, ahora que nos vamos dando cuenta que no lo pudimos retener y nos deja en la memoria tantas sonrisas y tantas enseñanzas en su compromiso con nuestro espacio común, el Rincón Lento y su búsqueda de lo mejor para sus dos amores. 

    Parece también imposible poder ayudar a Amir Nash Azadani pero nos significamos en visibilizarle, como el lo hizo con las mujeres de su país. Está en peligro de muerte y no tenemos el suficiente entusiasmo de los ganadores para requerir su derecho a la vida.

  Lo hacemos por su vida, por lo que defiende e incluso por nuestro egoísmo, para que no demos nuestra voz a los que hablando de libertad, dan dinero a los tiranos que utilizan la mentira para sus manipulaciones; para al final encerrarnos en sus redes.

domingo, diciembre 18, 2022

Hyman

 Son marcianos; vienen de otros lugares por ver lo que otros les cuentan. Él no se pudo quedar entre lo que vio y como se autodestruían quienes debían estar juntos, regresó a Nueva York, allí, era conductor de coches y barcos. Por aquí andábamos a la deriva, el volante se lo habíamos dado a un oportunista traidor que caía bien a las grandes empresas alemanas que ya entonces a parte de la codicia que les ciega a pesar de ese aura de emprendedores; el timón de lo concedieron a un flautista de tierra de marinos pero sus aguas fueron la indecencia, para enriquecerse y la crueldad a la que tapó con un manto de crucifijos que callaron porque su dios es humano y necesita enseñarse sobre los cuerpos de los que creen que avanzar es posible sin la necesidad de ser sumisos.

   Los Hyman de hoy, tienen las noticias al momento, pero ¡Qué noticias!. El programa más visto,

   Por eliminación 

   Por sugestión

   Por caradura

Es un programa donde no se hace ni más periodismo, ni menos. Se hace canallismo.

   Cuando tú dueño, tu rico padrecito tiene la capacidad de eliminar de la parrilla televisiva un programa que te está ganando en audiencia y está dejando en vergüenza tu famoso eslogan, entonces andas pisando cadáveres que te alzan para tu gloria.

    Cuando produces sugestiones entre quienes se te acercan pero tu cabeza en cenizas, tiene el origen de haber quemado tu profesión por dar valor a papeles podridos enfrente de a datos contrastados, estás creando espejos defectuosos que violentan una sociedad.

  Cuando tu caradura te lleva a gesticular como un mago que crea la ilusión en el espectador de conocer una sociedad a la que en tu análisis le tapas el mundo que votaron tres millones de personas, te conviertes en un canalla.

    Primero dejar fluir rios de venenos de timadores con mensajes manipulados que son alimentados por fuentes ocultas o no, como patrocinadores, como defraudadores en negro que sacian los nacimientos de esas aguas empozoñadas que nunca les afectará, aunque debiera porque son gérmenes de violencias dentro de la sociedad.

   Luego, esconde, ¿"más periodismo", puede desaparecer a quienes han sido capaces de desbrozar caminos y ayudar a mantener una sociedad en riesgo, a salvo de intrigas y asociaciones para delinquir?

    Esos Ferreras quisieron ser unos conductores tramposos que nos quisieron guiar por parajes suntuosos, grandilocuentes caídas en arco iris pero todo ello con final en ser sometidos a los pies de quienes en el 36 volvieron a guerrear para seguir aplastando y casi un siglo después, sin haberse ido, creando escenarios semejantes.

    Hace una semana, un año después, con las mismas personas tuve la oportunidad de contestar a unas simplezas que habían dado el valor de sabiduría de saber estar en un estado medio.

  Como Hyman tuve que salir conduciendo para un encuentro. 

   Les dejé, triste de mí, con mi pesadumbre de pensar que se sigan alimentando con quienes en este periodo pasado se han quedado desnudos y desquiciados.

    El señor Chesler vino y fue descubriendo las Españas, el otro señor soñó guiar y chocó contra quienes no le dan su volante.

 Navegan a duras penas con velas hechas de retazos hacia sus propios descubrimientos por mares de aguas y tierras con gotas de filos de navaja

sábado, diciembre 17, 2022

No saber de sombras

 Andaban sucediendo cosas. Algunas parecían llamadas a ser la entrada a las olas del caos. 

   Recogiendo aguas, vientos y días sin sol, pudiera pensarse que todo estaba avocado a los más grandes momentos en el universo. Eso era muy aparatoso, pero miré la sombras para identificarme. Muchas eran confusas, tenían las formas con las que había tropezado durante años.

   De una extraña, huidiza, casi tridimensional diosa, no encontraba explicación. Me acercaba, arrobado por su personalidad, porque quería tocarla, besar su latido, fundirme en su ojos de lecho de miel, pero se movía y se alejaba como el cometa en el que había soñado traspasar el universo.

   Fui a luchar, despojado de armas, ahora que las togas se han lanzado a afilar lo que tú ves con las piedras encontradas en las simas oscuras, nada de grandezas en Montes perdidos.

   Volví desheredado porque se me negó su presencia y subido al tiovivo de desconocidos, desconfíe de la tierra firme; si esta había sido capaz de escondermelos; sólo me quedaban las aguas y allí me ahogaba porque las ilusiones se me escapaban entre los dedos. 

    Creí ver un islote, en él, una sirena; soñé agarrarla en el espacio pero tampoco tenía cuerpo e incluso aquella, la de ayer, también se fue, ¡Qué importa! Nosotros no somos los mismos y los cielos nos hablan de enlazar los cuerpos porque perduran los sabores, cuando las palabras se repiten, pero sin la lujuria de ser llenado de la otra 


viernes, diciembre 16, 2022

Soy nadie; vulgaridades

    En mi busca por los pueblos, con la mochila, como aquel juglar, José Antonio, yo lo único que encontraba eran barbaridades. Siendo yo, como ese que presenta un libro diciendo que algo haría la república, de una discreción y pulcritud exagerada, he dudado mucho en poner aquí un texto que sonroja hasta mi perro, cuando se lo leí como medicina en una noche de invierno.

        No me entretengas cariño, entre telas y canciones

        para decirme que yo soy tu amor eterno.

        Bájate el pantalón ya, y méteme el badajo

        que con las cosas de placer, lo de mas

              me importa un carajo

      Me cuesta mucho seguir tras esta vulgaridad, pero le prometí al casero de aquel pueblo que al pan, pan y al vino, sin coca cola 

    Nada más importante que llevar una ristra de chorizo y regarlo con un vino de crianza

 Soy nadie y sin embargo, cuando el campo me posee soy el ser más importante del mundo, porque puedo dar cuenta de él y dejarlo impregnado en los abrazos de mis ojos.

  Puedo no ser nada, pero pensar que una médico luchando por la dignidad en el desarrollo de su oficio dentro de la medicina pública es el ser más valioso que ahora puede poblar la tierra.

 Lo podría ser porque cuando les vi pasar a mi lado, jóvenes; unas veces maravillosas, otras siendo sólo yo una sombra, se escurrieron hacia unos estudios exhaustivos en los Bachilleratos y ya en su carrera. 

    ¡Ser médicos! ¡Qué honor!; 

      Ellos son y los especulares que les reducen a meros ejecutores de sus maquiavélicos modelos, son despreciables mercaderes jugando con sus conocimientos de los primeros y con los que consideran, sólo clientes, cuando son pacientes.

            Ellos son importantes, aunque muchas veces, yo les sea invisible.

  Aplican lo que aprendieron para ayudar a conservar la vida de un trabajador que viaja adormilado en el metro. Cuidan la espalda de una funcionaria que rellena el papel de la jubilación de un profesor; prescriben descanso para el conductor de un metro sin destino; descubren piedras, en una granjera con sueños de una alimentación sin químicas.

      Me asomo a un espejo y no me veo, como pudiera sucederle a un juez de un alto tribunal, ¿Qué es para los estudios que hizo de Derecho, si a estos los incumple?. 

      Puede haber estudiado tanto como un médico, pero ¿En qué ha quedado si se ha convertido en un esclavo de sus aspiraciones y de políticos que les dirigen?

      Parece que se esforzaron para apartarse de una sociedad y despreciarla, con sus miserables decisiones, arrogándose un poder que nadie les ha concedido. Si fue por miedo al político, se hicieron insignificante; si fue por codicia, les hizo iluminados golpistas.

      Ellos tienen aire de grandeza, lo que nunca vieron en mí, porque soy invisible, pero si:

        - ni reconocer nombres de la corrupción, 

        - Se callane ante los ataques de los egoístas bancos contra sus clientes, no decirle que los enfrentamientos políticos se enfrentan con acciones políticas y no con leyes retorcidas, les va reduciendo hasta ser nombrados dioses, pero ser sumisos.

        Soy nadie, pero aunque me desaparecieran, 

             ¿Qué aspiraron a ser ellos?

          La miseria invade los edificios suntuosos, atravesados de la carcoma alimentada por impúdicos actos rastreros.

  Terminar a golpes Benediction, el dolor en los seres humanos, llevados a la guerra, por los taimados apostadores, que engordan hartos de darles dados trucados a los perdedores

jueves, diciembre 15, 2022

Un infierno de disparos

 Puedo entender que lo llevará ahí; pero dada su pulcritud y su adocenada presencia pensaba que ese espacio lo descartaría por evitar dar  una apariencia grotesca de lo que podía pensarse ser un miembro de una confabulación de los crecidos para engendrar.

  El caso es que cantó bajo la lluvia y vaya si entonó, sobre un manto de hierba que había dejado de ser apacible y mullida por los efectos de las mordidas y pisadas de unas vacas que habían decidido darse un fiestón. 

  Nada que objetar a lo primero, el micro puede llevarse en las partes más inverosímiles que mente humana pueda maquinar; luego decidir bajar a un pasto que había dejado de valer para eso y más parecía un lodazal como el lugar de sus juegos infantiles, pudo ser debido al recuerdo que tenía de todos los lugares, ya con el objetivo de la canción en su mente, con la que había tenido que fregar las lágrimas de su dolor.

  En Benediction, película inglesa sobre Siegfried Sassoon, descubrimos la destrucción que vivió durante la primera guerra mundial. 

   Le hizo reflexionar sobre quienes morían allí, pobres, que eran eliminados porque eran intercambiables para la consolidación de la vida de quienes evitan esas muertes tan mundanas.

   Llegó a la conclusión que las guerras se podían evitar, pero interesaban a diferentes grupos. 

   Cuanto de esto existe ahora. 

                       Cuanto de estado tomado por unas élites, acaparadores que crean caos con precios

                              Cuanto de una sociedad, tomados por unos jueces, que si estudiaron olvidaron

                                 para ser injustos

                                     Cuanto de unos políticos, jugadores de póker que cogieron nacionalismos, 

                                         para crear culpables, sin aportar soluciones

                                            Cuanto envoltorio de glamour se nos metió por los ojos

                                                Cuanto Charlestón, en palacios, y odios creados

                                                    para entretener a los brutos, encerrados

                                                       en miserias con las que afilaban

                                                           cuchillos deshumanizados

                                                              diversión de monterías

                                                                 con Champagne

                                                               crecer por asegurarnos ser

                                                             construirnos por vernos humanos

                                                           enfrentar descaro y Trenzas compartidas

                                                        se les unirás bestias, especuladores, saltimbanquis

                                                    a las primeras, cantaremos, a las segundas, desnudaremos

                                                 siempre, sin parar, bailaremos sobre sus cadenas, necesitaremos

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miércoles, diciembre 14, 2022

Erase una boca y un tiempo

 Podria estar en Lima, sucederían sus formas en Sao Paulo, pero nosotros le tenemos aquí.

  No podemos decir que es una suerte; de una desgracia, si, estamos más cerca. Achacarlo a otros, no es bueno; les hemos aceptado como mal menor durante años. Un amigo, duro él, consecuente, también, que no lo había hecho nunca y no lo haría ahora.

  La sociedad debe comprender y si no aceptar sus consecuencias, por muy felices y borregos calientes se crean, que sus votos a las correas de los poderes que dominan el mundo tienen consecuencias.

   Cuando para comentar el último libro de Piketti se cuestiona que las desigualdades, su aumento, es productora de violencia en la sociedad y quién lo duda es gente trabajadora, algunos metidos a especuladores, con necesidad de una sociedad estable, parece poco importarles como conseguirlo, entonces estos melones, abiertos, no por su cabeza, por mucha aproximación que parezca haber, van siendo comidos en los banquetes festivos.

  Ese alimento es algo no natural en nuestro invierno, aunque produzca placer y la belleza sobrevuele una biblioteca.

    Surge la pregunta de si puede aspirar un gran rico, servido por sus cantores, por  sus impostores políticos, tener mayor gloria que alguien no comprenda para que sirve un reparto más equitativo de esas grandes fortunas. Como si la corrupción la dieran por admitida.

  Sublime es el panegírico, como avance que se le concede al sentido de la propiedad, que muchos tenemos impregnados en nuestro día a día, darles un valor absoluto cuando la creación de no dependencias a bancos, sociedades inversoras, con tintes de especuladores, sería un logro por una libertad de movimientos y del tiempo dedicado para los excesos en las ganancias de los pocos. 

 Sería la libertad, tan prostituida en sus nombramientos, tan ajena a quien maneja el poder.

  Un señor en una región, logrando sustentarse con seres que se dicen hidalgos cuando son mercaderes con productos expuestos según temporada. Igual que en una comunidad de vecinos aparece el caos, cuando es la desinformación y el sablazo lo que se ha instaurado, y se viene el cambio; lo mismo le pasa a una autónoma, con inercias y con vistas a la clase de enfrente que es un sindios, pero que destrozar su estado sería una condición necesaria para regenerarse.

   Mientras a esa boca la pondrán en una cara, tras haberle dado cuerda y para destruir un día a un maestro, otro a quienes forman una mayoria. 

  Erase una vez las inercias, creadas durante años, que sacaban labios para chupar y decir

   Mientras Thomas Piketti, llamaba, pero había tantas universidades, algunas con análisis como de un tal Jesús, pero eliminando a la ciudadanía a la que una vez dijeron que había defendido

martes, diciembre 13, 2022

Adrenalina en fusión

 La pusieron ese nombre y a fe que cuadraba su forma de vida de esta época ,con una palabra tan sugerente. 

   Salió al escenario con una camisa que parecía elegida para un asalto a los cielos, hizo un gesto nervioso, rápido y oyó el temido sonido de un rasgado, lo asoció a la rotura de esa seda que tanto le había costado conseguir. Pensó que había dejado de tener el glamour con el que se había soñado y por unos instantes el equilibrio de aquel espacio se rompió; como si un huracán se hubiera llevado por delante los edificios y árboles que habrían creado la melodía de entrada al infierno. 

   Hubo imprecaciones, desafíos, palabras de odio para quienes no la habían tenido guardada con la suficiente humedad para evitar que ese quebranto se produjera; creyó ver que el agujero era un océano por donde se hundiría todo el futuro que había soñado y se estaba labrando. El destino lo intuyo se tragado en alguna de aquellas fosas abisales por las que siempre había ido transcurriendo su vida; desde que su padre, se creyó libre de todo odio, sin intuir que la ceguera anclada en las mentes que se sometían ante la visión de una ficticia grandeza.

   Cuando su mundo lo había imaginado marino, en un océano de lágrimas, con sirenas que le arrastrarán a las rocas de su último quebranto. Miró desesperado, agarrándose los pelos con una fuerza que parecía inhumana; fijó su ojos en el temido agujero y descubrió algo que le produjo una zozobra todavía mayor.

    Aflojó su fuerza sobre su cabellera; el dedo de una mano flotó lo que había creído su perdición y comprobó que nada estaba roto. 

    Entonces levantó la vista, percibió al público y fue consciente que aquellos, sólo 15 segundos de desespero le había hecho perder todo su crédito ante los que había calculado que sería, en adelante sus seguidores más fieles.

     Con una lentitud exasperante, propia de quienes se han desquiciado por toda aquella fusión de adrenalina contenida en el frasco de una sola lágrima, inmune a una rotura por aquella tropical lluvia de liberación de energía; tomó su legendaria libreta, la abrió por la señal que le servía de llave para su imaginado y descrito nuevo mundo y lo que leyó, ahora

     le fulminó

lunes, diciembre 12, 2022

Rosa rosae. Declinar para no caer

 Eh, ¡Qué estás ahí José Antonio! Como tantos otros.

  Si tu ¡Labordeta!, ahí andas, en las entrañas de mi juventud con el cassette de tus canciones sonando en las neuronas de mi corazón.

  Yo era más de rosa que de pi, pero de ser, de ser,  tenía más miedo y sin darme cuenta lo he ido siendo a golpes y tropiezos; más por viejo que por sabio.

   Con la de  mochila de carnecruda.es, que cogió Javier y ahora llevan por el camino tanto sus compañeras, como todas las productoras e innumerables oyentes, vamos conociendo nuestras realidades y recordando las tardes aragonesas con aquella voz que se quedaba impregnada en nuestra juventud que se revelaba a las órdenes impuestas.

  Cantar lo vivido, andar los sudores de quienes dieron soporte a la tierra y por fin, compromiso para que una sociedad tuviera ética.

  Sufrió, decía hoy Paula, su hija, los embates de las bestias. Esas mismas que ahora andan desatadas creyendo que sus traiciones son la esencia del país.

  Maestro, como su compañera, como aquellos que buscaban que la sociedad se hiciera a ella misma, sin tutelas.

     ¡Cómo hubiera necesitado, y muchos ahora, que nosotras estemos con ellos!

  Declinar las invitaciones a la irracionalidad, para ser consciente de lo conseguido

      Escuchar por encima de ondas, para conocer quienes ayudan

      Rebuscar entre las concesiones a los adalides de la mentira

      Despejar sus escenarios provocados, para encontrar en el diferente

        Eliminar bronca de matones que buscan armas descerebradas

            Depredadores especuladores hundiendo esperanzas

               Estudiar leyes para ser carcomidos por ansias

                Diplomacia ahogada en míseros egoísmos

                   Canallas catódicos dopados en negro

                     Máldito dinero de ejecutores

                       Mutados por publicidades

                         Desangran convivencias

                           saciados por corruptos

                             destruyen mundos

                               ¡Garrapatas!

                  

                

domingo, diciembre 11, 2022

Sin flores. Asfixia

  No sé si por el océano vagan, mustias, las flores que no la compré.

   El Atlántico llevaba dos semanas abriendo su boca con un hambre enloquecido. Tragaba tierras y exhaustos animales que habían salido a aspirar un cielo. 

   Aquel manojo, podría estar pugnando por no hundirse pese a todos los embates de tantas fuerzas que las odiaban y pisaban, cuando las tenían en mitad de sus pasos y sin embargo las ponían en sus blasones.

   Lamenté sobremanera, mi poca atención a los detalles y las semanas sin el olor tan intenso de las charlas que nos dedicábamos desde hacia años.

   Alrededor existía la asfixia de una demencia del empecinamiento.

   Un masa de espumarajos venía erguida, exuberante hablaba para la historia desde su atrio de corrupción que le servía de modelo. Historia de un hombre que había  traicionado su cometido en un apartado en el que él sólo era eso, uno más, parte de una sociedad. 

   A cambio sirvió a comerciantes; él cobró en deshonestidad y en millones que aún hoy seguimos pagando, en perdidas.

   Tras meses vencido y viendo imposible volver a la lectura, nunca fácil, como tampoco lo es el libro de Cristina Morales, aunque ahora su puesta en una serie lo haya edulcorado, pero no lo convierte en sencillo, sino en algo sin identidad.

    Textos de laMarea sobre la sociedad zombi y "un verdor terrible", para recorrer realidades: por un lado la honestidad de Alexander Grothendieck, genio matemático, consciente del poder de destrucción de sus ideas, aplicadas a lo bélico, que busco esconderse del mundo al que sentía que podía dañar.

   Por otro lado, leer y escuchar  la desvergüenza de políticos por la pérdida de su dignidad, en manos de los empresarios que les subvencionan, porque estos luego robaran al país, como lo hicieron en su apoyo al dictador. Se permiten hablar destruyendo el voto de cada una de las personas que han confiado en su opción dentro de una democracia. Traidores mercenarios, caras maquilladas de rímeles con banderas y pendientes como sonajeros de himnos, que permiten que bajo pomposos nombres, como hicieron bancos, uno alemán y otro holandés, en su apariencia encorbata de laboriosidad y eficacia, escondían que eran unos ladrones, sin interés en las personas, a no ser que sean sus servidores.

    ¡Cuánto canalla, trucando los datos!

           Enfrente, pidiendo, siempre pidiendo

                 porque van de frente,

                porque la asfixia, es para quienes desnudan a los que poseen y utiliza trajes cuevas

                      ¡Cuánto periodismo maravilloso!

                          Y si esto no es poesía, como dice Ignatius Farray, volver 300 años a Garcilaso

     Encontrarse con la entrevista de Javier Gállego a Chuck Palahniuk para ayudarte a buscar aquel libro que compraste en Barcelona y se dejó la lectura porque el viaje que te ofrecía no contenía pasteles ni otros productos adulterados. 

     Retomarla para que las flores, se quiten la sal y florezcan las sonrisas. 

sábado, diciembre 10, 2022

El club en puño

 Cuando comprendí que tendría que luchar; como fuera a golpes sin guante, o con cualquier instrumento. Me dispuse a recibir las pertinentes clases de espiritismo, y otras artes, fueran marcianes, no por martes sino Marte, o no.

  No había más remedio, las cañerías se veían cercadas y todos los burriatos que había enviado por delante, se habían ido deshaciendo como un azucarillo entre los sudores por aquellos labios carnosos y lascivos. 

  Es lo que tiene la palabrería, empiezas dándola cancha, se crece y cuando llegan los días de más sol, germinan y transforman lo que parecía un cardo borriquero y le da una nueva identidad. Algunos antes estas cosas son muy escépticos y afirman que las esencias se guardan. Yo, como por casualidad, les suelto que eso es el ser humano y su capacidad para desarrollar empatías que no están en la esencia.

  Cuando les digo eso; para que lo habré dicho, que si Casiopea por aquí, que si los cantores atraen las abejas pero también las moscas.

  Yo, que como Tom tuve que asistir a una lucha fratricida en aquel monte, aposté porque no sucediera, pero le di 50 euros al corredor que me dijo que aquel era imbatible. Debo reconocer que no estaba muy puesto en el tema, pero la codicia y unas ancas, que por parecerse mucho a las de rana, entendí que le daría la capacidad de saltar y enfrentar al contrario desde varias perspectivas, que eso parece siempre una ventaja, podría darme unos réditos. Como diría Krahe, no todo va a ser meter las manos en la masa.  

   Cuando tuve que entrar en el cuadrilátero, alrededor, aquello era un sindiós y las bocas echaban espumarajos desde unas caras enardecidas y descoyuntadas; hubo un momento que pensé que sería más práctico meter allí un cirujano plástico, pero lo descarté esas mentes no podían parar;¹ como un ejército zombi a los que les habían dado el mismo producto desquiciante que a los jóvenes alemanes, que por ello, creyeron que lo que hacían era normal. Ser una bestia.  Bello, el libro "un verdor terrible" de Benjamín Labatut

   Uno de los contrincantes que tuve enfrente, me había contado su historia con aquella vela y su mecha y su búsqueda de aventuras sexuales. Era muy bestia lo que había experimentado sobre todo cuando la llama se le iba acercando y su mano debía acelerar su llegada a la pequeña muerte, pese a que la cabeza iba recibiendo golpes de chorros de agua descontrolados. En aquel día, me reconoció que había obtenido lo que quería pero que eso no son formas, para repetir con una cierta tranquilidad.

   Me daba la sensación que ahora buscaba esos placeres a base de golpes. Como le iba a contar yo mis cosas, si ahora estaba enfrente de él y había apostado a que pelearía con una sola mano. Lo había preparado durante meses y había tenido en cuenta que no había reglas. Las bestias no las tenían y mi afán de supervivencia, las había eliminado.

   Su historia me sirvió y mis dientes se lanzaron hacia aquel lugar chamuscado. Me así con mi mente enfermada, mientras mi puño minaba todos los bajos de aquella piltrafa que había perdido todo el control y a pesar de ello, ciego y enloquecido no aflojé porque era consciente que era mi única oportunidad.

    

    

viernes, diciembre 09, 2022

La chica de Porto no mas

 Llevaba unos años ensayando. Alguien me ofreció una oportunidad en Porto. Recuerdo que aquellos días había borrado de mi repertorio medias verdades en forma de canciones fáciles y sin alma. 

  Por aquella época, más por snobismo que por convicción, me había grabado en los primeros meses de aprendizaje, como creyéndome un virtuoso; al oírlo, sentí la vergüenza que pasé por aquella mamarrachada, que se abrazaba a lo nimio e intrascendente. 

 Ahora, había renunciado a todo, trabajo, lectura, huerto; el lobo estepario, buscándose a si mismo; alejándose de los demás, sentía que en mi espíritu se albergaban infiernos y campos de girasoles trazados en un tempo posado sobre el oro del otoño; algunas sesiones, acariciaba momentos sublimes de la vida pasada. Terminaba agotado, en lo emocional; seguía buscando, obsesivo fuentes internas que hubieran guardado esencias, como el protagonista de El Perfume, del a perfección.

  Llegué unos días para preparar el lugar y conocer la acústica. Pasee de una forma demencial, hasta el agotamiento buscando algo que le está vedado al turista o al visitante esporádico: el olor de las conversaciones familiares, bajo el aroma de los cafetales de las coloniales.

   Agotado, cerca del gran teatro, busqué un bar eterno, sin marca comercial que iguale decorados y aromas muertos.

   Como excepción, pero no en épocas donde el paladar suple otros placeres, me dispuse a pedir un café y lo que parecía un pastel hecho para desnudarte en un lago de montaña tras una caminata de un Julio que te tira el cielo sobre ti.

    Me recreaba con el despertar de todos los sentidos; entonces...

  Hierros incandescentes se clavaron sobre mis sienes. El trozo que tenía en la boca se evaporó.

   Me percaté que enfrente se había posado ella.

    Era perfecta la armonía de toda su cara. Sobre el ébano de su piel se había tallado unas formas perfectas.

    La contemplé una eternidad. Ella levantó una sonrisa y yo la erigí un pedestal.

    Actúe, como nunca antes lo había hecho; mis miedos habían sido cárceles en los que había metido todos los viajes en los que había soñado navegar en los mutuos cuerpos hambrientos.

     Me levanté la dí unas entradas para mis conciertos y una palabra para descifrar el mundo.

    Cuando lo abrió, los infiernos se apoderaron de mi música y su cuerpo me poseyó hasta derribarme, meses más tarde, a los suburbios de mi mente.

    Recorro las calles de esa ciudad, como un náufrago. No pregunten que digo, porque suelto palabras como mi salvavidas, para no ahogarme en el mar de su belleza huída. No crean que pido limosna.

   Sólo quisiera un saxo por si de sus entrañas surgieran briznas de la tarta que acariciaba la comisura de aquellos labios abrasadores, que permanecen indelebles sobre un cuerpo al que sació, como soñé darla un océano de besos.

jueves, diciembre 08, 2022

Vértigo. Peluches

 Cerrar un descanso con la perspectiva de un salto; la escritura peligrosa para desenredar vidas desnudas, sin filtros edulcorantes.

  Oír, tres veces, la entrevista con Chuck Palahniuk que repuso en carnecruda.es, ayer, Javier Gallego. Actos de vida que llegan abruptos en medio de vídeos rodados, estúpidos que no acogen riesgos. Enciendes una vela que guardaste, ya envejecida; sus ganancias, y nuestras aceptaciones nos dieron como premio que existan apenas apagones. Aquí, en la ciudad, parecemos invencibles mientras no sean casas que paren especulaciones. Alguien de su entorno, no muy lejos, ha cogido otra, pero sus necesidades son otras, necesita descubrir limites y estos le llegan con el caos. 

   Enorme periodista Javier, que se ha preparado a conciencia la entrevista y, a la vez, como escritor, es un consumado lector.

  Lucha entre patatas masticadas por obtener claves de un autor que hace muchos años, me intento presentar en Barcelona, con poco éxito, un familiar. 

  Pide consejo a ese gran narrador que, a su vez, fue alumno con Tom Stanbauer, he invitado a realizar una escritura peligrosa. Provocar al lector para que en el interior de su mente que lo somatizará en repulsiones, retortijones y vomiteras, no se dejen anidar confortables casas de sillones inmaculados y cocinas con recetas pasadas de boca en boca, que tumben plácido al comensal como fue arrojadas las grabaciones de ensayos sin ninguna lógica

  Dulces peluches estrellados sobre la cabeza de quienes acuden a actos, como podrían estar remando en un Retiro sin olas; recorrer círculos en aguas pútridas, aceptadas como paisaje de una foto derramada sin personajes a los que dar vida. 

  Club de la lucha, Nada, Asfixia, Superviviente. Parte de sus novelas, con nombres puerta preparados para deshacer los embrujos de vidas sin contexto.

miércoles, diciembre 07, 2022

Al unísono

 Un reto y muchos peldaños. En la noche, se atropellan caballos desbocados en busca de una senda, sin trampas. Todo está preparado para que el viento borre los aromas  de claros. Cuidar el detalle, cuando se abre la caja y cada pieza silente, clama su cuidado para transformarse.

  "We may rise by falling" Guy Davenport. Seguimos caminando aceptándonos en las caídas; cuando levantamos la vista, sin luz intuimos los brazos como cadenas de la oscuridad que nos cierran los cielos pero no los pasos torpes, humanos; o la luna sol que humaniza los árboles que nos acompañan con un velo que nos insinúa las protuberancias para inseminadas en mis supervivencias; siempre está esa carretera que nos empuja a subir, en días derrotados o abatidos por enhebrar para nuestra unión con la tierra.

  Caí el pasado jueves, olvidando una obligación, siempre votar, porque en Aínsa lo aprendí de uno de los otros, introducir una papeleta como fanatismo; hoy, ella llama para saber cómo había volado; la reconozco donde anduve tumbado y me recoge para hablar de esas elecciones en las que nos vamos siendo más débiles.

   En el unísono, pregunta porque escuchará a muchos, y nosotros hablamos porque nos creemos al borde de la invisibilidad y ella nos encarniza.

   Son rotas esas entrevistas de tiempo empaquetada para darme hilo y tejer una ropa en la que nos crecemos muchos. 

   Ella elaborará informes y nosotros volveremos a la plaza porque los jóvenes nos hacen y nosotros les debemos renacer como aquellos profesores, descritos en Alas de Mariposa, sin darme cuenta, fueron sembrados en nosotros.

    32 minutos dedicados a escuchar y  compartir como un caminar al unísono, aún sembrados los días de piedras y zarzas.

martes, diciembre 06, 2022

La vista

 Empieza un tiempo para construir un nuevo edificio. Van acumulando material y el director de obra toma una foto de la que se me escapa el significado. 

  Escribiré porque he descubierto que es la forma de encontrar los significados. Cuando aprendí con Sten, sólo después cuando he intentado enseñar es cuando he descubierto mucho de lo que trataba de enseñarme. Por eso, en la imagen de esta mañana.

  A cambio yo perderé una vista. Sin darse cuenta muchos de los que leerán esto, tampoco la podrán buscar en el paisaje del próximo verano.

  Un cuaderno parece obsoleto pero empieza a ser llenado de palabras y fórmulas,  dar pulsos con los pasos a lo nuevo e imaginar árboles tañendo colores, con el gris que transcurre 

  Son ideas que necesitan ser expuestas a la luz por si se corroen o aún pueden ser matizadas un poco más. Construyo una nueva acción y también existe un arquitecto; de los sonidos, con sus tiempos e intensidades. Me da un cuaderno; el segundo, lo abro, está vacío. Comprendo, me ha incitado a buscar más abajo y preparar buenos cimientos. En el primero, los pentagramas como el mallazo son un entramado esencial; los había recordado pero no medido, un centímetro hundiría una casa y un bufido, desaparecer a Charlie Parker.

  Me dice que repase los alambres del 2por4 o 4por4, me pongo a ello. Cada hilo sujeta un cuadro pintado en una noche de insomnio de Clint, salvará a Sean y votará a Donald, quizás piense que es un pato

  En mi coche, mientras una rodilla hermana está dolorida, solfeo, antes de llegar a la vega del Tajuña. Así, si, me digo, el do negro, arriba y ¡ojo! que llegan curvas; el blanco, abajo arriba y ¡oh! los robles que te rodean; abajo, porque llegará el próximo lunes que mis actos me negarán tres veces.

  Después de Brihuega, agarro el volante, porque vienen curvas y las manos querrían tocar el lienzo que me sobrecoge. Al hacerlo me penetra una belleza inconmensurable, oscura, de un equilibrio que lo meto en la boca de mi mente para que esta la devuelva en sonido. 

   Si no la toco yo, pienso, porque no llegue, sé que alguien será vestido de ese traje, elegante, sin estridencias pero que marca las formas hasta el embelesamiento. El agua de ayer flota en unas gotas de esencia, fertiliza mi paso, como para subir una octava y alcanzar a guardar el cuadro, para instalarlo cuando el olvido, como lugar al que volver.

   La blanca retenla, la negra que fluya para requebrar con beso furtivo. El frío asfalto parece curvarse con el calor de unas corcheas juguetonas; el río se retuerce como un cuerpo embrujado, con siluetas penetradas por una caricia de un viento por domesticar. 

   Work song, Charlie Parker sobre las yemas en unos ladrillos que comienzan un casa y esconden lo que siempre nos pertenecerá, sea en una luna llena para el paroxismo de teclas y llaves que recorren las ramas entre suspiros de lo que siempre es, aún mudado en mil trajes; sea en una oscuridad, posada en barros que nos pintan las caras, con mil matices de tierras que recorrimos para conocen sus esencias. En Sherer, entre los días compartidos con soñadores, luchando sin hilos que les encierren en los envoltorios de una publicidad, sonaban para ser tiradas, notas y voces neutras.

lunes, diciembre 05, 2022

Era la noche

 Era la noche y el vértigo recorría un entresueño. Unas pulcras imágenes parecían llamar a los infiernos

  Mi yo, se había convertido en Tambo, un inadaptado que se refugiaba en una gran sala de juego.

    Allí, entre máquinas iba mimetizándome y eludiendo todos los ataque de una sociedad exterior pura, acogedora de una blanquitud, en la que no podía imaginarse una mancha, luchaba contra fantasmas que anidaban en mi mente que había disparado sin pausa por una gran nación, la mía. El dedo había automatizado el gesto y mi cerebro había comprendido el peligro. 

   Mis ojos eran otra cosa, veían familias corriendo, despavoridas por el frío y nuestras palabras, os iréis por las buenas o las malas, había dicho uno de los nuestros. La desnudez no era bella y los ojos de la madre se abrían como una plegaria.

  Ya estaba bien, pensaban los dueños de terrenos colindantes, querían ser, también, los poseedores de aquellas vidas y habían traído contenedores para meterlas allí y arrojarlas en vertederos. Al fin y al cabo sus pelos desaliñados y su ropa desteñida no podía competir con el gladiador, vencedor de mil batallas, ni con  la imagen hierática, que surgía, elevándose desde los palcos.

  Mientras, cómo el periodista que no quiere ver una deshonestidad más, de uno de los suyos porque dice ya conocerlas, los ciudadanos eran invitados a ver vídeos dulces, con músicas empalagosas e idealizados estereotipos, como las formas de un papel de váter.

   Era la noche y tu mente no alcanzaba a entender porque todo se había montado en algo tan sucio entre manteles divinos tejidos de un desprecio y olvidó hacia quienes trabajaban, sin tiempo para el resuello, esas ilusiones.

   Estábamos orgullosos de lo que éramos e ignorábamos las mezclas en las que nos construíamos. Giraba en un lecho como una vida se deshace en un instante, en una centrifugadora sueños y pesadillas.

domingo, diciembre 04, 2022

El mago

 Tengo un amigo que es incorregible. Igual, en público, ¡eh! entre la gente, nada menos, me dice que en una salida en el triatlón, me he puesto en medio de los nadadores. Estos han debido pensar, ¡vaya, la primera transición!.

  Los que le oyen, porque mira que grita, se vuelven y me observan con detenimiento. Él remata, te metí una hora y media en la Millenium. Yo, me hago pequeño, él lo repite, como los pitidos, años después que me animan a ir un poco más rápido. Lo dicho, uno no tiene por donde tomarlo. 

  Ahora le ha dado por desaparecer, como si uno no le esperará para tomar unas cervezas; otros, para que les tocará la última canción aprendida con su saxofón, mientras esperaban algun aviso que les activará, ella que compartiera lo que él vivía y la pequeña, la pequeña como si no fuera siempre en el columpio del corazón en el que la llevaba siempre en volandas.

  Nada que se ha vuelto mago y nos ha puesto un velo para que no le veamos. Como si ella no sintiera la mano que la iba llevando por un Rincón, que es un carrusel de encuentros aún más mágicos; su pareja, no se envolviera en los momentos en que se crecieron; su amigo no recordará los caminos por los que iban corriendo, hablando, llamando al perro incansable y otro, dijera "no fotos", ¡no vídeos, por favor!, con la congestión de una respiración apenas alejada de andar. 

  Y claro, en el parque, una le añora porque era un gigante en besos y cuidados; otros, porque en uno de bomberos rompía monotonías y abría vías para otros encuentros y los músicos, se dicen las notas ya las sabía, ahora estaba en la fantasía.

   Suena un saxofón, no está, aún, para darle paso a su actuación, porque lo primero necesita tiempo y lo segundo, ¡no tenía otro truco!

   Nos gustaría tenerle porque la niña y los niños crecen; nosotros andamos, algunas veces en círculos, por si le pillamos, pero sólo oímos sus risas y su vozarrón de compromiso. 

    Miramos por un Rincón, vemos sus obras. Nos subimos a una atalaya para ver su tejado, por reparar, y como el mío pelado. 

     Cuando me grabó y sale sólo el soplido, me digo: ¡más fuerte, jodio!, ¡más fuerte! y entonces, ya sólo sale el tengo, tengo, tengo, como él si tenía el himno del Guadalajara, que nos grabó para "el día después" en un comienzo de las Ferias; donde yo no podía para de alucinar y reír a un mismo tiempo.

     De su chistera seguirán saliendo subidas a Pirineos, con su mochila quitando peso a la mía; sudarán quienes siempre le acompañaron y habrá momentos en los que allí que quitarse el agua salada de la cabeza y los ojos.

     Habrá música en ellas, porque la revolución, nos dijeron y dejó tocado él, siempre se deberá hacer bailando.

      Construiremos gallineros, porque, en medio de las quejas, por la poca habilidad de su ayudante, valorará el ser compañero, el crear un mundo diferente al de los proclamados por patrones.

      Saldremos a las cenas más variadas, con la varita de los árboles que nos implantan y los lazos que nos crecieron, sin darnos cuenta, por tantos ratos buscados compartir.

       Del señor mago, no sé que ropa se ha puesto; yo, ahora, le veo envuelto entre las notas que se han quedado a calentar la sala del pueblo. 

       Seguro que algunos se sentirán que una nueva capa de prudencia le ha sido instalada en su traje de faena. 

       Una leña llevará más calor a las mejillas de una niña que juega con las mejillas sonrosadas y la pupita aliviada por una crema, también del mago; y una madre, mirará en el fuego, todos los esfuerzos conjuntos que hicieron y nacerán fuerzas de esas cenizas, y incendiaran nuevos días, aunque caerán lágrimas, que fertilizarán noches y amaneceres inmensos, únicos, no intercambiables, pero si, conocidos y recibidos por quienes comparten caminos y sendas, que un día subirá ella para tocar para el mago que la hizo volar entre piedras, olas y el viento que la besaba y la mece

sábado, diciembre 03, 2022

Nuevas vecinas

 Nunca pensé tenerlas como tales, vecinas y me asustaron su disponibilidad y mis ausencias. 

   Nos las trajo una fuerza de la naturaleza, gente para pocas tonterías. Activa y consecuente:

   Estoy segura que Meritxell no la daría un abrazo. Más seguro que, esta, si le insertaría un navajazo como lo hizo y no lo saca, a Alberto,. Eso la cotiza. Como dar un abrazo a un vago y a un defraudador y quitar la palabra a quien define unos hechos. Pero no íbamos a hablar de esta ultima, o sí, pero no ahora.

   Nuestra vecina, con la que he coincidido en la escalera, mira a un lado y otro, ve que se han quitado los muros y entonces aparecen los conejos, un corzo, no; es muy alto y una fácil diana, pese a su tozudez en tirar para adelante aunque el coche no pare y si pite.

  Siguiéndolos anda una zorra, pero, esa es otra especie, lista, huidiza y para nuestro horror, capaz de excavar en tierra y deshacer nuestro tiempo y más aún, pulverizar los sueños

  Nosotros contemplamos la comadreja y alguna otra vampira que amenazará a las gallinas, sólo para chuparlas la sangre. Aquella fue una zarigüeya, la que nos eliminó las ultimas de nuestro pueblo. Siempre confié que nosotros fuéramos más inteligentes; sin embargo, el mundo se hunde, cuando descubrimos nuestras debilidades

   Millás, juega con una "víbora" e intenta equilibrar, en su conversación semanal, las desastrosas consecuencias que vive una sociedad con tantas divergencias, por las culpas esparcidas sobre la faz de las tierras. 

    La prudencia de Javier le llama a la reflexión, pero es, sólo, una conversación.

    Ganamos Lebanon, por Ondara y porque ella, cree que esta sociedad necesita una revolución. Los miedos estarían para que a esas aves, las apartáramos de tantos peligros que les van a acechar, por la noche, por el inmenso campo, inabarcable cuando no siempre habrá alguien a su lado. 

    Proteger a los polluelos, mostrando nuestro buenismo, como el de ayer; encerrando en un cuarto por el que no pudieran penetrar ni tan siquiera la luz, sólo la que entrará por la puerta cuando un fantasma les limpiara su cuarto y les quita sus huevos.

    La llegada del alimento y el agua tendría un origen misterioso, divino y siempre les pacificaría su nervioso picoteo, cuando alguna vez, estuvieron libres. Les daría una seguridad, a la vez que les haría perder su carácter, de pasear nerviosas, explorando cualquier trozo de tierra por si allí hubiera alguna lombriz que tratará de construir su propio futuro. 

    Animales, personas tratando de luchar entre ellas para la subsistencia, se quedarían pasivos para recibir su alimento, a la vez que pierden su identidad. Entes de los que se explotaría, lo único que pueden dar y se les daría lo mínimo.

    Ella, no está en ello, amplía los gallineros para esparcimiento de las aves y aceptación de los peligros que supone darles más "vida".

    Aprendemos a aceptar las "crevasse" que debemos saltar, entre los hielos que luchan por paralizarnos por la conciencia de las frías sendas y las montañas que crecen para mirar a los cielos imposibles. 

    Nos aseguramos en cada paso, nos atamos con los crampones de los diferentes conocimientos y empezamos guiados por su experiencia, que no es poca.

    Cada paso dado, es un futuro obtenido.

viernes, diciembre 02, 2022

Salivas de buenismo

 Oigo los activistas en Cáceres, son de países de la América Central y Sudamérica.

  Les ha puesto luz, Javier Gallego, en carnecruda.es; gente a los que las mismas empresas transnacionales y sus aliados internos les quitan sus tierras y ríos, a los que contamina o desvía.

  Un joven se balancea sobre la tela de otros que se tapan, su sexo, que no la cara para mostrar su aceptación de lo puro, de lo exclusivo, de lo que les diferencia de quienes hoy, en una entrevista, reconoce haber vivido en una chabola y luego en un barracón; ahora se preparar para ayudar a los suyos, habiendo estudiado con las chapas moviéndose como tiritera de fondo.

   Pasemos a nuestro protagonista, le llaman adolescente, de 17años, bromea con escupir a unas compañeras o a un viejo profesor; tiene el auditorio de alguien al que no le extrañaría esa posibilidad. 

   En un primer momento, dejas pasar, como momentos antes has aguantado varios vídeos en los que un mundo mejor es posible. Neuronas, te pueden decir o llamar. Como va a ser malo, vean, que una pareja se regale la comprensión en el otro, que otro cene con sus abuelos y una joven comparta cosas con su otra hermana. Todos blancos, todos oyendo una música que, desde luego, no sale de mi saxofón porque podría ser el principio de una historia de terror, la han cuidado muy bien y la meten todo un panal de miel de los instrumentos. Pero esas música, ¡ay!, esos sonidos que enternecen almas, que las masajean, las besan, las entra.

   ¡Basta!, ¡Basta!, ¡impúdico, quita lo último!. 

    Bueno, perdón, las penetran

  Y entonces quienes la oyen se sentará también con su familia en la mesa de Navidad. Ella toda blanca, toda pura; risas, armonía; ese instante congelado para todo un año.

  Muestras, a cambio, un acto de una limpieza infinita, un ser humano corroído por la sal, descompuesto por la pérdida de su hermano, destruido porque alguien, quizás alguno de la fotografía de arriba, les tomó el dinero que había juntado como esclavo y le hizo, aún más, y cuando, por fin, escapó, otro le llevó a embarcarse en la nave esperanza, con un motor preparado para explotar y unas vías de agua, listas para corroborarlo en su contacto con el oleaje. 

  Surcando cuchillos, en una negras aguas, saladas, hambrientas insaciables que a "dentelladas" se traga los cuerpos, miles, empujados por la codicia de piadosos tratantes. Algunos, llegan a la orilla, con arena en piedras, como colchón y el frío como manta que les busca para su exterminio.

  Una voluntaria acoge a uno con un abrazo; con un hilo de pureza, que empieza a restañar las heridas del corazón. 

  Alguien enseña esa imagen, en un lugar para entender; tal vez, no, pudiera ser en el mismo lugar donde el sibarita estudiante proponía como juego escupir a unas chicas, a un profesor. 

  Quizás el miedo, le haya retenido antes, al fin y al cabo tiene un objetivo que cumplir en la vida; y un pequeño retraso puede que le creará algún que otro inconveniente a su pujante soberbia. Junto con su interlocutor deciden que a estos seres o a otras, por ahora no le salivaran; pero a ese ser desvalido, ¿Cómo se le ocurre darle una abrazo?. No debiera venir a nuestras tierras y basta.

  Mientras, quizás, este año, a este ser, le toca decir unas palabras para celebrar esa reunión, todo en blanco, todo en sonrisas; y cuando lo hace, mira ese producto obsceno, pulposo; se le viene la imagen de toda su boca llena de lascivia. 

   Su boca por fin, suelta la saliva que tanto le costó retener. Alguien en África, por un euro al día, le estará recogiendo ese alimento para que un día suelte los esputos con más sustancia.

   Se pone esos videos y su mente se adormece en lechos de grandeza. Mientras sueña, que entonces, si regara al diferente.

jueves, diciembre 01, 2022

Colores

 A un señor le sacan Colores. Ni idea chico.

Pasan días; otro me da detalles, generosidad;

  Por su vega corro y me dice: para,

  respira, ven a mi huerto y come un tomate.

   El segundo se abruma, el primero, entrega:

   Sabiduría por amar lo que hace y aprende

   Historia porque sus semillas la recorrió;

   Generosidad porque comparte raudo

     a unos lentos, los del Rincón

     todo ello para que con conocimiento,

     amen la tierra, huelan naturaleza 

    Mensajera dio detalles, quién fue presidenta, 

     corrigió apellidos: 

     Ahora, narra, asomo a la vega

      Veo ya sus nueces, luego serán cerezas

      Siempre su sudor por irrigar esfuerzos

        Para orgulloso compartir lo recorrido

     Colores, mezcla aromas de un chato, 

      cortar un tomate y verte conversaciones

      Vidas, amando encuentros

         entre rayo y truenos, 

         sin intermediarios.  

     Sólo los Colores en los que nos vemos

miércoles, noviembre 30, 2022

Vallas y seres escalera. Los 8 de la Caixa

 Conozco personas que ponen una rodilla, luego una mano y le añaden su hombro para que la gente pueda alzarse sobre los muros que la sociedad y muchos de nuestros silencios les va subiendo.

  Existen saltos de obstáculos que como los de Asier son hechos a la carrera. A una banca que se entusiasmó con las ganancias que serían infinitas, la auparon decisiones políticas que se aprovechaban de quienes creen y creerán siempre, que bajar el lomo ante la palabrería es necesario para que un país sumiso siga adelante. 

   La banca, los especuladores, los esclavistas, los evasores de capital, ¡vaya tropa! siempre lo agradecen poniendo banderas e himnos mientras pisan las espaldas de quienes se la ofrecen.

   Como diría aquel, porque estoy aquí y vivo entre estos y los primeros, que ofrecen la escalera de su mente para que su cuerpo sirva como escalera, tengo que ser español, a mí, que nadie me lo niegue. 

   Ni los que dicen arriba, que me importa un carajo, ni los que dicen abajo, entre mis compañeras que sólo enseñaban cuando les asesinaban, no hace ni un siglo.

   Los importantes, como diría Benedetti, que, por cierto, me dice que por donde ando y que él tiene el ritmo de saxofón en sus palabras, ¡qué vuelva, vamos!.

   Los importantes son los que hoy se sentarán en un banquillo, y a los que les piden 3 años de cárcel. Ellas, mientras trato de abrir caminos que van llenando de pesadas piedras para que se posen en mentes juveniles, estarán a las 9 en los nuevos juzgados de Guadalajara y se abrirán las grandes avenidas para que a los que nos liberan de las dictaduras de la riqueza sin corazón las hojas les acaricien pars decirles: ¡Siempre, gracias!

martes, noviembre 29, 2022

Al corazón

 En su despertar, nos brotaron besos para que le llenarán cada poro de su inmenso corazón.

  Con su mente, nos allanaba pedregales

Un soplo

 Me asomo a una cuesta de un tiempo que se acaba. Resoplo para seguir avanzando y alguien me dice:

 - No; sólo sopla en el momento justo y después de haber echado lo antiguo y dejar cabida para lo nuevo. 

Le oigo y me viene al recuerdo las reflexiones de ayer. Como se hacen, como salen y quizás la necesidad que habría que dejarlas reposar; así, después de dar una cabezada necesaria, desaparecería lo superfluo, asomaría alguna palabra que estando en la punta de la lengua, te indicaría, con esta, que buscando en el diccionario, pudieras darle la acepción necesaria y eliminarías, mucho, consciente, porque aunque se escribió en una bruma en la que parece te adentras para encontrarte, como en la subida Bulnes que preferiste hacer antes que la ruta del Cares; sin embargo cuando, en aquel momento, esa nube peligrosa cayó y te cegó, te llevó a un bosque en el cual, si cabe aún más caos, te desorientó y como salida te enconstraste en la expectativa de un canchal, con piedras y laminas de pizarra que más que dejarte escribir, te podría tapar y golpear para dejar encerrada la imprudencia de ayer y los textos, de los que se podría prescindir, de hoy.

  Y entonces, mientras estás despierto, porque sabes que necesitas un instante de no estarlo, porque sientes  a quien dormirán, para explorarla como ella, a su vez, lleva explorando una sociedad después de entregarla compromiso, acción y un pulso entre sabiduría y abrazos con las manos que acarician y los actos que tejen.

  Un segundo y la consciencia de funde en negro. El saxofón destruye el placer por pensar futuros que no tienen presente. 

  En estos instantes, ella pisa cada grano de un desierto de oscuridades, aferrándose a sus texturas, sus ardientes besos, sus uniones para retenerla aunque el sol, se les haya cegado, la salida sea incierta y las estrellas se hayan caído por si necesitan ser parte del camino que sustente a quien las mira como pulsos para renovar pasos de una sociedad a la que tratan de quebrar en sinrazones.

   En algún círculo, creemos viajar al pozo de la aceptación, al horizonte de un muro al que le lancemos imprecaciones y plegarias, con nuestra mente desdoblada para escalar o aceptar su alturas. Cada pocos pasos luces, ¿estrellas? nos marcan salidas. 

  ¿Alucinaciones ante el miedo, la incertidumbre?

   Las ha mandado ella, en correo postal, con besos conmemorativos de instantes por la vida. 

  Empezando, consciente, una nueva vuelta, me despojo del hábito y me lanzo a su luz, para conmemorar los nacimientos en los que me ha embarcado.

   De su desierto, soñamos sacarla con tablas de un surf que desliza sobre las arenas movedizas que nos lanzan dentelladas 

lunes, noviembre 28, 2022

Pudo ser sólo eso

 Cuando se dio cuenta que llevaba tres años oteándose, vislumbró cosas que habían pasado entonces; reconoció que muchas veces había estado agotado y en esos momentos le había sido imposible adentrarse por la maraña de ideas que se iba dando cuenta, anidaban en su cabeza. 

  No se salía de aquel laberinto, como podía hacer Juan José mientras tomaba un té verde; todo era más complicado, se ponía delante de una pantalla y no tenía una historia que contar, vertebrada con su guión, sus búsquedas, sus estructuras internas y externas. Él se daba cuenta que todo eso, por ahora, le sobrepasaba. Lo suyo podía ser como un encuentro furtivo, nada duradero, nada que le ofreciera cada día, una búsqueda más profunda, tanto en las entrañas de ella como en la suya.

  Podía ser sólo una proposición, lanzada al azar para, ambos, o él sólo comprendiera como había una parte de él, que necesitaba aflorar, buscaba quitarse todas las vestiduras con las que se habían encerrado en la mente y salir desnudas; habían sido aceptadas, sin más, pero, antes, nunca había comprendido la profundidad de cada uno de esos encuentros, al posarse en alguna de las estancias; al descansar, como dormida, tal que ida, o es más, como amortajada. 

  Cuando en uno de los momentos como el de ahora, encontraba la luz, la buscaba como aquel día, también a ella, para decirla que, era posible, que no hubiera mucho más, pero que si le había ofrecido un encuentro era porque le importaba, como ahora lo estaba haciendo con esos más de mil días, en los que había ido forjando su forma de escribir, a través de torpezas, repeticiones y carantoñas a algunas palabras que las había buscado porque en ese momento, el éxtasis estaría más próximo. 

  Comprendía que le hubiera rechazado, aunque como siempre, luego se daba cuenta que decirla, parte de lo que ahora anda escrito, hubiera sido necesario decirlo para que comprendiera la desesperanza porque todo, como lo escrito, tuviera la duración de una trilogía, pero si la intensidad de un tiempo corto con alguien que le había marcado y a la que quería entregarse, como a este texto, para que supiera que todo lo que fluye con sus imperfecciones nacen de una salida a la luz de los momentos que han besado pasiones, han abrazado tristezas y, muchas, nunca sabre si demasiadas o pocas, o en exceso, han sacado a airearse muchas de mis ideas, confrontadas con unas posiciones políticas que hacen daño a la convivencia, por mucho que las blanqueen.

   En exceso han sido los días, en que en medio del apasionamiento, del hacer o escribir hubiera debido parar porque lo precoz, en uno y otro lado, de lo expresado, puede dejar insatisfecho tanta a la amante como a un lector que echa de menos, más profundidad o deternerse en esa zona donde el placer de la mutúa búsqueda puede provocar un asirse el uno al otro, como amantes tallados para el instante, que creemos infinito. 

  El contraste de esos tres años largos, son los veintiun días, emprendiendo otra búsqueda entre los sonidos. Ayer, el saxo, como el escribir, como esa cita no correspondida, me reveló que si llego a ese tiempo y luego sigo, y sigo, aunque el tiempo quiere mostrarse cada vez con la pantalla de "the end", sólo un encuentro de un día más, con nuevas directrices, te dará una satisfacción que no esperabas ya tener. 

  Dia 21, reencontrarse en la búsqueda

 

Siameses y mercader

Siameses y mercader
Zaida, Fernando y