lunes, agosto 31, 2020

Nada sucede

 Cuando no lees un libro, observas palabras que parece llenarte un mundo y sin embargo, te encierra en el círculo de una rueda quebrada. No avanzas.

 Cuando no te sumerges entre las hojas escritas de un autor desconocido, acudes a las luces evanescentes que sólo deslumbran tu mente sin alimentarla. Cohetes, sin pólvora, ni colores, luz para trazarte rutas exhaustas.

Dónde vas perdiendo el horizonte de una explicación de una pandemía anterior, chocas con significados de las nadas que se suceden.

Como cruzar las fronteras abiertas, si cuando un libro permanece cerrado, 100 corazones, no laten; 4 protagonistas no sueñan ni explican tus horrores, 10 mundos no se hunden; aquellas miradas, se quiebran cuando el terror lo personifican los apostadores por la destrucción.

Dame el deseo de un infinito tiempo para que en la lectura de las letras de Bob Dylan nazcan mis mil deseos no cumplidos y en su tren de sonidos, pueda asomarme por las ventanillas, al amor, el compromiso y el nacer de un trigo, sin la vestimenta de los químicos

Viento, ¡coloca otra vez las letras con las que yazca en un lecho de amor sin fisuras!

domingo, agosto 30, 2020

Odio

LaMarea, el verano del odio. Patricia Simón 

Siempre creo que puedo abstraerme de él. Pero quizás, me derramó entre sus gotas. Puede ser lógico, diría aquella mirada condescendiente, llena de pena, si prescindí de su dios del amor. 

Le observo, escucho, trato de entenderlo. Entre el silencio, crece el caos y la pena por la constatación de tanta y tanta cantidad de pócima que envenena tantos de sus actos. Las lágrimas de la escucha se deslizan por sus saetas lanzadoras de mentiras, medias verdades y aseveraciones que animalizan a quien busca encontrar remedio al hambre, sin la limosna; a la pobreza, sin la caridad; a ser oído, sin ser esclavo.

Asusta que la prudencia, se eche en manos del charlatán que enlaza palabras borbotónicas para deshacer el tejido de la razón. 

Ahora le toca a una nueva empresa, con su icónica imagen trasladar miedo a la sociedad, con la falsa inseguridad de las casas allanadas, que son, enseguida, desalojadas; comparándolas con la ocupación de casas que se hace, en la inmensa mayoría a las de los bancos, que las sujetan para encarecer precio y crear necesidades de las que salir beneficiadas. 

Tienen estos bancos, sus servidores fieles, sus envenenadores profesionales y amorales. Sociedad adormecida en lo inmediato, para no analizar los datos que desmienten a tantos expulsadores de bilis. Doloroso tiempo, por el encanallamiento de empresas periodísticas que azuzan el enfrentamiento, recibiendo publicidades de esos fagocitadores de lo público, que dicen amar lo privado. Será mientras en estos conglomerados se aposenten las sanguijuelas a las que damos cabida cuando creemos que el adorador de lo privado, que le alimenta; va a hacer una desinteresada gestión de lo público.

Locos argumentos, locas extinción de la búsqueda personal para confiarnos en la imagen, pulcra, de la basura.

El tiempo te adormece en la admiración y el respeto por quienes te precedieron, que cuidaron una tierra, para que, ahora, con tu desvencijado esfuerzo e inseguro trabajo, el campo te sea generoso.

Vivir este abrazo en el tiempo, mantenido de la tierra sudada por Ambrosio, que en su recuerdo, encuentras su generosidad, en forma de tomates con la intensidad de la vida.

Afuera, negros manantiales tintan, tantas veces, las sonrisas cómplices.


Columna, para abrazo en la Alhambra

 Si entras en el paraíso, por ahí estarár Macarena. Allí, con un calor aliviado por el Guadalquivir, tuvo su nacimiento. Hoy, su cuerpo, quizás haya abierto sucursales como allí, aquel verano, en el patio de los Leones, lo abrió en una luna llena a la eclipsó. 

Alhambra esplendoroso, siempre visto desde fuera, una vez desde el Albaicin con escaleras que desembocaban a puertas cerradas, donde fuegos avivaban nacimientos mestizados de "Omegas" o Planetas de noches continúas sin soles. Otras veces, lo percibíamos, soberbios nosotros, aún más poderosos que sus murallas y sus patios de olores como en el que nos nace eterna, ella, diosa, apoyada en la columna de nuestro pecho palpitante en su piel tostada en los desiertos; nos preparábamos como guerreros mongoles para que las aguas se nos arrodillarán. ¡Cuántas veces, recorrimos el canal del Genil, en el que domesticábamos los kayaks de pura raza con el que soñábamos descender ríos por Alpes, Atlas, Pirineos, el "Gran Cañón", y montañas de Córcega, de Asía!.

Incluso nos fue maestro en contras inconcebibles o rápidos indescifrables para mostrarnos nuestra debilidad cuando las gotas de agua se unían para rebelarse contra obstáculos y soberbias, 

Cursos de crecimiento personal decían, y sin embargo, aquella noche en que fuimos guiados a seiscientos años atrás, nos empequeñecimos por sus habitaciones y desembocamos en el lecho de las aguas que borbotaban en ese pequeño cuenco en el que martilleaban rítmicas las columnas que rodeaban la perfección de la luna llena que había venido a yacer enamorada para los amantes que depusieran sus cadenas interiores.

Haber viajado entre los actos, los libros, lo aprendido, y los cismas de la impotencia para que una noche, como hoy, de desnuda blancura, el espíritu se sumergiera entre los brazos, que habían recogido la ensimismada cabeza que posada sobre aquel frío mármol, al levantar la vista, de forma salvaje palpitó, cuando descabalgado, contempló la belleza humana, armonía de un instante en el conjunto del tiempo que había vuelto, para sentirlo ya siempre eterno.

Entre aquellos muros, la pasión encarcelada por 600 años, derritió los barrotes y enlazo las ramas de los cuerpos que se dejaron llevar por las mentes de unos sirvientes que en aquellos instantes fueron dueños del amor.

Prescindir de tanta ropa que nos impusieron desde la cuna y que nosotros la convertimos en excusas para prescindir de cabalgar las sábanas fértiles. Nos pesan los ropajes para ser pasto de las bestias que acechan a los que nos hacemos débiles, cuando lo máldito material se nos hace imprescindible, y el pequeño compromiso, no consultado en su vigencia, se convierte en un ancla, para no consumar el vuelo al regazo que engendró el instante para convertirlo en baño de mil tiempos a aguas, no siempre calmas, si acogedoras de desnudeces que no atemperen los fuegos los besos, sino que los fluyan para los nacimientos de encuentros en lo que nos somos.

Macarena, es más bonito ser humana, rodeada de lo que eres. Aquel instante, fuiste diosa; impotencia por no haber sido "termomix" que regalará el conocimiento de aún siendo terrenal, saber volar y entregarnos a conocernos entre la navegación por ríos insaciables como los encuentros a los que nos entregamos por separado, ya lejos, fuera de nuestro lecho de aguas, plantas y los besos a aquella piel morena que aún llevo impregnada por punzones, antecesores de los superficiales escritos, xerografiados en pieles mortecinas sino nuestros corazones entrelazados .


sábado, agosto 29, 2020

Poveda, beso a saltos en la naturaleza

 Vuelves a sitios que casi conocías por navegar el agua de su río y bailar entre sus piedras, con saltos, giros y escapatorias  que aún vistas en esta época, parece un imposible. Sabes que las lluvias repetidas o incluso que un tiempo mayor de sequía trazará nuevas vías y la seguridad te la dará la práctica repetida o el ir acompañado por piragüistas en los que confiaros. No es ya un  buen tiempo para llevar tú, la responsabilidad. En el Tajo de la fuente la Parra hasta la Falaguera, con sus pequeños sobresaltos, ni tan siquiera, en tiempos hábiles, a veces te sentías igual. El recuerdo de alguna cliente piragüista que en una de  nuestras fáciles "corbatas" de antaño lo vivía como un fin de una juventud, que ya no debía tomar riesgos mayores, con viaje a nuestra responsabilidad Tú sentías que en ese pequeño salto, te habías quedado en el lugar adecuado para realizar el apoyo y ella, que en esos lugares, el caos ronda en medio de un lugar que te invitaba a la relajación, pero en El Tajo, solo te lo ofrece, ahora, en algún momento esmeralda que te embauca con una corriente fría, pero de una intensidad que te vivifica. Ayer, años después en estos instantes, desprendido de todo, lo sientes, profundo encuentro con el agua que te mecio en inviernos inclementes

 Bella estampa cotidiana con estas viajeras que se descubren entre paseos por un río dónde el agua vuelve a pasar por el mismo sitio de nuestra mente a la que relaja y libera. 

En los días finales de Agosto, nos desconocemos en nuestro futuro, mientras el odioso dinero amaestra la baba de quienes  sueltan amarras para llevarnos al caos, salibando mansedumbre ante su amo y desprecio a quien le admite y odio a quien le revela como bestia

jueves, agosto 27, 2020

Para mañana

Sueño las cosas que no haré, aunque tu ya estés. Miro el calendario y habría motivo para construir un edificio tan pequeño que sólo viviéramos tu y yo, pero debo abrir un espacio para que ellos nos ofrezcan la seguridad. Nos protegen una vez que hemos ingerido el miedo. 

Destruimos los muros de nuestra comunidad para admitir la multiculturalidad que nos enriquece por encima del estercolero del fanatismo en el que se han anclado quien se cree puro. ¿Dónde engendraron tan mínimo raciocinio?

No son más que la abyección patrocinada por quien, sólo, tiene el inmenso poder del dinero. Son sus mercenarios paranoicos, capaces de focalizar el problema en el débil y necesitado, mientras evitan hablar de tanta y tanta injusticia generada por una riqueza que huye de su compromiso social de pagar, no ya como un obrero cualquiera, sino incluso de igualar su pago en la proporción de los que menos tienen. 

Voceras, arquetipo de la toma del dinero público, para no como una Robin Hood, sino como una trampera, coger el dinero público para concedérselo a los, siempre, sus amigos privados, esperando, salivando, la recepción de su recompensa. 

¿Dónde esta la mente del trabajador para fijar la atención en seres que siempre deberán pagar con su dinero sus adquisiciones, a través de los trabajos que son demostrables que han ejercido, mientras alaban, las palabras, no más, de quien ni conoció trabajo, ni demostró coherencia. Siendo, sólo, un propagador de los privilegios a los que sirve?

Olvidemos esos entes con hábitats en sus basureros mentales y construyamos viajando con quienes  buscamos soluciones a nuestros encuentros con la realidad.

 - Un compañero abandona, triste, desorientado, temeroso su casa donde sus padres, hermanas, tías y primos le han dado calor en la chimenea y abrazos en los fríos campos donde las semillas dudan si asomarse a un inhóspito mundo. Pudo ser en el Picaño, cuando el mundo tenía la perspectiva del muro que tanto cuesta subir desde Huetos; o es desde Karangasso, cuando los productos se globalizaron diciendo que eramos invencibles, sin aclarar que detrás existen seres humanos también con los derechos de sus productos locales.

 - Una joven danza con su mirada de vida desde una terraza de una ciudad que ha empezado a ser bombardeada por los mercenarios de los poderosos; decían que defendían patria, dios y libertad. Cuando sus armadores, fueron los especuladores, los armeros y los banqueros que querían seguir nadando en su piscina exclusiva. 

Una joven con su niña, se sube a un barco, tras cuchillas de arena del desierto, puñales de mercaderes con lengua de trapo y martillos de verdades instaladas en dioses que son leídos por las mentes criminales de los artilleros del odio. Ella salió de su ciudad, de su país, por el opresor de hierro, ensayista de las peores armas letales, jamás vistas hasta entonces. Ella, con su niña, sale incluso de su continente para evitar las miras telescópicas montadas por las mismas miradas de monedas falsa.

Nos descubrimos con nuestros pasos, buscándonos en el maremágnum de tanta torticera interpretación, traducida por patrocinados francotiradores, para sabernos leer en las realidades contrastadas



miércoles, agosto 26, 2020

Sudor

 La  rana sale despedida, en busca de agua cuando siente que  esta se ausenta sin la humedad. El problema es que no siempre toma el camino adecuado. Puede ver una pequeña senda  húmeda y decidir   que por ahí, pero ¿Cuántas veces nos pasa que las apariencias engañan? Yo, sin ir más lejos ayer cuando vi que el agua no llegaba a los grifos pensé, vaya me toca ir a la fuente. Cogí el cántaro, la primera vez en años, por lo cual o se cumplía: "tanto va el el susodicho, que se rompe". El mío fue con el primer peldaño, caí, yo, se rompió él, con mi ataque inesperado con la cabeza. Todo podía ser cuestión de orgullo, "por cabezón",  pero un chichón me hizo perder ese glamour. Ya de pie, me dije con mi sueño y mi golpe, lo mismo la luz me ayuda. Dicho y ....sorpresa cuando se iluminó el espacio, a parte de la vieja ánfora, pues así me apareció en ese momento, se habían derramado monedas antiguas. Ya me parecía a mí, tanto peso para tan poco barro. A mi, en ese momento, me entraron escalofríos y un sudor con  estalactitas de helado. La sed se me pasó por como empecé a segregar liquidos, más la cabeza se me disparó,: ¿Serían de oro, de la Edad Media? ¿Algunos atracadores, con la excusa de tomar un café, las habrían escondido allí para luego volver? En fin, ya me veía yo con la mula y el las piraguas portadas por un elegante, esbelto y alto coche. En las contras de debajo el puente  de Carrascosa ensayaba  sobe las olas  y cruzar las corrientes de lado a lado sin descender era un juego de niños. ¿Cuánto me tiraría así? Soy capaz de horas. A mi me quitan  la música como al final, comprendieron que ir a un río es enamorarse también de sus susurros, de sus golpeteos rítmicos sobre las orillas, aunque solo sea por ese instante, porque el aumento de agua o el desprendimiento de una parte de esa roca generará otro matiz en el que extasiarnos. Y puedo pasar generaciones de años vividos en el agua. La primera, allí mismo, en el río Tajo, desde Miguel, Luis y  Carlos, a los días de las truchas asalmonadas con mucha cerveza y menos conocimiento.

Pasó y aparecimos en el Alto Tajo y luego con otra generación a Pirineos, con más corazón que cerebro Viajes a refugios, con fuego y humo hasta los 70 centímetros que nos permitieron sobrevivir Volver en si, cuando, mirando al agua me revive, voces, sabores, sueños y tiempos, no me es fácil. Por fin, me decido a tomar una de las monedas. Ahora tomo consciencia de su tamaño y peso real. Son de un céntimo de los de ahora, sin más y el estar alojada en ese, también ya estúpido cántaro, es porque los chicos los tiran allí en un juego de iniciación a la canasta. No sé lo van a creer, pero el sudor vuelve: ¿Y si del juego con el ese aro de entrada surgiera el nuevo Luka Doncic?  Voy de ensoñación en desolación pero, No me digan que no es bueno.  ¡El mejor! . El agua ya ha vuelto. El cántaro, por los suelos; las monedas, para el guiñote; el chichón, para saqueo niño siempre torpe, que aún con la brecha, siempre estaba haciendo "el payaso" y el tiempo para desarrollarlo que ya ha comenzado, aunque en Bethanien una plaza haya quedado vacía.

martes, agosto 25, 2020

Una caída de cámara

 Puede ser letal si cuando vas a grabar a Brutus desde un plano cenital, a ti, a la vez,  te cae la carcasa de objetivo del satélite que te apoyaba para situarte en tu nueva película  en un ambiente marino.  

Suele decir el texto: todos sabemos, como confirmando que, a priori, hemos estado en la pomada de situar una nave en una órbita que no le correspondía, para repartir responsabilidades. 

Es verla caer y ya están haciendo cálculos, no para reubicarla y aprovechar el gasto ya ocasionado. Este lo meten a repartir entre abducidos y descreídos pero ya sabemos que a estos, que  les joda y se aguanten.

 Entonces todo es un sin vivir de maquetas, imágenes en 3D, futuros en  tres idiomas y eso sí, lo católico, pero no por nada,  sino porque eso da muchos votos y muchas bendiciones a cambio de "business" que no veas si le gusta; y el poder, eso les erotiza en extremo. Tener a una sociedad sumisa por valores que ellos ni contemplan, el summun: libertad de elección de centro de los padres y madres, no la suya. Igualdad en las oportunidades, no; ellos aprovechan los recursos públicos, sin sus obligaciones. 

Ahora en esta caótica época, números pero sin adjetivos.  Cámaras, ordenadores, negocio al fin y al cabo pero ¿Profesoras? las que escuchan las voces, puede que en momentos, imperceptibles. Las que leen silencios, las que animan y entienden o nos equivocamos para aprender, esas, no, en el número adecuado.  Que  esperaban de una pandemia, ¿ Qué se aburriera de la ineptitud?, ¿Qué una bendición la encrespara los pelos y a continuación, como el Correcaminos saliera huyendo a toda velocidad? Hablamos de riesgos, de tomas de decisiones, de querer el gobierno para ejercerlo, pero eso es casi una ofensa , si no va acompañado de ranas, charcos y bebederos de patos ansiosos como nutrias en competición por más y más de los recursos públicos, su verdadero caladero de emociones y rapiña

Con el dron ahora, he soñado que conseguía hacerle descender para que me recogiera en mi pánico ante el "triángulo" o el "infranqueable" pero parece ser que sólo era que me golpeara para que, a parte, del chichón me diera cuenta de quién controla el espacio aéreo inmediato. Ellos y los buenistas que está vez ante su juego con la propia salud deberán ser miserables, pero  sin acusar de ser mercenarios a los demás, porque su vida estara expuesta. 

La Nueve

Cuando entra en París la columna compuesta por españoles que ya habian luchado contra la rebelión de franquista, entran primero por su significado de haber sido, en esta guerra mundial, la vanguardia ante el fascismo y el nazismo. Hoy, 80 años después, en una tertulia inesperada, alguien,también, de forma no esperada habla que el centro es lo inteligente. Achaca , pudiera ser a los combatientes contra el dominio de unos pocos sobre todos, que la lucha de librar al pueblo de las casas de apuestas es algo inadecuado, concediendo que estas empresas tienen un mensaje veraz y sus consecuencias no son dañinas. Me imagino que la pregunta que me surge ahora se la debiera baber sugerido. ¿ Puede una sociedad vivir con un jefe de Estado, al que desde hace 40 años se le ha escondido todo? ¿Quien es capaz de avanzar con mentiras en toda su vida? Achacan al presidente de Estados Unidos mas de 8.000 mentiras bajo su mandato. Eso es solo soportable cuando unos pocos están llenándose los bolsillos y otros abrumados por las noticias escupidas por barcos que se hunden se agarran a maderas corrompidas. Buscaba la manida excusa de esta época sobre la ocupación de casas que era exhibida ante mi elmayor desnudez de criterio. Por lo que he querido entender en, achacan a Podemos, seguro que muchos de La 9 serian incluso mas exigentes en sus postulado, que promuevan la okupación de casas. Mentiras repetidas, son mentiras, cien mil veces, doscienta mil insistencias, siempre un gran engaño. La PAH defiende el derecho a la vivienda digna de todo ciudadano. ¿Que levante la mano quien defienda que no? Si uno está orgulloso de haber vencido al nazismo con su icónica entrada en Paris, tiene que saber que la élite económica jugó con nuestras ilusiones para creerles honestos y que en medio de sus ganancias estos se desprenderian de sus ansias, para construir casas accesibles y nobno serían trileros que en su ruleta de juego apostarian ciegos al azar de creerse ganadores por manipular los mecanismos de funcionamiento concedido sólo a la mafia que han formado con apoyo de otros poderes. Había un fallo, el ansia es finita y la esclavitud no genera consumidores que son las victimas necesarias que ponen su cuello para que sea succionada la sangre que les fue siendo empobrecida. Si, el ansia absoluto para un dominio final de una raza sobre otra, era que la banca y los grandes tenedores de pisos, puedan arrodillar a sus ciudadanos, siendo estos los que han sustentado a los primeros.
 No son los perdedores, los canallas que nublan el cielo del futuro. Quienes nunca son nombrados,  caballeros de armaduras relucientes socavaron los cimientos de la convivencia rompiendo el respeto al otro, jugando con la debilidad de su posición. Se añora al ganador, obviando nuestra posición esclava para satanizar a quien siempre vagara expulsado. Consiguen que valga más quien asalta la forma de vida de la sociedad en vez de quien se adapta a ella y siempre es víctima que busca  darse dignidad, con su familia. La 9 son los artículos esclarecedores y comprometidos que nos explican donde poner el foco. Aun así siempre habra servidores pérfidos de la mentira

Dylan, dile hello

Si la ves surgiendo de las aguas, dila: hola, a la vez que ya se está yendo y yo la digo goodbye. Como el agua se escapan los seres a los que acompañamos. Un día, Santos al hombre por el que siempre he sentido cariño por el aprecio que le percibí a mi padre. Momentos después, Aurelio, mi maestro para el arte de cultivar las patatas, al que en mis pasos en solitario fallé en tan frustrante arte de conseguir patatas para besos de tortillas o estofados, si sé que raros, pero para platos vegetales. Él es, porque hoy aún le vemos con su silla anclada a los actos del pueblo, un espíritu inquieto para insuflar vida a un pueblo. No se conforma con el tiempo que le ha tocado vivir y con las helices de sus muletas aparece por el huerto. Si, "esas patatas" condescendiente y risueño "para ensaladillas". Mientras miramos a Gerar, sin darnos cuenta se le han ido quienes le rodeaban a pulsos de un latir inmenso; ellos, Gerardo y Aurelio se fueron sin decirle: hola y adiós y a nosotros nos queda la tarea de cuidarle y esperar sus "tormentas" para que esas piernas le dejen en paz y porque sabemos que son fuegos para abrazos, si alguna vez, que son muchas, andamos a por uvas. Aurelio es la tierra que le ha tocado vivir, la saborea en todas sus esencias, como Sagrario, Luci y Susana. En cada instante, siempre, en que se ha sentido en el pueblo, cabalga con las motos de José y Nacho, mientras Fatima y Ema, se mecen con los vaivenes de estos paisajes, a veces salvajes, por momentos, embriagadores. Duro para Gimira, Amparo y Juan. Pero a nuestro querido compañero de este tiempo, Benito, le faltan tantos abrazos que me embarco con las letras para que le llegue el frescor de las palabras de agua, esas que como en el Tajo, tanto alivian cuando el corazon rezuma dolor. El manantial recoge sus gotas de dolor para decirnos Hello, mientras por el canal la poesía de Dylan promete irrigar el agua donde nos exploremos. Sus viñas engendran las uvas que por su tiempo compartido, nos llama a la pequeña ebriedad de celebrarlo. En el agua se mezclan gotas, las salinas fluyen en la corriente que choca con la piedra de nuestros obstáculos o con las contras que nos permiten descansar de tantas tristezas

lunes, agosto 24, 2020

Huerto, Huetos

Debo encontrar algun remedio para que los canales de Youtube me asesoren desde las judias. No es tarea fácil, ayer andaba regandolas y no tenian ninguna intención de alargar su hebra para temas que no les concierne. Vamos que ne ha dicho que le dedique mas tiempo a cuidar y proteger su crecimiento y menos a estar por las nubes. Las he pedido tiempo, porque me he hecho catador de aguas. He seguido un protocolo estricto de inmersión, aunque cuando he salido, me venía una hostia, lanzada por un chamán. La he evitado y además la he avisado que no estoy ni para bautismos, ni para vinos. Si he elegido aguas, son en busca de manantiales o aguas engendradas en hielos, antes eternos. Si, porque entre las gotas con las que amanece animado un bosque, sólo puedes encontrar el sudor porque hayas copulado que no es poco, en él. Siempre uno puede creer que uno no está para esos trotes, cuando cae el día, pero la noche esconden intenciones y afloran hadas que ofrecen esos baños para quedar en la memoria, aunque a cambio, no sea prudente analizarlas por la cantidad dr salinidad, no adecuadas para la alimentación de esas alubias tan exigentes para su cuidado El caso que entre "pegar la hebra" tienes hacerlo alli en el campo, con los mayores, con los que se protegieron entre granizadas, encallaron en tormentas con las mulas como barco sin timón y zozobraron antes olas gigantes de calores como muros porque de todos emergieron más sabios y ahora con el paso del tiempo mas risueños porque atisban todas las ola de negatividad en la que también edificamos nuestro discriminar las catástrofes

Se acerca

Un manzano se acerca sin haberme pedido cita. Me incómoda porque hoy en dia soy una persona ocupada y tengo una agenda completa. Cuando voy a ese pequeño restaurante, oscuro, retirado y de una comida casera con sabor a mi tierra con sus raices, sabores y profundos olores que fluyen por el río de mis mundos, necesito que ese momento se respete. El manzano no ha tenido ese reparo y cuando se lo he ido a reprochar, levantando la vista del periódico que siempre me acompaña en la comida, me he llevado un sobresalto, era mi manzano qie desde hace aemanas tengo a abandonado. He dejado la cuchara, he cogido la servilleta y limpiando y secando las comisuras de mis labios, iba a empezar una de mis multilples peroratas. Él sabiéndolo, me ha dado la eapalda y me ha hecho sentir lo poco que puedo ser, si no se apreciar las maravillas silenciosas que me ha ofrecido cada segundo que he podido respirar los cielos cambiantes

Cámara deteriorada

Me encuentro ante una cámara. Podría ser la solución a mis problemas. Si utilizo bien ese instrumento, me rodara mejor mi deteriorado presente, en el que la mayor parte del tiempo voy bajo minimos, avanzando a duras penas, notando cada una de las pequeñas contingencia que me acontecen, que en este estadio de la vida son más profundos y definitivos en mi ya quebradiza moral. Ha sido llegar este mamarracho con su cámara y ofrecerme su ayuda que es interesada y miserable, y no dudar, ponerme en frente de ella. Él me iba indicando los pequeños agujeros por dónde podria entrar ese mal aire que estropea mi avance; yo reconocerlo, pero tirar para adelante, cebarme en esos puntos y hacerlos más grandes. Crecerme, me animaba a crecerme hasta hacerme inmenso. Yo, asi lo sentía, me notaba como los parches que se podían haber tirado ya a la basura, pero que alguien, quizás quien no quiere que salga adelante, intenta reciclar por si cuela para los minimos segundos que a el le sirven para glorificarse. Sé que me miras con una cierta consimeración y desprecio. ¿Qué harías tú? ¿Quedarte en tu casa, sintiéndo tu pequeñez y tu no haber conseguido llegar a subir la minima cuesta ni afrontar la minima dificultad en la vida? Lo siento he cogido la oportunidad ese patán, inductor de odio. Ha cogido la cámara y me ha dicho los agujeros que tenia que agrandar. Ni parches, ni geles que los tapen haciéndome reflexionar sobre la veracidad que digo. Me decía: tira, tira, vas muy bien. Con la bimba de su palabrería me iba inflando en mi enfermizo ego. Si, me veo en las imágenes, la cámara era más cruel en su deterioro de lo que yi me creía y yo soy otra de las víctimas de ese depravado. ¡Cuando coger los parches o la cámara equivocada nos deja en la basura de nuestra vida!

domingo, agosto 23, 2020

Agua presa

El agua se convirtió en parte de una historia interminable. Ella rompe la frontera apenas perceptible de unos kilómetros infranqueables. Con dulce insistencia te sitúa donde tú situaste la hamaca con ancla en la orilla; oyes, ahora su susurro, con Gerar, en Febrero su inmensa bronca. El hombre aprendió a retenerla en grandes o pequeñas presas. Se cree seguro porque ella en su furia, cede. Ella, silente cuando anega, cauces de río, te da la respuesta a tu esclavitud por perder la belleza que también necesitas en cada paseo en que se convierte tu hacer entre trabajos que, también ocupan el espacio de tu mente que entregada se llena de repeticiones


Tajo

El hombre se sienta en la piedra y escucha el agua. Dice tantas cosas que cuando llega, horas después, el ruido que debe aceptar la naturaleza, por ser tan inmensa. Él se deja llevar por la corriente para adentrarse en su inmenso lenguaje, sin darse cuenta que este le está llevando a las trampas, al engañoso encuentro con las contras donde el agua describe un viaje hacia el imposible lugar donde el filósofo griego dijo que nunca volvería a pasar o se quedará anclada en la ola que le permita recrearse en la memoria de respeto a nuestros mayores que se nos van. En ese espacio parado, cuando todo alrededor se nos escapa a una velocidad inmensa, buscamos la pirueta de las enseñanzas para aprender a cuidar las patatas plantadas. Ideamos un "lupping" donde Aurelio miraba divertido la lucha de un neófito que se enreda entre la espuma blanca en la que rompe el agua que en este agua de Agosto te engulle en el placer del abrazo. Recorrer ese espacio sin descender es revivir la montura en el caballo del tío Benito y el control de la montura para demostrar quién es el jefe. Cuando busco una nueva piedra. Ya no está el alborotador, sólo el susurro o el vocerío del líquido de tantos tonos. Y el Tajo, un río de vida, hoy llora lágrimas para impregnarnos las mejillas y recordarnos el respeto a tan diversos espacios donde nos convergeremos

martes, agosto 18, 2020

La noche clama

  Está oscuro. Los gritos de las entrañas llena de escalofrío a quienes sólo compartimos mil cientos de momentos, en los corchos con garbanzos que pasaban siempre rozando el poste; en mis bolas que buscaban un hoyo, en mi caso infinitesimal; con los montones de cromos, práctica que nos iba introduciendo en aspiraciones a ganancias a las que por entonces, ni luego, estábamos destinados.

Por si aquello fuera poco, en la calle “muerta” se celebraron partidos que la épica proclama que sirvió para arrebatar tronos a mayores, cuestionar la estabilidad en dos pies de algunos que hubiéramos necesitado algunos más adjuntos, y alcanzar balones aéreos que aterrizaron detrás de dos postes que pudieran ser de ropas desprendidas y cuyo pateo nos exigía alguna explicación, por supuesto, increíble pero que nuestra madre nos aceptaba con los besos de un pan con mantequilla y azúcar para reponer fuerzas ante aquella historia de proporciones…, infantiles, o piedras arrancadas a un barranco o carteras del colegio con libros que luego abiertos en casa expelían las palabras agitadas de una entrada a destiempo, un regate a un airado mayor, o un gol que proclamaba la final de la copa del mundo de esa mañana y que por la tarde volvería a celebrarse, porque por entonces, para que esperar cuatro años a celebrar una copa del mundo, si el campo de apenas 80 metros cuadrados, podía albergar a incontables contrincantes y efemérides tan importantes para hacernos soñar compadres del mejor. José Luis, con su arrojo nos bañaba de historias de luchas con desiguales que podían terminar en éxito porque él si que había sido investido por nuestros dioses: el balón y el fútbol como consecuencia.

Y sin embargo, aquella noche de Octubre, ya 39 años; hoy cumpliría sus 59, el aviso de lo que me llegaría un mes después. A las 2 o 3 de la mañana una luz se encendía en su casa, para anunciar que su vida se había ido. Unas horas antes, me anunciaba que de aquel estadio, en nuestra mínima calle “muerta”, que luego se había engrandecido para jugar en un campo de fútbol Sala, del también mítico, club Forja, y luego de Salesianos, para pasar al “Pedro Escartín”, ahora nuestro campo sería Butarque, con el Leganés que le había fichado.  Madrugada donde Carmen y Carlos fueron despojados de la razón de acompañar un hijo en su paso por este mundo. Ellos, además, eran sus fieles seguidores y sus máximos apoyos ante tantos sacrificios que se les plateaban ante el futuro de su José.

Tal día él como hoy nació y nuestros veinte años se impregnaron de un cuadro con mil paisajes como el que recorrimos hasta Yunquera para que su entrenador del Guadalajara nos hiciera volver en la “Derbi 49”, como si aquel caballo no tuviera derecho a descansar mientras nosotros en la discoteca contemplábamos chicas que fueran nuestros amores entre destellos efímeros. Unos años antes, tal día como en esta fecha, a Federico García Lorca, la maldad le quiso segar su existencia. Esta, sigue anidando en las cavernas mentales de quienes se alegran de las muertes; no comprendieron  que en los días nubosos como hoy, Federico nos humedece nuestro desierto  de una mente  golpeada; con “la lluvia” 

"La lluvia", Federico García Lorca, por Joan Mora 

sus dedos recorren nuestros yermos momentos para fertilizarlos con amor con quienes vivimos y derramar nuestros sueños entre quienes nos cruzamos; pues nos impusieron vida, aunque a veces, rozamos los abismos

La onda y la Maga

La Maga

A la Maga y todas sus circunstancias la he enterrado en las ondas. Desde hace tiempo está con sus compañeros en una noche eterna, que les dura más de las 3 de la mañana, les mantiene en esa incertidumbre, innumerables noches en las que no encuentro la motivación para seguir sus inquietudes, sus contradicciones, sus desequilibrios. A cambio, con la llegada del famoso “wifi” a casa, puede consultar mil veces twitters, saber si Luka Doncic sigue haciendo las diabluras que le permiten ser el mejor jugador de la NBA, aunque no debe despistarse en defensa o si la siguiente horda, estimulada por la ultraderecha, amenaza a una familia que se ha ofrecido a hacer política, pero no a cambio de que maltraten a sus pequeños y a ellos mismos.

Si, esa familia de la que hablan tanto sus mentores, la Iglesia, y que aquí, no siendo la que ha pasado por el aro de aceptarles, con sus tratos en las residencias de mayores, cuestionables; sus colegios privados recibiendo dádivas del Estado pero también de los padres-madres, pero para ejercer el colegio, su derecho de libertad para escoger, privilegiar y apartar el alumnado, incómodo, no les importa que sea atacada. ¡Qué sucio todo!, ¿no?, dioses interpretadores de un dios menor, así le convierten, para su gloria terrenal

Todo ello está ahí, sin mí seguirá sucediendo con todos esos personajes y personas haciéndonos la historia, pero “Rayuela” es única y Julio Cortázar es imprescindible si quieres describir el bastón tallado de un abuelo de más de 80 años, que baja en un amanecer porque esos seres sin patria, no han tenido tampoco tiempo para respetar el silencio de la noche en el que las brumas de nuestro mayor, en la oscuridad con su pantalla de vida, cabalga en el galope sobre su juventud, ahora tan frugal. El viento de Paris, le proporcionó una gran rama sobre la que fue tejiendo ese imperial pero practico palo que, sin embargo, ahora no le sirve para endosar una memoria física en los atracadores de su insomne noche, robada por las ganzúas de los ruidos lejanos de voces que tamtamneaban como los tambores de aquella África que fue su refugio en su edad madura.

Durante años no tuve las ondas y el escritor reposaba en habitaciones lejanas. Cayeron otras historias, surgieron personajes que me asaltaban desde sus hojas, para recordar los paseos por el LIfley y Sweny’s Chemist donde yo, les había reanimado pero que en mi mal inglés, sólo conseguíamos que vagarán cuerpos solitarios, sin que se mezclará mi lectura con sus aventuras llenas de imágenes, personajes y la misma tienda, aromatizando un recuerdo de un té que exorcizo el glacial frio de un Enero dormido, para abrir la trastienda, donde las Molly Malone curtían su piel, con ese jabón que se esparce sobre las teclas y las palabras que le describen.

Es canallesco que por mor de una onda, más o menos fuerte, más o menos recibida por mi, cada vez más débil, portátil pierda las referencias de una vida común en un barrio vagabundo del eterno Paris, que son los trazos de los encuentros de las personas buscándose entre aceras, habitaciones donde se refugia toda su debilidad, sus incertidumbres y los miedos a una soledad multitudinaria. Parece extraordinario lo inmediato de todo lo que hace Doncic, un privilegiado que lee el baloncesto en la cartilla que muy pocos han sabido interpretar, Petrovic, pero su aportación será eterna, ¿Por qué emborronar un insomnio con un cacao instantáneo de su inmediato éxito, si el aroma de su privilegiado suelo se posará en un café que aromatizará la estancia incluso en la vejez, con el privilegio de cabalgar sus actos, sobre nuestra mente ya ingrávida?

En el viejo libro, comprado por una Magdalena en un año 86, el 19 de Septiembre, chirrían las maderas a las que olvidaron tratar con la delicadeza de los aceites virginales, cuando bajan cabizbajos, somnolientos nuestros héroes de una noche sin refugio, sin dinero para tomar un café, como en aquel brumoso año, en el que sentir cada calle, con sus escalera infinita al observatorio donde una dama volvía a seducir a un Paris sin pausa, para saber encontrar la cama donde el fragor de dos cuerpos hambrientos, recogieran el sudor de los árboles para secar el ardor que aquella diosa que masticaba cada grano, como podría embelesarse con cada tramo de su pastel de embrujo, aroma de las grandes ciudades, donde en cada rincón, estalla el encuentro de minutos con fragancias para lo eterno.

Rayuela a la onda que se escabulle para señalar la necesidad de ella que ha permanecido aún por encima de los también cíclicos bocados que el poderoso asesta, primero en los sustentos del imaginario de quien le niega, para pasar a estigmatizar a un cuerpo físico que debe temer las acometidas de los mostrencos que paciendo en la hierba desechada por el amo, creen estar en su mismo cielo, aún siendo una mazmorra a la que se le ha serigrafiado ventura, cuando sólo atisba su realidad al ser soltado para embestir.

Fue hoy en la madrugada cuando con balas, destrozaron la vida de Federico. Su obra permanece; aquellos, los nada nada segaron la vida con las balas que les habían entregado para que se supieran sometidos. Sucedieron días, sin ni tan siquiera alcanzar a ser parte de una trama de sus poesías. Si, quizás, fue uno más de los personajes descritos por Scurati, abducidos, obedientes a las diferentes necesidades de sus dueños.

lunes, agosto 17, 2020

Recadenar

 Es fácil estar en un igloo, con una buena cobertura para no pasar miserias y sentir que de allí, teniendo todo a tu disposición no es necesario explorar nada más. 

Confías que quienes están allende de tu campo de visión, por todo lo que te transmiten, te estén protegiendo para que no se esté rajando el suelo polar, quizás porque está disminuyendo el tamaño de él. De todas maneras, no tienes más visión que el hoy y mirando a la cara de tu niño, el inmediato futuro que de él puedas contemplar. 

No le das más importancia a esos sonidos lejanos, podrían ser muchas cosas; mientras fuegos artificiales, son iguales los sonidos, bellos te anuncian en la tele que te ata 24 horas a su información: a veces graciosa; a veces, rara; a veces, escandalosa; pero con un margen que te dan para la creatividad en la cocina para poder sentir que en tu vida te está permitido innovar. Parece que fuera se preocupan de tí. Tarde descubrirás que también puede ser para que no les molestes mucho en sus diferentes formas de vida, de las cuales tú te has convertido en un fiel protector, para que de sus manos caiga migajas que den lustre a tu acomodado encuentro con las cosas cotidianas que se travisten para darte una pátina de seguridad con la que crees ser digno de admiración.

Estos días, montando en piragua, con otras personas, tienes en cuenta todo o casi todo: chaleco que una necesidad de ayuda o una rama que durante esta semana me han contado que les puede haber aparecido inocente, por posada en el agua, pero traidora por cómo deja pasar el líquido pero no el cuerpo consistente del ser humano, ante la inconsciencia te puede mantener a tope.

El casco que te evita golpes secos contra esas mismas ramas, pero también piedras o fondos de un río, no muy profundo

Palas para conducir, pero también para prevenir caídas;

Cubrebañeras, extraña falda que apenas es traspasado por aguas con brotes a bailar de salón, donde tu recibirías todos los pisotones

Ajustar bien los reposapiés para que puedas hacer presión y sean más eficaces tus empujes.

Con mucho tiempo, muchos fríos y calores, y ríos tan diversos, y traicioneros para quien no lo quiere explorar con respeto; por todo ello, te has convencido, que te ayuda.

Si un día decides, que por prisas, por soberbia te puedes columpiar mostrando a tu interlocutor la no necesidad de alguna de esas piezas, tienes toda la libertad de hacer ese recorrido, asumiendo que en una zona de piedras, ante la inclinación que necesitas para avanzar, el agua va a penetrar, cuando ya dentro de barco empieza su pequeño, incesante y caótico baile, comprenderás que aún delante de tu interlocutor tendrás que volver a salirte de la embarcación, con todo de desprestigio a tu verborrea que contaba mil y una experiencia que parecían engrandecerte. Con agua, el kayak se asemeja a una fiesta diurna que te acercaría a las orgías del caos, abierto, pero al que no estás preparado.

Esa  misma libertad, exhibicionista mostraron ayer, quienes se reunieron en Colón. Hablan de libertad, pero es la suya; sin ningún respeto a la del otro que la tiene para vivir.

Hablan de no creerlo y han visto morir a miles de personas. ¿Cómo las estructuras de un Estado puede ejercer la violencia hacía quienes cuestionan la figura de un rey, quienes creen en otra forma de gobierno que saben, unos y otros, que no llegará pero que sirve para meternos en las burbujas del miedo?

¿Cómo permite campar a sus anchas a quienes se manifiestan de forma violenta: no llevar las mascarillas, no guardar las distancias sociales, es un daño que sobre todo tienen que evitar en el otro?

Mi libertad me llevó, sin casco, a irme hacía ramas que rallaron sobre mi preciosa calvicie palabras de: “tú lo has querido”.

Recuerdo que, me contó que él y su interlocutor a los que había dos piraguas, sin más, sin explicación, sin la más mínima primera información, que lo habían pasado realmente mal e incluso disimularon ante la prensa, ante los apuros que habían salido a duras penas.

Meses después, cuando no asumí la pérdida de una pala, pero tampoco las obligaciones que tiene subirte en una piragua, sea el Henares, Tajo o el Ourika, sólo tuve que esperar a los diferentes golpes, heridas y humillaciones que me producían los escasos trescientos metros para saber mi pequeñez ante el agua y ante la falta de previsión.

Todos que estuvieron ayer, bailando el brote para con sus pisotones enviarlos hacía nosotros, debieran percibir las consecuencias de sus salvajadas y sus palabras, interesantes por fuera, pero un compendio de la locura de entregarse a teorías conspirativas que de forma tan cruel pudre a una sociedad

viernes, agosto 14, 2020

Canta

 Ha venido ahí, debajo de mi ventana. Yo, ni me he asomado. ¡Qué vergüenza! Dale que te pego se ha puesto a cantarme una jota. No tenía ningún sentido, al menos hubiera sido una k, pues allá que me hubiera lanzado, porque con K, he viajado durante mucho tiempo y quiera que no terminas teniendo una afinidad, pero una ¡"jota"!, siempre que me he cruzado con ella o ha sido para quejarse, con su ¡joroba!, refinado y repipi, para mi gusto; o ha sido porque me estimaba menos de lo que creía con lo cual ante uno de mis innumerables fallos, no le faltaba tiempo para decirme que era una gilipollez o para ser más cortante, contundente y despreciativo me lanzaba un jilipollas, que como notáis, florece en su aseveración. La jota, pues en maño, como aseveración, ha recibido un kubo de agua, podía haber sido un cubo simple y llanamente, pero meter esa hace que la caída sea más contundente. Yo me aparto, porque ya le conozco y es mi amigo, pero no veas la desazón que deja entre el público, porque acostumbrados a la soberbia de la jota; la K, es como un poco colegueo, un poco "vacaciones en el mar", empiezas quedándote en tu camarote porque te ves insignificante pero poco a poco llegan personajes, cada vez más raros: uno te canta, pero sólo los números de la lotería; otro, te entona, pero porque te pone un carajillo, cuando después de estar bajo el Sol, que más calienta, sube la voz a un "do" menor, sobretodo de lo que la elegía rugía, que llegó con los mi fa,  que no sabes si es para emprender un viaje para la cama o es que quien ha venido ahora, había silbado cuando pasó el último tren por Kansas City, ¡qué ya me dirán ustedes que tipo de violencia puede ejercer aquel que dejó Arkansas, por nuestra ciudad de ahora, pero por pura vaguería y economía del esfuerzo, porque el agua se deshacía al quererla abrazar. No puede ser que salgas a ver si te Arkansas para poder dormir a pierna suelta y que sea esta, la que agarre todo el kansancio que se puede haber dado cita entre todos nuestros amigos, que estaban aprendiendo el silbo canario. Por cierto, este es tan fino que fue a decirle que me parecía un lengua menor y ¡válgame el rastrillo! haya que se ve vinieron todos los canarios que estaban enjaulados. Nunca me dijeron como había conseguido salir, ante mi supuesta oferta, y sin embargo, permanecían quietos, apacibles y cantarines ante aquel jumento que con sus jorobas deslomadas trazaban jarcias, jergones y jíbaros para dejar hundido al primero que se descuidaba.

Ke, le dijé, ¡pesao!., me estás sacando de kicio porque Kantar, lo intento pero korrer, para kuando.

A mi que no me digan que la k, akompaña pero el juicio, si lo hace con los ecos, te "jarta",    que eso también me lo enseñaron los de jarcha.

Ke, ke digo, no él lo dijo, yo, Klaudio

Yo les digo lokos, más que kuerdos, ¿cómo Komo si en la esterilla, la arena se desparrama como juanetes con jolines?

Siameses y mercader

Siameses y mercader
Zaida, Fernando y