A Marta, hermana de Héctor Abad, el escritor del libro, la muerte le llegó a los 16. A su padre, lo asesinaron 15 años después, en la Colombia violenta de los 70, 80 y décadas siguientes. Era médico y había cambiado costumbres que habían introducido medidas higiénicas para salvar vidas humanas que estaban siendo contaminadas.
Los cobardes se hacen invisibles para dejarte avisos, amenazas, incluso en la madrugada. Es una sociedad pulcra hasta para ser despreciable. A Héctor, así se llamaba, también, el padre, le condujo al lugar del asesinato un ser que apareció y desapareció, sólo tras haberle dejado en el mismo lugar que el crimen de por la mañana. Así era el narcotráfico y las élites instaladas en aquel país, al que sembraban de terror que es donde mejor se mueve la derecha
Invisibilizan a Irene Montero los mismos que necesitaron que Pablo les explicará que el relato de lo hecho, de las cosas es muy importante por mucho que las estés haciendo bien. A ella la temen porque está confrontando con los hechos que nos acontecen con compromiso y veracidad hacía la ciudadanía.
Eso da miedo, porque de los primeros, esos socialistas que aprendieron lo del relato de AMLO, de Claudia, de Pablo, de Petro, en mitad de hacer cosas, nos cuelan miserias a las que no se quieren enfrentar. Gabriel Boric y sobretodo Chile lo han sufrido, se han dejado ganar por la maquinaria, siempre engrasada de una extrema derecha que se nutre de lo privado que dejó hecho Pinochet y que no han sido capaces de revertir.
Aquí, por mucho relato que hayan introducido en los medios públicos, si, ¿cómo lo sabes?, será la vivienda la brecha abierta por la inacción de los socialistas, por donde entrará la derecha, no por sus méritos, sólo ver la torpeza de los Tellados y Alvárez da grima, sino por la desilusión que generarán en sus posibles votantes.
En este problema, prefieren poner por delante a los especuladores que a las personas que no deberían trabajar para estos primeros, los rentistas.
Esos medios, unos, ya siempre tomados de la derecha; los otros, los conversos al relato, progresía mediática, también regadas por Estado y empresas que sirven a este; quieren opacar a otra sociedad, Ione, Pablo Fernández, Laura, que es posible y donde se debería destruir el sistema de entrada de los jueces, que siendo cuarto poder, actúan como parte de los dos partidos o porque les han dado cobijo o porque les tienen el miedo que da, el haber estado años encerrados estudiando para ser humillados por quienes cometen los delitos desde la política.
Sabemos de la existencia de juezas como la que está llevando el caso de la Dana; pero después de mil y una perrería propia de los años 20 del anterior siglo, en Chicago; aún se atrevan en la desmesura de su poder e impunidad a quitarlas funcionarias para entorpecer su labor, es tan lamentable que porque se dejaría pasar el juzgar las causas de las muertes de 230 personas, podríamos afirmar que está forma de actuar estaría próxima al terrorismo, si no fuera porque desde esa derecha existen desacomplejados y protegidos seres como Esther Muñoz que para justificar una retención de un militar español, por parte de un ejército que está cometiendo genocidio, nos cuenta que ella ha estado retenida más de una hora por la Guardia Civil.
La desvergüenza admitida por una parte de la sociedad que te mirará para decir: "pues anda que tú". mientras un presidente con 34 delitos en su haber, puede transfigurarse en Jesucristo, haciendo milagros de bombardear lanchas con limitados y malignos paquetes de droga; liberar al ex presidente de Honduras que la ha introducido en su país, apoyar al anterior ejército nombrado más arriba y permitir que a sus ciudadanos, que le pudieron votar les dejen en la calle porque no puedan pagar sus facturas médicas.
Y si, después de esa burla con la transfiguración, muchos, demasiados le seguirían votando. Ya nos lo anuncio antes y las pantallas tomaron mentes para controlar votos.
La naturaleza te traga con todas sus fuerzas, se hace inmensa mientras, te dejas ser un animal más que pulula entre árboles y otros especímenes entre los que te mimetizas.para revivir.
La miseria está en tu puerta y la molicie de convertirte en uno más de los acosadores, en el debe de tu silencio que provoca violencia, por mucho que te frotes las manos o te pongan una palangana en tu conciencia con una toalla de putridez