Fue una tarde, sobre las 16h32; había descubierto una masa informe que disparaba necedades, no era el caso que desarrollaremos. Ian MacEwan lo anunciaba en su nuevo libro. Escribía desde un siglo después lo que sucede ahora; también con respecto a 90 años pasados.
Asi que pones cara y aros a un asesino de un escritor. Reconocemos en un astrolopitetus que fue delante como en los Silencio rotos, a quien amenaza con matar a un reportero o aquel iluminado al que no se le había encendido el generador.
Esa es la masa, que había elegido la diosa para crear su pretendido adorado culo, que era lo que iría reclamando a sus admiradores, para cobrarlo en difamaciones
Les cobraría sus impuestos, para siempre, por haber osado mirarlo.
Recordemos que la masa que había utilizado para modelar aquella perfección, es la del ente que delante un informador, amenazaba con asesinarle, por las basuras que traga y no digiere; no por mostrarle como era; no porque le hubiera quitado derechos, a saber, lo había hecho él mismo con el conocimiento, sino porque vegetaba, drogado por símbolos y odio.
Era una época en la que como aquel ufano asesino, podía entrar un bar, que ahora podría llamarse instagram y regocijarse de haber asesinado a Lorca; le quitamos los adjetivos y ahora de hacerlo sería sobre un reportero, al que suplicaba y amenazaba para que le mostrará como era
La diosa perdió la cara porque siempre anduvo agriada y malhumorada, y prefirió arrojar sus sempiterna ira sobre quien un día, quedó prendado, por un segundo, en aquella armoniosa masa, mucho más visible que su faz, a la que también se miraba con esfuerzo, por su mala hostia.