Ni el peque, ni el Charly, ni el Dandy, ni Janson, ni la Domenica, nadie lee sus escritos y esto no cuadra.
Será Santillan, se pregunta, que le dejo unas letras y una dirección. Tal vez, ella; no, no pudo ser, nadie la hubiera tratado mejor que su actual pareja.
En sus escritos están los pasos humanos de las Trece Rosas que fueron ejecutadas por un régimen del Terror, impuesta con la ayuda de nazis alemanes y fascistas italianos. Estos cayeron, la equidistante Europa y Estados Unidos mantuvo a los que expoliaron riquezas y sueños.
Mixolidia me escribió ayer, ya se ha hecho Escala Mayor, Ab, si queremos ser concisos. Muchos bemoles, cuatro y al contrario que si se hubiera quedad en F menor que dejaría un poso de tristeza. Aquí empieza el tercer grado, tranquilote, Do, pero se anima con el Mi y descansa con el Sol porque llega el Si es como el si quiero para el segundo grado, que en su apoteosis se solaza con el SI, RE, fa, LA.
Dora, ni por asomo se le ocurrió explorar nada, me contaba una vez que estaba en el Dominante, MI, sol, SI, RE y empezó a caer el Sol, como en la nota. Petra, su tía y Remigio se apresuraron a saltar desde la confortable cama en la que luego confesaron habían engendrado a Miguel, aquella misma tarde y cuando ya todo se tranquilizó.
El caso es que le cogieron como a un queso gruyere y metiéndole los dedos en los agujeros, ya pringados, le dijeron, donde vas so loco.
El sol, por su grandeza, y reconozcamos una cierta soberbia que le acompañaba, se vio tan alicaído al vacío que bueno les dejó que le hicieran cosquillas y le contarán el cuento del Cíclope.
¡Ufffff! se avecina chapa resopló el astro, devenido en gruyere, el caso es que mezclaron un cuarto, dos veces, porque ponerle bemoles al RE y LA tiene su aquel, no estás habituado y te da una entonación muy característica. Con decir que Fermina muchas veces se queda a la fresca haciendo ganchillo, sólo por escuchar ese LA bemol, que en sus tiempos pudo ser un Sol sostenido pero ya estamos aclarando que no estaba para aquellos trotes, esta nota astro.
En la quinta volvemos a ella. porque fue curioso ver ese MI muy posesivo resbalando entre el SI y el RE y jugando al escondite con el sol; en algunos momentos se sentía tan triste este que incluso llamaba al Fa que si, que está fuera del acorde; pero un paseito por aquí, otro, subiendo al Pico más alto de los alrededores pues les fastidia el vacile que le estaban haciendo el SI, RE.
Eso si cuando va a terminar, si vuelves al primer grado, ahí el LA y el SOL que abren y cierran el acorde, se ponen a amagar ir al DO, el LA y volver al MI, el segundo y ya el batiburrillo es de aupa.
A Amor yo la quise escribir con la tonalidad Abmayor, cuando los dos teníamos dieciocho años. No sé si fue la mejor opción fuí a lo grande y siempre he pensado que si hubiera empleado el F menor, otro gallo me hubiera cantando. El de entonces, Fausto, empezó con aria y cuando fue a sacar el balón jugador agarré a un contrario y me pitaron penalty.
Nunca le toqué; a Amor, tampoco pero eso es otra tonalidad que no se volvió a repetir; cuando comprendí que meter muchos sostenidos o bemoles ponían en dificultad el sexo, me entregué a C, mayor. Chico, mano de santo
El A de la escala menor, siempre tenía algún matiz pero también era muy apreciable los logros que conseguíamos ambos. Siempre valore mucho la satisfacción de ellas, aunque algún grado tenía su aquel metiéndole algún bemol. Y si no que se lo pregunten a Irati, ¡vaya días que pasamos en el Riviera del Ocentejo!. Conseguimos un cava, lo metimos al lado de un sifón; mucho cuidado para los intrépidos kayakistas y las huevas las llevé en una bolsa estanco.
Ni piscina paradisiaca ni leches, el esmeralda fue nuestro único vestido y el cielo nuestro testigo mudo. Bueno, aunque apareció una nube, un trueno y un abandonarnos sudorosos.
Ahora los mixolidios, en su séptimo estaba rebajado. Los años, que no perdonan, dice Rosa y eso que la he regalado un ramo y dos besos, nunca en el mismo sitio.