El hambre mata, el hambre somete,
El hambre hace agradecer el grano que te pone tu maltratador
Una mujer pone en el suelo, el pañuelo en el que llevó a su niño pequeño hasta que llegó al hospital y le salvaron. Entonces arranca a bailar.
¿Qué hace?
Proclama:
Bendita la mujer que te amamantó porque hizo que tu cuidarás a mi hijo.
Todo esto ha sucedido en la segunda hora del "avivir"; este tramo lo cierra Javier del Pino, controlando la emoción pero habiendo dado voz a quienes han visto el horror en los ojos de las niñas-os que pasan un hambre de esqueléticos cuerpos.
No hay poesía, es el horror.
Por saber que todo eso viene de las más crueles mentes.
Recuerda alguien que la postguerra después de la guerra civil que vino como consecuencia de un golpe de estado, fue muy dura; gente colocada en los lugares pertinentes comerciaba desde el extraperlo y en los pueblos se luchaba contra el hambre y se admitían aquellas palizas institucionales, porque ya era demasiado duro sobrevivir y ver a los hijos que pudieran tener para comer
Nada está lejos, sólo que nos enfocan imágenes con las que apenarnos de aquellas carencias. El hambre está en muchas de las casas que quieren evitar los desahucios y, muchas veces, prescinden de una alimentación adecuada.
Es descorazonador ver a jóvenes lanzados a enfrentarse contra las asambleas convocadas en diferentes ciudades. Son mandados y dirigidos por profesionales de la lucha de calles, que prueban a ver como están las defensas de sus enemigos.
Ya ves, enemigos
Quienes luchan por una vivienda digna, que está en su sagrada Constitución y que son víctimas de inversores extranjeros, cuando les han dicho que primero los españoles. Nunca les aclararon que en ese estado de cosas, los ricos también les pueden manipular y les pueden someter.
Aparecen imágenes de esos jefes escuadristas tomando el pulso con la policía, para ver la situación. En Francia, la policía ha empezado a comprender que la alianza con esos destructores a cuenta de sus amos, les está haciendo aparecer como bestias, orgullosos de sus palos de ira, lanzados a la cabeza, o de la pérdida de ojos para los jóvenes. Han empezado a parar, porque, al final y al cabo son parte de esa sociedad y no de las que les atrae con símbolos que sólo sirven para hacerles fieles a lo irracional.
Riqueza y sus dueños atrapados como cuenta Mónica García Prieto, atrapados en su educación para el egoísmo que no son capaces de ver al ser humano, en quien pudiera recibir, una décima de su tiempo, para tener un alimento para una vida que merece desarrollar.
Es tan grande el adoctrinamiento para la deshumanización que estos capítulos que ha dedicado estas ultimas semanas "avivir" al genocidio de Gaza es aire puro para oxigenar los cerebros que merecen no ser llevados como ovejas al matadero.