Mira que me insiste; chico en el agua, por muy tabla que parezca, la pelota no bota, no insistas. Termina pronto que vamos a bajar en la siguiente playa.
Julio es terco, dicen que como el sólo o como el mañico que va a votar a Podemos, ahí en Zaragoza que es donde está. Él es de Huesca, le han dicho, chico confórmate, mira a Rufían le han dicho que le van a renovar una nueva vida y él se ha puesto como una moto. No le sirve todo lo que ha oído de García Ferreras, ni todo lo que están haciendo estos días para amedrantar a Irene y María Goicoetxea. Ni toda la invisibilidad que les procura incluso en la televisión española.
Julio ya envío su voto a su ciudad natal, de la que no ha querido desvincularse y va a acompñalar a su mujer.
Ella no es tan bruta y no intenta botar la pelota, ahí en el Ebro, pero votar, convencida de donde está la izquierda y a quien teme la derecha.
Mientras Maillo, se pregunta como no cuentan con él, en Sumar o en el Cha aragonés. No sabe más que le dicen que le van a sacar en televisión y ahí está, como la gente en las pantallas, pero en nada más.
Así, como cualquier olígarca; Antonio, el Ferri de Flo le ha apagado cuando ha querido, pero el sigue hablando porque como aquel hombre que hacía fotos, sin carrete en el campo de Horche; él ve una luz roja y creen que le están grabando.
No obviando, querido, obviando
Petra, si que tiene claro que en el agua no bota, ya ha votado y si fuera por ella, María mañana cambiaba el rumbo de tanta gente atrapada en una pantalla