domingo, diciembre 03, 2017

Se iba,........,lo curioso, nos refugiaban sus actos

Se iba
allí donde todas esperanza se diluyen en las alambradas con pinchos

Se encogía
su corazón perturbado para despertarse entre las miradas de hambres

Se frotaba
con la mano de amor de encuentro con seres que ansiaban ya, paz

Se sumergía
en vidas que habían sido torpeadas, con indiferentes bombas incendiarias

Se nacía

para darles sus labios de las que brotaban palabras para el alivio.

Nos volvía
la cabeza de nuestros mundos soñados, para que percibieramos arañazos
de cables con el alma del egoismo satisfecho de nuestros propios miedos

Nos refugiaba
de las taladradas bondades de nuestro mundo, para asomar desde lo étereo,
y zozobrar en las realidades de acantilados en que colgaban los sometidos

Se lanzaba
rompiendo las barreras de tantas justificaciones para sentir los puñales
insertados en niños de belenes arrasados por productivas bombas innecesarias

Nos incómodaba
porque tantas justificaciones propias, se estupidizaban enfrente a madres sin leche

A ella, viajera al abrazo con sarpudillos latiente, le crecía el ser real, dañado,

para revivirlo y nacernos.

Y ella, no, no nos era indiferente, nos era fuerte entre zúmbidos de débiles escapes
zarandeados por las manos incipientes que tarareaban arrullos en sus caricias pérdidas





CTXT y Fergusons

Desde hace unas semanas, estoy enfrascado en una lucha con CTXT; estaba leyendo, en inglés??? (un profe de 56 años, de la vieja escuela francesa) 4 3 2 1 de Paul Auster, y quería desafiaros para ver quien terminaba antes de, ó de leerlo ó de llegar a 5.000 suscriptores; jugaba con ventaja, de lo segundo estaré orgulloso siempre, tras los dos años de lecturas alucinantes con vosotros.
De lo primero, hoy a falta de 150 páginas (vosotros 186, je, je) y parando en el Ferguson, incipiente escritor, y sus vicisitudes por el Londres de la niebla, de los caminos equivocados y la paralización y sufrimiento por no entender este mundo que te golpea en lo cotidiano, con los poderes que, sibilinos, se han atrincherado entre nosotros y se alzan con sus destellantes imagenes entre lo emborronado, para izarse con los honores de las domésticadas fanfarrias que reciben los pagos por sus salivaciones y ésputos. Mis compañeros Fergusons me reconfortan, también, en el saber que podriamos tener tantas vidas que cada una de ellas las debemos vivir a plenitud. Cuando los mundos escritos viven las variedades de los hechos que le rodean y sale de su zona de confort para ser honesto con su lector y mostrarle las sinvergonzerías de las impúdicas chamanes, resvestidas en oro por sus servidores; se reviven quienes fuimos o pudimos ser en coches hacia los neones en árboles.

No me importará ver antes los 5.000 suscriptores, porque en los Fergusons que me han llenado estos meses de lecturas en un pueblo del principio del Alto Tajo, Huetos, he contemplado cada uno de vuestros esfuerzos como periodistas y mi pequeña ayuda para que La Marea con un Antonio Maestre y Cristina Fallarás, concernidas como personas por la dignidad de quienes fueron antes nosotros. Por una Ami Goldman, Democracynow que late frente a las tuberias en tierras indias y al anestesiado pueblo que admite trucos de no pagar impuestos pero tampoco tener servicios esenciales; y viajado con TheGuardian, por si mi inglés inconformista y maltratado tuviera algún remedio. Me he sentado a reflexionar como André Misse, Alternativas Económicas, nos ofrece otro mundo posible, en pueblos como el mío. He seguido a Ignacio Escolar, no tan fielmente a través de su eldiario.es; y si!, he recuperado a un Javier Gallego, de editoriales puñales para nuestro conformismo y con sus programas destripando los terrones por donde nos surcamos. Entre el pellet, he leido a Guillem Martínez y su necesaria y dolorosa ironía para enfrenterse a la sinrazón de lo alardeado por los dos bandos amurallados y a Gerardo,  Urias, por si entendía de leyes. Y si, con la esperanza certeza, que si regresaba a las conexiones de las ciudades dormitorios, podría recuperar el programa de Pino (aquí es la publicidad quien me lo permite), y escuchar en días como por ejemplo hoy, a Millás, humanizando lo inmediato que sufre y en los que buscamos abrazos para nuestras debilidades y a una Simona Levi, aclarando lo que es el respeto por el ser humano, sin los artefugios de los que nos dicen que contemos lo que nos pasa en verdad, para luego  ser pasados nosotros por el control, por no haber sido estas entidades honestos con lo que ofrecían y quienes les creían

Por todo ello, ganaréis porque me convencéis de que enseñar lo que son los fuegos, en manos de magos pirómanos, o quienes son los que nos hechizan con símbolos, quitándonos las miradas de sus famélicos engaños y mostrándonos el origen de sus varitas corruptas, me da la tranquilidad para contemplar a los Fergusons, entre las acciones en las que debo nacer.

Siameses y mercader

Siameses y mercader
Zaida, Fernando y