miércoles, septiembre 30, 2020

Esos señoros

 Se presentan dignos, investidos de ropajes y pieles con la que nos dicen que desprenden distinción. Nosotros miramos todos sus actos admirados de como no pierden su compostura en mitad de tanto rotura en todas sus vestimentas. 

Tienen controlado que cuando vamos, porque dan vergüenza ajena, a decirles que sus parciales jueces (si, dan vida a esta contradicción) están metiendo el contrapeso de su ideología en un lado de la balanza. 

Ellos nos hablan que la balanza está galvanizada con un acero, según el momento, extranjero, o de una región enemiga. No razones, alguien, en un lugar lejano o no, te dirá la importancia del color verde para que reluzca en los atardeceres. 

Algunos días, te entran duda de si el liberalismo salvaje, o neoliberalismo, más chuli, no es una clase de Robin Hood invertido o gansterismo, si nos dejáramos de zarandajas, cuando toman, siempre, siempre, el dinero público, en excesiva glotonería para luego seguir demandando a los ciudadanos a los que previamente les han devuelto calderilla para que se vean libres, por lo menos hasta que puedan. 

Muchas veces hablan de republicanismo, de comunismo, de ecologísmo como si el ser humano se asomará a un abismo; ellos parecen no tener cerebro para plantearse nada excepto el dinero. 

Pero tienen esa ideología macabra que se apoya en imágenes, a las que cogen para arrojarlas contra el otro. Una bandera para darle con el palo; un rey para hincar la corona; una religión para crucificar al disidente. Curioso esa toma de los vestigios, entre los liberales que eliminan al otro. Pero bueno, es lo suyo, no podemos forzar la máquina del raciocinio, sobre todo porque cuando levantas la vista puedes haberte quedado sin blanca, y si ahí, radica su ideología, los tentáculos de sus raices profundas en el supremacismo de quienes siempre estuvieron mandando, pegando, sobornando, degradando y fabulando tiempos en los que no fueron ni héroes, ni honestos

martes, septiembre 29, 2020

Parada en Vigo

 Si, Vigo ha hablado hoy en carnecruda.es. Aquí se encienden luciérnagas, para encontrar incluso hojas arrojadas que, sim embargo, siguen dando bocanadas significadas para un desgarro, para escuchar la nueva apelación de un cabritillos nacido que quiere poblar lo vaciado desde su vida significada, para una noche que alumbró un cuerpo esclavizado en su presente cuando la mente creaba más allá de horizontes.

Toca una tecla Vigo Mortessen en la mesa de mezclas del crudo tiempo. Es suave, pero entra con la contundencia de una pica. Acompaña al otro, al mayor, al aislado en un cruce de caminos, eso tan sencillo, asalta los oídos de los oyentes para crear el acto en el aparato locomotor con la inestimable ayuda del motor con aortas .  Lo dice con tal dulzura, con palabras tan justas que comprendes que es uno de los verdaderos sentidos de la vida. Siempre existe, y más en nuestra sociedad, en nuestros días de trabajo y tiempo libre la tentación de sentirte servido, de refugiarte en twitter que te arranca de las vidas de los libros, o cualquier otra máquina que te vacía de la conciencia del otro. 

Vigo nos recomienda que salgamos de nosotros; el peligro es grande y fuera, lo vemos en la Educación, en la Sanidad, los ahí quien poco a poco jibariza la sociedad para al final cambiarnos la vida, sin darnos cuenta, como nos ha sucedido.

Aquellas personas que se olvidaron de las alhajas del momento para permanecer con los suyos en el silencio de compartir siquiera un segundo, debe ser como el pastel que preparó Karo, hace cientos de instantes retenidos para llenar los poros del extasis de un tiempo que no se pudo parar. Piedras preciosas con nido en el corazón que arrullan los nuevos perennes tiempos de ausencia.

Renunciar, con la excusa de lo inmediato, a la comodidad de ratos pérdidos que se rellenan con cronómetro en mano, no es fácil, la tentación está, pero, por encima,  ya estaba la habitación cálida que recibía los besos, no siempre ideales, sino de pura humanidad de las hijas e hijo que la brotaban para nuevos días.

Aprender a querer, puede ser un arte, si se ha ido rellenando el tiempo de caducas desmemorias. Aquí, muy cerca, vagamos, tantas veces derrotados, sin ser consciente de nuestra fuerza que ama a primos, primas, desde la lejanía, como para no molestar. A lo lejos, otros tambien familiares entre sí, caminan desorientados por tantos palos en sus carretas, que casí olvidan el afán de darle una vida a sus allegados, porque en este instante necesitan un vaso de agua que despegue sus bocas selladas.

Salir a la calle, a la casa de quien tiene un formol preparado para inculcarte paciencia en transformar la madera en un ser acompañante en el que reposes, te subas, juegues o leas. 

Ahí, en el timbre vecino, un mar vivido puede llevarte con sus olas a tierras ígnotas; todo te ata, porque crees haberlo conquistado, pero lo hiciste sin las ataduras a las que ahora te entregas, 

Mira, sus banquitos, parecen tener velas en las que navegar momentos compartidos


 

 

 


Bombo

 En la cabeza un bombo; con la realidad, mil verborreicos seres soplando gaitas, con los jabones que les crean pompas para ser arrojadas a un aire que las esparce.

Boquean, aspirando necedad quienes realizan un tour de exhibición de sus palabrerias al servicio de un capital que luego, "si paga a traidores". Aparecen hormonados con pastillas que les da nuevas vidas; que no vergüenza propia y convertidos en baquetas

  Nos asaltan, una y otra vez:

     - A veces marciales, con golpes contundentes, quisieran que serios y orgánicos. No saben que de esto último salen sus heces que les delatan

    - Otras, espasmódicos, como queriendo alejar tanta y tanta sandez que son capaces de decir entre las corbatas y los trajes que parecen taparles sus desvergüenzas.

Golpean, como apalean porque saben que siempre habrá quien en la equidistancia, iguale lo obsceno con los bongos que te llevan a danzar con el cuerpo con el que rebozarte es de pasión y los ritmos que salen besos que recorren todos los sonidos de su mente entregada.

domingo, septiembre 27, 2020

Janis, desgarro para vivir

 Pasión por la vida, para amar lo que nos ha sucedido, que nos ayudará a descubrirnos en otro tiempo, muchas veces, oscuros; desplegar actos tejidos con hilos de dolor

Janis Joplin. Piece of my heart

Ella: ¿Me lo devuelves?

- Si, no dudes que estuvo en tí, para soplar las velas con las que cabalgamos tantas y tantas olas. 

Hoy, al despertarme, veo que me lo has dejado con mi ropa que tanto me cuesta poner. 

No lo necesitas, me dices, allí por donde nadan las piscinas llenas de besos en tus menús aliñados por sorbos para una ebriedad con uvas de la viña de tus caricias

Te lo cedo, me dices, para que bombees la sangre llena de tanto oxígeno insuflado por tus labios carmín.

Él: Mira a tu alrededor, en el puerto, tantos corazones descubren que su mente se baña en vida. Te esperan, capitana de mis rumbos encontrados en tu regazo

Tus manos temblorosas, con las que nos exploramos, deben deshacer con caricias las amarras a los infiernos de los instantes de hormigón que ahogan

Cuando viajes, aún en las tempestades, con el dolor, seré el grumete que te sopla sonrisas, para vencer terrores. No lo dudes, esta es la tierra que nos unió y la que fecundas para yo seguir naciendo

Cada uva incuba la pasión para desgarrar las ropas de las tristezas y encontrar desnudo, el cuerpo en una mente con su dulzura, por momentos,  quebrada en el amargor de un instante encerrado

 


 

sábado, septiembre 26, 2020

Egorror por deshacer

 El señor "exquisito" está horrorizado al recibir el olvido que ha estado sembrando durante largo tiempo. 

No perdona su cosecha y se hace el ofendidito y sin embargo, de reprente tiene enfrente los abrazos pérdidos de quien se asomó al abismo de enamorarse para conocer un dios nacido; se encuentra con una mirada que tenía dedos de corazón con los que toco el instrumento para una travesia de belleza en las tempestades, en las encalmadas y en los vientos rolantes que les unió en las telas sobre las que yacieron para desplegar los matices en los colores.

Raro encierro pide clemencia cuando no hay bolsa sobre la que posarla. La mirada se agarra sobre tu vacio enojado. ¡Descerraja ese candado!, me digo, que no te pertenece. Existen módelos bucólicos en los que se busca calor; la realidad es deshacer los muros que son los ladrillos de adobe fabricados con los barros de la soledad y las aguas del tiempo que se escapa. 

Domesticar las inseguridades de la marejadas que anidan  en los cerebros que sintiéndose arropado por tantas voces que le insuflan oxígeno, en la noche crecen con los tentáculos que atrapan, sin el sol al que temen enfrentarse.

No tengo facturas que cobrar a nadie, por mucho que en mi cabeza cave la zanja que mi pala ha hecho muy profunda; la vida me puso en un barco, que con parones veraniegos, en sus tiempos de encalmadas, con sus viajes en veleros de telas majestuosas, jarcías para seguridades y mascarones de momentos únicos,  rompían la monotonía de travesías en las que tuvimos que toman naves diferentes con rumbos que, por paralelos, fueron, en gran medida, agrandándose por las ausencias. 

Una mano te acaricia tus sombras; el tembloroso tacto, en zozobras que vienen y van, da tanto amor, como el que durante eternidades compartió con ese ser que se entregó desde sus cielos e infiernos que con ella fueron travesias por cotidianedades que exhalaban magía.

Si tuvieras que coger el transatlántico más aparatoso para atravesar un universo en el que te hundes;  sus manos serían los remos con los que mueve la pequeña estrella en la que caes atérido por los encerramientos.

Él nos da los pinceles para que incluso con los miedos, soltemos los dedos de los amarres en los que creímos caer, para yacer al regar nuestra desaparición. Vuelve el toque fino sobre el cristal Bob Dylan, anuncia que nos concede otra danza con su poesía de ríos para bañarnos, hoy  bucearnos en una nueva canción: Nettie Moore. Si un día debiera ahogarme, que fuera entre las palabras de este viajero al que nos encanta llevar con nuestras manos encallecidas, en barcas a sus interminables horizontes de tiempos compartidos porque sus recompensas son islas sobre las que amamos tan diferentes encuentros

 


 



Más dignidad en un tomate marchito

Eso me digo cuando tengo que tirar para adelante con los tomates. En Abril, me acuerdo de estos días de Septiembre. Existen muchos tomates que no les va a dar tiempo a madurar para poderlos recoger y eso me entristece. 

Tengo dudas, y me digo que para estos sofocones otoñales, mejor es no emprender el camino. Ya se me han olvidado todos estos maravillosos tomates rojos que he tenido hasta ahora y que tanto ha gustado a gente tan diversa

A algunos miembros, poca miembra, diría aquel, le debe pasar lo mismo, llegado a su fin hace dos años, al alargado tiempo de su estancia,  de  una manera artificial, en el CGPJ. 

A mis plantas las miro con pena, porque son las bajas temperaturas y el poco tiempo de luz, la que le va eliminando en sus posibilidades de supervivencia. El dolor es mío por el recuerdo de lo que me ha dado y las posibilidades que tenía de comer un manjar, sin química, sin adulterar.

Cuando estos magistrados buscan alargar su tiempo, de una forma tan desleal, traidora. Me pareciera que ellos mismos debieran dar dignidad a sus puestos de trabajo, si creyeran en la esencia de él y el respeto a la gente de todo un país

No hay nada más dañiño para el prestigio de un tomate que verle hinchado por pieles que no tienen aroma pero si una dureza excesiva y un sabor sin palabras que le puedan describir. No dudan en saber que su tiempo se ha pasado. Saben que su desaparición, o incluso entre los más cuidadosos, el guardado de las semillas para tiempos futuros, les darán un prestigio y volverán a crecer de la forma esplendorosa como se han presentado ante nosotros este año.

Imagen pueril es la que da, quien se exhibe fuera de su tiempo, sólo con el afán de pudrir una institución, además creando semillas que les darán frutos, pero por fuerza tendrán la mácula de ser  mentirosos y en esas semillas estará impregnada la putrefacción arraigada para fijar en sus raices.

Ni un tomate puede ser el rey de las plantas perennes, ni un poder judicial debiera aspirar a permanecer y nombrar jueces, sólo por el hecho que un poder político le este utilizando para mantenerle en un estado que, por fuerza, le engendrará para su poder con un mantillo de putrefacción social

Ni un rey desleal, con su trono enquistado en una sociedad a la trata de manejar,  puede dar dignidad a quien destruye la justicia con su parcialidad


viernes, septiembre 25, 2020

Golpes

Me mandan sonrisas para quienes manan clasismo

El señor expulsa babas para reprochar a su alumna

Seres vestidos de banderas, repelen con esclavos

Silencio, desánimo nos convertimos en gilipollas


Consiguieron  sus domadores de letras para mentiras

Nombraron jueces ofendidos, que trolean constitución

Señores trasvestidos para hacer justicia desde lo injusto

Equidistancia entre mamuts y una brizna de aire, exhiben

miércoles, septiembre 23, 2020

La calabaza y yo

 Espero que siga creciendo mi calabaza. La semana pasada puse una cámara. La veo, me gustaría que sintiera el amor que la profeso. Canto letras de Dylan, como el otro fin de semana de Jhonny Cash. Ella parece recibirlas.

 Soy un poco egoísta, quizás la lectura del mundo mentiroso de los adultos me ha puesto ante mis fantasmas y saber que ella duda de mis buenas intenciones. El amor, eso que tanto la nombro y que me escucha desesperado que haré por su mirada aunque, a veces, me parezca torva y rastrera, puede parecerle caduco. Sabe que ante tanta pasión existe un punto de cinismo, de autosatisfaccion que busca su plenitud sin encontrar formas afrodisíacas

En las noches caídas de este verano interminable, en mis pasos cansados de una carrera errática vuelvo a ella. No sé qué hacer. 

Parece como si supiera que si crece en exceso, la utilizaré de carroza para montar a los desvergonzados que inauguran un puesto de gel por donde pasan miles de personas. 

Joder, no comprende el honor. Pasear a alguien que se mea encima de la necesidad de ir en metro. 

¿No es un honor exhibirlos como unos auténticos canallas?

Es lo máximo, vale de acuerdo, en perversión. 

Si, si me haré otro huerto. Si a ver si chismorrean de eso.

Madre mía, inaugurar un puesto de gel tras seis meses de pandemia. Delante de las cámaras. ¡Goeppesl, eras un mojigato!. 

Os protegerá el ejercito. Pero la dignidad que no se tiene, no se puede salvaguardar

martes, septiembre 22, 2020

RBG, aire para el compromiso

Oí, con orgullo, el respeto y admiración que tenía alguien cercano a Javier del Pino, a esta mujer: Ruth Bader Ginsburg. No me quedaba más remedio que investigar. Ramón Lobo había hablado, CTXT, tenía un nuevo maravilloso reportaje y hoy en filmin, había un documental RBG, y claro, el reportaje es abrumador, pero todo lo ha supuesto ella ha sido maravilloso, primero para su familia, empezando por Marty, alguien que fue el hombre más feliz del mundo por estar tras ella, y así, una sucesión de hija e hijo, nietas, nietos, siguiendo los que se acercaron a ella.

Salen entre las personas entrevistadas, algunas que reclamaban su pérdida imparcialidad por mostrar su animadversión ante un ser oscuro de mil mentiras ejecutadas recibidas por una sociedad vencida. 

Sólo puedo añadir, informarse, estremecerse con esta mujer que ha abierto tantos caminos. Investigar sobre ella porque os hará más inteligentes valorar las barreras que una mujer puede romper. Ella con su preparación, cada una de mis alumnas, por luchar por quererse a si mismas, sin esperar que vuestra pareja pueda daros el valor, por vuestra sumisión.

Ella fue "Notorius RBG", como un rapero fue "Notorius B.I.G"

Ahora, queda esperar la derrota por parte de quienes dicen amar el orden, el país, incluso dios. En LaMarea leía está mañana un artículo de Ekaitz Cancela sobre la situación actual en Polonia, siendo tomado el poder por la ultraderecha, por la religión para ser injustos con los habitantes de ese país. Cambiando las reglas en el número de jueces, en la forma de ser elegidos. Si su dios existiera, no deben tener conciencia de su verdadero significado, no podrían ser injustos, despreciables con el diferente, acaparador de las riquezas de una sociedad. El reportaje de Ekaitz es amplio y desvelador de una sociedad a la que estos seres ponen sus rodillas del poder sobre el cuello por el que deberían dejar respirar posibilidades a cada uno de sus integrantes. 

Pasa en Polonia, atrapa en una España, también tomada por un poder político concedido al poder judicial para ser injusto. Hombres de justicia que nombran seres afines, sabiendo que no cumplen con la ley que debieran defender. ¿No hay mayor ofensa a lo que han estudiado? ¿A su dios, al que atrapan con su humana parcialidad? 

Sucede también en Estados Unidos, esa derecha de grandes palabras, grandes ideales, quebrando esos cimientos con sus actos basura que tanto parece nutrir a un gran grupo de seres alienados con mieles de hiel y odio.

RGB, mi camiseta, de un ser consecuente y respetuosa con su familia, con el derecho, con la sociedad. El silencio ante la manipulación y la desvergüenza, es una herida que consiguió incisir los mandamases y ahora andamos, buscando el mal en la barriga de los que convivimos. Vivimos para la autodestrucción.

Sin embargo, volver a ver el documental sobre RGB, abre fronteras. 

Existe un bello panegírico en CTXT de Azahara Palomeque sobre nuestra jueza. Empieza  con una frase que sale en el documental, pero que aquí, en el texto le da un valor de máxima de vida: "No pido favor por mi sexo.Todo lo que pido a mis compañeros es que dejen de pisarnos el cuerpo. Un bello texto de respeto a un ser que amó la vida. Es tan difícil retirarse de ella

Ser activo con no conformarse con el estado de la cosas, es nuestra forma de respirar.

lunes, septiembre 21, 2020

Luces

 No es fácil distinguir si el coche me guiñaba el ojo o simplemente me quería sacar de mi concentración. Lo había cogido tarde, como atrapado por un lugar en el  que me había encerrado durante los últimos séis meses.

La dolorosa desidia de empresas de seguros que te cobran presurosas en silencio pero te atienden con una dejación que es falta de respeto, te recordaba que un corzo había perecido, por su bisoñez y sobre todo, porque de una forma inoporturna se había situado, raudo pero no demasiado veloz sobre mi parachoques. Ahora la noche me los anunciaba tras el manto de cualquier oscuridad que los transportará a la luz, que no sería bíblica. Así había salido del pueblo, con ese temor, pese a que el golpe había sido en una mañana que manaba claridad en los finales de Agosto.

Pasados los estrechos caminos hasta "el 103", fue ya en la gran carretera cuando surgió orgulloso ese coche que me guiñaba sus faros; me sugería mundos nuevos que ya parecían pérdidos. No quisé tanta pasión, quizás me perdí un amor infinito, ilimitado sobre el asiento trasero o quizás mi coche hubiera sido atraido hacía un camino único, donde el borde me pusiera ante su precipicio, decidiendo si yo era digno de otra oportunidad.

No fue sino en la entrada al garage cuando parada a un lado, me dijo que se me había caído el volante al salir del pueblo y que por la inercia de tantos años había tenido que el conduciendo con los dos volantes.

Les parecerá increible, pero no lo crean, también lo es que el funcionario que siguió las directrices del partido corrupto que permitió evadir, miles de millones, ahora con el nuevo partido que se erige, como el anterior, adaliz de la corrupción, no lo pague con él. 

Ocurrencias, poner al funcionario, servidor del Estado, como conejillo de indias de diferentes teorias económicas. 

   En alguna fiesta se puede haber vestido de Bugs Bunny, pero no está dispuesto para ser cocinado

 

domingo, septiembre 20, 2020

Tormagal. "No somos héroes", los Maestros

                                                                   Tormagal

 Oí alguna vez esa palabra y pero no conocí su raíz, ni explore las dificultades de su entendimiento, pero estos tiempos parecen dibujar la contundencia de la realidad descrita. Poca agua y piedras inmensas que parecen sedientas y se tragan con su inmensa boca, el líquido desválido.

Tiempos tristes para la enseñanza, no parece haber ni una conexión entre los seres que reciben sólo verdades absolutas; esos que achacan el problema de toda la sociedad a los asesores políticos (que si, que son un cáncer, pero localizado, persistente pero no mortal), pero no hablan del poder que tienen las grandes empresas, para controlar a esos asesores, y para obtener beneficios de las grandes necesidades de la sociedad. Educación, sanidad, transporte.

Dice “el Nega” del duo musical: los chicos del Maiz, que observa en sus amigos la desazón por conseguir cambiar el mundo. 

Leía el texto de Javier Ferández Panadero: “No somos héroes” 

 Javier Fernández Panaderos, "no somos héroes"

y si, me situaba en donde estoy ahora mismo. Mecido en placidez por un individualismo en el que navego por estas aguas turbias que amarga el paladar y produce arcadas por tragar tanto y tan grande

Mañana, me enfrentaré al enemigo de la desidía institucional que nos coloca a alumnas-os y profesor en la tesitura de no perjudicarnos. Marcaremos normas, tomaremos innumerables precauciones. Pero, como cientos de trabajadores que se ven obligados a encerrarse en metros, con frecuencias criminales; o en buses, a los que no les liberaron de las apreturas de la ciudad, mañana emprenderemos nuestras propias rutas. 

En medio, de fijarse en mas o menos parásitos que púlulan haciéndose necesarios, son las grandes empresas automovilísticas, las de servicios, las constructoras, las que no han dejado de seguir creciendo en sus ganancias, en su poder ejecutivo, somo uno, que sólo es zombie. 

Mañana pagaremos el despiadado diezmo para ellos, no para haber utilizado todos los recursos humanos, materiales (edificios) y logísticos que nos hubieran dado unas mejores condiciones. 

Sigo reconociendo a Javier, su acertado texto; no, no somos héroes. Sólo somos seres despreciados, hacinados en espacios minúsculos para ser pasto de brotes en los que nos vayamos sintiendo "masa con costumbres de vida insalubres" y por tanto susceptibles de ser contagiados, en consecuencia, seres inferiores.

 Nos propusimos enseñar; amamos enfrentarnos con el abismo por el que caminamos para que ellos, nuestros alumnos-as emprendan también sus pasos por desconocidos pasajes. 

Se repite de forma machacona una frase que me golpea desde hacer semanas; Francesco Tonucci, en una entrevista en el "a vivir" dijo que preguntaron a una niña de 9 años, Elisa (nombre ficticio) que había aprendido de esta época; dijo que nada, "que estaba estudiando".

 Con la perspectiva del balcón del tiempo, hubiera querido hacerlo mejor; no les insistí durante el confinamiento porque no me sentí imprescindible, pero me entregué incluso proponiéndoles retos con raíces personales. En el espejo, comprendo que no soy un héroe; exploramos caminos que fueron más parálelos que puntos de encuentros. No sé lo que deparará este tiempo, de tregua, que empieza. No les dejaré que piensen que sólo soy un sostenedor de sus cuerpos, liberados de la casa, para que sus familias trabajen. Buscaré y les haré participes de mis travesías.

Tengo encima de mí el cañon de una pistola Taser, último módelo; lo miro, a través de la historia, sólo es el agujero por el que el poder político y por tanto económico, ha lanzado o sus flechas o sus balas, o sus lasers para taladrar e insertar en los cerebros la sumisión, percutidas por cuerpos, que no les dejaré que crean que sólo son obedientes al pensamiento que les manda; ellos, tienen su responsabilidad, al empujar la broca de la violencia, con la alegria de sus sueldos, elevados para investirles de ejecutores.

Siendo tremenda esa imagen, aún es más triste la de alguien que se sabe en un velero, navegando en solitario, sin puertos en los que encontrar ni un amor, como diría la canción; ni mentes con las tejer una nueva sociedad. Nos han creado tantísimos micromundos de felicidad que, siendo de una debilidad pasmosa, sus muros, sus torres de cada uno de ellos, sin embargo pugnamos con denuedo para que, ilusos, se mantengan de por vida. 

Somo enseñanza pública viendo como deterioran con saña la Sanidad pública, con puñaladas a seres humanos, recursos y decisiones de maldad cíclica, como puede ser que al quitar centros de atención primaria; ahora haya sucedido que tengamos que recurrir a ellos y pagar a los saltimbanquis, los cuales primero, los asaltaron con la entonces complicidad de consejeros que ahora son abogados comisionistas de sus destructoras decisiones, para ellos siempre, productivas. y luego los mantendran privados para saciarse de la ubre pública. 

Colaboramos con lo privado, por nuestra propia comodidad; como tantas otras familias se entregan al  asalto de la enseñanza pública, porque las comodidades, las ventajas y sus manoseada libertad, que sólo es de nuestro dinero y de las directivas decisiones de sus gerentes, les proporcionan distinción e impagable rapidez, en lo nímio, dentro de este mundo acelerado.

 Si, empiezo a recordar. Aunque haya tenido que posponer escuchar la racionalidad de Juan José Millás, para ser degustada como el manjar que se me ofrece. "El tormagal", era un lugar, antes de la "Fuente de la Parra" en el camino de Poveda de la Sierra al Puente de San Pedro; nunca lo hicimos en piragua, ese tramo; lo decían más infranqueable que el nombrado así unos kilómetros despues, en nuestro accidentado descenso. 

Con las huelgas, que primero han promovido "Adepem" y CNT, desde el día 10 hasta el 30 de Septiembre que les cuesta dinero a quienes la realizan, y no es para su beneficio personal, sino como una perspectiva de mejora y dignidad colectiva. Con la que convoca Marea Verde, para el 22 y 23, me siento ausente, alejado; sabiendo de su necesidad. 

Soy un privilegiado, por trabajo, por gustarme y porque me permite tener unas medidas de seguridad, precarias, pero diferentes a quienes trabajan y viajan hacinados. No sé si es eso lo que me paraliza o es el desestimiento ante la desvergüenza, no de unos poderes políticos que sólo tienen fuerza porque son aupados y sostenidos por una capital que recibe beneficios y unos acólitos que mueven los botafumeiros para dispersar atenciones y ahogar voces. 

Son dos días de paro, nuestras economías personales, lo soportarán, nuestras mentes, ya no; no se expondrán a esas pistolas con gatillos deshumanizados, cuando después de eso, no hay encuentros, cuando existen batallas de egos personales que destruyen la esperanza para que después de años de matonismo, de saqueos, de exhibición obscena de un poder asaltado y robado, hubiera reinado un poco de la racionalidad de otra forma de gobierno que contrastara con ese capitalismo que abre su inmensa boca para acaparar los recursos, como las piedras del "tormagal" parecen abrir sus graníticos poros para absorver una agua que sólo metros después, vemos que ha sido devuelta a su cauce.

Si mi aptitud es rendición, lo siento; considero este año, como el primero de una siempre defensa de la enseñanza pública a mejorar; si un día, cuando entre tormentas y vientos rolantes, contemplo una flota de veleros que buscan un horizonte de dignidad y valor de la educación pública, no viraré, seguiré en ese rumbo común. No estoy seguro que ya quiera navegar como una escuadra. Si es así, lo sentiré, pero animo a todas a no ser "héroes", sólo capitanes, marineros, grumetes de embarcaciones que, cual Sísifo, siempre deberán estar pendientes de no perder el rumbo de una Educación Pública de todas para todos y con calidad. Ante todo, primero humana



 


sábado, septiembre 19, 2020

Al laurel caido

 No dudan sus hojas en seguir erguidas, incluso cuando el señor se acerca con las tijeras. Son nuevas en el lugar, pero como tal corzo recien nacido, sabe que el ser humano tiene la capacidad de seccionar en cualquier momento cualquier atisbo de esperanza. En el caso del animal, sus dudas para pasar una carretera, tras haberla atravesado la madre, la pusieron enfrente de un coche, azul, casi nuevo, no bregado en montes, ni montañas. El corzo, en otras circumstancias, podría haberlo observado, embelesado, curioso e incluso como lugar para miccionar; en las hechos que se sucedieron, a cerca de 90 km. por hora, el contacto con el parachoques fue violento, aún a pesar de haber ofrecido unos ojos límpidos y una bella mirada al conductor; su vuelo fue amplio y su animarraje, seco, amortiguado ya por una piel que sólo era albergue de cuajos, higados y un cerebro que instantes antes, se regía por el deseo de los pezones de una madre que era paciente con su inexperta y ansiosa boca, buscando las ubres llenas de leche, pero no miel.

Siento que me he ido y he dulcificado la imagen de ese hombre con tijeras acercándose al pequeño laurel, aún de forma injusta, incrustado en un pequeño tetrabrick de una leche entera que alimento a la bella Otero, de aquella ciudad, humilde en número de habitantes, plena por todos los jardines en los que podían yacer las pasiones y las sonrisas de humanos entregados al deleite y las miradas escrutadoras de seres que sentían, no pertenecer a aquellos tiempos, por lo que escondidos, postraban su cuerpo buscando al otro que estaba en si mismo, para que el estallido coincidiera con la desaparición de una luna llena, demasiado inquisidora. 

Hoja larga, filo incisivo, donado por piedras esmeraldas, que son fieles a la acción de ser goloso de la leche extraída de una vaca, que vaga libre por montes y dehesas. Cuando, por fin, aplica un corte sobre la rama que se había deteriorado en su tenencias de hojas aún, voladoras, corre la savía por el tronco, como llorando la despedida de su compañera.

El podador me mira; yo, asumo la contundencia de su acción. He aprendido en la escuela del marketing que redujo el tamaño de mi frase. No dar un vano disgusto a quien apuesta por la exactitud de ese corte.

¿Cree que eliminar todas las ramificaciones que soportan el tránsito de ese podrido elemento hará resplandecer la totalidad del árbol?

No puedo negar el alivio cuando imagino el cuerpo del corzo volando; alejándose del peligro que hubiera podido ser su ansia por comer los pequeños brotes de esta, mi pequeña planta.

 Es raro que siempre calzen zapatillas de sus colores quienes olvidan que en ese momento, el dulce herbívoro va a hacer desaparecer una planta que pugnaba por estallar dentro de la naturaleza. 

Surge una metáfora imperial. La mano cortante buscó la supura para atajar el mal. Tuvo éxito y marcha marcial, valiente, majestuoso dando la espalda al objeto de su victoria. Todavía no lejos, desde un pequeño manatial, saciado en su sed, mama corza empieza su andadura hacía esa planta ennoblecida y embellecida por tan samaritano corte. Cuando aún, la voz metálica de la tijera incisiva se escucha al ser guardada en su estuche, el animal encorva la cerviz y sin prisa ni pausa come hojas, ramas, y un tronco que guardaba la esencia de su ser.

Se demora en su vuelta el jardinero feliz, trae alambres, alicates, tijeras, martillo y unos palos rigidos, sostenes para la incipiente vida de un retoñado laurel que aún necesita su cuidado. Un minuto antes, dándose la vuelta de forma pausada, armónica, elegante, la corza ha emprendido su vuelta a la fuente de su grandeza: un manantial que le sacía, por su líquido y le protege, por la exuberancia de su vegetación. Desde allí, calma, como parece ser el no tener consciencia de la rotura que ha producido en la mente del cuidador que ahora se siente infiel por no haber protegido a tiempo el laurel. Lanza un grito, que le hace gracía que le imiten, también los humanos. Curioso, ni el uno, ni el otro logra alcanzar la afinidad en la tonalidad de la voz perruna, pero les surge una afinidad. De esa manera tras una expectante silencio de 15 segundos, escucha la respuesta del jardinero, es una triste invocación de reproche, por no haberle la oportunidad de proteger su planta. El animal le responde con la cotidianedad de un juego de voces.

Tanto tiempo, intentando podar una rama y no haber sabido proteger el milagro del nacimiento en la naturaleza.

Voces en mercaderías de soluciones finales

Mi nuevo vendedor, tiene excelencias, pero, sin mis zapatos exploradores, mis pasos reciben nuevas espinas




viernes, septiembre 18, 2020

"Ensimiesdado", sós vos

 Me díce viejo, el tamaño nabo de boludo. ¡Qué se habrá creido aquel asiento que casí fue defenestrado por aquel culo pomposo y agriado en sus expendedurias.

Tamaña carne nunca había sido juntada para ofrecer un conjunto tan miserable, coronado por ojos temerosos de ser reconocidos como una marioneta a la que habían coronado con mis cuatro pelos; porque eso sí, yo le podía considerar como un mequitrefe, por su mirada, por su seguidismo y porque eran expulsadas de sus pulmones, palabras que previamente había sido conducidas, como rebaño sin pastor, hasta las postrimerias de sus comisuras desde las cuales caigan pegajosas, despreciables por saberlas sumisas, y deleznables por la cantidad de traición que anidaba dentro de sucarnosos labios, entumecidos por tan insaluble boca.

Cuando me dí cuenta, su cuerpo, de espamódicos movimientos, colgaba risueño de un impoluto mandamás que enseñaba a su perro; ese hombre llavero que cualquier día le podía servir para ser chupado por su can; como postrero servicio en su aportación a una sociedad a la que había traicionado.

Soño salir en las "mass medias" para mostrar la grandeza a la que había llegado. Encontraba las palabras de asépticas verdades encapsuladas, inyectadas en nuestro culos en pompa con el que quedábamos tras bajar nuestra cabeza para examinar las pedorretas lúcidas con las que sembraban nuestros senderos asaltados por malezas alimentadas por semillas inseminadas en odio.

   Como me dijo la señora que vendía sus humores: ¿semejante trapo en el que escriben sus amos, debía ser mostrado al público?

Aquel muñeco, ocupado por miesmas de poder, había salido a lucirse con palabras. A los míos, ahora, les enseño a jugar representar tanto la grandeza como la intriga; la implicación como el futuro glorioso. Cuando les doy las normas les digo, juega con tu cara, con tus gestos empezando por recrearte con vinagre en la boca, mientras describes el cielo azul de una primavera que estalla en órgasmos de encuentros renovados.  

Yo puedo insinuar, pero en la batalla sós vos.

La Señora

 Ella, de forma educada, me ha pedido que sacará la cabeza. Yo, cerca del ventanal, observando un atardecer otoñal, con las hojas naranjas que parecieran el espejo de ese Sol, que busca acostarse antes por su agotado ensimismamiento con el que nos ha barrido durante los medios días del verano, me he preguntado si ella sabría que si: estaba dispuesto.

Con toda la tranquilidad, observando su linda cabellera, con una nariz proporcionada y unos ojos perlas de azabache, he procedido a abrir la ventana. Una ráfaga de viento que se rebelaba contra la brisa que nos había acompañado en los últimos días y que nos besaba un cuerpo ahíto del recuerdo de ella, ha penetrado pulcra, directa, como si toda nuestra cabeza y pelo estuviera lubricada para ofrecer un ensamblamiento perfecto, armónico, explosivo de mundos compartidos por los dos. 

No dudamos, en ningún momento, con nuestra caballera peinada por un sílbido erotizante de aire, que nuestro hacha actuaría de forma certera sobre el cuello de nuestra peticionaria

 Su amo, mercader en mil medinas, nos había dado la clave sobre el momento justo en el que se debía asestar el golpe de gracía sobre el prodigioso cuello que lucía en ese momento una medalla de oro, con una forma animal en su ensambraje final. No quisimos descargar, sólo, la fuerza de los brazos, doloridos porque la cosecha está temblando ante la avalancha de mal tiempo. El tronco se había inclinado como parte de un resorte que podía ir hacía atrás, como un buda, ejercitado, puede pasar la cabeza entre las piernas. Por último mi pelvis y piernas habían sido el comienzo rítmico de un avance final de las manos sobre el hacha para realizar una decapitación perfecta.

La máquina, por fin, después de mucho jugar con la veracidad de su existencia. Consciente de su misería, de su seguidismo y de la magnitud de su cortocircuito que estaba rompiendo todo el equilibrio mental, sobre todo, de sus seguidores, había experimentado un arrancamiento traumático que, sin embargo, viendo la, aún permanencia del cable padre, se pudo colegir que en sus últimos estertores, semejante engendro de máquina, podría, cortocircuetada por tantas barbaridades que había sido capaz de exabructar sobre las cámaras, desinfectadas, no sólo para sus posibles babas y sus exputos más torridos, sino para también, ser, sólo capaces de renovar todas las sandeces sobre las que había edificado, su carismático encuentro con la nada.

La máquina, ya decapitada, pero con su única mueca de realidad, en ese cable, equilibrado en el abismo, andó orgullosa, soberbía, como todavía protegida por los rayos cegadores de la palabrería. 

Con su último algoritmo, aún jadeante, apenas sin brillo, susurro sus ultimas mentiras, soñando que sus chics, cables, botones y soldaduras nos imaginará poseerla como en aquella cama, apenas ocupada pero que ofrecía el poder de sus redondeces.

Si, deshizo su magía, caduca todo el conjunto de la máquinas seccionada. Aún así, cientos de piernas caminan para buscar el sendero de sus caóticas pisadas.

Si, así fue señor, la máquina por un momento pareció la Señora

jueves, septiembre 17, 2020

verde engullido

 Están compañeras ganando su dignidad, perdiendo su energía.  Descubren que su preocupación por tener unas condiciones dignas de trabajo, tanto para ellas como para su alumnado se ahoga en un maremagnum de sinvergonzonerias expelidas por los políticos que nos ha tocado vivir; asumidas como carroña por los medios de información que han decidido degradarse de su condición de generadores de conocimiento  y contraposiciones para yacer, depravados, como engullidores de las palabras muertas de sus amos.

Se desaparece "la gran marea verde". La persistencia de un capital, siempre correspondido, que dona generosos recursos para la propaganda de sublimar lo liberal para mantener la gran mentira de una libertad de elección, sólo ejercida, por un lado, por esos centros seleccionadores y por el otro, por unas familias que han preferido empequeñecerse al querer tener servicios exclusivos que degradarán lo público en los otros; pero si, "son los otros".

Dice Javier Fernández Panadero, "lacienciaparatodos.wordpress.com" que estamos en el fin de la educación pública por esta falta de conciencia en lo que se nos están degradando nuestras condiciones de trabajo, para convertirnos en una mera especie aparcadora de niños que no deben molestar para la ejecución de un trabajo que los empresarios soñarían cada vez más precario. 

Élites conscientes que necesitan una mano de obra animalizada, sin preparación para que puedan limpiar sus adyectas menudencias expelidas. 

Tiempo triste por no ayudarlas, por vagar, ciego, desválido, solitario en el cumplimiento de unas ordenes que sabes son malvadas, injustas y sólo estudiadas para provocar hecatombes en el edificio de la construcción de un Estado más justo. Premedita acción de quien luego tomará el dinero e irá a servirselo en bandeja de plata a su amo, para que este acariciando su cabeza, luego le lance migajas con las que vivir y exhibirse

 Triste color verde. Fue orgulloso emblema, por encima de la canallada que repetía pasos, para dar dignidad al trabajo del profesor inconformista y recursos al alumnado que debía volar con la justicia de tener sus propias alas, no cercenada por nacimientos, pagos o selectivos procederes. Nos cansamos, y ahora, sólo les damos nuestra presencia, que aunque entera y entregada carecerá del pulso de haber revelado las miserias a las que nos están llevando

 


Versos truculentos

 Me dice mi pastor, silbador de églogas, canciones y palabras. Escúchale valiente e inconsciente; lanzado y trastabillado proclamar la culpa en un ser que hasta de todos los ataques fue exonerado. Mientras guarda, barbado todo en el suyo demostrado.

¡Habrase visto ser más depravado al que yo siempre me he entregado!

Quiero ver infiernos e inviernos en el que ha sido, por poderes desnudados

y miro, remiro y admiro prestancia, calidez de la sirvengonzería desatada.

No me pregunto, de mil villanías traidoras, sino de sus señalados, ¡málditos!

Me apoltrono, en mis honradez, sigo cuando escucho, ¿Para que cuestionar?

Se acerca el árbol regalado, como reivindicando el Sol pérdido. Me ofusco y quizás, le riego pero sin más. Le doy la mitad de lo que pide porque ha dejado en mí, tomar conciencia de lo que poseo para saber mi responsabilidad. Ver los cielos y los caminos, pueden no ser el mejor trato a dispensar a laurel y nispero confiado; el agujero encargado se ha retrasado y el espacio en "brick", tras dos semanas ya ha pasado de "castaña oscura" para convertirse en la vergonzante oruga en la que se montan miles de madrileños empujados a viajar sin seguridad por puñeteros votos, conflictos entre dioses de la "gauche divine" y nuestra amada comodidad de "estamos en mejores condiciones que aquellos".

Árboles oteadores de este mi huerto "que está mucho peor" de como "lo tenían ellos". Necesaria esperanza para que tuvieran una vida digna. Habrá tiempo para preparar el viaje con la enseñanza para que sean duros nuevos horizontes los que sean exploradores, tras seis meses sin esas alumnas que son el sentido de una educación presencial. A estos y a esas plantas exhaustas se dedicará ya el escaso tiempo de un fin de semana, que siempre tiene la sensación de continúo final.

Dice Javier, que es el fin de la Educación Pública. A la primera se le concederán mejores condiciones en su negocio y  una sociedad, en exclusivas, les agradecerá la segregación, que parece ser que les valdrá porque como dice el estribillo:

   nosotros los de la "gauche divine"

Seguiremos cogiendo los trastos para lanzarnoslos, aunque muchas veces dijimos no ser, deportistas y menos olímpicos.

Pena dura, para un nispero sin fruto que me avisan. ¿No serán los mismos frutos que llevo esperando, de siempre excelencias que se pudren ante la realidad? 

- Fue la honradez la primera flor que marchitaron, en esta época, entre la vergüenza de un liberal, tomando el estado, para pudrirla en el contacto con el oprobio de querer control al contrario con fabricación de mentiras, que en tantos medios expulsaron, para ser recogidas por crédulos que asimilan su honradez con la de un neoliberal, fagocitador del Estado para ser dios de su ya "libre mercado" apolillado. Asi lo afirma Varoufakis en su larga entrevista en CTXT. Hace una comparación un liberal estaría tan horrorizado con un neoliberal, como un comunista con el estalinismo 

CTXT. Entrevista a Varoufakis

- ¡Qué decir de respeto a una patria!. Vejada por admitirla en su conversión en un espacio servil a los pagadores extranjeros que nos notan, mientras escupen una aceituna y sueltan un erupto por no vernos más que táhures pobres, proclamando vivir, mientras algunos se convierten en maltratadores hacía quienes no traen los dineros a los que siempre se humillarían. Ser orgulloso de donde estoy es respetarme y conocer lo que debo aspirar a ser.

Seres que llegan a su otoño, consciencia de ir tomando la salida; entre medias contemplas las hojas, que silenciosas, pero llamando a tu puerta piden ser renacidas con espacios y aguas en las que te muestren aún primaveras esplendorosas e inviernos que purifican.

 Quiero transformar mi flor linda, el simiente en el que yo me nazca. 

Abonos que esclavizan mi realidad, transformando tierras para desiertos

Pensé crecer en mi grandeza química, cuando, sólo, fuí un servidor 

 




martes, septiembre 15, 2020

Extraño tiempo

 Días en la espera, con trazos de final. Esperas la luz de los que investigan, pero tropiezas con los actos del día que te sitúan para conocer tus posibilidades. La Educación física, escribir, los tomates, los espacios, las cerraduras y al final, sólo quisieras tu beso encontrado en un bajel rumbo a nosotros. Rutas que se alejan o corren paralelas, y a estas, las buscas porque tú reír es abrir el abrazo en el desamparo. En este, en mi carrera, me hundo ante la imagen de nuestro conserje Miguel, que se nos ha ido en este intermedio, interminable que, por momentos nos ahoga. En Huetos, también Máximo, en recuerdos de niñez, siempre marchando, siempre trabajando y como último recuerdo de aquel mi primer tiempo en el pueblo, su boda con Teresa. De forma desprevenida surge un ¡Ay! porque la mente necesita soltar su pena y el respeto por su tiempo entre nosotros.

Extraño el grito de alegría, unos pasos delante, porque se atrevió a dejarme su derbi 49, encabritado caballo al que a duras penas domine para que quitandómela de la mano, luegos nos pudiera llevar a Fuentelahiguera, dónde él encontraba su mundo, esas mujeres que tanto nos han gustado pero yo, sólo observaba, raro que no bailará o fuera el payaso que había sido en las clases, en los patios, en los dormitorios, calmados a hostias.. Aunque el mundo me parecía marciano. La derbi de manos, yo amarrado al miedo en su manillar y él, sabiendo que una y no más.

Se apaga la carcajada. Tiempos compartidos, para ahora, tratarles en homenajes de entrega y descubrimiento en uno mismo, en los demás, a los que, cada vez más, cuesta querer conocer. Días

lunes, septiembre 14, 2020

Corriendo al agua

 El señor se ha dirigido a mí de una forma correcta, quizás, por ello, un poco fría. Me ha confirmado que de forma rápida que la tuberia se había roto. 

Pese a que habían intentado crear un entorno idílico para pacificar mi mente que siempre andaba en ebullición. Una vez más, lo he confirmado, me he ido a donde tengo las herramientas, he cogido un alicate, tres tuercas y un trozo de carne y casi hubiera salido por la ventana, si no hubiera tenido dos razones de mucho peso: primero, mi mujer me ha abierto la puerta de la casa y segundo; porque ya subiendo al poyato me he dado cuenta que en el tenderero tenía la capa con la que suelo imaginarme que soy superman.

En el descansillo, he llamado al ascensor; pero ante, me ha llamado mi esposa para advertirme que la rotura parecía estar dos pisos más abajo. 

¡No podía perder tiempo viajando en una nave que, a veces, no tenía buen aterrizaje! 

Ya había bajado el primer piso y cuando me disponía a llegar al segundo. Mi antigua amante ha aparecido, silbando nuestra canción con la que empezábamos siempre nuestros juegos amorosos. Me ha parecido que yo mismo, por un instante, paraba en mi rápida intervención; pero no, contemplando su cuerpo, que me sabía de memoria, durante un segundo, pareciera haber estado una noche entera, y he seguido rumbo a mi iliada. Había bajado tres escalones, dos sin mirarla y otra volviéndome para rememorar con tristeza, las cenizas del paraiso perdido. Ha sido cuando al lanzar mi pie sobre el cuarto escalón, he oido su voz, como D. Quijote a Dulcinea, como Romeo a Julieta o como Bonni a Clyde, aseverando: Vale José, no te acuerdas que no tenías ni idea de mecánica, que los alicates, son con los que jugaba nuestro sobrino y que el alambre está pisado mil y una vez, pues era el que recorrías siempre cuando, habiendo conocido a tu ahora, esposa, me comentabas que tenías que subir a amarrar el alero, pues la casa había levado anclas y este podía volar por el "efecto Venturi" con tan mala suerte, que nuestro vecino surfista cogiera una ola equivocada y cayerá sobre asfalto en vez de sobre agua o arena.

Siempre me resultaban curiosas tus invenciones. A mi, en aquel tiempo, tus voladas me venían de perlas. De hecho el surfista el que aprovechaba esos ratos, tan eternos de amarrar canalones y tejas, para dejar constancia que compartiamos multiples habilidades en el encuentro entre cada uno de nosotros y que sí, para hacerte un poco más feliz. Salir desde el bajo, con el skate, para que tu le siguieras considerando un joven inocente.

Por otro lado, pasa, deja ahí los alicates y el alambre y no me hagas invertarme historias de habilidades y reparaciones porque si tu mujer te ha calado y te ha ayudado a emprender el viaje. Lo mismo el hombre pájaro ha dejado de arriesgar en aterrizajes forzosos y encuentro acomodos más placenteros

He pasado, que voy a hacer. Esto de estar siemrpe dispuesto a ayudar me crea unas tramoyas que valgarme Rocinante, siempre en tierra y eludiendo aspas

domingo, septiembre 13, 2020

Willy Veleta y "el caso Collini"

 Willy Veleta lleva años recorriendo una España viva, con seres humanos que han trazado sus vidas de esfuerzos, encuentros, amores, descubrimientos. Ellos son parte de una sociedad sobre las que nos podemos soñar, aún imperfectos, aún en los silencios en los que no nos debiéramos permanecer. Timotea, Oscar y tantos otros esperaron pacientes para que hubiera personas que no magnificarán la necesidad de mirar al futuro, sin haber respetado el pasado. 

Los hay, Willy, cúal caballero leído de noches proyectadas en las brasas que revivian los momentos últimos en que un padre era arrastrado, por la despiadada mente de un odio que tenía semillas de fanatismo en interpretaciones de religiones, navega hacía las aspas de unos acantilados tallados en puñales de difícil elusión.

Nuestro periodista Veleta, se sobrepone, despliega sus velas, como lanzas en ristre y busca la complicidad con esas miradas que recobran sus pálpitos. Se une a ellas, para que el viento de su agitación fructífique en llegar a horizontes que siempre han sido alejados por los mercenarios que nacieron de aquellos venenos-abonos a los que siempre se les pone funda de prestigio. 

No le importa no ser caballero, pero si corazón andante; no le importa no ser capitán pero si grumete que pone el micrófono para que capitanas de sus propios viajes, narren el alivio de haber encontrado entre sus encallecidas manos, o de sus caidas miradas, el anillo de quien le dió la mirada para construir un árbol con los ladrillos de besos, abrazos y amaneceres o encontrar las huellas que les lleven a los panales que endulzaron los pasados días de un invierno contemplado entre heladas y chimeneas con pantalla a las penalidades de cada día.

Desde su enmarañada cabellera, se deshacen lazos opresores por el cuidado con el que introduce el peine de sus preguntas para que destaquen los colores de los abrazos a los pelos de la madre, dados por las púas de los dedos de la que amaba la libertad de su niñez, aún no mancillada.

Willy Veleta, persistente viajero, que con  contexto actúa como orza para que el continúo viento de los que durante 80 años han seguido recomponiendo sus traiciones, iniquidades y violencias, con palabras tapaderas, como pudieran ser patrias, banderas e himnos. 

Cuando a la primera, la ultrajaron poniéndose en manos de mercaderes, regímenes asesinos y tierras vendidas al expolio, al que aún hoy, en sus velados mensajes parecen estar dispuestos.

A la segunda, cuando la enarbolaban en sus números, nunca en demasía para ellos; la utilizaban de señuelos para fijarnos en sus vuelos, mientras las que ponían en el suelo les servían para guardar los billetes con la que habían saqueado los sudores de los enjambres, que habían intentado ser justos en el reparto, de la mitad para mí, la otra mitad para que la sociedad  que debe mantenerse.

En la última, sonoros y marciales habían tratado de mitigar los disparos con los que desaparecían a esos que tanto parecían temer y que eran sólo cumplidores con sus familias, sus alumnas, sus pacientes o sus ciudadanos que habían confiado en ellos.

Estimado periodista, con tu información para el conocimiento y la interrogación, cada imagen que pones a disposición de aquellos que descansan tras los encuentros, a veces, aún no; son tú mano tendida para que entre los riscos, nos recuerdes, como aquel hombre en la Concha, ¡inconsciente, que haces escuchando, sólo, entre las piedras de las violencias que te muestran!. ¡ Busca también la arena, para compartirla con esos seres con los que nos somos: construyendo sueños, que aún con la eterna ola que llega, habrá durado una vida.

Los ojos de un niño se liberan cuando la ternura de un micrófono acoge tempestades, como Dylan, multitudes de encuentros, ahora ya sí, significados

sábado, septiembre 12, 2020

honeyland

 Si alguna vez me debiera acercar a la miel debido al lugar en el que vivo; podría decir que mi primera gran maestra fue la protagonista de la película-documental honeyland". Sería injusto negar que de forma espontánea y fugaz han existido muchos ofrecimientos pero, en los muchos ruidos internos, esa bella dedicación no ha sido mi prioridad. 

Ahora, como un aldabonazo, mezclado con algunas curiosas lecturas que aparecieron entre los papeles que sigo encontrando por la casa familiar, encuentro el punto cercano exacto para emprender una aventura a un mundo tan rico y tan bello. La tradición directa familiar se ha basado en la miel, incluso para dar un soporte vital al desarrollo tanto físico como intelectual de muchos de sus componentes.

Por eso, en este trabajo grabado en la Macedonia vacía; más bien de forma absoluta parecer nacer de un profundo conocimiento y un amor del director por este manjar. Más primario incluso, de como pudo vivirse en nuestro pueblo.

El respetar a la abeja y sus tiempos, el protegerse con el conocimiento, no con la avaricia y la soberbia da un producto valioso, duradero. Existen muchos ataques provocados por la acción del ser humano; a veces por la imprudencia, las más de las ocasiones por la utilización de productos que terminan siendo dañiños a estos animales de acciones tan perfectas.

Nuestra protagonista, busca en los orígenes para compartir la naturaleza con quienes las habita. 

Alrededor de ese mundo, tan conectado con nuestra protagonista, existen muchos mundos; reales, duros, e injustos en los que se basaron la existencia de tantos y tantos seres humanos que navegaron por ese espacio tan vacío como profundo y duro, como otros, con sus semejanzas y sus particularidades.

El cine, en el que me revivo, un reencuentro que debiera ser más un encontrar un tiempo de navegación conjunta para abrirnos a mundos

viernes, septiembre 11, 2020

Patricia Simón en Moria, LaMarea. Periodismo en compromiso

 Patricia Simón en Moria. LaMarea

Dice Magda que el incendio de Moria, pilló a Patricia Simón, allí. En sus vacaciones ella visita las calles desmadejadas, las tiendas, sin calor, que apenas para el frío; los servicios expulsados en algun espacio para aliviar el cuerpo y degradar la dignidad.

Aquí, un día nuevo nace; nos preparamos a ir a un instituto, donde lo más cercano a la prevención es un número de loteria, al que en este caso, no deseas que la suerte te visite. 

Moria es la plena parábola de Europa, brillante, vetusta, llena de espacios significativos que se está dejando destruir por la cárcoma, ante la cual duda. Nuestros bichos, nacieron en nuestras cunas y con su incesante e incisivo mordisqueo va horadando los cimientos que creímos sólidos y sólo eran de una madera preciosa, pero débil ante los capullos que iban creciendo entre sus vetas.

Como salidas de un lupanar montado por las bestias del exterminio, aparecen hoy, los frutos de esos huevos inoculados en los cimientos que no fueron cuidados con los aceites, de unos impuestos justos, desquitando a los ricos la enormidad de su dinero que tanto fecunda la sinrazón; ni fueron lubricados por la muestra a las personas de la humanidad de cada uno de los seres que habitan junto a nosotros.

Por ello, ayer, animalizadas en su reacción, tres jóvenes vociferan como heroinas de los ratones que adoran a sus gatos, que esperan sean sus protectores, contra seres en transición que desde sus tierra, quizás también sufrieran la violencia de otras ratas, elevadas a defensoras de su gatunos amaestradores para la muerte de una sociedad.

Moria, tan nosotros que seremos carcomidos por los bichos de nuestros silencios, si no les decimos a nuestros gobiernos que temer a los empobrecidos desnudados y mancillados, es nuestra muerte moral y tras ella, aparecen los amorales que portando símbolos, destrozan sociedades.

Tendamos puentes de encuentros para que a los europeos no nos encierren en nuestras islas de seguridades deshumanizadas. 

      

 

Otras y Del Tono urdieron la patraña cloaquera de un teléfono de ida y marce

 Sabía que debía alejarme de esa patraña, sobre todo porque en aquella época había estado libre por la mañana y todo llevaría a mí. 

Conjugué posibilidades y marque el número de teléfono. No se lo espera mi peluquero que en esos momentos, pese a mis prisas, dijo que no se privaba de comer unos espaguetis "al dente"; yo, como para hacerle la comida indigesta, le dije que yo era el hijo del Mayoral. Oí su arcada, porque él, en su suficiencia por dejar mi poblada cabeza a su criterio, siempre me había creído, incluso más mayor. Maldito endemoniado, afirmó, cuando sintió que todo el ardor producido se lo había calmado un "almax para su neurona". 

No contento, me puse a contarle una historia sobre mi pelo que había sido ensortijado y meano. Le dijé que hubo un tiempo que aún en esa exuberancia prescindir de él, de los suyos, los autosuficientes peluqueros que parecen tener todas las leyes, incluso de la física, a su favor. Se lo había entregado, para que en nuestros extásis, me los desenderrará a ella; me dijo que no tendría jamás el total reconocimiento de las Iglesias, por mucho que quisiera otra vez posterior. 

Entonces empecé suave, pero preciso para que golpeará con mayor fuerza en su mente, también calva, a decirle como se recreaba en introducir los dedos, mientras en aquellos desesperados sábados nos despedíamos por unas horas que eran un muro elevado con cortantes cascotes para nuestras bocas ansiosas. Le anunciaba que sentados enfrente de sus ojos, tan escrutadores como sus manos, salía el reflejo de un pelo que entonces dulcificaba sus formas por medio del amor y de los sus manos expertas, que tanto cantaban sus excelencias, como las traiciones que no debiera cometer un profesional, en posesión de claves que le fueron confiadas por su posición de tijeras y peines. 

Me miró, tomó conciencia de la forma de bazofía en que iba convirtiendo su habilidad traicionada y como para rematarle. Le dije que una día bañado en ella; como buen montero lancé mis pelos para agradecerla "in situ" todo el poderio de su conocimiento que tanto me sigue enseñando.

Patrañas devueltas desde su pútrida declaración consciente

jueves, septiembre 10, 2020

Moria y Marwa

 Cine para recuperar un tiempo que lo has vivido en presente. Honeyland, en DOCS Barcelona, en Septiembre y Marwa, en Octubre y mientras, en Occidente, nos dejamos golpear por los miedos, adormecidos en una tranquilidad que nos está destruyendo.

Los liberales, chupadores del Estado, visten sus desfalcos en nombre de una eficiencia que da resultados a sus inversores y a una élite que golpea con mentiras para someter al mundo. Muy aceptado que ayer Rufían diga que el ratón que confía en el gato, traza su futuro con sus propias decisiones.

Moria, isla griega, acogía a 13.000 seres humanos, arrancadas de sus raíces. El pueblo griego recibe la falsa información que el COVID, puede tener mayor incidencia en niñas como Marwa que han sido arrojadas a este campo de refugiados. No les vemos, son trece mil. Nos los numerizan, nos los despersonalizan. Cuando ves el trailer de la película que Docs mostrará en Octubre en cines, y luego, en mi caso en Filmin, ves a la niña, que llora en su desgarrada salida de casa e intuyes un poco de su dolor cuando recuerdas el momento en el que volvías, satisfecho de haber vivido un sueño en un mes en el pueblo. Ella, no, apenas mantiene el tipo para decirnos que las expulsaron de su sueño, de su refugio con familiares, amigas y sueños arraigados en siglos de olores de primaveras y colores de un otoño para recoger los frutos de un verano que engendro vidas

En Moria, a otra Marwa, o Fatima,  el nombre como el de la hija de aquella mujer que ví el primer día en la Universidad, la han vuelto a despojar, esta vez de la nada, con la que ya se arropa. Y Europa, calla, aterrorizada, tomada, sometida como decía un historiador en Davos, porque se ha empequeñecido, porque no se atreve a hacer pagar impuestos a todos, por encima de ello, a los poderosos.

Vívimos, esperando el primer día de clase, sabiendo que nos golpeará por algún lado, siendo enviados como corderos al matadero. Europa vive así, conocedora de sus miserias, de sus impotencias para realizar lo que sabe, ayudaría a sus ciudadanos, porque este proyecto, no era un mercado, es un encuentro con seres humanos.

La muerte en Moria, es la dolorosa percepción de nuestra propia muerte. Inertes estamos ante las acciones necesarias.

Loas, al ser humano que luego tendrá que luchar con sus propias fantasmas, pero todas, tienen derecho a empezar esa lucha

miércoles, septiembre 09, 2020

Corzo y tiempo; momentos filosóficos

 Debería ser sumiso y agradecido, pues entre sus multiples centro de intereses, un hombre rico ha sacado la conclusión que un hispano es estúpido. Mira que existen multiples situaciones, espacios y comunidades, pero ir a dar conmigo, me ha resultado cuanto menos, aterrador. Sólo me pasa eso cuando, ahora, de entrega a la ciudad, la vuelta será cuando sienta que estoy ahí, cuando en las radios convencionales oigo en cada bloque publicitario, ¡¡¡¡el anuncio de la voz que penetra en mi mente, para ocupar los espacios vacíos!!!. 

Son palabras palo que se nos da en nuestros lomos para que sintamos el miedo a algo que apenas existe, el  allanamiento de viviendas habituales y segundas vivienda; cuando en realidad lo debieramos racionalizar hacía voces que nos abren puertas a abismos, dónde ahí si necesitamos, ponernos chalecos salvavidas.

Mira que lleva años con la matraca. Estoy seguro que le da por hacer viviendas sociales para tener unos beneficios normales y permanentes y no tiene ese sin vivir que nos tramsite de una paz que no logra.

Hablando de jardines, me ofreciera a recortar las hierbas que no dejan ver la realidad, pero ya lo han hecho los corzos. Creo que hemos dado con una camada que promete gestas importantes. 

Sin ir más lejos, el que pillé el otro día, llevaba la diadema como que iba a pasar de corzo, a algo mayor, que les voy a decir, ciervo. Parecía ser consciente de su destino y por ello, se había alejado de su madre, que consiguió atraerme la atención lo suficiente como para que su vástago se arrojará sobre mi parachoques, no sé si eso fue una lección para su hermano, que venía detrás y que parece que ahora si será el heredero, aunque podríamos decir que de forma gratuita. 

Yo, pude ver, después la felicitación de la madre a su, ahora, nuevo heredero. Me pareció cruel ese ensañamiento de ella; pero con el tiempo he comprendido que el otro debía morir para que este pareció un lindo, digno y deseado descendiente de su calculadora progenitora.

En el último momento, si le pude ver; puedo corroborar esa meliflúa vanidad que le acompaña en unos ojos que eran ajenos a su caduca vida. Hubiera preferido no darla, sobretodo, si agradecido a unos escribanos, luego te enteras que sus manuscritos andan tomando los últimos baños de Sol, al que mis tomates ofrecen su espectaculares redondeces que dejan a uno pensando sobre todas las maravillas en las que el ojo humano busca su promiscuidad y alabanza a la belleza, si superficial, pero que de forma estúpida, le hace creer en la perfección en la que tantas y tantas veces choca de forma tan brutal como elevados son sus deseos de posesión.

Permanecieron durante siglos los pápiros para datar costumbres, acciones y materiales de lejanos tiempos. Tras la rueda y la máquina de vapor, considero que los tiktoks podrían hacer posible que unos segundos confluyerán mi compañia de seguros, con los guardianes de la moral de la carretera cuando te has accidentado. Pero no, tras una semana y viajado el coche durante estos 12 días, más que los últimos 6 meses; pareciera que las caravanas con sus caballos que deben tomar bebida y agua, cada cierto pequeño tiempo, hubiera sido el medio elegido para que el seguro, feliz y risueño ofreciera sus servicios.

El corzo entrego su cuerpo a la ciencia culinaria, como yo mi mente, al cocido cerebro que se deshace cuando ve pasar la reale parsimonía. 

Yo, me callo, todos tienen razón, pero los sonidos que parecen quieren aflorar, como diría la canción: "no son rumores, no son rumores"

parecen reale

"coche bonito, sabes que estamos en manos de los señoritos"


Güil, infinitos instantes

Estando sentado, pensando que llegaría en cualquier momento, empecé a recoger la bolsa. No tenía muy claro si me había entendido el mensaje que le había dejado. Le había dejado todo muy bien colocado dentro de ella. Sabía de su falta de orden o incluso de su caos, quizás porque siempre le había ido bien.

Esperé cinco minutos más, y viendo que nadie se acercaba, me disponía a levantarme, cuando fijando mi atención en el seto que había enfrente, me pareció observar que había una persona en un banco; no hacía amago de moverse y parecía ensimismada en alguna reflexión. Parecía grotesco que aquella pequeña planta hubiera conseguido que nos parecieramos ajenos dos personas que en el pasado, habíamos vivido multiples experiencias juntos, con momentos de gran dificultad. 

Por un momento, me pareció que era una alegoría de nuestro estadio actual de separación, pequeños matices nos impedían volver a realizar alguna de nuestras expediciones tan duras, peligrosas como geniales y enriquecedoras.

Le llamé la atención y enseguida respondió; como en un reproche me comentó que no hubiera reaccionado cuando llegó, hacía ya media hora. Si, me pareció ver a alguien que se sentaba pero me había robado todo el interés una mujer que pasaba en aquel momento y que tenía la risa más contagiosa del mundo, pensaba que despegaría hacía algún universo superior, sólo de sentirla. De todas maneras, no quisé reprocharle que no hubiera tomado la iniciativa de acudir a mi encuentro. Sabía de tantas y tantas ocasiones en que las más mínimas cosas, le habían colocado en un abismo, en el que se balanceaba en un vértigo que pareciera derrumbar el edificio más seguro del mundo.

No hablamos mucho, cuando teníamos anécdotas que antes nos enredaban hasta la madrugada, para contárnosla y darla matices de colores, voces, sonidos que nos hubiera embarcado a horizontes de encuentros en el que antes desplegábamos velas para minimizar universos.

Le tendí la bolsa, como un ancla que ya no me dejaba levarla a su encuentro. Le había dejado parte de mi corazón, y cajones de mi raciocinio que aún perdido le modelaba las próximas salidas por los ríos de conocimientos que siempre necesitariamos explorar.

- Le entregué el casco, por si podía mostrarle la lógica que este sirve para proteger el cerebro, pero no para encerrarle en oscuras mentiras, y fabulosas teorías, que le acuchillarían la razón.

- Al magnífico chaleco salvavidas le confié la tarea de que acompañara para darle calor y seguridad, pero no que lo utilizará entre ramas que le atarían a corrientes inexploradas.

- Confié que el cubrebañeras fuera firme y ágil para apartar las aguas que buscan ansiosas los agujeros por los que disfrutan de su velocidad; reclamé que no fuera el objeto mal metido que en un momento determinado de angustia, fueran un arma entorpecedora que le atarás a un kayak descontrolado.

-Por último, en la pala coloreada de forma divertida en naranja y verde, le marqué el semáforo para que elegiría el momento oportuno para pasar; le advertí que su uso desde la indiferencia podría alejarle de las ayudas que muchas veces necesitamos en la vida.

Cuando recibió todo; levantó la vista, en sus ojos ví el Güil, tan temido por mí, de forma individual; tan pasadizo a un mundo en el que nos vivimos con sus marmita de incertidumbres de las cuales saliamos airosos, porque con muchas otras, encontrábamos las cuerdas en la que nos amarrábamos a nuestros cuidados.

Nos quedamos un tiempo, ¿sería infinito?, como los instantes de horas en las que contemplábamos "la vague de Rabioux" y sus domadores que en cada surfeo, pirueta nos acercaba a lo que en aquel momento amábamos

martes, septiembre 08, 2020

Duelo de tomates

No puedo asistir impasible a mi lucha con dos tomates de dos de mis plantas. Han crecido bien, separados; hubieran necesitado una mayor atención por parte de mis ataduras para que el Sol les mostrará el poder de su calor y el suelo, no les absolviera con su tierra húmeda que pudre. Pero, parece que me conocen y con esas deficiencias andan creciéndose por un lado, ya poco, y sobre todo madurándose, que es lo más bello que puedes ver en un tomate, antes marciano y por tanto, sospechoso de portarme a cualquier otro estadio de mis emociones.

Septiembre ha llegado, como me viene al corazón la canción de añoranza de los hermanos Cubero, por una de sus parejas que murió. Bello amor y fuerza para continuar con su "peque". En el pueblo, con ligera amenaza de frío, sigue la maravilla de madurarse y ofrecerse para que yo, a su vez, se le ofrezca a personas queridas.

No puedo, sin embargo, permanecer impasible a la tensión que he visto entre dos de los productos de diferentes tomateras. No me lo esperaba, pero claro, ni en este mundo floral se puede estar ajeno a muchas de las diatribas que se lanzan en los medios de incomunicación, en esos casos.

Fijense, la posición, uno de ellos, pequeño pero creciendo, eso sí, en un estrecho margen. Madura muy bien y tiene un color rojo, que en un rato hará que lo lleve para casa, o que no llegará a ella y visitará una ensalada deliciosa o una rebanada de "pan tumaca". El otro tiene una posición de privilegio, se exhibe arriba, con profusión, y como si fuera un girasol, parece recibir el Sol en cualquier momento del día y de forma directa. Nadie podría aspirar a más. Eso si, parece que de un verde intenso que le ví, porque destacaba por encima de todos, está pasando a un blanquecino verde, que mi experiencia me ha hecho sospechar.

No se lo van a creer, pero es este último el que le lanza imprecaciones a "tomatito"; les pido permiso para poder poner aquí, algunas de las palabras arrojadas en esta catarsis de transformación: rojo, insumiso (me imagino porque casi parece dar la espalda, entre tanta vegetación al "solecete mayor"),  piejoso, no le llega el agua igual entre palos y matas. No conforme con esa fijación parece que de la planta del "tomate Sol", se desprenden ramas, cada vez mayores para caer "a peso" sobre nuestro tomatin. Le rodean, le acosan, parece querer justificar tanta inquina porque te fijas y el color, ahora que le llega el primer rayo del día  es bellísimo, en que ha tomado un buen apoyo en el suelo, y que además es regado con un agua que se queda, con su rico sustento, como una sirena en una piedra para atraer al bello efebo que soy yo, cuando bajo los ríos.

Estaba a otras cosas, los preciosos calabacines que si te descuidas se convierten, en porras, fruto de su primera imagen, soberbia, que les ha hecho perder el norte y ya engrandecidas, sólo son útiles para comidas, ricas, pero menores. Veía a las cebollas, que este año, en mi mayor paciencia, no sé si superior conocimiento, van agigantándose en tamaño y acaramelado sabor que le sé imprimir. 

Me he tenido que volver, e iba a lanzarle alguna imprecación a este estúpido "mayorcito" que hacía gala de su grandiosidad y su lugar de privilegio, pero cuando me he fijado con detalle, acercándome a él, he comprendido su desgracia, el gusano que me había atacado, pocos tomates, pero con ensañamiento y sin piedad, había entrado en él. Hubiera querido tener una cierta piedad hacía él, pero no se dejaba.

He notado, que como al primero que descubrí con ese mal, estaba perdiendo su piel, y esa maravilla de hace unos días, mostraba, sin ella, toda la podredumbre que anidaba en ella. He buscado, porque lo merecía alguna parte que no hubiera sido infectada. No la he podido encontrar. En su grandeza, en su posición de privilegio enfrente al Sol y por encima de ramas que le pudieran tapar en algun momento, ha encontrado también, su miseria. No quería que infectará a otros, lo he arrancando y arrojado al pudridero para ver, si al menos, puede servir de abono en años venideros.

No sé, si eso será así, desposeído de su punto de conexión con la planta, a través de su rama, seguía, atacando al otro. ¿Tendrá capacidad de pudrirse en buena lid?

lunes, septiembre 07, 2020

El sin amor en mi máquina

 

No soy amante de las máquinas y claro ella, la desbrozadora, lo nota y no se entrega. Son muchos momentos en los que intento intimar con ella, pero siempre busco excusas para irme al fútbol, a correr, o que estoy con un libro en el que como el personaje de García Márquez, sueño compartir lecho con la mujer del guardia, para como un desafío con este gran fabulador, conseguir hacerla aullar de placer con las máximas exclamaciones que revivan los muertos del cercano cementerio. Reconozco ser más cobarde, para enfrentarme con el marido, sobretodo porque mi padre no le arregló aquellos sus problemas más íntimos.

Las máquinas, está en particular, es muy sensible, si no la riego con aceite es como si quisiera prescindir de los preámbulos con sus lubricaciones y las palabras justas que lleguen a los más recónditos segmentos de las neuronas que se sueñan tenerme de rodillas, aunque el arranque podría ser menos aparatoso, pero su resultado, siempre: acuoso-placentero.

No la veo por el poliamor, cuando ha padecido que en mi indiferencia, igual estaba con un zarcero que con ella. Quizás, en esta situación sienta glaciar indiferencia; tendría que verla compartiéndome con una exuberante herramienta. Si se hundiría o diría vamos para adelante o para atrás, pero vamos.

En fin, no ha agradecido, para nada los calentones que la he dado más de una y de 10 veces, luego veía que me quedaba dormido. Y una desbrozadora, es una desbrozadora; de principio a final, no está para medias tintas. La iba a decir: "si yo te contara...", pero ella me corta y me dice,:"te has puesto, pues acaba". Así voy aprendiendo a ir más calmo pero más, a las profundidades de un tiempo paciente. Se acelera menos, pero los dos aguantamos hasta el final.

Por último algo que no esperaba que agradeciera tanto es la grasa de las palabras rayanas con lo soez y lo procaz. Vamos que "nos engrasábamos y en nuestro tobogán de la pasión, nos deslizábamos hacia nuestro mutuo ensimismamiento.

Por ello, hoy he aprendido a estar más en sintonía con la máquina. Vamos con decir que apago la luz, ya mismo


domingo, septiembre 06, 2020

Surfear las "w"

 La comprensión del otro, desde un conocimiento al que muchas veces no le damos tiempo a que llegue. Profesionales de la información cogen por el cuello las "5 w" y deciden que a estas les faltará un palito, una v, para dejar sin sentido la otra v; o faltarán al respeto al "when" o al "where", si no les ha sido posible cambiar el "who" o el "what". 

Aquí estamos, amarrados para retomar las lecturas contra los zarpazos digitales que nos centellean en el cerebro hasta hastiar las ganas de inmersión en la comprensión profunda de los sucesos. Hoy, con las palabras escuchadas ha sido por la radio, que necesitas apagar cuando quieres leer, porque es tal el compromiso de Juan José Millás, con la claridad expositiva y descriptiva de lo que nos rodea, que les necesitarás escuchar con el respeto a su tiempo marcando las olas que cabalgan. 

Pulso el silencio para la voz, lo necesito para poder, no sólo mirar las letras de Olivia Caballar sobre los sucesos del 3 de Marzo en la Vitoria de hace 42 años y sin embargo, se ahoga el corazón, estrujada su sangre, por el dolor de las neuronas que creen caer fulminadas por la tragedia de los jóvenes muertos, cuando sólo hacían asamblea para reivindicar derechos. Aquel tiempo en el que la defensa de Estado, era martillear y gasear por parte de también,  personas, para consolidar un empresariado cómodo con las formas de actuar que les había regalado una dictadura. 

¡Qué capacidad de adaptarse tiene el poder económico y religioso!. Con la democracia consigue que sus políticos les considere cuando unos gobiernan, que son sus amos, que luego les revestirán de migajas, o cuando otros se asoman a un pretendido control de la realidad, que sean sus máximos interlocutores, reivindicando que siempre tengan una corresponsabilidad impositiva mínima, porque son los grandes hacedores de la cotidianidad. Hubo una pandemia, que les demostró que el ser humano les supera en importancia, pero su gran logro es conseguir que este, se pelee para desunirse. 

Son también gente, aún más cómodas en la dictadura. Sangraron al pueblo y consiguieron que su España, fuera custodiada por porras, cuidando muy bien que a sus habiles y anónimos ejecutores, sus necesidades alimenticias fueron en exceso cubiertas, contando que son gente sumisa y en muchos casos, crédula; y de palios, que creaban iconos y prometían al conformismo, para una vida que en la tierra les era ajena.

Volvernos a Hanna Arendt, para recordar que el servicio a un Estado, no permite la conculcación del respeto al ser humano.

Busco deshacer el ahogo de esta lectura de Olivia, escapándome por el twitter que me muestra sólo, pequeños paneles. Uno me atrae, entro. Si eso es periodismo, que un periodista no le deje surfear a Theresa May, sus hipócritas y vacuas palabras, antes de entrar en Robe Island, donde Nelson Mandela pasó 27 años de su vida, diciendo que ellas luchaban discretamente contra el "apartheid", cuando era servidora fiel de una Margaret Tatcher que consideraba, al que luego fue presidente de Sudáfrica, y gran referente para una unión inconclusa y siempre, imperfecta de la nación, como terrorista. Esta acorralada la que fue primer ministra de Gran Bretaña, pero, aún así, es la escuela del cinismo político, las enseñaron a seguir hablando porque de ahí, podrán sacar cortes, donde sus admiradores, oigan sólo que lucharon contra ese estado de cosas. 

Sociedad incompleta, muchas veces postradas ante sus imágenes Totems

Conocer la formación de la gran Ola, no  las falsas olitas, amartilladas por fanáticos del dinero, montarla en el momento oportuno sabiendo ya su trayectoria, su continuidad en otros medios que me completarán la riqueza de su contenido acuático o periodístico. Entrar con habilidad en los tubos que esas olas forman para guardar la información matizada de titulares tan escandalosos como engañosos. Cruzo los dedos para  que una vez embarcado, siga teniendo la necesidad de apoyar CTXT, carnecruda, Alternativas, eldiario, the guardian porque en ellos puede conseguir un mayor entendimiento de sus sinceras y  profundas noticias surfeadas.

Siameses y mercader

Siameses y mercader
Zaida, Fernando y