Prince nos hipnotiza con "Can I play my guitar".
Estamos a punto de descubrirnos entre las letras de Bienvenido, para los carnavales de Cádiz y entra Menahem Pressler con Chopin. Tal vez, sólo eso, cerremos los ojos como esa joven que se deja transportar entre los cansancios de los avatares y viajemos abrazados con quienes nos despiertan de los ritmos cotidianos.
El Cabrero, cantante flamenco "Dale alas y volara", tronaba y muchos días añadía "yo no soy animal que se calla por un pienso porque llevo en mis adentros una disconformidad que me sirve de alimento".
Es importante que se acaben los días de las apariencias; saber darte cuenta que sólo se es un escribiente que derrama sus mundos dentro del que le lleva metido en una rueda que nunca para.
Pepe, el del quinto, te saluda, pero no te da Bienvenido porque él prefiere seguir las autopistas que le ponen.
Si mi vecino y sus círculos de piensos gratis, escucharán al coplista de Cádiz, podría plantearse que sus quejas de no ser atendido con prontitud en la sanidad pública que paga él y nos ayudamos entre todos, tienen que ver con que esa sonrisa de el emperador del sur que le venden en su tele, que es su "mágico contacto" con la realidad, está pagada por las grandes empresas, que si, que si, no te engañes, están creadas para ganar dinero, por mucho que hablen del dios y la patria con banderas que ciegan, y pagar con dádivas, sea a la mujer, que casualidad, del emperador, del que no se habla; sea a familiares que llegan a directoras, saltando listones que con otros habían superado con creces.
A Dioni, lo del pienso de El Cabrero, le jode pero desde su butacón y viendo la televisión "¡qué le dan gratis" como un servicio público, maravilloso.
No quiere comprender, nuestro Dioni, que las empresas que patrocinan a esas televisiones obtienen más ganancias y pagan menos impuestos, si sus mercenarios políticos son capaces de obtener de gente como él su sumisión.
La disconformidad, el alimento del ser flamenco con raíces de tierra vivida, con voz de puñales que traspasan el butacón que nos retiene para dar un salto y activarnos porque, repetimos lo de ayer, nuestra Laura Arroyo dixit, si nosotros nos movemos, el mundo puede cambiar.
Nunca rechazaremos a Noam Chomsky; en una de sus reflexiones nos recuerda que no existen países pobres, ni comunidades como nos vendieron que era Andalucia, "sino sistemas que no han gestionado bien sus recursos".
Seguir entregandoselo a quienes se lo dan para su gestión a las glotonas empresa que te crean decorados de cartón piedra, en un momento determinado es tu responsabilidad. La madurez tiene que llegar, incluso a los que se refugian en "es que tuvimos a Susana Díaz", si populista como la que más, y protegida por una red clientelar, pero en la base, uy, he escrito La Base estaba un respeto por lo público, que si se iba abandonando, pero no destrozando como hacen los Milei, aunque sean de sonrisa y patria propia.
Ay Cabrero, dejaste tu voz y tu corazón y esa alma que es el cerebro que piensa, sin cadenas para arañar la tierra quemada por las insidias y hacernos brotar sueños, como Bienvenido; ahora somos nosotros quienes tenemos que cuidar, regando con nuestros actos los mundos posibles.