Ha sido entrar al escenario y el más inquietante silencio se ha extendido como una pesada alfombra sobre el auditorio.
Me conocen de años y los dos últimos, ya no me aplauden al salir como hacen con todos los cuentacuentistas o narradores.
Te repites la hostia es la apreciación mas común a la vez que benevola, mi madre ha tenido que soportar verdaderas burradas e incluso un dia se puso estupenda con un cacique que se bebió de un trago.
El silencio era cortante y sobre ese filo debía hacer mi narración.
Parecían esperar para penetrarme y desgarrar mi autoestima.
Loles me sonreía con esa mirada que me ha crucificado en varias ocasiones.
Todo estaba por ocurrir y nadie cantaba en mi cuento.
Sólo llegó un asceta, saco su flauta tibetana y me quedé medio minuto, quizás, uno, entero, con los ojos cerrados.
Algún murmullo y un principio de "y ahora su meeting...."; abro los ojos, me fijo en esa persona, le percibo odio.
Érase en aquel poblado, al pie del Tibet, un niño que no quería ir a un simulacro de colegio que se había erigido allí.
Cali que había nacido a trescientos metros, lo que allí supone escalar esa distancia en dos horas, por la verticalidad y peligrosidad. En aquel espacio donde estuvo nacimiento creo una escuela que había recorrido durante los doce años de existencia.
Los cuatro últimos, viajando aquellos metros; antes, sobre la pequeña meseta se daba el nacimiento de cabras y la visita esporádica del tigre, que, de forma curiosa sólo encontraba curiosidad y saciedad, en atacar a aquellas herbívoras.
Sus padres, no bajaban, subían, siempre con diferentes personas y trayendo alimentos que no se podían dar en aquel entorno, con lo cual había logrado una curiosidad por ampliar el conocimiento de cosas lejanas.
Calí, con su amigo Fredo eran insaciables. Hablan igual de Averdon y sus fotografías, como de las procedencia de sus casas, el cómo y el porqué.
Delante de la gente, en el maratón de lo cuentos narraron el porqué los perros no podían comer de más para escalar con ellos y quien lo hizo fue apedreado y rechazado; el como evitaban la enfermedad de los reyes, saliendo una vez en la vida para buscar alguien con la que aparearse y que evitará el deterioro de una familia que nos llevara al desastre porque les consideraran divinos.
Así que terminado mi cuento con mis narradores ocasionales, me dispuse a irme con el mismo silencio que me había recibido.
Escuché una voz, por fin, no hablaba de política.
Siguió un estruendoso aplauso
La hija del rey, a mi lado, sentenció
Hdgputa
Me levanté para saludar e inclinarme hacia Penélope la inserte mi lengua en su boca y permanecimos.
En mi interior me preguntaba
Está por evitar el deterioro de la especie
Luego, caí y convulsione, antes de comenzar mi desaparición