Pepe!, ¡Pepe!; no, no era él pero al lado estaba Beatrice. Ha amanecido en A Mayor, un lío porque G, en su soberbía se queda disminuido y no sabemos como, pero acude Rosa, con un vestido negro, escotes y un pelo negro.
Saca su cámara y luego nos enseñará el resultado de lo que percibe su mente. Es la belleza la que la busca.
La contempló y la guardo para cuando el riesgo visite lo obvio y le ponga ante el acantalidado donde el borde es el caballo donde monta.
¿Te imaginas un cuarto grado Eb al que le subas hasta el cielo con el columpio del segundo al que disminuyes quizás para bajar hasta quebrar la belleza que nos proponen?
Podrías ser la poza escondida a la que tienes que buscar, soltándote de la mano de los hechos repetidos que se mueven sin corazón.
Sientes miedo, pánico ¡y lo sabes!, estos dias darlos, han hecho bien.
Aunque cuando ibas por el aire maldecias y te contestaban,
¡hostias tira para adelante!
Hecho y si, aquellos tiempos.
¡Beatrice give me the hell!
Ella recoge su equipaje y parte al infinito; no he llegado al tiempo.
La luna crece y promete acoger las realidades. No existe el olor sin haberlo mamado. En el CCCB hacen ensayos. En la mente se caincelaron durante años. Tantos años sin viento para borrarlo
Si a cambio cogiera un tercer grado y le subiéramos medio tono a D, asi como quien no tiene la culpa de ningun hundimiento, podríamos encontrar alguna leve caricia.