Entre nosotros, el Maravillas fue mítico. Tuvimos míticos porteros. El más, en un partido miras para tu portería y estaba subido en el larguero. No pasa en los videos que nos vacilan en Camerún.
Se luchó y se perdió con una facilidad digna de encomio.
No nos planteamos fichajes millonarios, habiendo tenido a un mítico central de la tacha de Benito, y de la contundencia, también.
Hoy anda sonando Herbie Hancock y nos lo hemos trasladado al estado, que se resumiría en escucha el ritmo, tómatelo en la dosis justa y ahora sí, mira a ver todas tonalidades (AMayor) con su armadura de tres sostenidos: F, C, G y te sorprender iniciando en un acorde de VI F#A, C#, E donde el fluctuante se mixta con las otras notas y de ahí sí, a un I grado con A, C#, E, G# donde los dos sostenidos mezclan con A, notas de floreo, paso que es que se da a la memoria de Maravillas Lamberto que fue violada y asesinada por las tropas que la iglesia católica bendijo.
Delito querer acompañar a su padre a la cárcel. Quizás una niña les haría ver a las suyas propia y le dejarían libre.
No la tuvieron, sus familiares. Se quedó el terror que produjo la barbarie y se investiga en el propio interior para revivirla y celebrarla para la vida que arrebataron pero aquel suspiro de 14 años, se mantiene.
El V grado con E, G#, B, D hace girar varios compases hacia aquel G en el que revivimos sus rayos
El séptimo, ufff, el séptimo nos mantiene en vilo G#, B, D, F# para no dejar que los relatos edulcorados de una dictadura borre la maldad
Y si, A, C#, E, G# nos calma para emprender viajes
Abandonar el club Maravillas por correr los caminos fue uno de los tránsitos que se han tenido.
Correr se convirtió en una especie de oración pagana donde en una carrera te puedes sentir el más débil y en otra arrobarte con la belleza de una senda boscosa, a la vez que me acompañan las niñas Maravillas y mis compañeros, aún en cunetas.