Dicen que fue improvisado, el concierto de Keith Jarret, en Colonia. en Sofá Sonoro se lo explican de una manera clara, concisa y bella.
El primer rato de querer, es como aquel día hace 3 años, pensar que está todo empezado y por tanto, al punto de hacerlo y aquello, te demostró lo de ahora; el océano inabarcable por recorrer.
Pulsar las teclas y haber escuchado las grabaciones de aquel momento, tantas veces, es saber que aquello mecánico encierra todos los momentos de un viaje sideral. Las yemas buscan de forma torpe los vericuetos por donde hacer tintilear las estrellas que se armonizan en la noche.
El frío sacude las estrías y te avisa, ten paciencia, en tu interior ya eres lo que sueñas, vete a la tierra de los manantiales y allí súbete a la gota que esta en una "contra" parece que allí será eterna, encuentra el instante de salirte de ella y te golpearas en rocas de las repeticiones, estarás a punto de desvanecerte en los veranos del calor que te arrebata los porqués; te deslizarás por toboganes donde el vertigo se llene de dominantes, de dominantes de más dominantes y pensarás, "para".
Y si, llegarás al principio de la catarata y en plena caída, pensarás en los caídos que están en tu esencia y aquel al que el agua le abrió las entrañas y un maldito coche, le encerró y del que recuerdas el abrigo de su sonrisa para decirte que los compases son un lugar donde ir apaciguando los miedos y los errores.
Y allí, de aquella poza, próxima a Torla, tan absorbente de la que apenas intuías una rendija como salida, a la que no llegabas tras un carrusel de vueltas, la aprenderás a sortear con la ayuda del profesor que hace que los dedos tengan su sentido y el hueco para continuar se haga gigante y pensarás que allí, encontraste el bálsamo de fierabrás, ahora caerás.
La noche se hace, las rocas golpean tu casco, el chaleco, amortigua y el tiempo boca abajo se alarga; pero has decidido no abandonar el kayak y seguir intentando el esquimotaje, una y si, otra, y como no llega el éxito, piensas y te guían y recordarás los sabios consejos y si ahí, cuando vuelvas a la verticalidad, aspirarás una bocanada de sonidos de Mozart, de Nina, de Van, y serán soles que te mezan entre las oscuridades y empezarán a salir de aquellas yemas, amores, abrazos, Macarenas que alumbraban el Alhambra en luna llena y aquella azudense que aquellos instantes manarán flujos y la envolviste con tantos brazos, dedos, puntas por las que supuraba su placer y aún así hubiera querido tenerte todo, pero sólo eres una gota en viaje.