martes, agosto 31, 2021

Guardaespaldas del glamour

 No, no es nada fácil ser su guardaespalda. Si buscaba glamour, no puedo aspirar a más; si mi sueño era acercarme al poder, este me rodea, por instantes con sus zarpas, sin acariciarme, pero es ¡el absoluto!

  Habitar un sin vivir es una angustia, aquí y atravesando el gran Cañón. 

  Ni me acuerdo del momento de la eternidad en el que creí que me abrazaría, no por mi condición de su protector, sino porque en todos los anuncios, afirman que piensan en mí, como consumidor

  En sus actos no encuentro, un mínimo de empatía. Es lógico, cuando compran todas las portadas de los periódicos de un país, entienden que ninguno de ellos, en el futuro dará una explicación fiable de como obtienen sus ganancias. 

  Una ministra que viene del sector, muchos que ya andan recompensados por sus actos (por cierto, puedo especular que nos quieren eliminar, por ser muchos, todo es más sencillo, se llama pagar los servicios prestados) que les abrieron la puerta a las rentabilidades obscenas, a ellos y a accionistas que suman en su caja registradora, que en el "debe haber" y se dan cuenta que obtienen más de lo segundo, como reclama el gran Fidel, y por eso callan y otorgan su voluntad.

  Pasa, en una era por controlar, a pesar de sus kamikaze de sus medios de comunicación, que un día te llega la comprensión de lo que es el coste de la luz. Producir barata una gran tarta, ponerla un poco de trufa blanca de Alba, pero no de la del Piamonte, sino un sucedáneo industrial y cobrar la tarta al precio de la carísima de aquella zona italiana.

  La guasa viene cuando a cada uno de los clientes por ser empatizados, se les arroja la tarta, no a su cara, síno más al interior, a su puta calavera. Eso sí, incluso quitaron el revestimiento trufil por si se pudiera utilizar para otros.

  A mí, mi trabajo me obliga a poner la cara aunque les debiera cubrir las espaldas.

  Ración doble de tarta. 

     No, no, por mucho que no me crean, no siempre es fácil ser su guardaespaldas

Parejas para el vals las fotografías

 En dos fotos de una web de una radio, son dos editoriales. Una princesa, hija de un rey, un príncipe del aérea, hijo de un trabajador.

 La primera se acerca con una sonrisa acogedora hacia el fotógrafo que se ha agachado; el segundo, es pillado en plena acción del juego.

  En la fotografía fabricada en un castillo escocés, ha habido un guionista, un productor, un editor, un servicio de peluquería, en fin están los créditos de una película, con su música de vals vienés. En el estadio de fútbol, un jugador se toma un respiro, por ser una pieza que un jugador mueve para defender un espacio y el otro jugador, también entrenador, busca destruir, explorando las debilidades. El momento muestra lo exhausto de ese combate.

  El progenitor de la primera, muchos poderes del país, han decidido que sea una imagen de un país. Aparece en los lugares de forma controlada, ante el éxito de las acciones, ante las innovaciones de las empresas punteras; da buen servicio para consolar en una desgracia controlada. No nos parece noticiable el padre del segundo, si algo sabremos en su momento de él, será  por remarcar alguna gesta del hijo.

   Una melena recién retocada, como las palabras lanzadas por un partido político que ha jugado con el fuego de su inacción para obtener su propio beneficio, y que ha puesto en la boca de un rey militarizado, ridiculizando un estado, más de golpes que de normas a cumplir. Un jugador que perdió su melena, pero no su fortaleza para defender un equipo desde sus fortalezas físicas y tácticas.

   Los muros son sólidos, eternos y los jardines parecen hechos para el servicio de esa persona que marcha decidida a su futuro que es el nuestro. Nuestro jugador está solo, no parece haber público y su gesto es de suma debilidad. Quién tomo la foto parece ser del equipo que va a abandonar.

  Parece un vals imposible como el de un canadiense y un granadino. Existían tantas barreras de un Atlántico, un estrecho de Gibraltar y unas Alpujarras inexpugnables, que el día que nuestro jugador acuda a un estadio de Escocia para defender los colores de su nuevo equipo con su actitud de rey de un área inexpugnable, en la grada, una melena se descomprondrá por el gélido viento un Mar del Norte.

  Todo será una ilusión de 90 minutos, para nuestro hombre, que puede incluso haberse despertado en pleno trance y haber hecho una cesión bochornosa que le destituya de su apelativo. En la grada, en su habitación, esa mente ya se ha hecho consciente que una guardia pretoriana que les reinstaló desde su cíclica huida por el bochorno de la corrupción, y unos medios de comunicación mercenarios de las grandes empresas controladas por otros herederos, pugnarán porque confiemos nuestra tranquilidad, a nuestra postración ante su imagen, aunque sea editada

lunes, agosto 30, 2021

Los excesos

 Te quedas mirando la fila y te dices: uff! Demasiado tiempo o demasiada cantidad. Desde hace tiempo lo intuías; llegado este momento, el espacio es imprescindible y su carencia precipita decisiones y la entrada en el capitalismo. Haces cálculos y ves que tienes que tener un almacén. Lo deberás alquilar, comprar o construir. Haces números y compruebas que tienes que rentabilizar cada uno de los kilos obtenidos. Ya, lo que había empezado como un respeto al campo, un cuidado de la memoria del pasado, impregnado de los aromas de la familia se va perdiendo en la transformación de los seres humanos en clientes; ese sentimiento te acompaña a la cama, pese a las experiencias vividas: donde comprar sacos, donde llevarlas a la venta, a que cálida mirada implicar para que te deje de apreciar y te vea como uno más que va a lo suyo.

 Nada parece que vaya a ser igual y sin embargo, en las letras, en las palabras que poco a poco vas juntando comprendes que ese echarse encima el presente te da un margen para la construcción del otro yo.

 Existe, en ambas situaciones, la aparición del otro; puede ser, como ese ser desnatularizado, consumidor, o puede ser, como ese ser en el que buscar soluciones ante la confirmación del caos, inmensa pared en el momento pero unos días o meses más, como los larguísimos instantes en lo que fue el kayak polo en la vida o como el adolescente fútbol se perdió interminable en una tarde. 

  Cuando hoy, al deshacer surcos para encontrar inabarcables patatas se convierta en una lucha de titanes, quizás mirando la extremada gestualidad de Casado, no el jugador, intentando hacer creíbles los minutos editados en sus noticieros, comprenderás que la cantidad de décimas del segundo de aspavientos o el innumerable recuentos de patatas, pueden quedar diluidos en la comprensión de las necesidades de quién salto pasos para llevarse por delante playas y cultivos de credibilidad o por otro lado, en encontrar compartir tus debilidades desde un momento en el que eres, parte de lo que has sembrado.

  De los excesos, en parte sobrevenidos, comprendes la necesidad de ser parte de tus posibles y no dejar en otros, la construcción de lo por hacer, sin el compromiso de estos y los encierros en tu responsabilidad que te pareciera querer hacerte culpable

domingo, agosto 29, 2021

Contextuamizame

 Llegó una época chunga, muy chunga, tanto que una pequeña habitación era un universo, lo escrito, un viaje y algunos mensajes escritos y hablados el ancla a la razón.

 Entonces desde un esfuerzo de humanidad, llegaban los escritos de Guillem, de Miguel, de Mónica, de Willy y muchas más.

   Unos días antes, el barco monte un fin de semana para escuchar a Mónica García Prieto en sus peripecias para ayudarnos a comprender los mundos que nos rodean.

  Todo era exasperante. En otra hora, todos los días, cogía otra nave, la de Carnecruda. Ante el maremoto que prometía el caos, Javier había decidido montar un faro móvil. Estuvo firme en la cresta, cuando está rompía abruptamente, soltó un AYYYYYYY de 15 segundos, mirando a los opresores, para volver a tomar las riendas y en los momentos valle, no perdió de vista los horizontes por donde podían venir nuevas olas gigantes que le confluyeran.

  Visualizar a quienes sustentan al periodismo hoy en día, me es un ejercicio aún más necesario. 

¿Puede un gran centro Comercial que es esencialmente glamuroso en sus anuncios, dejar de pagar impuestos y con ese dinero ahorrado pagar bazofias de información?

 Debiera evitar esos momentos de abismo, lo sé. 

   Aquellos días, desde Carnecruda, desde CTXT, desde el puente de mando de ambos emitieron señales de socorro. 

 Comprendí que los magníficos artículos que eran tomados de los más diversos ríos navegables, mares, océanos corrían el peligro de quedar a la deriva como los mensajes en una botella, de eternos balanceos.

  Insistían, e igual que veía la honestidad en el trato de los contenidos que me proponían, entendía que esos empresarios de oscuros comienzos, esos poderes judiciales que eran analizados, en sus dineros negros, en sus desembarcos piratas ante los derechos humanos, o esos políticos proclives a recibir a los prostados, no apoyarían que CTXT entrara en los muelles donde esperan los seres que buscan salir a las Itacas.

  Un día, alocado, miré la riqueza de los campos que en aquella primavera se tenía con hilos de arco iris.

  Encadenado por el fin del humano, bailado en las voz de Javier, decidí preguntar a Miguel, oye tu barco, guarda el barniz del embrujo de Morente y las velas tripuladas por Willy que sustentan las soplos de aquellos que les desaparecieron y que están en nuestras miradas, 

¿Dónde está el horizonte?  No sé si susurró, en ver con los ojos del corazón, y explorar con la mente de los encuentros para buscar las sendas, de dónde tomar los pasos por entre estrechos y acantilados.

 Creo que lo dijo más fácil, aparte de suscriptor, me hice socio. 

 Un año después, a aquel compromiso se suman nuevos faros.

       Un sacrificio para sentir orgullo de                                  Contexto, CTXT


sábado, agosto 28, 2021

Mama, called me

 En un escenario veo a periodistas hablando a una voz y sin embargo está no es dios 

 Entre las fake news salen corbatas y una pretendida dignidad patrocinadora.

 En una conversación, cuando empiezan: ¡es que los ecologistas!, hago mutis.

 Mis amigos se ríen de mí vegetarianismo. A una cerveza le acercan un trozo, ¡jamón!

 Gigantes, 12 grupos en música para una tarde de pachun, primario amor

  La voz se hace carne para que lancen odios; a Pablo, le escuchamos en contraste

  La patrocinadora luce sus mejores trajes, mientras vomita ayuda bajezas.

  Disparar culpas a quien defiende la naturaleza, raro enemigo de cama

  Devoro plantas, pastas y legumbres, mis debilidades, no las cubro en coción.

  Serán Maia, Tulsa, Rozalen quienes nos reducirán a ser, sólo, dioses en danza.

 Verano de Lourdes, Pedro corriendo con la antorcha que busca los escondites.

  Ensuciar la belleza de sus anuncios, con la basura en la que derrama dinero.

  Hubo un mundo que se fue devorando a dentelladas y no, no era ecologista.

 No publiques que antes una cerveza, tirada como sea, caí entera mi voluntad.

  Versos de Auseron navegaron del Mississippi para regresar a Duke

  A Iglesias le atacan empresas que eluden impuestos, con cazadores de sangre.

   Únete, en Billie Eilish o Dylan, desnudo, 

        Amando los ropajes de sus voces

          descubriéndolas en falsarios


  






Las 6 y un hombro

 Por alguna circunstancia, se enciende el electrodoméstico y saca la cadencia del hombre de los mil trajes. Lo iba a bailar sólo pero, en un letrero, veo que desde su trono, ella se ha levantado, como buscando a alguien o a algun viento. 

 Solo soy yo, a veces tan débil, a veces queriendo destruir a los idiotas refugiados en vientos en corro. 

  Era a mí a quien buscaba, me acerco y caigo, hasta quedar suspendido, sobre sus hombros. 

  I've made Up my mind to give myself to you.

   Ella es fuerte y sobre la sala, bailamos; con sus palabras en forma de ojos de almendra en flor, coloca sus brazos para que la música, tan lenta, sea un volcán al que me aferró para que el fuego labre el lecho de una noche de mensajes escritos en el océano que no sabía interpretar y que eras tú.

 Si, había un carro, con Osa e infinitos tus.

  Iletrado en estrellas,sólo sabía que no quería volver, para ver, ahora comprendo, tu inmensidad.

  Ella, por un momento, con sus pies alados,  aparta todas los bellos tronos de su corte y a mí me concede, a las 6, su hombro de latidos y un extrañar que anida en mí.

   Sus zapatos me transportan y el cielo es cálido



jueves, agosto 26, 2021

Sortilegio

 Descubres que has encontrado la verdad universal ante un engaño masivo. Estas ansioso por ser tratado como un miembro de la nueva doctrina, fiel y sabio, como todos ellos.

  Te quedas mirando como para que contemplen tu habito de nuevo sacerdote. Arriba y hablando despacito exhalas bohomia y amor por la especie humana.

¡Quién no te va a agradecer que te sacrifiques por la proclamación de la Nueva  Verdad!

  Levantándose del asiento de plástico, pegado tu cuerpo por un sudor insano, te acercas al último panchito y sales. Te dices, si unos lo hacen levitando, como no lo voy a hacer pitando.

Ahí le dejas con la vacuna enviada para vaciar las aglomeraciones. Con los malos que quieren exterminar la especie humana.

 El panchitero no se vuelve. ¡Incrédulo bachatero!

  ¿Te deslumbro? ¡Ah mediocre mono!

Al bajar del altar, te diriges a un puesto de lotería y mientras espera turno, no pierdes ojo al programa patrocinado por tantos magos de la desaparición de impuestos. En la pantalla del móvil se te ilumina la última bazofia que guarda en la carpeta de Certezas.

 Mientras busca otro atril para pontificar sobre las oscuras  intenciones de los Malos


miércoles, agosto 25, 2021

A la viña

Me dieron cita contigo, me vi ansioso

 No sé bien si todo lo que ví, era tu esplendor

hablan entre ellas muy juntas, como al fresco

para contar los ayeres, reir el hoy en paz.

  Parece como si el impaciente mañana, 

quisiera llenar sus tanques para el aprendizaje.

  Grana sus últimos días, en inocencia, zumo 

  Niega Polifemo esa bisoñez.

  Las fuerzas se escapaban por un soslayo

  Echaba en falta tan pocas cosas ¡Ah tiempo!

Uvas engalanadas en perlas, codicia animal

  Mirar el pasado, sin recortar horizontes

Convocar a Baco, por si se uniera

 

Oyeurismo

 Mi camino por la noche es estar sentado al fresco. Este año es chungo. Subido casi al techo, pensaba que la sala sería de baile. Serán los años o que un aparato electrónico se ha metido en nuestra relación y mis intenciones.

 Si, ahora la música y yo la tenemos, pero el móvil con sus chismorreos ha colonizado mi cerebro.

  La cabeza se lanza a un abrazo entero, nada de partío. Allí como si viniese de una guerra diaria con lo cotidiano impuesto, se aferra al Twitter, a la nada. 

   Sería más fácil los chismes cercanos, de nuestros próximos, que enlazan con nuestros íntimos. 

  Antes, cuando de la música salía el movimiento, te creías explorando un día el Mississippi, pero no, y de alguna manera, lo siento, con aquellos enviados que entre english americano y mi spaninglish sin fronteras, querían meter las palabras de un amor celestial; te creías más recorriéndolo con Bob Dylan, pero no con el de hace treinta o cuarenta años, que creías conocer en sus grandes éxitos repetidos, sin sentido pero en atrayentes balandros. 

  Ahora, por eso río, vas descubriendo a los Tom Sawyers subidos en árboles con ramas de abrazos ante los temores. Has molido tu cuerpo con las aspas del abandono para sacar las aguas que refresquen las desesperanzas. Por momentos, también, entras en una contracorriente para sentir la arcilla que es modelada por la perversidad, cociéndola con los silencios cómplices. 

 Por oír, escucho hasta las hojas arrastradas por los zapatos agujereados por las desolaciones llegadas desde la conciencia de lo imposible. Acercándome al paso por las piedras que sueñan cercenar los cuellos de los barcos de vapor escuché los pesados pasos de Nettie Moore que  me ofreció un duro vaso  del whisky más fuerte que la frustración. 

  Como no acompañar cada golpe con cada una de las miradas pérdidas a la que no pusiste palabras porque siempre temiste los abismos del rechazo.

  Alguna vez "el tiempo de silencio" rodeado de la incomodidad, es un viaje con el cascarón  que sobrevivió a las mayores catástrofes, tiene el valor de Tonight, I'll be staying with you.

   Pueden existir calas donde las noches arrojen olas con las ruedes sudoroso del deseo consumado, pero el fuego de las hogueras de antaño, se quema para no volver, aunque esa sea la certeza para un desasosiego, también es la brasa, de vivir ese instante.

Mi amor, hazme un camino

Tengo pérdida la senda. La voz clama entre algodones que taponen las heridas que le paralizaron

  "1987, cuando llega el día". Película de Corea del Sur, sobre quienes activaron el cambio de un regimen dictatorial a una democracia. También, sobre quienes estaban paralizando ese cambio. 

   Estos nos parecen muy malos y alguno de ellos se conciencian en propia espalda de esas situaciones que han producido ellos, los servicios de inteligencia y los militares y policias. Muchos son absorbidos por el tsunami que emerge de esa fuerza puesta en movimiento. Muchas veces, no queremos saber quien lo hace.

    Las primeras frases salen de la canción final, ya en los últimos instantes de los créditos. ¡Qué magia hacen las ciento de personas que hacen posibles las películas!

    No somos nadie sólos, tienen una conciencia de lucha pero apartándonos de tantos y tantas que están con los mismos estímulos. Belleza con mayúsculas en las personas, pero aquí hablan más de ella, en el compromiso y en el sacrificio.

     Seres puestos en nombres de calles, con el mérito de crear del ejército, con actos cruentos hacía el personal civil. Justa Freire, maestra encarcelada desde el 39 y que hasta el 53 estuvo enseñando en la cárcel física, para liberar al ser humano de la prisión del desconocimiento. Sumergirse en el cieno para contemplar la noche de aceptar como enemigo a quien es nombrado por el ser opacado, en el personal, en las filías, en las mentiras que pacifican sus propios terrores.

      Pudiera parecer una pelea de formas de entender la cultura. 

         Más, mucho más.

      Al primero, su crueldad aliena la convivencia en una sociedad; a la segunda, la transmisión de conocimientos, invita a saber del otro, del diferente para encontrar las líneas sobre las que se pueden edificar un hogar, la tierra, a compartir.

       Hierven los barrotes para transcribir la palabra esperanza. 

       De su cerradura extraen la llave que sintió el primer latido

       Quien, escondido bajo su gorra se monta en dudas desbocadas

       Cuando entra el cordero, esposado por las dentelladas del lobo

       Alguien rebusca entre sus pelos, las horquillas que le reluzcan

       es su final, un canalla expuesto en tribuna, agitará su desesperación

       Recorra tugurios para reclutar expendedores

       Acogerá el sol, porque de cara a él, se bendice la sátira.

     

 Cambiar a un mercader de las vidas ajenas y baratijas

 Por el saber, a un estruendo, darle su peso en la balanza

   Ella es Justa Freire, maestra

   Él, un ejecutor de las jerarquias

   escondidas, para ser siempre Dueñas

      

lunes, agosto 23, 2021

La fábrica

 No es la mejor opción de Peter para hacer esa entrega. La fábrica fue abandonada hace muchos años porque sus productos donaban veneno al cuerpo humano, a cambio les pedía el óbolo de ir comiéndoles el cerebro. Se pudo mantener durante mucho tiempo por las redes de conexiones con el poder, por la credulidad que da la necesidad de vivir.

  A Flick no parecía importarle que aquel espacio fuera tan tenebroso y lugubre; siempre había tenido la capacidad de conseguir que fuera el gobierno municipal que fuera, serían estos quienes asumieran los gastos de sus desastres.

 Cada agujero del puente que unía dos de los módulos, tenía la capacidad de absorber a una persona por semana. Confiaba en el mago que estaba al otro lado del puente y que siempre les había puesto una tela que les vestía los pies al pasarlos. No pasaba ahora, y sin embargo, ni los caían, que terminaba con cualquier dolor, ni los que se rompían piernas o brazos, ni sus familiares habían reclamado, o al menos entre la multitud parecía que se diluian sus histéricos gritos generados por una manada.

  Ahora que nuestro personaje se ha introducido en la antigua cadena de montaje por donde parece que siguieran supurando cada uno de los hierros extraídos, sus ponzoñas, comprendemos a Leslie y sus heartsbreakers, Peter tendrá que asumir la confrontación de la realidad con el grupo de música colocado en lugares estratégicos para recrear ese ey Mr Tambourine que utilizaba la armónica de capataz, la guitarra de quien desde su despacho observaba el balance de resultados de cada instante de producción  intentará encontrar en este lugar, por encima de ellos, su voz que se perdió en el autoimpuesto silencio que creyó que daría aire a la necesidad.

  Flick, no por casualidad, creemos, ha sabido de esta visita y como para imponer un último castigo ha traído al hambre y al lujo vestidos de agentes del orden para que ejecuten el último asalto, destruir a quien les expuso en todas sus miserias; eso sí, como dijimos sin que supusiera a la empresa ningun gasto. Es más, podemos afirmar que la nueva ubicación y apariencia les ha dado un halo del nuevo mantra que es el ecologismo. Aprendió Mario Puzzo de estos seres reales, que ser expuestos en sus miserables actos, se paga.

 Peter entra, el juego de luces de los boquetes abiertos en paredes y puente, junto con los reflejos del mercurio que fue impregnando tanto la cadena, como puntos fijos por donde pasaba. Además están los cristales de los grandes ventanales que quisieron ser luces para la vida de los trabajadores, pero no se dieron cuenta que también fueron cárcel para aquellos venenos. 

   Leslie, enemiga de sí misma, lanza su primera voz que martillea este espacio abandonado. No muy lejos, el ejército de Flick talona con sus espuelas de acero, que ironía, los pasos necesarios para patear a Peter. A escasos metros, son parados por el exorcismo de los estruendosos instrumentos de los Heartsbreakers y los desequilibrantes rayos que atraviesa las más minimas rendijas denunciando a esos mercenarios justicieros. Peter, los ha visto e intuye su final, cuando sucede ese estallido de luz y sonido. Les ve irse.

  Sabe que habrá otro momento. Al menos, vivirá con esa certidumbre de por vida. Aunque no sepa que Flick ha paralizado cualquier otra agresión hacia él. Ese aviso, la mayoría de las veces, funciona como prevención.

  Sólo quedan los actos de los que seguirán luchando, por ellos y por los que no pueden. Leslie y los Heartsbreakers siempre están dispuestos a sonar, si tú estás dispuesto a escuchar

domingo, agosto 22, 2021

Películas y productores

  Puede Wild Rose, protagonizada por Jessie Buckley ser también un objeto como el buscado "The show", escrito por Alan Moore. Nuestra primera protagonista tiene un brillo que es necesario ir a buscar en los submundos ideados que confrontan la realidad como nuestros sueños. De eso no existe ninguna duda, si la luna, sentada sobre nuestros pies ilumina nuestros terrores. 

   John Conqueror puede ser uno de los personajes que se pasea por "el fotógrafo de Minamata"; suministra excelencia para que la bebamos en vasos especiales que contengan las ponzoñas noxcon las que nos alimentamos y nos tienen atadas con sus cadenas que aún nos retienen a un "abandoned love". 

   Nuestros entusiasmos por entrar por la puerta de atrás de un comic, nos quita la mirada de quienes tenemos en nuestro hogar. Adoramos ese espacio de seguridad, pero no lo debemos venerar como para quitar la paz a los que se desarraigaron, por culpas no tan lejanas a nuestros balcones donde clavabamos complicidades

   Vierten tantos venenos, físicos, pero también de palabras que en nuestra saturación nos creemos imprescindibles poseedores de la verdad. 

   Entras en un antro de luces sometidas a sonidos electrónicos para buscar la cantante que se agarra en último extremo a la precaria vagoneta de la noria que busca no caerse de una viñeta a la otra que la aposentaría en la luna, poseída por los constructores que se reparten multas como quien en un día de los 100 de años,cualquiera vierte una cánica de sus imputaciones a un agujero que les vuelve fiel a sus ganancias.

   Country para un pais extraño, fotos que suenan para un pais que le han apagado el sonido. Miedo a nuestras limitaciones, como el castigo divino que nos envuelve en otra escena, tenebrosa, donde se paraliza nuestro cuerpo con los pesares que nos infligen por debilidades que nos son impuestas.

  Aterrizar de una pesadilla, a la que hemos luchado para destruir, para saber que seguiremos luchando por los demás.

    Y años después, saber que los periódicos son suyos, sus excelencias también, pero sobre la viñeta de abajo, cae tanto negro que abate cualquier intento de pasar ese bloque.

    Habla alguien, que abra la escotilla de una, para traspasar esa inacción y penetrar de nuevo en nuestro suelo. 

        Dicen que populistas proponen devolver toda la emigración, para empezar de cero.  El francotirador siempre ha tenido claro la debilidad de las uniones permanentes, en contra de sus mercenarios dispuestos a convertir sus vidas en la joya "wild rose", como su faro impregnado de fotos a los arrecifes

sábado, agosto 21, 2021

Marco, Stoichkov, Aurelio

 Al sentarme al borde del río, abro el libro de Marco. Este vió hace demasiados años, como para buscar algun ancestro, que desde debió existir. Parece ser que uno no sale de la nada. Ni tan siquiera un estoico de nuestros tiempos. 

  Este, por ejemplo, lleva ya un rato al borde del mismo río, pero no sé si viendo las mismas aguas. Las olas, las piedras, los carrizos tienen esas cosas, Pueden variar las alturas y las profundidades de algunas de las gotas que mi compañero de meditación pudo ver como un éxtasis de abstracción de lo que contiene ese instante.

  Cuando todo se acelera, Aurelio un explorador de las posibilidades humanas en épocas de lo tardio, encuentra una explicación para saber lo que sucede en las aguas. Pese a que ya paso mucho tiempo de su vida, sin embargo, cumple con una de las máximas. Querer aprender de ese nuevo lenguaje. ¡Cuánta gente pasa por la vida siendo ignorante de tantas lenguas que se nos ofrecen ante nuestra vista!

  Algunos parecen diabólicos, porque son sus difusores quienes conocen nuestra respuesta a estímulos que nos son ofrecidos.

  El nuestro, el percibido por Marco, podría haber sido pateado en forma Stvoichkov, por Aurelio. Cuando este tiene la torre de una vida con unos cimientos consolidados en exhibiciones de poderio físico, que le dan seguridad, presencia y control ante los posibles impoderables que ya han sido estabulados para ser desechados, según conveniencia.

  Un estoico se acerca para dar nombre a las olas que producen una piedra. No se debe tener miedo, cuando se busca el origen de las cosas. Marco, en su tiempo de reflexión, ha ido descubriendo que las aguas no son dirigidas por el cauce por el que fluyen. Son las piedras, los árboles con sus ramas, brozas,  quienes trazan los significantes de lo que intuyes en las líneas, o en las fuerzas, casi siempre descendientes pero en otras muchas veces también ascendentes y salvadoras.

  Aurelio, es probable, muchas veces había visto las aguas calmadas que existían tras una piedra. Cuando en la noche, se siente para explorarse en el momento experimentado, podría haber sido con su propia experiencia la que le lleve a conocer el significado de una contracorriente, su sentido y su servicio, pero con la mano de quien antes lo vio en bruto y luego lo comprendió entre sabios, todo se le hace más comprensibles.

  ¿Puede una estoica haber sido miembro de la Inquisición, si cada noche analizaba sus salvajada?

jueves, agosto 19, 2021

Soy ellas; una, Nadia Anjuman. Si renace su sangre en palabras leidas

Ayer leían la poesía de Nadia Anjunan en la concentración de Guadalajara organizada por la Plataforma Feminista de Guadalajara, Solidaridad Obrera, Abriendo Fronteras Guadalajara. Era Alejandro Moreno quien ponía voz a las palabras escritas por esta joven que fue asesinada a los 25 años por su marido y la familia de este.
    Cuando dicen que no fueron allí para consolidar la democracia, es esto: miles de millones de dólares para comisionistas, vendedores de armas y otros ungüentos tan mágicos como falsos, señores de la guerra, siempre en el lado que se cobra.
 Nada para la  educación, para las mejores condiciones sanitarias. Eso evita fanatismos, pero si no tienes una visión cortoplacista del otro.

    Dicen, sinceros ahora, maquiavélicos entonces, que fueron para evitar ataques de fanáticos en su amado suelo patrio y estos, asalvajados, han estado a punto de robarles la democracia en su propio país. ¡Qué importan las vestimentas, yihab, cuernos de bisontes! Todos abducidos por posiciones divinas

    Nadia es como  nuestro Federico, nuestro Noam Chomski, que les sobrevive, faros para iluminar las miserias en la que nos asentamos. 
  Sólo queda acompañar con nuestra mente y corazón las palabras de Nadia y con nuestros actos revivirla, primero liberando las opresiones de las que nos rodean y poniéndolas en valor en las conversaciones con esos mercaderes de las intransigencias.
   ¡Cuánto callamos cuando nos ofrecen sus mercaderías de jugadores comprados y lugares de ensueño con cadenas y bolas que arrastramos!

  Poema de Nadia Anjuman, poeta afgana. 

No tengo ganas de abrir la boca
¿Qué debo cantar?
Yo, odiada por la vida,
No hay diferencia entre cantar y no cantar.
¿Por qué debo hablar de la dulzura
Cuando siento tanta amargura?
Oh, el festín del opresor
Me tocó la boca.
No tengo ni un compañero en esta vida
¿Para quién puedo ser dulce?
No hay diferencia entre hablar, reír,
Morir, ser.
Yo con mi soledad agotada
Con dolor y tristeza.
Nací para nada.
La boca se debe precintar.
Oh, mi corazón, ya sabes que es primavera
Y momento para celebrar.
¿Qué debo hacer con un ala atrapada,
Que no me deja volar?
He estado callada demasiado tiempo
Pero nunca olvido la melodía,
Porque cada momento cuchicheo 
Las canciones de mi corazón
Que me recuerdan el
Día que voy a romper la jaula.
Volar de esta soledad
Y cantar con melancolía.
No soy un débil álamo
Que cualquier viento va a sacudir.
Soy una mujer afgana,
Así que sólo tiene sentido gemir.

Nadia Anjuman (Herat, 1980-2005). 

(Fue una poeta y periodista afgana. Destacada impulsora de los derechos de las mujeres, creando círculos de lectura en contra del régimen de su país. Publicó en 2005, mientras vivía, el libro Gol-e dudi. Fue asesinada a golpes por su esposo y por la familia de éste.)

miércoles, agosto 18, 2021

Consejo de Europa y Stanislavski

 He preparado un escenario pequeño. No sé cuándo nos permitirán representar nuestra obra. 

    De repente, cuando estoy en el patio de butacas. Un ahhhhhhhhhhhhhhh, penetrante, mantenido sale de Ramsa, mi personaje. Se ha colgado de una lámpara; continúa y aumenta la intensidad, AAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH, me quiero dirigir a él. Merece ¿ser despedido?

  Una idea se me pasa por la cabeza. Imposible, es perfecto, lo que tanto tiempo le he pedido, lo transmite. Su rol es el de un político corrupto, por ejemplo, del Consejo de Europa,

        o muy ofendido:

      Debemos respetar la forma de gobierno de un país 

        O muy equidistante:

       No sólo ese país es digno de análisis de su corrupción

        O muy ampuloso, sin decir nada

        Nosotros cuidamos la democracia con instituciones donde analizamos la transparencia, blablablablablablablablablablablablablablablablabla

      Las tres personas lo dicen con su máxima dignidad, su excelsa gestualidad que la he  puesto de ejemplo en nuestras sesiones de entrenamiento.

    Sé que no tiene mucha resistencia. Su condición física es mínima. Pero me quiere impresionar.

  AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHH, cede un poquito aaaaaahh, pero porque empieza un balanceo salvaje

Su cuerpo convulsaen movimientos inhumanos. Me da miedo, nunca llegué a verle en los ensayos, esa veracidad sale de cada poro de su cuerpo. Es terrorífica, la imagen.

   Con una escalera, llego hasta él. Se da cuenta que estoy "en pánico". Sonríe, y me ayuda a bajar por la escalera.

   Tengo un cierto orgullo, pero 

  ¿Cómo he podido a una institución Europa, como ejemplo de lo vacuo y falso?

   Stanislavski nos llevó al límite. ¡La madre que parió a Ramsa!

 Me posa en el suelo, condescendiente en su sonrisa

¡Le mató!

martes, agosto 17, 2021

Malditas guerras, malditas armas, malditos reditos

 Guerras que nos hacen sentirnos poderosos. Mi país salva el mundo

  Armas que dicen ser inteligentes, incluso para superar el instante, no ser humano

  Réditos para mis inversiones, porque yo me lo he ganado. Trabajador ejemplar

  Guerras temerosas, con bombas, ¡Qué pena! ¿Quién lo podía saber? Contra la población. Desamor por el liberador

   Armas, en un mercado, con gatillos para el mejor postor. Cuerpos esparcidos, mentes sometidas

   Réditos del buenísmo inocente que cogió una isla llamada equidistancia. Islas sin miradas

 Guerras para el odio al diferente

  Armas para sentirnos dios

  Réditos de chupitos teñidos en rojo

Letras que atraviesan las corazas de las guerras necesarias y toman asiento para dar la madre de todas las batallas: el conocimiento

 Respeto esparcido en bombas de racimo de miradas humanas con espoletas inactivas ante el fanatismo.

  Réditos de consciencia ante lo que soy en una sociedad con lazos que no podré esconder en anuncios detergentes

   ¿A qué guerra voy, con palabras de "lengua de madera", pomposidad mentirosa?

    ¿Qué armas monto con sangre de pólvora y corazón de repetidora?

   ¿A que réditos me subo para tomar un daikiri con sabor al polvo de las caídas?

  Olga, Ramón, Mónica, Mikel y tantas y tantos periodistas, avisando de las  personas individuales sometidas a una guerra artificial de intereses sin besos. 

  Ellas que encontraban las tramas de las armas, cargadas por las empresas que las vendían en prospectos endulzados para mentes pusilánimes

  Periodismo empobrecido enfrente de jefes, ejecutores de políticas informativas ajustadas a las cuentas de sus inversores. Réditos que roban abrazos

   No se empieza una guerra, si no es contra el hambre y el desconocimiento

   No se empieza a disparar, si no es con palabras y reconocimientos de las otras

   No se recibe la carta con mis réditos obtenidos si estos no tienen los números de la vida

lunes, agosto 16, 2021

El mandil

 Falta por poner el emblema. El mío, ya me lo elegí. Me lo están cosiendo con hilos de Karangasso y manos de encuentros.

  Construimos nuestro futuro, con los actos de hoy. Estos dias, que explican historias como en Coup 53, nuestras grandes suministradoras de petróleo, han actuado como motores de nuestras miserias actuales. Poner gobiernos títeres, con gobernantes tiranos que destruyen unos cimientos por donde entran otros salvadores que ya, para que más tonterias, te esclavizan.

  Cocinar "the caviar connection", tantos de nuestros políticos europeos, soportando una corrupción, en uno de los paises miembros, como pueden estar soportando las de su propio pais. 

  No tenemos la capacidad de asustarnos de nada. De una política que diga que su jefe, merece ser presidente del gobierno, aunque se haya reconocido que su esencia, es mentirosa. Periodismo que lo blanquea, incapacidad reconocida. Sólo ser fuertes ante el débil. 

   Sentirnos dueños de nuestras acciones porque podemos condenar a la miseria al pobre y devolver a un niño, a un pais del que no queremos saber sus tropelías; inhumanos por los enviarles, sabiendo sus carencias. Nuestro gobierno nos recompensa el sentirnos bestias. Nos marcan un objetivo y nos lanzamos a resolver nuestros grandísimos, mayores problemas. 

      Pero no son eso;

    Si podemos cocinarnos unas buenas oportunidades, en un mundo que sabemos podrido para que vamos a quitarnos el mandil.

    Grandísimo documental "the caviar connection", para explicar Azerbajian, pero también, los desastres de los Afganistán, fabricados para gastar dinero, con el desamor hacía sus habitantes.

   Siempre, siempre, el periodismo; si, PERIODISMO, no de los que son puestos por los magnates, no de los que saben quien les está dando basura para denigrar una eternidad y disculparse en un segundo entre publicidad.

    ¡Qué bello es el periodismo, ejercido desde la honestidad!. 

  Desangrarse un pais, cuando sólo podemos mirar por las balas, las ventanas que nos muestran las excelencias de lo artificial. Cruel ironía el Olmo que amé en Noveccento, siendo una marioneta, oronda, para satisfacer instintos, de un sátrapa.

 Periodistas como Nadhiya Islamanova; alrededor de ella, magníficos seres humanos que contrastan los datos, aunque Hasim tuvo que conocer los pies, las mentes ejecutoras de quienes sólo son sirvientes, para proteger un dictador, o una democracia corrompida, por mucho que se agarren a utopias, símbolos que dicen proteger


domingo, agosto 15, 2021

Grietas

  Tengo rasgos de mujer afgana, no voy a abrir la boca. Siempre les ha parecido que eso te da un plus de sensualidad.

  Están muy lejos aquellas sociedades y no tenemos ninguna empatía. Fueron los "nuestros y impusieron nuestras reglas y para que se respetarán pusimos a los más salvajes del lugar. Ahora existe el caos. Toman posiciones los salvadores, integristas de allí, aquí también lo quieren hacer, ¿Les llamamos integristas, también? financiados por fortunas allí; mejo nombrarlos aquí como patrocinados, ¡Oh patrón, oh mi patrona! Por quienes evitan pagar impuestos aquí. Amamos las peanas. Le ponemos a un vecino, como insulto, su condición sexual, en una puerta, como para estigmatizarle porque ganaremos espacios para llegar a que nos atusen nuestros pelos, ellos nuestros dioses, patrones. Ya no quedan señaladores como aquellos que tras matar el cuerpo de Federico, entran en un bar y dicen "ya he asesinado a ese maricón". Los ejecutores como estigma de una sociedad servil.

   La marioneta gigante que acompañará a los niños-as migrantes, en su tránsito por toda Europa, no pasará por España. Tenemos nosotros, la nuestra, en forma de un barbado malvado, justiciero que no jurista, que de la mano devuelve a los niños marroquíes a su país. Dioses tomados, para selecciones humanas. No se puede atender al diferente; pero a los privilegiados, les hacemos, aún más remarcadas las diferencias. ¡Vivan las nuestras! 

  Conciencia de grandes incongruencias; abandone la esperanza y la di esquinazo. No lo consigo, vuelve el mismo tema, iguales preguntas y semejantes incomprensiones; cada poco tiempo, sobre las columnas que sujetan los pensamientos y las acciones de tan diferentes personas con respecto a sus opciones políticas

   Avisa una compañera que todo sigue igual. Ganarán, quienes nos ponen capas rojigualda, pero dan nuestros recursos a la empresas extranjeras. Ganarán quien nos dan dinero, pero para que nos acostumbremos a sobrevivir y esperar de su condescendencia. Vencerán quienes proclamen los valores eternos y universales y podrán la talega para que sea a ellos quienes les caiga los diezmos. Dominarán la tierra quienes impongan nuestra individualidad como fin último, mientras, tarde, comprenderemos que las telas de araña de las muñecas unidas nos harían invencibles

 ¿Qué es lo que no veo? Una grieta se come lo ganado. 

    Las pasarelas que nos hace caminar sobre los abismos que nos hemos labrado. Las creemos autopistas. No miremos los anclajes, los deshacemos con nuestras conductas corrosivas. Hagamos caso a quienes nos señalan a los culpables, y seamos crueles con ellos, con la conciencia de ser súbditos, necesitados de ser reconocidos como tales, como el padre de los "Santos Inocentes", por seguir viviendo a cualquier precio

viernes, agosto 13, 2021

Alguien

 Eran las 16 horas, las cuatro de toda vida. ¿Quien está despierto a las cuatro de la mañana?

     Vale las 16 horas, bajad la mano, I contain multitudes, dice Bob

 Es 13, viernes, de Agosto de 2021, podría ser el principio de un viernes 13 estadounidense, tras decir que en Afganistan, ahora, no tienen que hace; Alexievich documentó que unos cuantos paises, ya hace años, no tenían nada que hacer, más que llenar ataudes de zinc, unos y otros.

   Adormilado, es poco, quizás estoy incluso atravesado por el calor, incluso en mi cueva.

    Knocking on Heaven's Door. Alguien golpea; ¿Quién es?, 

  ¿Aprovechó esa hora, también, Ulises, para adormecer al Ciclope y escapar, junto con su tripulación, de la cueva (alacena para la carne fresca)? 

      Ni Polifemo, en su grandeza, tras el nectar del zumo, pudo proteger su alimento, en esa hora de fuego.

   Remoloneo pensando que como Foucault, recuerdo las magdalenas berlinesas que clavan placeres a lo largo de todo mi cuerpo. Pero, las migas de golpes son desiguales. Algunas me atragantan

   Tomo conciencia de esa plaza, con un cemento desigual, ¡repárenlo, se nos lesionan!. Caldera a 45 grados o más. Ni las 5, hora del Té; ¿será por eso?; ¡son las 4!

       Si alguien  a mi puerta, le abriré. Un maestro, casi 50 años despues, me sigue deleitando con su conversación. Si no es él, le sacaré del brasero; pero ¡por favor!

               No golpee, se le escucha.

      Alcanzo la puerta. Nadie. Miro al suelo, ningun rastro de ser humano deshidratado. ¡Un alivio!

      Vuelvo, sin olvidarme de recordar a mi rosal "If you see her, say hello"; toda persona, sobreviviente a esas circunstancias, merece aprecio. 

                 Sus golpes no me abandonen; mi kayak, siempre imperturbable, parece revolverse desde sus entrañas. Ni los golpes con las piraguas del Ciencia, del Oxio, ni tan siquiera del Xuvenil, le habían producido ese resquebrajamiento interior.

     Son las 16h. quizás alguien, ¿Quién?, ¿un ser humano?, pudieran ser 50 grados en ese momento, con el calor del cemento. 

                                   Alguien sujeta una raqueta, una pelota. Lanza la segunda y golpea con la primera.

   ¿Allá abajo también juegan? ¿ Cómo castigo?, 

         No me lo puedo creer. ¿Salgo?

   ¿Y si no es un ser humano?. Igual que me perdí la tormenta de hace tres semanas, y si me he perdido el fin de nuestra civilización. 

               Golpea, una, dos, tres, diez veces seguida. Un silencio. Ni un saturniano con esta temperatura puede jugar más tiempo.

      No me asomo. Si, tiene que ser alguien superior

                           No, no es Semana Santa, no, no es un penitente, me digo. Se ha puesto al Sol, como cilicio.

        Novak Djokovic se metió en un río apunto de la congelación para demostrar la fortaleza de su mente. No, no de sus raquetas.

               Quien juega, ¡hola!. Buena potencia; contundente y bien dirigido parece cada golpe.

          Es parte de un entrenamiento de la felicidad como nos dice el filósofo de moda. 

               Sol, golpea cemento, antes golpea cabeza; no, no la seca. No teman. El ser humano supera esos golpes, esos grados, ¿habrá aumentado a 55 grados?, con esa raqueta, qué incluso de madera, de poliuretano o cualquier otro material, tendrá su corazoncito, su dolor, busca contundencia y colocación en una performance de superación.

        Suecía, sauna; Huetos, frontón, a las 16h. el sudor limpia las impurezas del cuerpo.

          Kafka, me ha metido un bicho en la habitación. Se agranda, toma mi mente; 

                 No existe equilibrio. Es viernes 13 y tras 30 minutos, todo ha acabado

                            Si alguien quiere asomarse a la plaza, que lo haga

                                  Y si quedarán los restos, mordidos por 45º

                                           The Who, Behind Blue eyes

                                                   Excelente juego

                                                        Belmonte

                                             Hay gente para todo

                                                  

  


 

jueves, agosto 12, 2021

Rescatame del origen, mi señora

  Al abrir la puerta y quedar una mesa de Aalto más pequeña de lo que me había parecido por catálogo. Observo, al menos, si el sello era el original y si ese conjunto de silla y mesa, tenía tan buena ergometría para cuidar mi espalda, hoy más dolorida que nunca.  El color  mango lo pidió ella; examino la perfección de sus líneas y la ambivalencia para posar los pies o enseñar las fotos de nuestro último viaje, a la Concordía

 En este caso, es una botella de whisky y sobre ella se mecen los vapores de Time Theme Hour, con las melodias de Bob Dylan, hoy las notas de False Profets se tornan pastosas por el líquido que se agita, antes de ser entregado para mi deleite. 

  Al cogerlo, toco dos de sus dedos, nos damos un beso que nos propusimos que no fuera de compromiso, ha sido duro, tantas veces asaltados por propios problemas que parecian finales; el tiempo se desvanece y la memoria de mi señora se balancea estos días próximos, ya pasados, pero con las cadenas y bolas que nos hacen sentir los años.

  Sobre el desplome de las torres alzadas en la brillante luz de un tiempo caduco, nos sentamos y me explica la poca consistencia de lo aparatoso. Releo en sus palabras y encuentro lecciones de mis continuos falsos profetas. 

   Dylan dice que él no es un falso profeta. Le creo, si es un hacedor de mundos, no sólo con la letra, sus inmersiones entre las aguas de las melodias igual nos transporta a Monzambique, que remontamos el Mississipi que nos inundan los ojos cuando telegrafíamos que si la ven, la digan hola.

   Sentados, escuchándonos, me pregunta como se hizo la construcción de aquellos faros. También el porque no nos habíamos dado cuenta que sus maderas nobles, sus cristales opacados y su metalurgía blanqueada encerraban los hierros de nuestras mazmorras.

   Entre las ruinas, contemplamos las palabras que siempre han sido ensalzadas para bendecir la adorada equidistancia. 

   Ella, centellean sus ojos, se hunden hombros; como una interrogación se enlazan los restantes dedos, como una promesa de excursión a la comprensión, me recuerda mis últimas palabras para no conceder a los Hunos y a los Hotros más que los extremos de una estancia. 

    La habitación se ha teñido de un naranja arropado por Mr. Tambourine, ahora veo los cuadros y la escultura de Hurricane, el esplendor y la pujanza de la tierra, atrapada por palabras estandarizadas, sin compromiso con la búsqueda

     Si los Hunos, destruyeron y los Hotros, no empezaron; todas las veces que te alojes en el medio para decir que ambos destruyen, estarás en el bando de Atila.

     A veces, me corroen los tintes que me hecho, cuando sudo para subirme en esa mesa y proclamar ese mi estadío: la sabíduria empotrada en valorar a los dos iguales.

        Cuando caigo de la silla de Aalto, tras el trompazo, reconozco que desde la mediocridad, se resbala.

     Aléjame, entonces, la imploro, de las pantallas de los hombres malos, por si, con sus mandos con teclas a nuestro egoismo, nos crearon imágenes en bucle de las torres caidas, pero que se saltaban las destrucciones, para sólo ver la beldad en sus ropas y juegos que esconden miserias y mentiras.

miércoles, agosto 11, 2021

A mi señora

 Lo tenía que decir, aunque como podrán suponer, no es fácil sacarlo a la luz. Ella, más alta, más esbelta, más....aquí me contengo, porque, ¡cómo explicarles las noches de carneval y toboganes que hemos tenido en estos últimos años!.

 Nuestra juventud, está claro, nos invitaba a ello; los parques eran testigos ocasionales; otras, las terrazas acristaladas de los días otoñales que reciban los embates de un mal enfurecidos. Fueron incomparables, los besos entre los versos que caían en cataratas, cuyas cortinas atravesamos para sentarnos enlazados por los cientos de gotas en las que nos uniamos.

  Un día, sin ir más lejos, tomamos a Bertold Brecht por testigo y en su asiento consumamos nuestro compromiso, por encima de alhajas, sometimientos de otros, o ser lo que no somos. No, nos miraba, quise creer que por un cierto pudor, pero su mirada penetraba en la verdad, enfrente de un mundo sometido al capital.

 Tuvimos dudas cuando decidimos que nuestro lecho fuera rodante. Quizás por respeto a Bertold, yo la expuse que un autobús de color amarillo podría romper el hechizo de nuestras actuaciones. Ella me quito el miedo entre asiento y asiento. 

  En medio de tantos de nuestros mutuos descubrimientos, siempre me reprochó que los pasteles, que había preparado como una hostia en un ritual católico, no hubiera servido para destrozar una puerta de necesidades que nos autoimpusimos aquella época. Nunca le pude dar explicaciones, como tampoco sabría desmenuzar cada uno de los ingredientes que me posaron en su cielo, con cada una de nuestras comuniones.

   Subiendo aquella mañana por aquella montaña llena de viricuetos formados por vegetaciones y tersas rocas amasadas por ósculos, entreví un instante nuestra eternidad, aunque el descenso me mostró más pedregales que superar.

  Por la vereda de un río fue leyendo tantas corrientes, con diferentes interpretaciones. Alcanzamos a bajarlo, fuera boca abajo, con sus esquimotajes, fuera mirando las olas, las contras y las entradas para satisfechas salidas.

  Un día,

                 en medio de un calor, muy humano, pues lo había provocado él.

    Puse el aire acondicionado,

                    Y si, Amada

      Sentí que me había entregado a las eléctricas

       Con sus precios del whisky que me sacó Jacques de las tierras altas de Escocia, para aplicarlos en mí batido artesanal de avena molido en agua, necesitado de condimentos que lo hicieran, daba igual, bebible o comestible.

     Fue, quizás, por el anuncio de una quiniela, pensando haber perdido las fuerzas para buscar un manantial como el que sacia los tardíos melones.

  PDA. Me contestó ella: Anda tontorrón, entra en la bahía como entraste en una playa del mar Menor. A lo loco, entregado, torpe, al fin sabroso   

Al llegar al cielo

 Ese precioso ángel, flota por la mirada del río que fluye por Mississipi, no sé si tantas aguas pueden pertenecer a un mismo río.

 Unos olivos construyen una balsa de aceite por donde filtrar el agua, mientras los juncos que se enganchan al barco silban melodias para vestirla durante el baile de la noche más profunda.

  Prescinde de la vista en un lugar que recorrió en sueños, un millón de veces, con su música, enlazando giros con saltos más unos silencios sobre los que bordaba las miradas cruzadas. 

Quiero ser seducido, en los caminos que recorrí, aprendí la sequedad de las entregas soñolientas en camas con sábanas que no tenían besos, sólo guías para caer a abismos, al ser cortadas.

 Precious Angel, esclavos para la divina carne de un primer mundo de preceptos morales con carnes pútridas teñidas en guerras, con muertes de los empobrecidos y ahora, en gimnasios con espejos domesticados. 

 Cuerpos de ébano, que por sobrevivir al día que les pide el hambre, deforestan su futuro, dejando desiertos donde los alacranes exhiben sus puntales, para su silencio.

  Precious Angel, Bob Dylan entre lo divino y lo humano. Paladares de una belleza que anega con su brillo la noche, que da sombra al abrasador rayo. Una talla de un árbol al que le diste un soplo para ser un dios y uno de tus enviados, codicioso, sometió con látigos y monedas, entregadas por quienes lavaban sus bajezas teñidas en mentirosos blancos recogidos por manos de sangre y cerebro sin la cama que la había entregado

  


lunes, agosto 09, 2021

El tubo

 No me había parecido que debiera ser así, pero me he lanzado por la tubería que me llevará a la casa de la mujer ecuatoriana que está siendo entrevistada en "a vivir". Trabaja 12 horas diarias para ganar 600 euros al mes. Camarera de habitaciones. Oferta de fin de semana para mi sueño platónico y yo que es él, porque nunca volvimos a contactar, 100 euros, más comida con vistas a los incendios de un gran centro comercial que le pide a su patrocinado que le exija a su dinero, que no ponga habitaciones para parejas de hombres o de mujeres por otra parte. No se preocupen las luces de neón, deslumbran; la migrante es transparente y encima agradecida porque en su país, el abismo a su precariedad tenía boca con dientes de tiburón.

  Construir inmoralidad con ladrillos de tierra enterrada en el sueño de exclusividad. La Marina de Cope destruida para sentirte en un espacio natural, sobretodo porque tú de forma natural has llegado. Dinero para amar postales en un vertedero con vistas a la mierda que te transpira. No asustarse, si era tu sueño.

  Debe ser un tubo, también, por donde se escapan las desigualdades, siempre con caída al ya rico. Dicen una media de ahorro de impuestos de cada ciudadano. Error a sus pagadores, todo; al trabajador, la voz por si quieren agradecer que les hayan concedido trabajar y también que vivan. Aunque les vienen bien para que paguen

domingo, agosto 08, 2021

17 y mi tumbona

 Ni me acuerdo del tiempo que hace que deje de seguir a los juegos Olímpicos. O ese creen algunos que ya en el 92 andaba tirándome por los ríos y me acuerdo que pensaba, algo habrá que ver, porque luego soy muy de la lagrimita fácil cuando alguien consigue una presea, lo tenía que meter, lo de la presea, da glamour ¿a qué si?

  En aquel momento entrenaba con fuerza la carrera y sabía lo que costaba el trabajo de cada día. Ver cualquier deporte de seres humanos siempre me había atraído. El de los animales, no tanto aunque mi padre en las Ferias de Guadalajara, en varios años, trabajó para vender apuestas en la hípica. Se me quedó la belleza del caballo, sin necesidad de convertirse en un saltimbanqui. Eso ya lo era yo, incluso con brechas que agotaban, por la frecuencia, a mi ancestro, por nuestras frecuentes idas y venidas a la casa de socorro.

  De la tumbona he salido, cuando me pongo, me pongo, agotado por las horas; y por las posturas, seguir a Duplantis hasta sus últimas consecuencias no es fácil, elevarte con la cabeza abajo y quedarte en equilibrio para después lanzarte a ver "Tove" en Filmin, necesita que hayas calculado bien dónde está la colchoneta y que está no se haya movido por la complicidad con "los hombres libres de Jones". Newton Knigth, nuestro intenso Matthew te hace arrastrar la tumbona para la libertad, eso está bien, pero para una caída, no tanto.

   De todas maneras, quizás mi falta de afinidad con las olimpíadas pudiera ser por no haber hecho el kayak polo uno de sus deportes. Si todas las ciudades tienen piscina y la utilizan solo dos meses, ¿Cómo no hacerlas funcionan durante 12 meses? En Madrid, lo hicieron con la piscina del ¿Parque sindical? Cuando eran verticales, no como los jardines, sino porque los empresarios ponían a sus marionetas en la cúspide de los sindicatos. Ya lo han hecho, siempre, con los ministros o ministras de Trabajo. Tuvieron una cierta delicadeza, con nuestra enviada de la Virgen del Rocío, esperaron dos años para ponerla dentro de una de sus peanas.

  Mira que me hablan de Maialen Chourraut, que yo la tengo en mi pinacoteca de iconos de mi vida. Saber leer una corriente en su origen, final y el lugar de más o menos fuerza es lo que me pasa con las lecturas de información de lo que me rodea. Para pasar la puerta de remonte, si has bajado demasiado quizás ya sea tarde.

 A la sociedad, un poco exageración sí que es, le pasa igual, han dejado que a la información la hayan degradado tanto, incluso con pomposos, " más periodismo", que los promotores, patrocinadores de esos medios han soltado tal volumen de aguas ponzoñadas por mentiras y odios teledirigidos que es difícil remontar para una sociedad crédula que no ha querido diferenciar, por un lado,  entre una buena técnica de periodismo, basado sobre todo en la honestidad y el contraste entre diferentes fuentes y por el otro,  una lucha de murecos, que buscan topar, pero no avanzar en el conocimiento de los que nos permitiría empoderarnos.

 Maialen, si, el kayak polo, también y Eduardo Gurbindo, también. ¡Cómo no sentirte parte de esa defensa compartida con Viran Morros! Una generación que defendió con todo el cuerpo, incluidas las palas de sus brazos, la idea del apoyo mutuo para conseguir objetivos comunes.

sábado, agosto 07, 2021

Al lado, lo uno y el otro

 Puedo encontrar cosas que llevo buscando durante una semana y que, por encima, analizo que es imposible que se hayan podido perder, pero que no encuentro por ninguna parte. El kayak es más difícil, tiene tres metros y aunque pueda pasar, cebado para ver la próxima película de filmin, sé que está ahí. 

 Ya, a estas horas, no tengo tan claro que me hubiera enviado una invitación un pingüino para que escribiera su historia desde que salió de una reserva, en el que le habían encerrado, al lado de Nairobi. Bien que le hubiera puesto un sistema en el que producía frío con el simple hecho de estar andando, como el de cinecleta, bien que de pescado le pusieran manjares, que en la última época, tanto le costaba encontrar en su tierra, pero claro que le hubieran puesto un decorado, precioso, casi en cuatro dimensiones y cambiantes, que le había parecido de lo más sensual y que al ir a picar se hubiera encontrado que era de goma espuma, se debe reconocer como una putada. 

  En "M" de Scurati, también cuenta como los matones de Mussolini eran empleados para que produjeran altercados en las "casas del pueblo" y, en general, en las calles. El fin era demostrar su contundencia y su eficacia; pero estos, ya lanzados, ya entrenados, ya olímpicos de la violencia, un día descubrían que a quien creían que tenían al lado, apoyándoles, con ánimos enforverizados, de repente les pedían que se quedarán quietos. que desaparecieran, incluso alguno, que se creía que eso podía ser una broma, y le guiñaba el ojo, descubría que podía quedar encarcelado.

  Nunca terminas de saber quien tienes, de forma real, al lado; fijate tú, que ayer habiendo anunciado el contrato con Leo, porque asi me dijo que se llamaba, de repente descubres que es Leocadio, que no juega al fútbol, que con su imagen no puedes traer a otros jugadores, estos sí, de kayak polo y que además, su afición y oficio es hacer la manicura.

  Yo, que ya estaba despedido, me voy hacía el presidente, haciéndole ver mi error y que ese dinero no lo teníamos que soltar. Él, me lanza una mirada que podría ser una pala en forma de rayo, en dirección a mi parietal derecho, que siempre me ha parecido mi lado bueno y con una mirada gélida me dice que soy un alucionado, que ya sabían que no era Messi, Leo; sino Leocadio Mesie, y conocían su trabajo y que,  a lo primero lo tenían asumido, pero que lo segundo no lo podían perdonar. No me podían perdonar que hubieran traido un esteticienne, para hacer las uñas de las manos, me hacían la pregunta que como me va a cuidarlas y pintar, si enseguida van a perder el color tomado. 

   No tenía salvación, al error primero, le había añadido el horror segundo; por mucho que los colores tuvieran resistencia al agua, pero esta termina llevando sustancias que de una manera u otra se hacen dañiñas. 

   Leo, permanecía, siempre fiel, al lado; yo debía volver a mi antigua morada, donde me había especializado en producir flautas con sonido a cacahuete. En una última mirada, observé que desde el agua, montado en su kayak, mi, más o menos jefe, llamaba a Mesie, por Leo, no por señor, y le preguntaba algo. Este último se incorporó y se dirigia a mi dirección, lo cual me produjo una esperanza, cuando paso a mi lado, mi ignoro, aunque alcancé a escuchar su conversación en voz baja, que decía que le daba la oportunidad de trabajar con las uñas de los pies, que cogían muchos hongos y terminaba siendo un problema en temporada de setas. Cuando ya regresaba, habiendo cogido sus herramientas del coche que yo le había comprado con lo que pensaba sería nuestro sueldo; me espeta de la manera más cruel que uno se pueda imaginar.

  Anda, toma el maletin, a partir de ahora, cuando vayan a jugar, tu te tendrás que quedar en el vestuario, preparando las protecciones a esas uñas que terminan estando tan feas.

   ¡No me van a dejar ver los partidos!; ¿Me podían haber puesto una medida más cruel?.

  Yo, que soy muy de la escuela de Jordi Ribera, de pasarme la vida trabajando el presente, labrando el futuro e ideando carencias y potenciando cualidades, voy a estar modelando las protecciones a los pies. Algunos se lo justifican y lo toman a bien, diciendo que es un paso más en lo que es la vida. 

  Sin esta oportunidad que me arrojan, mi futuro habría estado en ir a hacer reportajes, eso sí, bien pagados, sobre las maravillosas propiedades de los evasores fiscales. Suelen tener buena venta y una gran aceptación entre algun público que luego va a un centro de Salud y se l encuentra cerrado. Le viene muy bien, porque le permite protestar, exhibir su disconformidad con un estado de las cosas, que eso viste mucho en la barra de un bar, con un palillo en la boca, faltaría más. 

  Yo, a esos, cuando, en algun momento de apuro, tuve que escribir ese tipo de panfleto y luego recibía sus felicitaciones, aprendí a decirles: poco nos pasa, lo cual era una oportunidad única para seguir exhibiendo esa locuocidad barriobajera de aceptación de los superiores y macarrismo con los que tienen al lado.

   Cuando le he dado mi conformidad, a Leo le he visto una décima de segundo de desprecio. Yo no le había contado, a lo que me había llevado esa pérdida de mi puesto de trabajo. ¡Cómo le podría decir que poner fundas en las uñas de los pies de los jugadores de kayak polo, era más digno que escribir loas a quienes sabía corruptos!; no es nada fácil de explicar, aunque para muchos, sea fácil de llevar adelante ese tipo de vida pulcra en vestimenta y miserable ante la realidad que perciben. En los últimos tiempos, o quizás en los últimos tiempos de toda la historia, se ha podido comprobar cuantos de estos seres se aceptan en esas condiciones.

 Haber encontrado a Leo, entonces, creo que me abre una oportunidad, de esas que por muy pequeña, por muy esporádica que pueda parecer me volverá a acercar al equipo. Eso si, siempre trataré de no aparecer más que en segundo plano y en el quinto pino; por lo menos, durante una época hasta que el presi haya asimilado mi cadena de despropósitos y comprendido que en algun momento, el no haber metido ningun gol durante muchos años, puede ser tan cruel como que te hayan hecho un agujero por el lado que estabas defendiendo al fútbol. En mi caso, era ya mis casi cuarenta y pico años y no haber sido nunca piragüista, en el del otro, ser un central, con poca cintura para marcar a un extremo. 

  Mesie me ha llamado con una sonrisa irónica Messieur, puedes comenzar tu tarea en estos momentos. 

  Ni sabe mis planes, ni se los contaré jamás.

viernes, agosto 06, 2021

Despido y Messi

 En la carta de despido me pone que se ha producido por no obtener los objetivos marcados. Mira que me sabe mal, pero un pelín de razón tienen por haber fichado a Messi para el Piraguada. En la carta electrónica me ponen un meme de un personaje abriendo los brazos y preguntándome: pero hombre pero hombre ¿Cómo has fichado a Messi para el kayak polo?. 

 Me quedo con la carta en mis manos virtuales y pensando si debo responder. Al fin y al cabo, tres de las grandes fortunas de España no lo han hecho, y eso que han sido favorecidas por gobiernos que les bajan impuestos y les dan concesiones estúpidas (¡joder!, poner vacunas en la planta dos, junto a la promoción de guisantes con huevos como mejor comida de campo) y que a la vez les devuelven el favor a través de una publicidad en medios periodísticos gánsteriles que pueden mentir, manipular y desprestigiar impunemente.

 Estas empresas no dan explicaciones ni en la planta baja, junto al satisfayer, ni en la torreta de luz, sobre el glamour que tiene crear partidos para el odio.

 Dice Rufián, Gabriel para más señas; el insulto dejenmelo a mí, que de esas empresas, esos actos son esperables, llevan noventa años devolviendo dádivas; pero,  ¿cómo se le queda la cara a un currito que en esa magnificada bajada de impuestos le han bajado 20 euros, le han cerrado su centro de salud por las tardes, tras la siesta por levantarse a las seis y le han mandado a la octava planta de realidad virtual?. Buena pregunta Gabriel. Ya sabes, con el odio te mandarán a Mathausen, antes que contestarse a si mismos.

  Volvamos al tema, que he bajado a regar, me he puesto a injertar granados y se me han inundado los silencios. 

El caso es que mi fichaje tenía su punto de razón. Allí, en Inglaterra, poco va a pillar del balón dividido, lanzado entre su piragua y la orilla, sobre todo, si hay cemento y no agua porque no se ha decidido a meterse. Tampoco creo, por mucha precisión que tenga, que vaya a meter la pelota de una patada por el rectángulo de 1 metro de ancho por uno y medio de alto, embutido en el kayak, una herida  es lo más probable, que para mí, sí que se hace.

 Por lo demás,  nuestra deuda podía ser asumible, solo era cuestión de convencer a algunos de los que eluden impuestos. Ellos quieren algo a cambio, me recuerdan. Eh! ¡Que tienen el mini zoo al lado! Ellos están fuera y mandando. Será como tener a mano, de la sociedad que manejan.

 Ayuda; por si han perdido la perspectiva.

A los de dentro nos podrán llamar bestias, pero tenemos nuestro corazoncito.

  No como mi presidente que me ha mandado esa cruel carta de despido. Mi puesto era de CEO o parecido, que ni ganas tengo de continu

No me quiere

 Me ha costado comprobarlo y me ha sido duro reconocerlo, pero he llegado a mi conclusión que la mascota de mi vecina no me quiere. Mira que paso tiempo en la casa de ella, y que al entrar, me agacho y hago una caricia con todas mis buenas intenciones; pero no, estoy seguro que tiene un séptimo sentido que la ha situado con respecto a mis intenciones más profundas.  

  Siempre que entro llevo un libro en la mano. Un día de Javier Pérez Andújar, otro de Sergio del Molino, el de Obama, cualquiera de los días más oscuros de la semana; pero ni aún así. Lo último que he hecho es acercarme con la lista de pedidos que tengo preparada para la próxima semana, 5 ó 6, si no añado alguno más a última hora. Cuando la abordo, a modo de contraseña, le muestro la portada o cualquier reconocimiento que hay en la fajilla del libro. En ese instante, lanzo una mirada furtiva, instantánea a ella, la gata de color zinc; ella ya se está dando la vuelta como una Penélope que ha dejado de tejer, por si ha vuelto Ulises o por si algun otro, puede merecer la pena, el tiempo es largo y un apretón lo tiene toda mente que un día cualquiera busca ensamblarse con la belleza, sino del individuo, por lo menos, del instante.

  Al entrar, por el dorsel de la casa de mi amada vecina, hoy, he sido todavía más apabullante. Le he presentado el inicio de mi anterior entrada y a la vez, un mensaje que me había enviado una editorial. Yo, prometía un libro y esta me prometía que lo podría publicar. Los dos, de forma inmediata, nos hemos juntado, con lo cual no hemos tenido más remedio que nos abrazabamos. Iba a cerrar los ojos, para sentirla a un más en su felicidad pero no he podido, porque me la gata me ha dejado hipnotizado. Ni ha sido desdeñosa, ni ha sido desafiante, ni tan siquiera esquiva. 

  Ha clavado los ojos en mí, como una daga afilada ha penetrado en mi mente. Ha cogido el gato que tenía al lado, y lo ha encaminado a su sexo.

  Nosotros hemos sido más discretos, y tras unos pasos, hemos cerrado la puerta. Cada uno a lo suyo

Cruces sin encuentros

   Lo bueno que tienen las rotondas es que cuando llegas a un cruce, puedes decir que tienes que respetar las normas para tirar al lado contrario del que toma la otra persona.

  Me ha pasado con un monarca cualquiera; puede que le haya pasado igual a él, conmigo. Podríamos decir que, mutuamente, nos hemos hecho los suecos. 

  Él venía hacía mí, con sus parabienes y su sonrisa eterna. Yo iba por mi camino, con mis andares cansinos y mis sueños; nada glamouroso debo reconocer, que no atrae, ni rechaza, lo peor que le puede pasar a un saltador de altura.

  Mira que ya, despues de Carlos Llamas, fui perdiendo la afición por las tertulias. Al no ser analista, no puedo decir que era lo que me gustaba; pero transmitía tanto, que durante años, tenía una sensación amarrada al cerebro, de inteligencia, tolerancia y sobretodo capotazos a quienes a la vez querían dar verónica, naturales y otras artes a los oyentes.

  Recuerdo a uno de sus contertulios, hace doce años, al menos, decir que la Comunidad de Madrid era bilingüe, cuando llevaban unos años con la añagaza de que todos los institutos debieran serlo en un futuro inmediato. Ni entonces, lo era, ni lo es ahora, ni se ha tenido voluntad de que así lo fuera desde las instituciones. Hoy, otra contertulia, vuelve a la misma estrategia de aquel, en principio educada, en principio pidiendo intervenir, pero para terminar faltando al respeto, a quien con ella está debatiendo, para achacarle un no dejarle hablar, que ella ha cumplido a rajatabla con él. Misma estrategia, por supuesto, estudiada y difundida, me imagino, que por todos los ámbitos políticos. Aunque siempre coincide entre quienes defienden lo indefendible creando una tela de araña, donde para reforzar su red, igual le da añadir restos de pan con tumaca, que patas de percebe, que un grelos, o un resto de ibérico.

  Entraba después un debate de jóvenes, pero cuando uno pierde el amor, durante días, meses, años o un incluso una eternidad, tienes la sensación que te mueve la patata, que no patatas que esas hay que ir a regalar, pero que al final empiezan a germinar de forma improductiva y un día, focalizas, te las arrancas y se te vuelve borroso aquel sentimiento.

   Hubo una época que cuando caminaba hacía ese cruce, ahora comprendo que quizás más hacía esa pequeña tela de araña, me entretenía cumpliendo con lo mío, y aceptando como irremediable algunas cosas. Por los caminos que he tomado, me he cruzado con algunas personas, hechos pero, sobretodo, he ido en paralelo con muchas cosas que creía que ibamos en la misma via, pero desde luego no veía, los paneles transparentes que me tenía alejado de ellas.

    Todo ese hechizo se rompió el 15M, aquellas instituciones que parecían inevitables y de las cuales te sentías charlatán de una tertulia de bar, empezamos a darnos cuenta, no los que siempre habían estado ahí y habían sabido que eran, sólo, un poder de hombres, sobretodo, sino los que de forma ilusoria las veías en nuestras propias vías, adelantando y saludando, levantando la mano, nosotros creyéndoles que nos saludaban pero en realidad nos decían adios, mientras con la otra mano se iban tocando, ahora pienso, o la bolsa de los dineros obtenidos, diciendo que nos representaban, o la del escroto, para gritarnos que les importábamos, los susodichos.

    En toda la sociedad, no existe ninguna excepción, quienes habiendo adquirido una condición de vida digna, parece querer ser representado por ese tipo de gente. Pulcro, en cierta forma, discreto, con un sentido de sociedad que parece sosegado, podríamos decir que nuestros módelo de sentimiento ante la vida, podría ser la sueca. Cuando hemos llegado al cruce, los que vienen de enfrenten se van a su lado y nosotros al opuesto. No nos molestamos. Sea en caminos en la misma dirección, como dijimos, sea con quienes vemos a lo lejos en esas rotondas, hola y adios y a otra cosa.

   De los que han estado siempre, a veces recibimos nuestra falta de voluntad y consistencia, ¡qué decirles!

   La crueldad del contertulio de entonces, del consejero de economía de Castilla León, que entrevistaban hoy y de la contertulia, ella misma victimizada para defender lo mismo que el anteior es que lo que piden defender es la bajada de impuestos, mentirosa añado por si me equivoco, que beneficía a los que más tienen, no es para activar la economía, sino para que los que ahorran una grandísima suma de dinero, este lo puedan emplear en crear asociaciones y partidos que consoliden sus privilegios y ejerzan de somátenes, policias de ricos, que puedan atacar impunemente a la parte de la sociedad que empobrecida, se rebela para reclamar unas condiciones dignas de vida. 

  Saber estos días que grandes fortunas y directivos de alto nivel, beneficiados de esas bajadas de impuestos, han ayudado a crear y mantener asociaciones como Hazte oír, germen de Vox, y que exista una parte de la sociedad que crea que estos, al devolver los favores a sus mecenas, en los fondos de mensajes más diversos que estamos escuchando desde hace tiempo: culpabilizar al migrante, odio al diferente, alabanza a la violencia de hace ochenta años, y adornados con las formas de himnos, banderas, ideales. Que esa parte, con la que convives, puedan dar su confianza a esos interlocutores de sus amos. te produce zozobra, y compromiso. Quien en la vejez, esconde en la aceptación de esa conciencia de maldad existente, su vivir cómodo, no es un signo de sabíduria como dijo un beneficiado del sistema, sino un ser que aceptar que su cerebro vaya hundiéndose en la miseria.

  Stieg Larsson, escritor sueco, nos rebeló todo lo que podía existir debajo de aquella sociedad, también idealizada a lo lejos. Hoy, cuando tras la sensación de derrota que tuve ante la gran compañia telefónica que durante tres horas y siete minutos, no me atendió, ni por teléfono, ni por whatssapp, ni por su app, y más allá de ello, porque me descubrí que no podía escribir la novela que me estaba dando margen a escribir, de infames, conseguidores, corruptos, intermediarios, meretrices de la justicia.

 Sólo me veo capaz de dedicar unas intensas palabras de agradecimiento a Willy Veleta, viajero en una España, que busca encontrar compañia entre quienes por años, añoran los abrazos, besos y enseñanzas que les podrían haber dado quienes eran consecuentes por unos ideales. Esa España existió y existe, para construir, no contra nadie, sino con todos.

  Triste es, confiar en los emisarios de quienes te someten, al no ser que quieras ser un esbirro, a sus órdenes. Aquellos tuvieron unos jefes que siguen siendo celebrados en placas.

   En su nave personal, con el viento de CTXT, las niñas de entonces, que vivieron sus vidas, tiran de la gabardina de quien les pone letra y sonido para que en su ventana les asome al horizonte, ya aproximado, de quienes no pudieron dar besos para ahora mojarse con los manantiales de ellos

 

 

 

miércoles, agosto 04, 2021

Escribiendo espero

 He decidido escribir mi primera novela mientras espero que la compañía telefónica, a la que pago de más, me atienda. Va por cuarenta minutos. Nada de tiempo comparado con los doce años que he estado sin ir a nuestros cursos de piragüismo de la piscina de Guadalajara. Parece que ha sido un santiamén, con trabajadores y compis reconocidos y sobre todo, que me han reconocido. Mira que me lo ponen fácil, pero yo como Luis, errequerre, si una trabajadora, ser humano, no como la que lleva 45 minutos que me mantenga a la espera, me convenció cuando ya había dado los pasos necesarios para irme a la otra compañía, pues también quiero que sea una gente, sea agenta o agente la que me atienda para decirla que los compromisos se cumplen.

 Me dicen: ves a la app, ves a la página, ves a nuestro Whatsapp. De verdad, que lo agradezco porque podría pasar toda la mañana, metiéndome en una saliendo, entrando en otra; claro está, haciendo un poco de limpieza por aquí, mirando si está el día para bajar al huerto, entremedias. Ver los juegos Olímpicos, eso no me apetece, porque claro todo son records. Gente que ha trabajado con mucho ahínco por mejorar su habilidad. Tienen entrenadores y dietas, incluso los que levantan pesos diferentes, que yo creía que esos iban a su bola, y eran mis héroes. Mira que me gusta hasta el waterpolo; lo siento, ni una Springsteen puede conseguir que me guste la hípica y sin embargo, si los caballos. No puedo ver, hoy las olimpiadas, porque creo que estoy mejorando mis propias marcas, antes que ellos corten la llamada, llevo una hora de espera, incluso diciéndome que no suele ser lo habitual, si lo fuera, me haría chic, que no Chic que esos son los que comen y beben cosas raras, y yo lo más raro es las bebidas esas avena que me convenció Cristina me debía hacer yo mismo. 

 Una hora, más o menos, es lo que soy capaz de hacer ahora corriendo. Una hora, esperando un agente, a la espera, me recuerda cuando muy de mañana o ya al atardecer, en el pueblo dicen que van a ver si pegan un disparo algún bicho que anda por ahí. Yo, aún llevando ese tiempo, no piensen que voy a disparar; yo soy más de pensar que si fuera hábil haría un arreglo por aquí o una reconstrucción por allá. Sólo es ese tiempo, luego en cuanto pase algo, se corte la llamada o le haya dicho a la agente, que tendrá su nombre, que me gusta decírselo porque no se sienta gente, así en general, en forma tan inhumana; entonces ya si buscaré editor, ¿un entrenador?, no lo veo. Me tendria, unos días preparando la ingesta justa de café, su intensidad, las pastas que deben acompañar a esa numeración, otros días me diría que hiciera yoga para mejorar mi autocontrol pues superar la marca de 1 hora y doce minutos te puede llevar al loto, pero en clave, flor de loto, estática y bella, pero que te pueden cortar por lo sano, por el simple sueño de olerte y rememorar su niñez. En otra sesión me podría animar a que escribiera ese libro soñado, pero claro, lo mismo me hablaría de los recuerdos de la magdalena, cuando era pequeño, pero y si, esa voz que llevo oyendo una hora y diecisiete minutos me recuerdan a Magdalena y como me dejó tras desintegrarse en aquel líquido elemento, rubio para más señas, que la hizo deslizarse de mi cama con aquellos ojos verdes que fueron los dos azucarillos que a ella tanto le gustaba echar al café y que no vi venir como una premonición de lo que estaba por llegar.

 Lo que no me planteo, de ninguna de las maneras, es bajar el móvil a jugar la partida de guiñote. Sólo me faltaría eso, por muy orgulloso que estuviera antes de mi compañía y ahora muy desencanto. Creo que con esa música tan machacona que llevo escuchando durante una hora y veintisiete minutos, no pasaría delante mis compañeros el tamiz de los tres segundos. Como diría uno, quita de ahí el móvil, como estuviera aquí tal o cual, o cualquier otro le pegaría una hostia que saldría volando. Yo, por el móvil, no crean que por cualquier otro interés, por ahorrarle ese mal vuelo, me centraría en descartarme del palo contrario a mi compañero o de cantar las cuarenta. Me levantaría, lo llevaría donde el Lilo de mi casa y, tampoco estoy seguro que sea bueno, lo dejaré ahí, por si ayuda a su crecimiento. Pero, incluso una planta podrá darse cuenta de la pesadez de una voz que no cambia y una música que no es capaz de improvisar.

 ¡Que suerte llamarse compañía! Ustedes imagínense que se llamara Inquisición y toda esa parafernalia que ya dura una hora y treintasiete minutos hubiera sido impuesta por un CEO que tuviera verdugos, les tendríamos que llamar, que van viendo cómo retuercen la rueda ya por la hora u cuarenta minutos para ve si en ti, un dedo puede saltarse tu voluntad y apretar el colgar. Siempre podrán decir que fuiste tú el que pusiste los límites del aguante de ellos. La realidad es así ahora.

  Poder realizarte como pulsador de teclas es algo en lo que no había pensado. Siempre viendo a los jóvenes, contestando lo que yo no había acabado de explicar me había maravillado y ¿si fuera otra de mis capacidades por descubrir? Lo podría aplicar, incluso, en la reproducción de los productos de la huerta. Anticipar cualquier mal, puede ser el comienzo de un cambio en la percepción de unos productos generosos pero demasiado expuestos, a por ejemplo, las garras de un gato. 

  Oigo un maullido y ya estoy enviando un poco de agua pero a borbotones que lo mismo, la utilizan para atusarse los bigotes y no era el fin 

Pensar que puedes aguantar el ritmo de una máquina es una estupidez. Hacerlo contra es contestador soportado por una gran multinacional, con sus abogados y una bonita nómina de prebendados, es meterte en las garras de Kafka


martes, agosto 03, 2021

Una corazonada

 Un día cualquiera, ella llama con un chissss!; no miras atrás, quieres ser tú. Ya tendrá tiempo de desmentirlo. Sentada en un poyato, con un vestido de más verano, inunda tu cerebro que quiere contener "la belleza"; no puedes derramar tus brazos para que acaricien cada uno de sus destellos. Maldito el tiempo que te hizo descubrir, todo lo maravilloso que se te escapa, tan cruel como seguro. 

 Eres, sientes, un personaje de "All eyes off me",  tan importante como para ser parte de un experimento de juventud. Son tiempos, en el que un pequeño reconocimiento, agiganta su signifcado hasta ser una hermosa caricatura dentro de un manantial que lo desintegra

   Habías zarpado ya, en la que pequeña nave en la que ella era el viento. A la vez, te asustas ante la pesadilla de un borrego utilizando símiles marinos, como te gusta hacer a tí.

    En un puerto, los barcos, los marineros y marineras te recuerdan la salida que tuviste para una travesia llena de venturas, llenas de conocimiento. Todo lo acaricias, todo te abriga con la dulzura que incluso tapa tempestades, tristezas, ahogos y cansancios extremos. Hoy, las nuevas kayakistas parecen tener el nombre de los Carlos, Raúl, Alberto, Jesús, Jorge, Rubén, Ana y tantos otros. Les intentas mostrar y enseñar todo lo que habías vivido e incluso lo que estos días vives en el Tajo. Quieres que compartan los paisajes que recorriste, los ayudas que recibiste, la plenitud en los fallos que superaste, en las enseñanzas que transformaste en más y otras posibilidades.

  Miras a tu alrededor e incluso habiendo tantas cosas y personas reconocibles, descubres que es otro tiempo, otro paisaje y que este, también es el comienzo de islas nuevas para ellas y porque no, para tí.

  A lo lejos, miras un pequeño promontorio y no sabes si tu te quedaste en él, mientras ella visitaba nuevas moradas o si nuestros barcos se cruzaron durante breves momentos que hubieras soñado fueran abrazos

 

lunes, agosto 02, 2021

Montar también es dividir

  Si vas por una carretera con mucha vegetación en sus márgenes, intentas que el movimiento de un matojo no te distraiga porque por el otro lado puede aparecer un corzo, sobretodo un corzo, definido en la josepedia como el bicho que tira para adelante, sí o sí, lleves una mula, un coche o un Ferrari, que es un coche pero lanzado.

 Yayo Herrero, escribe en CTXT.es un exhaustivo artículo sobre nuestra convivencia con la naturaleza.

   En medio de la travesía que supone su lectura aparecen escenas y accidentes. En uno de ellos, me veo atropellado por una turba, de la que puedo formar parte, que no es capaz de parar. Producir no es la palabra exacta para denominar lo que extraemos de la tierra. Parece que multiplicamos y en realidad restamos a la tierra.

  Nombra varios términos muy bonitos que es necesario encontrar en su texto. 

  No nos dejan prepararnos para conformarnos y repartir lo que existe. Resulta paradójico que quien más nos incita a ser soberbios, egoístas y despreciadores de los otros, son los que sirven a los poderosos. Quienes nos hablan para nuestro individualismo como potencia máxima pero enfrentado a los tenedores de seguros privados, jubilaciones privadas. Nos hacen sentirnos ser de los suyos pero siempre debajo. 

 Nuestra forma de estadía ante la sociedad, nos venden, es ser islas. Bellas, evocadoras, autosuficientes, hasta que un día tienes que salir de allí, "por patas" o porque a quien tenías debajo ha penetrado en tu bahía, creías poder exhibirle tu poder y despreciarle y has descubierto que no sabes compartir, cuando la supervivencia os llamaría a ello, como la de tener un oro, hizo que un italiano y un quatari, renunciarán a vencerse entre ellos y si, a verse los dos vencedores.

 Ha pasado un mes desde el curso de Climática de LaMarea, con temas variados, mensajes contundentes en el marco de una sociedad DIOSA. Nada parece aceptable para un cambio. 

    Ni en lo personal, cuando ha habido momentos que creías participar en el mejor de los mundos posibles, por vivir alejado de los aumentos del nivel del mar, de los, cada vez, más frecuentes huracanes u otros fenómenos, que si, que eso es el cambio, los estamos acelerando.  

    Ni tampoco entre quienes desposeídos, se agarran a cualquier forma de supervivencia, cuando comprenden su soledad, añade a los que están en la misma situación y además, les ponen los obstáculos suficientes para que esta sea la única forma de salir de su pozo.

  Se te acerca, entonces, un oyente. Nunca has sabido donde estaba. Levanta los hombros y parece decirte: entonces no se pueden encontrar soluciones. No sabes si es una pregunta o una afirmación. Abres los ojos

 Unos vuelan, por si sus vidas que ya han intuido, más o menos, que no son eternas, las pueden vivir en terrenos ajenos a tantas vicisitudes.

 Otros se someten a sus dueños, porque les prometen ser presidentes; y son capaces, incluso de la indecencia y la incoherencia.

 Muchas en el día a día, han edificado su felicidad, tan efímeras cabañas, que un día un viento les pondrá en manos de grandes tenedores e incluso, si viven, respiran y ven a los suyos, les será suficiente. Y quizás, llevan razón, ¿Qué hay más importante?

  No encuentro el momento para un decrecimiento, para dividir de lo que ya existe y saborear mi parte.

  En esa espera y falta de nuestras decisiones, está la victoria de la destrucción comenzada


Siameses y mercader

Siameses y mercader
Zaida, Fernando y