Siempre vuelve el último día en el que un círculo te ha atrapado en una visión negativa de la sociedad. Te planteas si será verdad que una política en las cortes valencianas ha dicho que el pobre no tiene que estudiar porque su función es trabajar, para servir al capitalismo.
Una mujer conserva las llaves de lo que fue su casa en Gaza; el siete octubre sólo empezó la justificación de un proceso final que había empezado en la Nakba un 15 de Mayo de 1948, para los palestinos.
Imágenes de colonos israelíes que llegaron aquellos días, te las ponen en tu mente para describir el salvajismo con el que se empezó a echar a las familias que habían vivido por siglos allí.
Dice Laura Arroyo, en su epílogo del programa que dirige El Tablero, "lo que mal empieza, mal acaba". Algo que, por los horrores y pesadillas que habían tenido las élites europeas, por el abandono a los judíos durante la segunda guerra mundial, se quiso solucionar dándoles una tierra que tenía unos dueños y, volviendo a cerrar los ojos ante las injusticias que se cometieron con los que ya vivían allí.
Y ahí estamos, perdiendo todo atisbo de dignidad mientras son masacrados gentes que podrían estar haciendo un texto para humanizar a otros seres desprotegidos, con una música como colchón donde reposar horrores
En otro lugar en una furgoneta de Donosti, se da esperanza para romper ese círculo y que la vuelta a la sociedad de los "marginados" se convierta en algo imborrable para un mundo que necesita gente con esa sensibilidad pero que esta no le derrumbe, por la fuerza de quienes la controlan para su provecho y la sumisión a la que nos llevan, y anuncia su vocera de ejecutantes, ante los poderosos.
Otra vuelta imborrable es la de todos los sábados y domingos al "avivir" muchas veces fuera de horario; como tiene que ser de grave y definitorio que estén hablando de fútbol, desde un programa que se niega a darle el valor que ya, todos a su alrededor, le dan.
Es tan patético que una sociedad se entregue a seres como ese presidente perdido que derramó una conferencia de prensa para situarnos en como está un club referencia y una sociedad que da soporte a esos seres, sólo investidos de dinero, que son arropados por empresas que sacan beneficio de sus contactos, como el presidente de Estados Unidos, lo saca de una posición que le han dado quienes creen que todo da igual, porque la basura que le dan en sus televisiones le sumergen en una ciénaga de la que es imposible salir.
Decía ayer, decía el sabio y si, Zohran, Taoré y otros líderes demuestran que si, que la ruptura de los relatos es posible.
Sólo es necesario, y no es poca cosa, escucharnos sin los apriorismos que nos hemos puesto de coraza.
Volver a ser valientes, como los niños que interrumpen, porque buscan y consideran que pueden aportar algo, cuando todo el mundo espera una indicación para empezar una sinfonía.
Con el tiempo se darán cuenta que ese no es el momento pero si el cuestionarse ante los caminos que está emprendiendo.
Encontrar a ese niño en sus búsquedas, levantándose del sillón donde hemos instaurado un trono que las realidades nos van arañando hasta destrozarlo; el recuerdo imborrable de explorar para no caer atrapado en la aceptación de las decepciones que van llegando y que sólo debe ser una vuelta a la búsqueda, porque somos cuando nos encontramos en lugares que tejen mundos donde somos personas, sin destinos marcados