martes, junio 16, 2026

Ahí abajo

   Escuché en un cuento que bajando por unas escaleras muy empinadas; bueno no, super inclinadas, te podías encontrar a Dragonpi

   ¿No le conocéis?

  Dragonpi es la pera limonera o como estamos en Guada es la rebellota. 

  Tiene una edad entremedias de provecta, ni idea, no me preguntéis, y de tu tía Pepa o Claudia. 

   ¿Por dónde anda?

  Cerca del río. Tiene miedo que un día vuelva a tener fuego y queme, por ejemplo tu clase. 

   No va a ocurrir, en Septiembre, estará,  sobretodo porque se habrá ido navegando a cualquier otro río,  al Tajo, a la Meuse y tendrá ganas de ver a Pedro o al parque fluvial.

    En ese lugar, Dragonpi es mágico,  tan pronto se viste de vaquero, como de indio, como se mete en un cuento y este le lleva al pico Ocejón o al Palacio del Infantado.

  Vamos un sin vivir.

   Ahora a Dragonpi le ha dado por viajar por la música y un día se encuentra con Billie, otro con Amy y muchas veces, con Bob. Si lleváis razón, es un poco flipado.

  Ahora que termina el pequeño cuento escucha a Etta y 

 ¿os acordáis cuando os mecen y se calman hasta la lluvia?

    Así estoy ahora, ¡que me duermo!, arropado en los brazos de....de.....mmmm, mmmmm, zzzz,...zzz,...zz, z...

Aprender en cuentos ajenos. Los tiempos cambian

   Tengo árboles encarcelados y querellas contra los que piden transparencia y en pie pequeñas estatuas vivas que son los activistas, al que el lugar donde viven no les es indiferente, Guadalajara.

    A ellos les escucho sus historias y sobre una mesa, o mejor, una piernas trazo un historia de un lugar mágico.
    Ocurrió no hace tanto tiempo. El viajero impenitente seguro que lo dataría el origen y el porqué del lugar, pero años después. Cuando el mundo tenía la amplitud de los pasos y la resistencia de los animales de cuatro patas. 
     Se acordó que un tiempo para el asueto y la convivencia, que era mucha y para nada se tiene que tener idealizada, pero si desarrollará con sus más y sus menos, "sus dimes y diretes"; que en la plaza se pudiera disponer de una pared para que hubiera justas con la "pelota a mano" donde jugadores expusieran sus habilidades e incluso se tuviera la oportunidad de retar a las gente de pueblos cercanos.
    Todo se hacía en su justa medida de tiempo y uso, porque aquello era una vivienda y no parecía lógico que quien cedía esa pared, perdiendo incluso un balcón, tuviera que soportar horarios sin fin y partidos encadenados a otros.
  
    Pasó el tiempo y poco a poco fueron desapareciendo, muchas de las personas que emigraron buscando un trabajo que allí, se tenía que repartir entre muchas personas. También se irían, asustados, quienes vieron que una violencia gratuita e institucional se ejercía para tenerlos atemorizados. 
    Marcharon a unos lugares, a veces, más sombríos, otros de luz, quienes habitarán aquella vivienda, que había cedido su pared para juegos de convivencia. 
     La gente ya volvía a este lugar en su tiempo de ocio y aquel lugar ofrecía una pared de una casa deshabitada, durante más de 60 años, que invitaba a juegos eternos y componentes intercambiables, por la amplitud de horas cedidas
      Con el tiempo, alguien, descendiente de alguna de los habitantes de aquella vivienda, volvió y de forma escalonada se fue percatando que aquella "no limitación" en el uso de lo que era la pared a la que se había adherido, a todos los niveles, otra, producía una violencia por la duración y la contundencia de los materiales con los que se golpeaba aquella pared.
       Nadie, ni quiso, ni parecía querer enterarse de las situaciones que se vivían dentro. 
       Habían hecho costumbre, de algo que, ya no permitirían en los sitios que ahora habitaban. 
         No dejarían que sus hijos jugarán en una instalación deportiva atravesada por una carretera
         No permitirían que aquellas instalaciones pudieran golpear de forma aleatoria y violenta a coches, y sobre todo personas, que en la mayoría de los casos estaban ajenas a lo que se desarrollaba no muy lejos.
        Alguien había afirmado que los tiempos habían cambiado
          En aquel momento no se le contestó, pero tenía toda la razón.
       Allí, aquella pared, incluso la nueva, pero que formaba parte de la anterior no podía ser aquel lugar de encuentro de los orígenes y primeros años, porque ni en horario, ni en materia, ni en la forma de espacio había una lógica de uso.
      ¡Cómo no tener miedo a que muchas familias transmitieran que eso había durado cien años!; y que lo hicieran no como un agradecimiento para haberles dado este tiempo de uso, aún en la ilógica que ya llevaba mucho años teniendo su uso. 
       Si no que lo transmitieran como algo que se les quitaba.
       Se pidió a quien se debía hacer, un reglamento de uso de lo que se suponía era una instalación deportiva y se preguntó por el responsable que debería asumir las consecuencias o de defender su uso. 
        Nunca había respuesta por parte de las autoridades.
        Lo que confirmaba aún más que su uso injustificado era parte de una violencia y acoso que debieran asumir quien la ejecutará
         Colorín, colorado, me he puesto calor en la espalda, porque estoy muy jorobado
      

lunes, junio 15, 2026

Escrito de Aneto

   Aquí ando, inamovible por muchos pasos que reciba e incluso por mucha violencia que se ejerza lejos y que sí, desde mi atalaya intuyo, puede llegar.

   Existen visitantes ilustres; algunos por capacidades físicas, otras, por económicas. Algunos soberbios, se hacen foto junto a mí, como si su grandeza fuera tan alta como la mía.

   Hoy se ha quedado a dormir una niña pequeña, se llama Sinead y me ha recordado las innumerables veces que escuché a la O' Connors; algunos no pueden prescindir de la música, incluso cuando en esas alturas se tejen los más bellos sonidos, junto con los propios hilos de cada uno. 

    Si te apetece venir, no te preocupes no me moveré y cada paso que des para acércate será como el de aquella niña que prescindió de los ropajes que te puede dar una industria musical, cuando en su caso tenía una voz tan maravillosa, como seguro tu tienes mundos dentro de tí. 

    Prefirió ser ella misma, sonreír con un histriónico Van Morrison que buscaba una sonrisa, en medio de una dureza que se había autoimpuesto.

    Cuando estamos dentro de nuestros propios muros, estos, por momentos, crecen y amenazan con quitarnos la luz. 

    Necesitamos la luz de ella, la de quienes creen que los senderos por donde transitan, tienen ramas como brazos, que les quieren parar a cada instante. 

    Si antes hubo estas sendas, renacieron las raíces que tienen manos que te acarician o atan a ese instante que te parece final; ramas que buscan quebrar las rodillas, por  los retortijones cuando las sientes sobre tus muslos como cobras que terminaron su danza y ya quieren engullirte-

     Aquí, ya pasaron, una y otra vez, aquel Camarón y sus compinches como enamorados de su estancia conmigo. 

        Flirtearon, pero debo confesar como montaña que nunca llegamos a más, aunque por las veces que iban a una otra montaña, algo querían. Nos los susurrábamos por los vientos que nos atraviesan.

     ¿Sabes que admiró? 

    De cuando, compartimos un tiempo con ellos, recuerdo su respeto y la autenticidad de su esfuerzo.

    Casi "a capella" me llega la voz como un himno de "Last day of our acquaitance". 

    Con ella firmo esta pequeña misiva. Sin ella, parece ser el final de una relación. En tí es el incipiente recorrido para un autonocimiento que nunca será fácil y tendrá la dureza de lo inmediato y desazón de lo inmediato que como alguno de los pasos que tengo en el recorrido, te harán dudar de tí. 

    No te preocupes, confía en quienes te acompañan; no hay senda que no hayan atravesado y habrán aprendido de sus errores.

    Te espero

      Fdo.: Aneto

domingo, junio 14, 2026

Un cuento sin Kalinka

   Todo preparado, un atrezzo de lo más bello; el disfraz atrevido y un baile, repetido hasta la saciedad, al son del Kalinka de mi hermano; su saxofón no estaba ajustado y joder, cuando se le iba algún grave, a mí en el calentamiento, me sacaba de quicio.

    Mi narración iba detrás de un bombero, y claro, yo confiado, aquí no se quema nada, la manguera no se la va a pisar un ingeniero, Luisa acude rauda y yo estiro. 

    Se retrasa, paro, caliento y vuelvo a estirar, me agacho; dada mi provecta edad, con unas ciertas limitaciones. 

    El saxofón hace los primeros acordes, me tengo que tirar de 1 y 21 centímetros y estoy al borde. 

     - Que se ha perdido una parte de la narración de bombero. 

       Suena On fire, me imagino que será para estimular su búsqueda. Dos minutos, tres y once segundos, me vuelvo para atrás.

        Bien, el hombre se encuentra y continúa con su narración, bueno un poco más, ya va por catorce minutos.

       Me abrigo, Dulce lanza un beso, se lo devuelvo; ella sonríe pero dice que no, que es para el de detrás, me vuelvo, ¡mi hermano! hace la señal de haberlo cogido, ponérselo en los labios, excitarse, la madre que le pario, va y lo reenvía con una suavidad que encabritaría a cualquiera.

        ¡Ha aparecido la parte pérdida de la narración del bombero! 

           ¡Granada! grito y Euse, se pone a tocarla en el saxofón, A mi, me parece endiablada, la he oído multitud de veces y no consigue cogerla el ritmo.

            Espera, me dice el Casanova, coge el ritmo de marcha de El puente sobre el río Kwai

           Empiezo, hostias, ¡qué bueno! a ver si va a ser verdad que si se puede

           Tropiezo en pleno alboroto, empujo a mí hermano, el saxofón sale por los aires. Grita, me revuelvo y lo amortiguo y para su caída por un hueco con boca de comerse la tierra.

           Llora, me dice: "por favor, no te vayas a Navarra"

            No puedo, por mucho que me ofrezca la trompeta y un curso completo, que creo que primero debiera ser unos pulmones. 

            La pruebo, me arde los pulmones, la boca se contorsiona y Pepa vale al ritmo del pasodoble, saca a Feliciano que no lo andaba mucho, hasta este momento. Más que bailar, de la emoción da botes y ahí la tienes a la buena de Pepa, guiado por un nuevo Groucho. Yo pensaba que ya había visto todo, pero la capacidad de sorpresa, me cuenta Juana es

     Ob la di Ob la da y claro esto es Beatles y yo saco a bailar a la apuntadora. Chico que se queda mirando también detrás mío, 

   ¡será posible!, así que salgo de mi ensimismamiento

            El cuento ¡eh tú! entras o no

      Por supuesto, no tenía pensado entrar corriendo pero Ob la di ob la da es la caña y Lennon, siempre está ahí, así que ni Terra de Montagne, ni Tico Tico, cojo la escalera y bajo ese metro y veintiún; mi hermano empieza el Mambo número 5

     Y Leo se queda mirando el saxofón de mi flipado hermano.

      Me señala como preguntando y yo le digo

       Engañó a los diablos

    Dentro de menos de un mes, lo mismo todas estas canciones tienen dueño. 

    Desde hoy, las abrazamos, por si nos quieren hacer compañía, 

        Ammerland esa es la palabra mágica. Ammerland, la pronunció y se apaga la luz y

      si descanso, todo va llegando.

Flores a las palabras

  Ha sido larga la segunda noche del Maratón de los cuentos; él ha elaborado su cuento sobre el amor a la ciudad a la que pertenece. 

   Pudo irse unos años, allende los mares o un poco más cerca, pero tejió su capa mágica sobre las calles en las que su padre y madre le hicieron recorrer el cariño recorrido 

   Ahora no se conforma con que en ella se cometa cualquier vandalismo, a través de las palabras vacuas, sobre todo de los que tienen poder. 

  Los otros actos de barbarie, en su peña, también los evita; si lo aceptan bien, si no, tienen muchos más lugares para desbarrar. 

   En la Zorra, no

   Los alcorques de las apariencias, sin vida, eso los rechaza; engendran la muerte.

   En ellos, tiene que haber cunas para la vida y para ello se prepara, para contarnos su cuento, en minutos.

   Las palabras y los hechos como flores para homenajear a una villa, en la que no quiere pasar de forma indiferente.

    Se lo enseñaron sus mayores y a él y ella, sigue homenajeando.

   No le hablo de Dragonpi, porque como dice Luis, le puedo despistar.

   Pero nuestro dragón era el de Jesús que impulso un proyecto para cuidar nuestro río Henares, desde Horna, hasta Coslada, más o menos.

    Hubo un caballero que iba a ciegas y a este, Jesús, sabía ver las cosas importantes de la vida, las que suceden; como nuestro narrador. 

    Otros, saben que se tienen que embarcar pero no tiene puerto al que llegar y entre medias termina visitando islas, huyendo de sirenas y encontrar itacas que no paran de reproducirse, siempre con la sensación que nunca llega.

    Ahora que ellos están "en capilla" para contar sus cuentos, en otro lugar, vuelve Jesús, que nunca se fue porque quedo impreso en sus enseñanzas y su forma de entenderla y se escurren las palabras, mojadas por los sudores de encontrar personas que siguen viajando.

    Las flores que nos pondrán los narradores, son sus actos de ciudadanía y de respeto al entorno que nunca les será indiferente.

sábado, junio 13, 2026

Ione, y en eso mando parar

 Ahora que tenemos como noticia que un vendedor filibustero pueda mercadearnos muerte, mientras enriquece a los suyos.

  Que razonemos sus mezquindades, tomados los votos para legitimidad asesinatos sin justicia.

   Que quien esto hace, se quiera llamar defensor de la libertad, mientras niega los recursos a todo un país, lleno de seres humanos, aunque a los suyos propios  fentanilezados desde la enfermedad los deja tirados en la calle, entre basura de riqueza acumulada por depravados millonarios que se encierran en mansiones de fábula y oro.

    Ahora y sólo ahora

    Ione desafía el odio de las élites con mensajes de empoderamiento y si se puede, otra Comunidad de Madrid posible.

    Sobre el acoso de los asilvestrados, llenados de impunidad y dinero que maquillan escaparates sin vida, se ofrecen el relato de los actos ejercidos por el juez que le ha dado una magnífica publicidad a ella.

   Si cualquier ser tentado de ejercer la equidistancia montara algunos de los caballos jurídicos llevados a cabo por este pretendido escritor, la impunidad de este,  no le valdría a quien no es juez. 

   Esa es la paradoja en la que se encontrarian.

   Su arbitrariedad e ineficiencia ante su pagador le abocaría a ese mismo epiteto, además de a un despido fulminante.

    Ione ha mostrado sus cartas y la perversa maquinaria engrasada por millones de dinero negro, fabricara gacetas,  voceras y canallas que no tendrán límite para atacar lo político y humano que representa esta persona y quienes les apoyan.

   Existe la esperanza, porque no aparece la doblez de alguien izada por un sueño que devino en pesadilla como fue Manuela.

 Detrás de Ione existe un grupo inmenso de personas que han soportado los insultos más deleznable y barriobajeros que se pueden dar en una sociedad. Si fuera de los enemigos, lo esperarías.  Que haya ocurrido entre quienes viajaron juntos y luego tomaron el tren de los oportunistas, es duro pero ella sabe, que vomo la vida misma.

   Tiene un discurso, una veracidad y gente comprometida un andamiaje para elevar Madrid a la categoría de humana, por encima de la vergüenza de sentirla tomada por los mismos cuatreros que describíamos arriba.

   Claro que ha esperanza y emoción y saber que enfrente están los seres mas desalmados del mundo, apoyados por quienes les creen sus discursos que siempre derivan en violencia y robo. Lo cual les debiera hacer sentir mal

   Mientras, como en cuento de lo posible,  Ione ha subido al escenario y nos hace soñar



El ultimo tremendo aplauso en el Maratón de los cuentos

 Ha sido entrar al escenario y el más inquietante silencio se ha extendido como una pesada alfombra sobre el auditorio.

  Me conocen de años y los dos últimos, ya no me aplauden al salir como hacen con todos los cuentacuentistas o narradores.  

  Te repites la hostia  es la apreciación mas común a la vez que benevola, mi madre ha tenido que soportar verdaderas burradas e incluso un dia se puso estupenda con un cacique que se bebió de un trago.

   El silencio era cortante y sobre ese filo debía hacer mi narración. 

   Parecían esperar para penetrarme y desgarrar mi autoestima.

    Loles me sonreía con esa mirada que me ha crucificado en varias ocasiones.

   Todo estaba por ocurrir y nadie cantaba en mi cuento. 

     Sólo llegó un asceta, saco su flauta tibetana y me quedé medio minuto, quizás, uno, entero, con los ojos cerrados.

      Algún murmullo y un principio de "y ahora su meeting...."; abro los ojos, me fijo en esa persona, le percibo odio.

     Érase en aquel poblado, al pie del Tibet, un niño que no quería ir a un simulacro de colegio que se había erigido allí.

     Cali que había nacido a trescientos metros, lo que allí supone escalar esa distancia en dos horas, por la verticalidad y peligrosidad. En aquel espacio donde estuvo nacimiento creo una escuela que había recorrido durante los doce años de existencia. 

    Los cuatro últimos, viajando aquellos metros; antes, sobre la pequeña meseta se daba el nacimiento de cabras y la visita esporádica del tigre, que, de forma curiosa sólo encontraba curiosidad y saciedad, en atacar a aquellas herbívoras. 

    Sus padres, no bajaban, subían, siempre con diferentes personas y trayendo alimentos que no se podían dar en aquel entorno, con lo cual había logrado una curiosidad por ampliar el conocimiento de cosas lejanas.

     Calí, con su amigo Fredo eran insaciables. Hablan igual de Averdon y sus fotografías, como de las procedencia de sus casas, el cómo y el porqué. 

    Delante de la gente, en el maratón de lo cuentos narraron el porqué los perros no podían comer de más para escalar con ellos y quien lo hizo fue apedreado y rechazado; el como evitaban la enfermedad de los reyes, saliendo una vez en la vida para buscar alguien con la que aparearse y que evitará el deterioro de una familia que nos llevara al desastre porque les consideraran divinos.

  Así que terminado mi cuento con mis narradores ocasionales, me dispuse a irme con el mismo silencio que me había recibido. 

   Escuché una voz, por fin, no hablaba de política.

  Siguió un estruendoso aplauso

   La hija del rey, a mi lado, sentenció 

     Hdgputa

     Me levanté para saludar e inclinarme hacia Penélope la inserte mi lengua en su boca y permanecimos. 

  En mi interior me preguntaba

    Está por evitar el deterioro de la especie

    Luego, caí y convulsione, antes de comenzar mi desaparición 

Siameses y mercader

Siameses y mercader
Zaida, Fernando y