Un ente superior, el instinto de supervivencia le acompañó en aquella caída a los infiernos.
Sucedió en plena edad media que es la que se a los 35 y medio, más menos que más.
Si, muy de vez en cuando vuelves al río, siempre te es agradable ir metido entre la naturaleza. No se necesita ir más lejos, que a la orilla y allí, revivir todo lo que se aprendió durante muchos años.
Ahora que parece que la habilidad permite recomponerte ante más de una situación de dificultad; también disfrutas más cuando te surge ir orientando a compañeras circunstanciales.
Da miedo de todas las maneras, entrar con primerizos en el río. Sólo la tranquilidad que transmite una persona que no ha dejado de practicarlo en los últimos 35 años, te permite afrontar esa dificultad inesperada.
Luego está la buena voluntad de las practicantes, que ante palabras de negatividad y de aceptación de que la cosa iría mal, se las ha indicado que siempre, luchar, y en ello va añadido palear sin dudar cuando el tramo puede ser complicado e ir fijando algunas maniobras básicas que las dé independencia.
Todo ha salido bien en este día maravilloso en el agua. Incluso un esquimotaje inesperado que ha surgido aún no se recuerda bien el porqué de la caída.
Esa cabeza, es lo último que tiene que salir, se le comentaba ayer a un compañero
Ya, ya pero cuando ha llegado el momento la articulación del cuello, ha querido empujar a la cabeza para asomar la primera. Mala cosa, casi imposible salir a la primera con esa mala maniobra.
En el segundo intento, un tanto mejor, se concedió el esquimotaje pero con dudas, por no haber técnica.
Es algo que se les recuerda a las principiantes: las maniobras tienen que ser bien ejecutadas, con técnica más que con fuerza.
Bueno, rebota como siempre la enseñanza y se aplica al saxofón:¡eh, campeón, no tengas prisa con las partituras!.
Léelas, cántalas, midelas y siempre al primero lento. Al final se aprende.
En estas cosas, debe pasar como cuando se quería aprender un idioma difícil. Te metían en una universidad, sin posibilidad de hablar otro idioma y ¡vaya! si aprendías.
Se disfruta de estos momentos, y desde luego, si aparece un tenor, no será porque se pueda tocar a la vez con el otro, el alto.
Mantendremos la esperanza. y disfrutaremos de esos momentos; de estos y los que son de opresión, se deberán luchar, porque el acoso existe al chico de un pueblo de Zaragoza, al que quieren que pode un nogal, porque existe una farola que estaba en el plano primigenio.
Quien será de ese pueblo que ha echado herbicida para matar el nogal. Cuando silencio y maldad existe en quienes ven esas malas acciones que venimos narrando estos tres últimos días y callan, porque creen que es una tradición, jugar en un sitio, al que se dejó utilizar en horas muy determinadas.
Siempre ha pasado, algunos son los ejecutores: esos diez fascistas que han llegado a la playa de Ceuta a destruir lo poco que tienen las personas allí asentadas; pero detrás de ellos, están los ricos gambistas que fueron allí a reírse de quienes les defienden y les pagan las comilonas y ese ser despreciable, que vio armas de destrucción masiva, sólo en su maldad y que ha acudido allí, y no a los cientos de pisos que tiene su familia, para hacer la vida peor a los ciudadanos de las ciudades, muy españolas, que luego les votan.
Agua, para la vida, agua para marcar fronteras entre la existencia y la muerte.