domingo, marzo 31, 2024

Una torrija

 Volver no siempre es al mismo sitio. Empiezas a echar "y una leche" a las cosas que te muestran y te vas empanando, lo cual, por sólido te deja agarrotado.

  Miguel Ramos lleva años destapando muchos de los componentes de las torrijas en las que se meten muchas mentes. No es nada fácil, incluso peligroso. Ha elaborado cinco capítulos para un podcast que da a conocer trayectorias, conexiones, descubrimientos de la tela de araña con la que se elaboran trampas para que puedan gobernar mundos. 

  Leila se posa en sillas volantes para destramar el universo de Silvia. Te desconcierta el protagonismo de la escritora; buscar en la escucha las esquirlas por las que poder entrever otros años, aquellos pensamientos, saturados por el tiempo para ser tamizados como desquiciados o inevitables. Adentrarse en las vidas que rodeaban a la protagonista para dar un contexto de todo lo que acontecía. 

 Escribir en este espacio del tiempo, de las vertiginosas caídas; protegido, tomar aire ante los golpes que dejan sin respiración a los chicos de Lavapiés, parecen ajenos a quienes propinan insultos desde la impunidad de las gradas y, sin embargo, son tan semejantes, tan crueles, tan despiadados; primero, en aquel barrio los propinan quienes son investidos de protectores de un orden; ya no sabes cual, porque destruyen el equilibrio quienes zarandean los cables sobre los que circulan una sociedad en desequilibrio. Se hicieron los dueños de las descargas y las propinan para quebrar las vidas llenas de hechos comunes. Por eso, no encuentras explicación de tanto odio a quienes les sajaron las oportunidades y las convivencias en los que podrían haber sido los árboles enraizados en su nacimiento. 

  Al portero le atacan en el coliseo que se ha dado esta sociedad, para que ese ser pueda exprimir cada una de las gotas de odio que ha ido tomando, en las dosis suministradas por medios comunicación; pero también su propio encierro en trabajo que le alienan o paneles donde la miel que toma es la hiel de las impotencias en las que vive o las superioridades que no tiene. 

   Estudia Miguel a quienes se envenenan con una superioridad sobre unos seres sirvientes. Élites comunes al servicio de los dueños que utilizan a un dios inexistente que no es más que la excusa necesaria para ser investidos de una purpura de actos de dominio. Se trasvisten de enviados con todos los embustes con los que son capaces de sembrar; ellos, ángeles de la verdad.

   Tristes violencias, crueles golpes, injusticias vengativas diarias entre quienes se encuentran por las calles. Se exhiben en los balcones para la tranquilidad de quienes tienen los mismos nombres de calles; se hunden la esperanza de construcciones comunes; todos los sometimientos a un orden impuesto, rasgan los dedos por enlazar.

sábado, marzo 30, 2024

Notas de ajuste

 Se despacha a gusto Max de las críticas que le llueven por su militancia en lo establecido. Suena a bendición sus explicaciones sobre música a un neófito no siempre demasiado disciplinado para entrar en este arte que dicen que es tan matemático y bello.

  Avanza en sus explicaciones de cuatro por cuatro o siete por ocho y de repente mete una mina trampa; sigue achacando mesianismo a Pablo Iglesias como si no hubiera un grupo grande de ciudadanos que no se ve representando ni por la bondad de unas proféticas magdalenas que destrozaron un partido que había cambiado la dinámica en una ciudad tomada por constructores y especuladores. 

   Sobre el atril se expone un libro con pentagramas que no siempre se solfean; siguiendo otras bonitas explicaciones, habla de un Errejón, sufriente, llamado Errejuta, por quienes le consideran un traidor.  Por la no nimia, ni inocente acción de, a unos meses de una elección, crear un nuevo partido desde uno que había tenido una previsión de votos exagerado y por aquel entonces, también frenético, haber estado preparando un puñal como narró Sergio Pascual, para asestar una ruptura de aquel necesario espacio.

   Si Max Pradera, llevas razón, sin ironía, pobre anda Podemos, manifestándose contra el genocidio de Israel, el haber convertido Menorca una base estadounidense; también animó y anima a que sea el gobierno salido de las urnas quien dirija el CGPJ, porque lo tiene tomado quien antes ganaron esas elecciones. Se atreve con una ley de vivienda que no sea una claudicación ante los empresarios de la construcción. 

   Sigue enseñándome, a mis años, quiero ser una esponja, me vale todo. Ten tus batallas en el twitter y es más, puedes ir a La Base, llevarte a los cools Antonio y Ana y que muestren sus newtrales mediáticos, tan parciales, tan canallesco, tan al servicio de los señores, de la guerra y las guaridas fiscales. Para todas cosas, estoy para aprender pero no para depender de nadie y menos de los que se agarran a un programa como el "avivir" a quien no le pierdo ni en minutos desde su inicio para escuchar medias verdades; para eso están los obedientes Iñakis y su "lee, lee, lo que pone aquí", que ni es periodismo, ni es decencia.

viernes, marzo 29, 2024

Música en encuentros

 Montado en petardos, retraso la llegada a la explosión. Nada fácil si la efervescencia te acelera atado a las burbujas como globos de feria, propicio para ser víctima de cualquier escopeta trucada.

 El lugar de despegue, un escenario con palomar, faro desde el que observas describes instantes con el giro de ruedas.   En uno de la vida, el de hoy, te lanza para conocer las creaciones de Toni Sole; yo, una más, ser registrado en un espacio, con una luz, un contexto de primeros planos y una sonoridad que merece ser mejorada, sin miedo a exámenes periódicos. Uno de los cien, ladraba ese descalabro, cansino, sin tiempo para la reflexión.

  Deslizar sonido desde el faro de la plaza. como las exploraciones lumínicas del maestro sobre creaciones manuales que nacen en la intimidad de una mesa casera o un balcon.    

  Infinitos destellos de Dylan, dice ella, Mari Jane, cuando rompe la cuarta pared de esa plaza. Cantó el cubano Mel Semé, subió el saxofonista al lugar donde el río desciende presuroso. Se tornó el candado en calzado y el cuerpo en nave exploradora. Giraba el timón con el sentido de lo vivido, parando en playas desnudas, surfeando olas, agarrándose al viento cuando las olas se volvían arenas movedizas donde enterrarse derrotado.

  Si por un led manaban sombras sinuosas de un monte por explorar; por las terceras y los sostenidos se asomaba la paciencia para destrabar acciones de las  profundidades dormidas; clamaba el olvidado Rodríguez porque el silencio y la quietud juntarán sus labios enfervorecidos y porque sus lenguas se trenzaran con el salvaje idioma de Janis; suena saxo, sin preocuparte si el tiempo correria pesado para enterrar los sudorosos sueños sin Itacas.

   Dálmata calmado, con manchas que le personalizan. Se posan los abrazos sobre el tronco de los renacidos árboles. Uno le expele al centro donde encontrar; otro le sujeta a la corteza, para escribir te pertenezco; en el más engreído, escribe, subo, vigía de lo por llegar y en casa uno de los restantes encuentra risueñas hojas con las que hacerse cosquillas.

  Las palomas se acuestan; él, distraído nos deja reinterpretaciones para reinventarnos, fuera miedos

jueves, marzo 28, 2024

Representantes

 Los representantes de la ciudadanía pueden viajar no a ser crucificados; ahí parece que quien hizo un mal cálculo, luego ascendió, donde fuera, no se sabe si a nuestro cielo o al de Australia con lo cual en uno de los dos lados descendió a los infiernos. 

 Carmena, puestos a especular también quiso ascender, por bondad a los cielos, aunque parece que no distinguió bien y a muchos de los que nos creíamos sus discipulos, nos ha terminado enviando en dirección al de Australia, que es un marrón en la tierra. Su buenura, por mucho que la pasee Javier del Pino, no tenía nada del apoyo mutuo anarquista, y fijate que Carlos Sánchez Mato la había sido leal a ella y más, a sus votantes a los que redujo la deuda descomunal. A Manuela, terrenal la sacaron a pasear en andas, ya en vida y claro en los palcos, en los púlpitos, si les eres fiel, las insidias y las hostias las evitas. Allí, elevada, empiezas a ver las calvas u otras debilidades de los propios y o les impartes bendiciones para calmar,  o les animas a ir a Turquía. A mi en los búnkeres del Carmelo también me han dado ganas de tocar una pieza para una mujer ingrávida pero claro no soy Dylan y ni Romance en Durango, ni en Barcelona.

  El caso es que viera lo que viera, fuera desde el Tibidabo madrileño, que puede ser el Bernabéu, o fuera mostrándola los infiernos mediáticos que le montaron a Pablo decidió que nos libraría del compromiso por una ciudad humana.       Cuando traicionas a tu votantes, el puto infierno no lo tocas; los ganadores te llevan a jacuzzis de burbujas que es un purgatorio no más. Y allí, vuelves a ir como fluida, ya no ingrávida, pero tú situación actual que parece menor, teniendo en cuenta que los líquidos se deslizan también, puedes exhibirla en los avivires o en alguna otra radio donde te mueven los higadillos, bellos y profundos. Nuestras entrañas, más burdas, recuerdan tus magdalenas con arsénico que es como las inóculó Íñigo desde sus antiguas intrigas y acechanzas en el Laboratorio Dos.

  Aquí andamos los demás penando, pero ya sabiendo donde meten las cheiras los que se acercan con las bendiciones mediáticas,0

 empastados de cremas dentríficas exclusivas. Son benditos representantes dotados de mazos para la destrucción 

miércoles, marzo 27, 2024

Hasta que te hablan de ello

 Cuando cierras las ventanas a un barco de vela dónde aprendiste, a un catamarán en el que te restaste o a un a ostentación ajena; encuentras las habitaciones más tenebrosas donde Ángela enterraba su horizontes de dignidad para alimentar a Frank y su hermano. Asustan las camas sin ropa para un invierno que empapaba la miseria en Shefield o Wigan. 

 Descripciones apabullantes de McCourt y Orwell donde te ahogarías si no supieras que tú banco está en tierra o tu cerveza fria.

  Un George sin fronteras traza los limites de la supervivencia alrededor de las minas de carbón. Frank sujeta el hilo de vida a un segundo siguiente donde quizás alguien te haga venderte por un trozo de pan con miga con adimento. Nada más en el abismo, todas  las cenizas de una esperanza quemadas a fuego lento en una existencia repetida.

  Te vigila lo cotidiano para que tomando conciencia de aquellos límites, te conformes con lo que te es dado. 

  Asistes, ya no espantado sino con un cierto odio, a la enésima confirmación de un ser despreciable; enriquecido como señor de la guerra y diablo ríendo de todas las víctimas provocadas que de alguna manera le pertenecen para su confort.

  Estas naves varadas,aquellos barcos de esclavos con velas de productos obtenidos por sueldos de saldos para la avaricia de  los burgueses que te odian, si asomas un día por sus coctelerías de mezclas de explotación y vejaciones. 

   Ser dueños de la pobreza teñida por el rojo de la sangre derramada para el sometimiento en sus posesiones en la que les hicieron arañar hasta el mínimo gramo que adora a su dios. Crear las condiciones en la ensalzada patria para que los parias de parejos adjetivos asuman la indigencia para que sus escudos heráldicos añadan nuevas excelencias. 

 Mundos de arriba y abajo, eso lo encuentras entre las multitudes que visitan los escaparates de nuestras exclusivas ciudades que ya se encargaron de absorber aquellas sangres africanas que, ingratos, no pusieron en sus cálices de oro con los que se recrecieron los réditos de sus participaciones en negocios esclavos.

  Elevados para su adoración, se cuidan de mezclar en el cieno,  el cóctel del amargo olvidó por lo que sufrieron con las impuestas barreras para marcar sus angustiosas existencias.

  A las bestias de mil cabezas, las sueltan ahora porque cada una destroza la esperanza de una humanidad en encuentros 

Guten Morgen musik

Sufrió un quebranto sobre las escaleras mecánicas de un aeropuerto. Llevaba su saxofón en su nueva bandolera. Ella iba de la mano de su pentagrama. Sus notas tenían la armonía de una inspiración por la que entraban los gases que, antes, pensaba que la irian destruyendo, y ahora sabía eran partículas de oxigeno de melodías y armonías. 
   Los tresillos se enlazaban en cadenas por las que se transportaban olores de los brazos sudorosos que amanecían saciados.  
   Había blancas que calmaban el horizonte de incendios de los sueños; la protegían con sus aguas de dulces hilos de voz, sus palabras de contracorrientes donde descansar de las rampas vertiginosas por donde se escapa el tiempo y sus enormes piedras de gestos atemperaban incertidumbres de malos entendidos
  Cruzaban los dedos sostenidos y bemoles sobre los diferentes balcones; desde unos para ponerse de puntillas y cruzarse fluidos desde lenguas sin idiomas y desde otros, para rozar la tragedia porque el abismo era el suelo en aquellos desequilibrios que encerraban plenitudes.
  Cuando llegan juntos unos y otras creías haber caído en una trampa que empiezas a deshacer con la exploración lenta y amorosa de cada posición que es descubrirse 

martes, marzo 26, 2024

Victoria, el refugio anti atómico

 En Suburbia entras y notas el disparo de la mirada de Victoria; es repetido a lo largo de los años. Te hiere, crees haber muerto, al tiempo el beso de una mirada rasga el ataúd.

  Otro impacto se ha escapado, tienes cierto que se dirige hacia ti; como en los modernos barcos la falta de electricidad en tu reacción te marca como una diana estática. Fácil blanco, por ser su color, tu tiras de él en ese instante, consciente del caos. Prevenido ded daño que el coltán ha hecho en tu cuerpo. La bala se escapa, tu color te condena, no existe camaradería fuera de ese refugio humano que le has brindado.

 Allí, en su mansión, te ofrece su condescendencia y pasajeras descargas en la que te dejas atrapar, sabiendo que poseen las espinas en las que te desangras. 

  Los barrios para blancos en los que se aislaron, no tienen el hormigón del corazón compartido de aquel único instante, donde os redimisteis.

  Los perímetros de aquellas celdas construidas para el esplendor de los nuevos tiempos, clausuraron pulsiones, relaciones, con cancelas de miedo y llaves de inseguridades. Una vez dentro, las arrojaron sobre los despojos de mentiras teñidas de inminentes cataclismo y el advenimiento de crueles enemigos, momentos antes,  recolectores de sus dulces frutas, para una vida sana. 

 Sargentos zombies, exhiben seguridad. Un remedo de voces les encumbran ante los ventanales pantalla de aquellas habitaciones con barrotes autoalimentados.

  Una segunda enmienda armada de buenos chicos para lugares de crímenes entre camelias desecadas por la vacua magnificencia 

 Aquel ser refugio anti atómico, extraído por asesinatos selectivos en las costas africanas, sigue siendo vilipendiado por la mentira compulsiva que obtuvo la apariencia de una naranja podrida con envoltura de protector construido por falsos estucos y columnas desequilibradas para sujetar pantallas dinteles con mensajes de saldo

lunes, marzo 25, 2024

Una insidiosa soberbia

 Se preparan asechanzas, no muy lejos, ni en las montañas más lejanas, ni en los desiertos que se tragan las profundidades. 

 Ella crea mundos; él desarrolla el mundo que nos aprisiona. A Dulce, sus personajes la balancean sobre el filo de una espada. Su corte puede ser profundo, ese temor tiene momentos en los que se convierten en el horizonte vital. Esos instantes con remite a la eternidad, quieren ser dueños de la realidad en la que nos construimos. Juntando las pequeñas joyas de nuestras acciones se desintegran las briznas oscuras de esas efímeras ciénagas con pretensiones de diamantes.

   A Trincón todo parece que le sonríe. Su especialización informática le ha aportado un reconocimiento social, un poder económico y una soberbia enfrente de seres que parecen pertenecerle para remarcar su vez grandeza. Se baña en gotas de cava que parecen penetran en sus neuronas para inflar globos, pinchados por la humanidad de una mano alzada ante un ay de un palo flamenco.

  De esos dedos apuntando para fecundar  una tierra sin flor de un tiesto, que nunca será capaz de ver el engreído, sale un ramillete de sentimientos, tres uñas de empatía y un rayo de luz para difuminar la gloria de los poderosos.

 Puede que sea poco, porque un tiesto pareciera poco ante una montaña, pero cuando esta es formada por gránulos de desierto, los tiestos de cada paso realizado por la artista, tapa las proclamadas de  enardecidas nadas

domingo, marzo 24, 2024

Maldita

 Se puede llamar Maldita la página que pone a la luz muchas de las trampas que se realizan en la economía o en los contratos que se hacen en el estado. 

  Si no maldita, si desconcertante es el momento en el que el saxofonista se da cuenta que su cuerpo tiene una total imposibilidad de continuar con su aprendizaje de ese día. Continúa arrastrándose pero las aguas del agotamiento le cubren y tiene que tomar una decisión drástica. Salir a frote quitando los muertos encadenados a los dedos de sus neuronas.

 Debes parar y ver los pentagramas como un tiempo de solfeo que es el barranco en el que siempre se encalla. 

  Dos días después, unos periodistas con ínfulas de dignos entierran su dignidad en sus desposorios con las insidias. 

  Reciben caricias como el gato de Marlon, esa fue su oscuro deseo; mientras el espíritu del 15M hace entrar a su cola en ignición.

 No comprenden que hubo, incluso abducidos, que celebramos el descubrirnos soñando imposibles. Desnudamos su posibilismo con sus huesudas estructuras con ropajes de sumisiones. 

  Son brutos, malditas bestias, unas y otros con ramificaciones poderosas que absorben las energías de las supervivencias cotidianas.

  Si las apariencias arden, quizás nos quieran cobrar los impuestos para mantener esa caterva de arrendatarios de las visiones ofrecidas para atemperar sus violencias.

sábado, marzo 23, 2024

Por Wigan

 Acudimos con una cierta petulancia y ponemos una pantalla por medio cuando vemos que las necesidades,  miserias y crueldades cometidas sobre los seres o despojados o señalados pueden manchar nuestros trajes de actos cotidianos con los que nos vestimos para las apariencias diarias de dignidades.

  Descubrir a Orwell en otro libro, en una introspección por la zona norte de Inglaterra, Shefield, Wigan la vida de aquellas gentes pobres hasta no tener palabras para nombrar su estado de animalización y solo poder ser descritas para nuestra impoluta sociedad occidental que se ha librado de esas malas imágenes con las que ahora se nos ofrecen lejanas, la de los animalizados y alejados humanos que extraen coltán en las minas a cielo abierto del Congo.

   Titula un trabajo de Levitsky y Ziblatt, "como mueren las democracias". No estaría muy lejano al hecho de admitir la televisación de esas condiciones de oprobio sobre unos seres que son parte de una maquinaria que ahora me está permitiendo escribir sobre ello.

  Consiguieron aquellos empresarios explotadores que aquellos y estos fueran un mal necesario al que invisibilizaban, banderas y sagrarios que confortaban la conciencia de estar explotando y de ser así las cosas, entonces; o ahora el poder ver a tus héroes, engrandecidos pero Espartacos que no pueden salirse de su circo o contemplar la última broma viral. 

   Aquellos dueños que delegaban la aparición de su grandeza a hacer conscientes a los demás de su poder, se han convertido en ricos bufones que consciente de su poder y de la protección que les dan otros tantos de sus iguales provocan chanzas, burradas y humillaciones que son seguidas por ejércitos de menesterosos mentales o desinformados que se entregan ante la magnitud de la rotura en una sociedad que se resquebraja.

  Hemos confiado al caos la solución a unos problemas que debieran, si no solucionarse dada la magnitud que ha tomado nuestro mundo, si producirse en el encuentro entre los seres, sin sumisiones, sin delegaciones, sin conceder al favorecido y emprendedor más valor de estar haciéndose dentro de una sociedad, con seres que le dan ese valor, si no es desde robar el valor al otro.

  Las olas rompen, impotentes de subir un ligero peldaño, atusadas por una débil marea y un viento aún invernal. 

Gerardo Tece, suscríbete a CTXT, nos dedica un carta a los suscriptores que describe el espeluznante camino que han tomado una derecha que ya quiere sólo lo que siempre considero suyo, el poder, pero con prisa, sin tiempo que perder, sea por la democracia o por la violencia. Bella carta, con remite postal "honestidad periodística".

viernes, marzo 22, 2024

Que sabe nadie

 Nadie puede estar en una isla o puede viajar entre una multitud o meterse en una app y tras ir y volver por ella, en un círculo más infernal que digital, empezar a dudar de su existencia que confirmaría el nombre anterior.

  Ese tal Nadie, puede sentirse orgulloso porque deja de ser esa insinuación de entelequia para ser un juez que jamás hubiera soñado serlo, ni tan siquiera plantearse esa ardua tarea de estudiar años y años y de pagar un entrenador, juez, pudiera ser en ejercicio y en negro, como sus hábitos 

  Nunca pensó que con su voto podría eximir a un corrupto, o a una ejecutora de órdenes sin pies ni cabeza, con resultados fatales

  Hoy desde una tribuna, esa oradora le ha dado esa prerrogativa, ser su ángel guardián que la nombró inocente y sin juicio y todas esas zarandajas que se prolonga tanto en el tiempo. Tu te tientas las ropas y cabeza, te ves poderoso, sin haberte planteado estudiar esa abogacía y esa carrera judicial que tan lejana e inalcanzable te parecieron a tus caóticos estudios; te ves dios justo, impartiendo justicia 

  Fijate, al mismo nivel que aquellos, tan sumamente soberbios, por su poder, por haber perdido en muchos casos la dignidad de ser jueces, por altos motivos patrióticos.  Ahora llega el día en que coge la señora y a tu voto, le da el mismo valor. 

  Y mira que intuías algo, cuando en una conversación informal, a un podemita le conferiste el cerebro de tu hijo de ocho años.

  Él que se planteaba el acceso a la vivienda digna para toda la ciudadanía que ya ves tú está grabado a fuego en tu amada e inmaculada Constitución.

  Aspiraba aquel pequeño, no el hijo, el iluso, a que hubiera una sanidad y educación universal digna en su dotación económica y en su trato a los contribuyentes. 

  En fin, aquel remedo de ser de las ciencias ficciones creía en medios de información alternativos y no como tú, en los límpidos y glamurosos televisivos Bustos, maquillados como gólgotas para tapar las cruces del tiempo.

  Ahora ya, juez eximidor de culpas por la gracia de tu voto. Acudirás a una "hacendera" donde compartirás esfuerzo a quien tú bautizaste como pequeño mental, incluso mal "Ciudadanos" a los que te entregabas. Ya no existen y cuando mires la calva de quién contigo comparta tiempo y esfuerzo en esa anarquista hacendera.  Puede que comprendas la gravedad de tu voto que será manipulado como eximente de culpa y a la vez, percibas la fuerza del apoyo mutuo entre iguales, para sacar adelante la sociedad y puede que comprendas que tus actos, son más importantes que tus patidifusas aseveraciones. 

jueves, marzo 21, 2024

El giro

 Una hoja está perdiendo un lector y una pantalla le va atrapando para arrebatarle lo que vive; puede que le pase a una estudiante que abandona la asignaturas que debe preparar, también ocurre en el salón del profesor que le repite las tareas y que no debiera conformarse con lo que le sirvió alguna vez, como si las realidades no se hubieran volcado en nuevos horizontes.

   Un pingüino es dejado sobre la arena humedecida, a la orilla del mar. Se vuelve, porque ama quien le ha salvado y arropado; pero busca las aguas; un ultimo giro, una postrera mirada y ya se lanza al agua, le acaricia la espuma sobre la ola que llega agotada a tierra; detrás, acude otra,  blanca y batiente, parece que tragará al pequeño, este la atraviesa. Al instante, apenas atisbamos una mancha. Una lágrima recorre las formas de un cuerpo, tembloroso de amor, para posarse sobre la arena. Un corazón va impregnado en ella, tal vez en una casualidad, infinitesimal bese a nuestra ave marina, quizás aplaque el hambre del tiburón que le persigue. 

  . Una onda de pena se cierne ante los ojos de una niña entristecida. Quiso encontrar la solución a las contradicciones de un país que la vio nacer. 

    Sumergida en las aguas de los océanos de información que se agolpan en la inmediatez de las grandezas que supone tener todo a tu disposición en un aparato pequeño y que te hace sentir un dios.

   A ella, le resulta difícil distinguir toda la acumulación de micro basuras que se han parapetado sobre los torres erigidas en las crestas de las olas; ve una meseta enorme de nuevas formas que se van modificando a cada momento como un mapa de una galaxia naciente.

   En la confusión, enfrente, mimetizada sobre un cielo que sólo pudo pintar Van Gogh se exhibe un torrente de gotas que dan forma a un bufón. Nos arroba el instante por su desenvoltura, porque se ofrece espontáneo, desafiante a serrar los barrotes de la ventana que se nos ha convertido en cárcel. Le sonreímos, la esperanza nos abrasa nuestra mente. Sus primeras gotas se erigen sobre el poyato de nuestra claustrofóbica existencia. Sentimos que, por fin, unidas todas, la fuerza del agua, arrancara cada una de las tres consistentes barras de hierro que nos delimitaban nuestra malhadada libertad 

   Tras apoyarse en nuestro entregado alfeizar, da un postrero y potente salto que nos deja malherido en nuestro orgullo  y llega sumisa hasta los brazos de su amo, un rey, un poderoso. 

    Oteamos, como un lobo solitario, la estepa de olas que nos van volteando para que no encontremos las manos que trenzadas, construyeran un barco para afrontar las paredes monstruosas de gotas envenenadas de desinformación camufladas en la grandeza y belleza de los mares que amamos

   

miércoles, marzo 20, 2024

Calienta que sale

 Se lo cree "a pies juntillas", le acaban de decir que va a salir. Tiene dudas, a visto tantas sumisiones, tantos quiebros de voluntades que sabe la de veces, que en el último momento, han puesto a alguien delante suyo. Pasó cuando tuvo que enfrentarse a la defensa más chusquera, más amansada por prebendas, pero por ello, más violenta a la que se ser humano, se puede enfrentar. No ha nadie más salvaje que el  que ha sido violentado en su nula dignidad por el dinero. De cara al exterior puede ponerse los ropajes más espectaculares, las joyas que les embellezcan más; pero c0uando se encuentra con su pagador, haciéndole este bromas de camaradería, se sabe sumiso, se reconoce atrapado en las mentiras que deberá destilar para favorecerle. Además, no es nadie, sólo es dinero arrojado al suelo, que él ha recogido, como podría haber cualquier otro pordiosero moral quien se arrastrará a deglutir cualquier fruto de cualquiera de las corrupciones que va cometiendo quien ahora le choca la mano como símbolo de coleguismo; pactos de sangre, le dice su dueño, a quien ahora correrá a su redacciones a narrar lo que no ha visto, bajo las palabras de las posibilidades, de los " a lo mejor", o de la creación de dudas que pudiera ser, él mismo que escribe, podría hacer sobre la paternidad de sus progenitores.

   Todo está volcado en una batidora mental que dan como mezcla y alimento un batiburrillo de elusiones, ventilaciones de basura que va transformando la sociedad en una corte donde salen quienes tienen " a gala" haber convivido en los lugares más abyectos y con los seres más dañinos. 

   Nuestro jugador conoce todo esto, sabe que en el nuevo mensaje, su entrenador le penará por haber vivido la incongruencia de haber pensado donde estaba en aquel momento y lo que podría ser su futuro. Y como por haber alcanzado cierta gloria y verse obligado a compartir una vida de otra manera, se lo recordarían siempre. 

    El mister es sumiso con los que dicen defender su causa y a cambio se llenan los bolsillos sin haber dado a cambio por ella.

    Porque duda de la veracidad de ese "calienta que sales", se coge unas avituallas, unas ilusiones y como Garibaldi, sale a unir un nuevo equipo.

    Ese entrenador, medrador, miedoso sabe de su valía, por eso le retuvo con esa engañifa y le denigra cuando atisba los nuevos pasos.

    Hubo muchos, ahora menos, pero seguidores de la habilidad y compromiso de ese jugador y otras muchas personas como él

martes, marzo 19, 2024

Barreras

 En algun lugar de un mundo al que pertenecemos hacen una realidad una metáfora en la que nos habían encerrado. Clavan barreras de dos metros, opacas, para quien no ha pagado no pueda ver las procesiones comercializadas de un niño que meses antes, de forma inocente, pusieron el hall de un lugar público, cuando su nacimiento, no atisbaba a ser todo el negocio que vendría en los siglos posteriores.

  En muchos hogares, millones derramados, quizás bendecidos, obtenidos de zendales con sobreprecios, que pretenden tener más autoestima que presidentes felones, se alzan barreras para que los hechos que se narrarían como noticias en los televisores no aparezcan. 

  En las sillas que pagan quienes se maravillan de voces escuchadas como clara, se sientan quienes se ahogan en la congoja por aquel terrible juicio a un hombre al que temieron los poderes de entonces. Se hacen eco de la injusticia; proclaman su ticket de empatía con quien tanto sufrió en sus carnes y tantos días de gloria dio a los comerciales, ajenos a los clavos y espinas.

  Por las noches pasan los bustos parlantes relacionados con los poderes, a los que una barrera esta, invisible, esta, de un hormigón de mafia no te permite sino atisbarlos. Ponen condecoraciones, sobre el busto, que muestra su regocijo en los editoriales, en los que moviendo la cola, ataca con pruebas que un periodista honesto, tiraría a la basura sobre por el hedor de donde vienen y se muestra contundente, brillante en la exposición de esas acusaciones, mientras el pedestal sobre el que le han alzado, va dando pruebas de estar quebrándose, al igual que la dignidad de ese engreído poseedor de condecoraciones, que son collares-cadenas que le recuerdan, en todo momento, quien es su amo.

   Estos días su efigie, sabe que tiene permanecer muda. La realidad le da tortas, incomestibles

lunes, marzo 18, 2024

Roturas

 Vuelvo "avivir" para terminar de oír la tertulia de corresponsales. Merece la pena, me había atraído el titulo de hoy; "Porque se rompió EEUU" de Roger Senserrich. Después de disfrutar de la conexión a internet para hacer un viaje introspectivo sobre lo que se haya por algun lado de mi mente, oigo la última burrada de un provocador nato, de alguien de una élite muy minoritario que está dispuesto a quebrar un difícil equilibrio de una sociedad capitalista que le da carnaza a los descreídos en una sociedad con claros perdedores; la salvajada provocadora es afirmar que si pierde él "habrá ríos de sangre en el país".

  Sobre un pequeño gesto, en una pequeña exploración puede empezar la construcción de una visibilización de otros caminos, de otras soluciones. 

  Un grupo de personas debe imaginar una escena en un barco pirata. Los vientos son fuertes y las aguas muy revueltas. Todo nos llevaría a una guerra. Nada se puede hacer, nada se puede negociar. Los señores de la guerra mueven millones, crean filiaciones, incluso entre algunas de estas últimas se pueden producir bajas, lo cual, mientras los muertos callen, dicen en "zona comanche", es muy práctico, porque se reduce el paro. 

   Si al encontrarse las dos bordas de las embarcaciones, por un golpe de mar que les violenta, porque, además, desde el puesto de mando, se anima al abordaje; el prendimiento de la mecha es una primera espada alocada para producir una sangre y esta a su vez, generan unos borbotones de resentimientos que ya provocan los aluviones de muerte. 

   Defender la respuesta a esas matanzas, es manipulada por quienes son mercaderes de la industria de la extinción del otro, que, en un espejo, eres tú. 

   Grumetes, grumetes con ojos de encuentros, de uno y otro lado, para denunciar esas cadenas mediáticas enrolladas sobre el cuello de una sociedad que confía en quienes cumplen la función de busto parlantes.

domingo, marzo 17, 2024

En el campo

 En el campo se han situado, la fuerza, la destreza, el empuje y las acciones repetidas, cada vez más, con una precisión infinita.

  En la orilla del río, sobre un pequeño promontorio me siento para que las pequeñas olas que se producen por alguna de las piedras que tira Luis, me acaricien las plantas de mis doloridos pies, tantos y tantos años, recorriendo mundos, que se alivian en este instante.

  Ramón descubrió mil y una guerras, con honestidad reconoció en algún momento que había ido sin conocer el contexto de alguna de ellas.

   En una de sus aventuras había necesitado que una lugareña le explicara lo que le había pasado. Aclaró en una charla que lo que iba a contar podía parecer ridículo, seguro que el público perdería la perspectiva de toda su obra, pero aquella mujer había sido expulsada de su trabajo, que debía conservar por la obligación que tiene la nueva empresa que presta el mismo servicio, de mantener a quien allí llevará un tiempo prolongado. Margot llevaba casi 16 años. No era el lugar que mejor le venía pero si era en el que había aplicado todo el esfuerzo y su honestidad a la hora de cumplir su trabajo. Los vecinos de allí, no debieran estar muy descontentos pero la nueva empresa había decidido que ella era prescindible.

    Pancho durante años había pertenecido a una guerrilla urbana; nada de lo pudiera reprocharse ni achacarle nada; su forma de llevar a la práctica sus acciones eran la denuncia social y el apoyo mutuo. Desarrollaba vidas ajenas a la de su hermana; nada pareciera unirles, a no ser que tenían un cierto parecido y una semejanza en los apellidos.

    Permanecía ajeno a los miles de pasos que debía dar cada día para llegar al lugar de trabajo, Margot; se contarían con los dedos de una mano, los días que la ayudó a llegar allí.

    Una de las acciones, cada vez más espaciadas, que había tenido Pancho era denunciar las maniobras rastreras que tenían un patrón con la comunidad a la que realizaba un mantenimiento. Eran otros miembros quienes habían tomado la iniciativa para denunciar los gastos extras injustos, las faltas cometidas a la hora de llevar a cabo el trabajo. Los sobrecostes en muchas de las tareas que se le habían encomendado.

    Sucedió que cuando llegó la reunión anual de aquella comunidad, aquel remedo de sociedad anarquista que había tomado las riendas en la gestión de aquella comunidad de casi cuatrocientas personas, sacó, con bastante discreción, bastante de las deficiencias que aquel patrón, había cometido en el último año, que eran continuación de las realizadas en años anteriores. Fueron muy prudentes a la hora de nombrar y visibilizar algunas mas, que ya hubieran sido el sonrojo de cualquier ser humano.

  No, no lo era así, porque por vicisitudes de la vida, aquel patrón era miembro de aquella comunidad y enfango, encharco, interrumpió, intento vejar durante aquel día y otro posterior donde ya aparecían sus excentricidades y marrullerías.

  Muy comedido Pancho, asistía atónito a lo que presentaban unos, con unos datos, hasta cierto punto, sobrecogedores ; y lo que expulsaba el otro, desde una boca a la que podríamos llamar trumpista. Primero, por el dominio de la escena, porque encuentra un grupo de fanáticos que ya se acostumbraron a los exabruptos y le parecen el no va más; segundo, porque no existe sentido de la medida a la hora de expulsar mentiras, señuelos, barbaridades y cafradas.

   Pancho, atónito, se había levantado en varias ocasiones, para denunciar la insensatez de las intervenciones de aquel remedo de bufón, que servía a un antiguo rey, ya en retirada pero con servicios prestados que le iban agradeciendo, alguno de los beneficiados. El crápula parecía quedarse parado por ser señalado en sus incongruencias. El hermano creía que encontraría sosiego en aquella parodia que estaba alcanzando cuentas cercanas al teatro del absurdo.

   Se desengañaba enseguida, aquel ser aumentaba el grado de absurdo en sus siguientes intervenciones. Cuando Margot contó lo que experimento la audiencia era esperar ya la entrada de un ser vestido con atisbos de guerra y de padres evangélicos hablando del fin del mundo. Nada sucedió y después de una agotadora “crema” de la lógica que había durado casi 4 horas, pareció que todo había adquirido un rumbo más pacífico y que aquel ser, bufonesco, histriónico había buscado otros mares en los que ejercer su particular forma de navegación.

 Pancho parecía querer difuminarse en la nada, pero había actos que despertaban sus furores y le hacían salir de su indolencia. Ver como seres hipócritas exhibían imágenes en lugares que no  correspondían, era uno de ella. Había visto los actos de injusticia de quienes portaban estandartes no para gloria de quien decían adorar, sino como embrujo, pantalla de lo que querían esconder. Posesión de radios comerciales, propagando noticias con mentiras conocidas que habían quebrado los cimientos de una sociedad. Y había escuchado a sus prebostes reconociendo que no podían hacer nada porque quienes tenían los micrófonos eran títeres a los que habían puesto quienes luego les otorgarían licencias y ayudas.

   El episodio de la comunidad, para él, estaba olvidado. Se sucedían días y se preparaban actos, pero descubrió que aquel vándalo al llegar a su nueva insula había descubierto la afinidad y punto de conexión de aquellos dos seres, quien le había puesto ante el espejo de sus actos estúpidos y aquella migrante que andaba varada cumpliendo de forma exquisita el cometido que se le había asignado, sin aspirar a nada más.

    Creyó el sátrapa encontrar su momento de venganza, en aquel ser, ajeno en sus actos al hermano que no pudo callar por aquellos días de pantomima llenas de ataque a las más mínimas llamadas a la cordura.

    No creía Ramón que este episodio, su editor, lo pudiera meter en su nuevo libro, pero creía que resumía muy bien, el quebranto que se produce en la sociedad, cuando quienes tienen la oportunidad de obtener ganancias legítimas por los servicios prestados, a la vez, exhiben su miseria moral.

    Queda el hecho de continuar las pequeñas batallas, para no perder la guerra. 

sábado, marzo 16, 2024

Estampidas

 En el video, ese que quita la atención de la lectura de la cocción de un paseo ebriado por Dublin, se ve una estampida de macacos. A uno le había atrapado un leopardo. Por decenas y en un perfecto orden de golpeo se van acumulando muchos golpes sobre el felino, cada vez de uno que sin saber del anarquismo, lo practica para la supervivencia ante el capital.

   Es incompleta, quizás injusta la metáfora, sólo es la supervivencia en el reino animal. El depredador deberá encontrar o alguien débil, o buscar la asociación para compartir la presa y generar la violencia que en ese reino se necesita para la alimentación diaria.

   Si miras en el cuadro de las ayudas dadas por una comunidad como podrían ser las de Madrid, Galicia y alguna otra, comprenderíamos las estampidas de los beneficiados de forma arbitraria, contra los que podrían poner a la luz, las tropelías que los gobiernos de esas comunidades, cometen. 

 El alocamiento y falta de medida en su proceder de los comprados medios provocan caos, Pero en este estado de las cosas, primero, las consideradas buenas gentes equilibran las podredumbres, con el derecho a la defensa de cualquier ser humano, por haber hecho ruido y una vez conseguido esto, esos seres equidistantes siempre tomar partido por quienes lucen un porte. 

  Nos acostumbraron a los trajes y a los tronos y estos están tapizados por hilos de sangre, que más da. Si incluso ese color hace brillar los diferentes paños

viernes, marzo 15, 2024

Cuadros

   Mirabas pasar los días sobre aquel verano en el que el sol golpeaba, en las madrugadas con la intensidad de los estertores del día anterior. Al amanecer, ya las avispas laboraban dentro de un poste del que se habían apropiado y ante cualquier invasión, por muy efímera que fuera , procedían a declarar la salida de su aguijón, con una certera dosis de dolor que acompañaba a la osadía.

 Era entonces, cuando se levantaba el viticultor para intentar descubrir el lugar por donde atacaría el próximo animal, que ya había empezado su labor de zapa sobre los brotes blandos y apetitosos de los incipientes racimos de uvas. Unos meses antes no te hubieras imaginado que aquellas cepas, desnudas, quizás débiles, fueran capaces de dibujar la grandiosidad de los nacimientos.

  Se había procurado un gorro naranja, al igual color tenían sus guantes. Marchaba siempre con el recuerdo perdido de sus anteriores ocupaciones. Al levantarse su mano había dibujado un corazón, con la precisión y profundidad del tiempo compartido la noche anterior con su amada. Había tomado un café fuerte y una magdalena, pero no habían sido capaces de borrar el sabor a ella y los olores de ese tiempo.

   Si el tiempo seguía así, y las exigencias de quienes eran los dueños de aquellas otras tierras que trabajaba aumentaban, tendrían que salir de allí. Ya no servía lo que sacaba de aquella viña.  Uno de los hijos del patrón, había pasado de niño a joven y había aprendido que el no tenía sueños, sólo deseos y que a estos se les imponía muy pocas cosas.  Su mujer había empezado a ser mirada con una lascivia venenosa y, por ahora, ella, conseguía que aquel imberbe se corriera para su propia vergüenza al sólo mirarla y ella realizar dos acciones done se insinuará toda la belleza que encerraba.

 Sabían ellos que ese silenciosa derrota, no aplacaría a quien es alabado por un padre que posee el tiempo de aquella pareja, que desde antes del amanecer habrán dado de comer a 90 cabras, las habrán enfilado para el pequeño terreno, sediento y antes habrán puesto a las cabritas en disposición de ser amamantadas.

  Hoy ha acudido el hijo mayor, no puede ir al colegio. Tienen que dar un dinero y este les he negado, unas veces, y otras, retirada una cantidad no menor, por la casa y los alimentos que les procura.

   Será dentro de dos semanas. El billete está comprado. El silencio en la familia, fue roto por el pequeño de siete años. Siempre dicharachero y entusiasta por los nuevos descubrimientos. Aunque no se le había dicho nada; pero salió la palabra espada y y en un acto reflejo dijo, ¡ahí va España!,  el nacimiento de un nuevo ternero y la atención que necesito tanto de su padre, como del patrón, hizo que el primero dijera: ok, España, le llamaremos así, por lo que aprendiste ayer en clase de historia.

 Refunfuño el segundo, pero la cabeza del ternero ya estaba apareciendo  y el tener que deshacer un enredo que se había producido hizo cambiar de tema. Ramón, el padre, sabía que el patrón tenía un libro de anotaciones en la cabeza y en algún momento volvería sobre la exclamación de aquel niño.

  Ya se habían sucedido otros veranos así; antes eran más espaciados, pero ahora la regularidad de los últimos años, en esa contundente sequía hacía que los muros de las grietas de la tierra que clamaba ¡agua!, fueran lugares que te pudieran producir el esguince de tobillo con el que caminaba a duras penas, bajo los primeros rayos de sol.

  Se había ofrecido Julio, el hijo, para hacer la tarea, pero el padre quería que todo siguiera igual, hasta el último día, hasta el instante en el que aquella familia de explotadores, estuvieran celebrando, una de sus fiestas de puesta de largo de aquel proyecto de continuidad, sin más mérito que el lugar en el que le había parido, una cama de dos metros, con unos encajes traídos de España, que es lo que aclaro el pequeño, que había oído de su madre, cuando aquel ser inmundo volvió para preguntar, por aquella palabra que había oído el día anterior.

   El pintor se halla sobre un pequeño saliente que le permite ver toda esa mies que con forma de boca abierta trata de coger alguna gota que se escape del rocío que huye del primer rayo ya abrasador. Aun lado, observa el cobertizo del que salen como autómatas, mujer y niños y  enfrente, a lo lejos, en una caserío que parece recreció un promontorio como parte de su grandeza, está la familia que poseen todas aquellas tierras que alcanza a contemplar el pincel que busca los trazos distorsionados que evoquen tanta desigualdad.

  Aquellas manos diseñan un barco sobre el que viajan todas las inabarcables tierras, pero que marchan a la deriva porque ni para unos, ni para otros, las esperanzas son eternas, cuando durante años, los dueños soberbios, seguros de la eternidad de su fortuna esquilmaron y talaron los bosques que les rodeaban y que permitían a los hombre y al terreno, tener sombras para alivio de unos y otros. La imagen de Ramón que e ha trazado en el lienzo es la de un ser que se levanta y estira para buscar fin en aquel océano de espigas empobrecidas por el poco grano. Por un momento, el pintor ha imaginado a un Ulyses que se ha desatado del mástil que es esa tierra que le tiene sumido por las voces del pasado del que debiera cumplir un destino que le lleve al Hades. Quisiera el personaje ya alzarse para emprender un vuelo.

   Se le escapó al dueño, muy cuidadoso en dar señales de sus momentos de debilidad, que mañana no acudiría para ayudar en el nacimiento de lo que pareciera sería el alumbramiento de dos nuevas cabrillas. Lo dijo delante de la mujer a la que se dirigía con arrobo, pero con la superioridad de quien tuvo un trofeo. Ella sonrió y le devolvió una mirada para dejarle claro que nunca fue suya y cuando cada una tomó su camino. El de ella, era ultimar todos los preparativos para que ese mismo atardecer fuera el último que su familia pasará con aquellos poseedores de cosas; nada que tuviera que ver con ella y los mundos que ella diseñaba con la precisión de un orfebre que cada día daba un mínimo regalo a los seres que amaba.

   Un Sol que pareciera derretirse el mismo, se aproxima a su cenit; todo el rebaño se había vuelto a aquellas parideras que parecían plañir por agua, según la visión del pintor, era el momento del comienzo de la fiesta, en aquella piscina que había robado sus aguas a un manantial infernal, por su profundidad y, por el otro lado, como un moderno Job, empezaban de forma torpe, pero firme, el exilio de la familia de Ramón.

   El destino era una barca en la que se había dibujado el propio pintor y que le llevaría a atravesar azarosas tempestades, no se sabe si encontrando un puerto de destino o unas profundidades donde enterrar las ilusiones de ser.

jueves, marzo 14, 2024

De risa

 Perdía la batalla contra las nuevas tecnologías; había vivido muchos años, mirando las páginas de un periódico y escuchando una radio. Había evitado otras, porque el mensaje divino no puede ser escuchado entre mentiras, insidias, faltadas y bocachancladas y eso que dicen que si, que está en todos los sitios pero a él, le pareciera que esa entelequia se diluye entre faltones, eso si, con intereses terrenales.

  Así que otra vez a la mili. Mira que no me veo. No miro mucho apenas al espejo, porque creo que será muy cruel para mí. Me mandan con el hijo de un antiguo presidente. Me quedo mirándole, le reconozco, él, por supuesto, no. M

  Me habla, nada que no se ha podido librar, que si me quiero poner como escudo humano delante de él, que pagará a mi familia una buena indemnización si algo me pasará.

  Le miro, él dobla la cerviz, muy poquito. Chico es que tengo unas inversiones en unos fondos buitres y en fin, no te creas que me interesa esto. 

  Se pierden vidas, se quedan vacíos los pisos, tengo que bajar los precios; problemas de liquidez ninguno. Sólo que tengo que ponerme a diversificar e invertir en armas cuando todo este sector me exige más dinero. 

   Escucho, habla sin parar; me vas a decir que ya estoy asociado con alguno del sector; ese que se callo a tiempo, sabiendo como aparecen los peces en la boca de los charlatanes. Si, es verdad, se lo concedimos como gracia. ¡vamos que ponerse a delatarnos!

   Me lleva a comer. Soy como el búho, no habla pero me fijo sin parar. La hija de Von der Flyer, la de los anuncios. ¡Madre mía!, me digo. Habla en alemán, Guten Morgen, ¡ey! contesto; ya me iba, lo traduzco porque no me acuerdo del dativo en alemán. Era por ver las inversiones me ha dicho mama. Añade, traduzco.

    Aquí nos quedamos, los bobos, atino a decir; me enseña su último coche. 

       Sin prisa, les cojo les meto en el cañón; a los padres les llamo. Tienen ustedes la posibilidad de protegerse jugando al Monopoly y marchándose a la tierda (fallo de traducción)

       Tranquilos no queremos nada suyo, solo compartir sin guías, ni dioses, ni sus oradores y mercenarios

miércoles, marzo 13, 2024

Creyó ser dignas de pompas

 Creyó ser digna de pompas, hálagos y agasajos. Fue poniéndose una coraza, mientras se iba rodeando de trepas, insidiosos y canallas.

                Empezó a traicionar a quienes le habían dado un voto de confianza. Todo porque le insinuaban que de esa manera estaría mejor.

                Tenía la última imagen, rodeada de gente aplaudiendo, eufórica y ella, transparente, poseída por una cara desencajada, la viva imagen del oprobio y de la derrota más contundente que jamás se hubiera visto en un campo de batalla.

                Dicen algunos que se veía venir, porque allá lejos, en sus lares y en tiempos otrora, había ejecutado otras traiciones, otros destrozos. Ahora, intuía su desaparición, atisbaba su próxima banalización y amortización. Detrás dejaba un campo yermo, quemado, aún pulularían, por un tiempo, aquellos seres medrosos que la habían animado a la traición y pequeñas tribus, acostumbradas a pasajeras glorias sobre campos de barro, desde el que proclamarían la limpieza de sus actos.

                Apenas visibles, cercados permanecían quienes habían sido el centro de las traiciones de mercaderes, filibusteros y ella, que les había dado la llave para entrar en el pequeño reducto. Fiados, porque aspiraban a un mundo mejor, pero avisados por alguno de sus primeros actos, cuando había sido proclamada reina, que no reinona, había cogido los escudos de su honestidad, de su integridad y de la declaración de lucha contra filibusteros y traidores. La puerta para quemar todo lo que había dentro, la habían abierto, pero estuvieron prestos y unidos para apagar todos aquellos fuegos provocados y aun tuvieron el arrojo de subirse a una torre y desde allí, seguir describiendo algunas de las injusticias que se seguían cometiendo. Pasaba que su voz apenas se oía, porque el desierto que se había creado alrededor de aquel poblado era muy extenso. Aún así quien quería escucharlo lo hacía.

                Fue gracioso, porque nadie se hubiera imaginado que en aquellas precarias condiciones en la que habían quedado; pero a uno de sus exhaustos pobladores se le hubiera ocurrido poner un bar; ellos apenas tenían recursos y atravesar aquel lar, no motivaba tanto si al final, sólo era un pequeño espacio donde tomar limitadas consumiciones.

                Quien lo abrió era contumaz en sus intentos y en su ironía, consiguió, poner dos sillas y una mesa fuera; así de limitado era el local, pero dentro, instaló una pantalla, que proyectaba quienes pasaban por la calle.

                Parecía un reducto, como el de Asterix, del que no se tuvo noticias más que por un ensoñador comic, sin mucho que ver con la realidad. Aquí había entrado, aquel día, quienes habían resistido.

                Sucedió que a la hora nona, con gran artificio, elevando las cervezas y comiendo una gamba, cada uno de comensales externos, llego un cortejo; la cámara se conectó y empezó a grabar, era fúnebre y por allí desfilaba un ataúd, con solo un acompañante detrás. De un negro riguroso, con una cara compungida, hasta casi producir dolor, pasaba delante de aquel pequeño antro de resistencia, la soberbia y el orgullo que había fenecido abandonado por quienes le lanzaron lisonjas y bravos.

                En aquella cara, penitente, se veía la profundidad de la caída y el agujero enorme que había provocado en los demás, pero que ahora era donde se enterraría la traición.

                Detrás de ella, camiones de hormigón taparían aquella cíclica victoria de lo establecido. La empresa propietaria con una cierta ironía había rotulado una sola palabra en cada uno de los frontales de sus cinco vehículos

                               Roma

                               No

                               Paga

                               A

                               Traidores.

martes, marzo 12, 2024

La Lunares

 Bailaba sobre una plataforma giratoria, lo había visto antes en alguna performance de Yoann Bourgeois. En la que más recordaba de las obras de este último autor , y por desgracia, sólo en las pequeñas dosis que da internet, observaba como tenía un dominio exquisito de su cuerpo y un conocimiento exacto de las reacciones de este sobre una cama elástica, que le devolvía a una altura de dos ó tres metros para seguir subiendo en los peldaños de la vida que cada día te resulta más difícil comenzar, entre otras cosas, porque lo que tienes que remontar es más difícil de conseguir.

   Ella, la bailadora, había logrado un equilibrio perfecto sobre aquel lugar tan peligroso, sobre todo cuando tus dos pies, en varios momentos, están en el aire. Me imagino que había elegido aquella profesión desde las juventudes de aquel grupo de baile, le había ido poniendo en disposición de mantener el equilibrio, cada vez más, sobre tablaos más complicados.

   Maestros los había encontrado expertos y con una exhaustiva trayectoria de haber visitado los saraos más difíciles. 

   Profesores, los mejores, para ella, no había habido limitado de gasto. Se había ofrecido para todo, y como decían en la película, "Todo es todo", nada la limitaría, esas eran sus contundentes palabras, cuando la anunciaban acciones como las de dar un salto sobre nuestra plataforma giratoria. 

  Hacía años que lo había adquirido, le pusieron un partenaire que quiso hacer un giro sobre si mismo, para enfrentarse a ella. No se sabe como aquel ser, también dispuesto a todo, choco con la sombra de su compañera de danza y fue este el que salió expelido y aprendido, porque no volvió a querer montarse en aquel lugar donde había descubierto que la Lunares, aún tenía menos límites que él.

   Nuestra anfitriona pareciera que iba aumentando los lunares de su traje. Sus bailes se habían afianzado, como diría aquel fanático del aeróbic, con los pasos de bajo impacto y ya con los de alto, se lanzaba con la frescura de ver el reconocimiento y protección de los tuyos y con la seguridad de que ante cualquier duda, estarías rodeado de palmeros, que aumentarían el sonido y la vistosidad de sus palmas. mientras ella se recomponía y volvía a mostrarse tan segura como descarada en subidas de piernas y el mostrarnos, esos pasos que ponen el trasero en pompa, como para decirnos, "para vosotros, un pedo".

   Y por ahí estaba el problema, tanto público maravillado, tanta sumisión de los que recibían prebendas, tanto chorizo en todo los formatos, la estaban haciendo enfrentarse a la esbeltez de su traje, con un incipiente aumento de su cuerpo, que hacía que embutirla en él, cada día fuera más dificultosa. Sucedía como en ese video, en el que al llegar la anual feria de Abril de Sevilla, aquella que quería ponerse uno, de agitanada bailadora pero como diría Neruda, ya no era la misma del año pasado. A nuestra protagonista le pasaba igual.

    Su traje era su piel y daba la impresión que las costuras de esta cada vez tenían que aguantar presión. Enfrentarse al público si seguía siendo experta; controlar el aumento de presión de lo que se estaba convirtiendo, le daba la sensación que se ahogaba. 

      Cuando salía, en aquella plataforma, se transformaba, su aversión a los enemigos la daban fuerza, tanta como seguían dando los mercenarios palmeros

   

     

lunes, marzo 11, 2024

Sin homenaje

 No tiene uno ya méritos para recibir un homenaje; ni tan siquiera escuchar halagos. 

    Pasa un día más, un año, ya 20. La sensación que echarían a las bestias a aquellas víctimas porque no les servían. Las de quienes las exponen para fagocitar la verdad, la exhiben sin pudor.

  Preguntas si te podrías defender de todos los canallas; jodiamente, te contestan. Así entonces, así, ahora. Mientras les siguen manadas sin

    Recordar a los fallecidos, en la dignidad mostrada por Pilar Manjón. Escriben que algunos de las que la injuriaron, ¡llamarla puta!, aceptas, los que perdieron el norte con los nazis, no se extinguieron, ahora les volvemos a votar. Esos indigentes morales, ya tienen colocados, a sus vástagos. 

    Percibir la riqueza en la que viven cada uno de los salvajes que nos siguen mintiendo, recibiendo la publicidad de las grandes empresas, que suben los precios impunes, en plena crisis, para aumentar sus riquezas; libertad, la llaman mientras nutren a periodistas corruptos que ponen como fondo de pantalla uno centro comercial, que le patrocina, para transmitir una desgracias. 

    Transmiten falsedades, mercenarios dopados por obras de empresas publicas sobredimensionadas.

    Soñar, DEFENDER el periodismo de tantas y tan buenas periodistas como Silvia Itxaurrondo.

    Tejer redes de apoyo y conocimiento como hace La Base.

          Ver el presente; siempre reconocerlo, descrito  en el "Pensamiento secuestro" de Susan George, el análisis de la facilidad de quienes ganan miles de millones, para financiar la iniquidad de los mensajeros que favorecen la podredumbre mental y moral de parte de una sociedad.  

           En la memoria, su recuerdo, en nuestros actos, su pervivencia.              .

Encuentros dentro de una noche

   Collroy calma a un perjudicado y atribulado Freddy. No hay nada como salir a dar una vuelta o quizás comprar un jabón de limón. No siempre se consigue el objetivo de volver de una manera rápida y directa; los encuentros en aquel Dublin, podían ser una entrada en un laberinto en el que se iba cerrando las puertas para un regreso a tiempo de entregarlo antes de que ella pueda necesitarlo para su dolorida piel y su ardiente encuentro.

   Algo quedaba, pensó en el último momento que estuvo sobrio, sobre la cantidad de ese elemento de higiene que podría usar Colly. Con el primer trago de aquella Guinness ya se disiparon todas las posibles excusas que podría añadir. Salió entonces el dios Baco para soltar las amarras de todas las lecturas y vivencias que habían acompañado a mi Freddy, como me dijo su madre, cuando se lo entregué a la mañana siguiente. Acudí a unirme al corro de los libantes pájaros en lo que nos habíamos convertido tras dieciséis horas de recorrer los canales de cerveza que desembocaban en el Liffey, cada vez, entrada la noche, con menos discreción.

                Aquel primigenio desliz a la hora nona, cuando abría la pharmacy, que yo creía que había sido fortuito, había estado trazado con una precisión milimétrica por mis congéneres que necesitaban saber cómo habían podido acudir ellos, a las hojas de un libro, que nombraban de forma repetida, como diabólico.

                Alegaban que la lectura del Decamerón había sido buscando una introspección en las habitaciones dublinesas que lo aplicaban desde su a  hasta el final de su zeta. Buscaban posar su codo, sobre algunos de las barras de los pubs, para aparecer como confesores pasajeros de las más extravagantes entregas. 

              Conseguido lo cual lo pregonaban, porque no eran lo uno, pero si lo segundo, pájaros cantores de actos tangibles y de realidades que culminaban sueños que se despertaban entre alcoholes y medías pespuntadas en diferentes tardes escuchadas las apariencias de algún receptor de radio.

domingo, marzo 10, 2024

Jumínolas

 Hola terrestre, soy Juanita, vengo de territuria, al lado de la constelación jaimi Ta, había parado aquí, porque descubrimos que teníais juminolas, naciendo entre las viñas abandonadas, pero al tomar tierra descubrimos que no os funciona internet aquí, en vuestro maldito pueblo.

  No habéis engañado, nos lo habíais vendido como una oportunidad única para establecer relaciones.

Xxxddgdrtsg ¿Por qué lo hacéis? Les traduzco a mis congéneres que nos han recriminado con una acritud peor que trece limones

   Tomo la iniciativa y les afirmo con TTDDSDSTDTVVBD que hacía años que no pasaba. DDDSSBBBBSNN que nos perdonen, estamos consternados

  AAAEEECIIIOooooaa si pero no existe solución, su nave se ha quedado inutilizada y 56 segundos y tres, dos, una décima se desparramaran como un apetitoso tomate de verano.

   Mis vecinos me miran entre apesadumbrados por su falta de empatía al no haber previsto que una sartén de los cazadores, pudiera haber servido como antena repetidora y aliviados, porque la mancha que dejen en el suelo, se diluirá, si cantan una canción de Lennon.

   De todas maneras, por la costumbre, y porque, desconfiados, las manchas luego, secas, se quitan muy mal, mis convecinos, han ido a por una botella de anís, el mono, que es la que mejor suena para cantar un villancico y papel de lija de 4 que siempre es mejor lo par a los impares.

   No se equivocaban nuestros visitantes, su deterioro ha sido traumático para el ciervo que les había confundido con una col, y empezaba a darles el primer lametazo. En sus estertores, dos segundos antes de convertirse en un batido de crema, le ha dado un bofetón y le ha recriminado  STTTTTXVVRRRPPPP ¿cómo te atreves?

    Decirlo y luego VVCCCVcccvcvv ¡hasta luego Lucas! Y hala sin extraterrestres, todo por la tecnología. XXVV  ha terminado así, exhalando: lo que tanto te da, ya ves tú, todo te quita; todo por no tener esas puñeteras sartenes apuntando al repetidor. Me habían maravillado estos seres, 4 letras y describe a la perfección la función de ese artilugio, que 

  A mis convecinos no les había dicho nada de la paellera, que tengo para sujetar el ordenador y de la que me aprovecho desde hace años para recibir un internet granulado. No me lo hubieran perdonado, pero es que, además, con sus limaduras es la base con la quería salir de la estratósfera siempre conectado, para mi inminente viaje.

   Ha sido pensarlo y como ya su esencia de extraterrestres se elevaba para diluirse como vapor, han podido leer mis pensamientos.

     Szxzx, ¡estúpido!, cierra el gas, que no quiero mestizajes postreros; ese agente es muy venenoso.
       No lo he hecho, quien sabe si de esas mezclas, sale un ser superior.

sábado, marzo 09, 2024

Subiendo por una caída de agua

Subiendo por una caída de agua, iba asegurando cada resbaladizo paso con la precisión de  introducir mis  punteras en los puntos de apoyo que aquellas endiabladas gotas habían conseguido  horadar durante siglos. Eran frías, cortantes, impertinentes; parecían querer desmembrar cada uno mis músculos, con la precisión psicopática de un cirujano atrapado en sus propios demonios.

Escalé por el lugar más agreste, con vistas a los dos faros del  fin del mundo. Esperé que en la otra vertiente existiera, aún pudiera encontrar una esperanza. Si, en los primeros pasos, aparecieron caballos alados y la voz de Frank Sinatra, para equilibrar ese pasado reciente tan pesaroso.

 Enseguida noté que si antes, recibía información, casi toda apocalíptica; aquí sólo se existía y tocaba. Unas doncellas me indicaron que esperará un poco; supe que nos disfrutaríamos porque fue un lenguaje que conocí en un pasado lejano.

Seguía descubriendo aquel paraje, entre pinos, piedras y a lo lejos viñas y otras callejas donde atiné a ver mi lugar de reposo.

De la vertiente escalada, por otras rutas, también escarpadas,  más accesibles llegaron los modernos pegasos, con bicicletas diseñadas para acudir a los encuentros con otras civilizaciones. Aquel mundo, ya no me atraía; aquel nuevo  mundo era de Hércules y Marte enfrentándose a los dioses del cansancio y las limitaciones con la armas de la dedicación ciega y esclava. Mi pelea pudiera parecerse en formas; creo que era más buscar mimetizarme con la naturaleza.

 Noté que al caer sobre la nueva vertiente,  lo que antes había aparecido como un ordenado ejército siguiendo una ruta para llegar a la pasajera Itaca de aquel día festivo, se tornaba, en el descenso y  al no recibir las órdenes de las ondas, en un caos, por tomar cada bicicleta su travesía por aquel océano de paz infinita en el que me hallaba navegando como un nuevo colón, aunque sin química que afectará a la naturaleza.

Una bicicleta se había encabritado con su Prometeo y se revolvía y emprendía de nuevo el ascenso, alocada, con saltos inverosímiles. Me fije y vi a un ciervo con una inconmensurable cornamenta, ir por delante, con saltos apurados y equilibrios inverosímiles, parecía huir de aquella montura que llevaba a un ser temeroso de ser testigo de primera mano, para aquel apareamiento que antes hubiera parecido imposible. Me gritaba el centurión, ¡párala, párala!  ¡no quiero ser el mamporrero de esta unión contra natura!.

Salté tres matojos, cogí, cuatro espinas que clavé de forma certera sobre la rueda trasera. El ciclista, ya parada su cabalgadura, me lo agradeció, mientras miraba al ciervo ya liberado de obligaciones tan fuera de tiempo. La bestia se volvió y siguió su ruta, instalada la nueva cámara sobre aquella máquina, por unos instantes, sexualizada.

Seguía bajando, ahora fuera de las sendas, porque temía ser asaltado por aquellas cuadrigas desenfrenadas. No iba muy lejos de ellas, las oía, y de repente sentí  que debía volver a escalar una pared, por unos segundos, en aquel paraje tan desigual, porque salían bufidos de 190 pulsos en diez segundos; otra máquina diferente, pintada para ser una bestia, empezaba a notar la falta de orientación y se ponía de espaldas para subir el muro; el guerrero, entraba en pánico, debía pedalear hacía atrás, sin saber el resultado final. Me llamó Cíclope, no como un insulto por creerme capaz de comerme a cualquier ser humano, sino por hallarme ya con un ojo, hacía el futuro más cierto. Le respondí, en un alarde de fuerza, equilibrio y salseo con cuatro pasos de bachata y tres de ritmos latinos. La máquina hizo un 180 grados y encontró la cima de ese peñasco que ya no quise averiguar si le llevaría a nuevo abismo, no muy lejano.

                Me senté sobre una piedra que pareció ser el balcón que hace cien años, contemplaba el lugar de paso de los habitantes de aquella pequeña población. Ahora, aquí, se veía el valle, en esta época, por fin, no sedienta; fijándome con detalles veía hilos de agua que desembocaban sobre un riachuelo que pareciera reírse con las ocurrencias que iban soltando las personas que estaban allí lavando. De repente, paso a mi lado, otro émulo de equino que desorientado había buscado la piedra como rampa para adelantar camino, sin darse cuenta que seguía la ruta del agua en las chorreras de 25 metros de desnivel;  me pareció ser un finished para la chatarra, a sus materiales composites y para el hospital a su, ya inoperante guía, perdida sin un punto de referencia que le diera aquel monitor resplandeciente que ahora, no tenía más efecto que la efímera belleza, pero sin ninguna otra función.

 Un instantáneo parpadeo, en su cabeza girada hacía mí, me dio idea de su sentido de final de un tiempo de potencia y desafío; apercibido y consciente de no perder una milésima de un un nuevo parpadeo, alargué el brazo, afirmé mis pies sobre el saliente en el que había dejado reposar mis pies que tanto habían corrido y con la otra mano, até una  cuerda elástica sobre la rueda trasera. Está la dejó ir unos metros, para con una cierta violencia hacerla volver sobre sus icáricos despegue y cuando la ondina de aquel mar de vientos estuvo sobre mis brazos, pegué una certera patada sobre aquella engreída osamenta de titanio y aluminio que se había creído con derecho a trazar nuevas rutas, sin la diosa ondas que daba tanta libertad, como control, para nunca dejar avanzar, sin su control.

                Andaba, pues, allí sentado, embebido por la grandiosidad de aquellos campos que ya se dejaban tocar por los dedos salientes de la próxima primavera, cuando al tener posada sobre mi regazo aquella aprendiz de ingrávida mariposa que revoloteaba desnortada, sin senda a la que seguir. No había perdido el sentido, creyéndola dolorida me dispuse a quitarla las gafas y el tubo que tenía a modo de nuevo apéndice humano, en la boca para hidratarse al infinitum. Sus labios eran carnosos, perfectos, el sueño que había tenido ante la visión de la guerrera con la que había quedado para un tiempo próximo. Me estaba acordando de ella, mientras ella, sentada, se levantaba una décima de segunda las gafas, como para contemplarme, como para sentir que estaba viva; tal fue el impacto del recuerdo que me vino de aquella joven de Marrakech con unos ojos de diamante, al que no tuve los quilates de decirla que existía una tierra donde podríamos ver crecer las viñas y recorrer las espesas montañas, tomadas por una vegetación salvaje. Andaba en aquel lejano lugar y por aquellos tiempos, sin retorno, cuando poseída por Marte, se levantó la humana ciclista y emprendió descenso, buscando si los restos de aquel ingenio se podían recomponer como un propio chtpg y podría seguir una ruta.

                Pagué con creces y con dureza esos diez segundos que me quedé mirando a aquella sirena; mi alma se había soltado de aquel mástil y había deseado más aquel pasado tiempo, que aquel simulacro de armadura sudoroso. Allí abajo ellas se encontraron y a mí me dejaron, con mis quinientos días y mil noches, observador ardiente de tierras prometidas y huidas repetidas.


viernes, marzo 08, 2024

Puedo escribir mi desamparo más lúcido este atardecer

 Puedo escribir mi desamparo, sin tener internet por un día

 Escribir ¿Qué estará pasando por el mundo sin mi mirada?

  Trompean los bots sus mentiras, no tan lejos

Los trabajos desganados, desfilan y nublan mi cabeza

 Puedo escribir mi angustioso desamparo ¡sin internet!

 Yo lo necesité, él también me numera, en sus ganancias

 En los días como esto, mira al cielo y recuerdo lo que era

  Lo miraba tantas veces, que mi mente empezaba a diluirse

Juro que lo intenté, pero me tenía pendiente de su pantalla

  Como no haber amado Pandemia Digital, la Base, el avivir

Puedo escribir parafraseando a Pablo en esta tarde de lluvia

Pensar cuando vendrá, sentir que ya no soy nada, sin él.

  Oír las gotas en mi cristal, tocar y amar el saxofón

Y las enseñanzas, con una lengua dolorida y esos tresillos

  Vaya, ¡leches! Que ande sin el esclavizante internet

 La tarde está lluviosa, el camino a Vazancao glorioso

  Las opciones están claras. Los tweets de cine, no llegan

Mi mente tomada en bits, no se contenta sin sus raciones

Como para buscar conexión, oigo Men of good fortune

Sé que mis neuronas están teledirigidas  y ansían “conexión”

Amenaza un atardecer con copos, tomaré el móvil, adicto estoy

¡Cómo vamos a ser lo mismo, si encendemos tropecientas mil veces

Vale, veo todo lo que he hecho durante, hoy, los exámenes corregidos

Pero de madrugada, ¿habrá ganado el Madrid?, ¿Qué dice Willy?

 Lo estará mirando todo el mundo.  Buscaba nuevas emociones

Los videos de Warburton, las reflexiones de Eterna Primavera

  Vale estoy escribiendo esto, con Pablo Neruda, pero ¡vuelve internet!

Es tanta la dependencia y tan poco el esfuerzo por volver a ser independiente

Porque otros días, estaba ciego mirando mensajes, videos y escuchando Residente

Me digo que hostias harán esas empresas sin venir como si yo no fuera importante

Por eso les aviso me están fastidiando mi caer empanado después de comer

 Y no, no les voy a contar nada más; veré “The Dead” y recordaré mi mágico Dublin

jueves, marzo 07, 2024

Amnistía y un número

 Parece ser que esta entrada será la 69 de este año. Bueno sería celebrarla con su acción homónima pero parece que no vendrá al caso y, yo, con este tiempo, pienso que no está el día para muchos trajines, pero sin que esto, de todas maneras sea una negativa taxativa ante su advenimiento.

  Por una ligera variación evitamos los desfiladeros por los que aprovechan a desparramar sus pesadas ideologías quienes dicen atribuirse una labor que carece de ella, en su acepción más banal, la justicia.

  No sería hace mucho tiempo, pensaba entre sábanas que se habían convertido en lijas, cuando acudimos a aquellas prácticas en los que nos sentimos exploradores; pero que no duraron la eternidad con la que nos abrazamos en esos instantes. Recuerdo con dolor que ella, abrió la ventana y los acontecimientos cotidianos se fueron colocando entre nosotros, hasta que formaron un muro por el que ella, subida en una silla, y con un pañuelo en el que aún exudaban nuestros encuentros, me dijo adios.

  Nunca he pensado, si ella, en algun momento me quiso entregar alguna amnistía. He querido pensar que los lazos de cada día la eran más soportables, si los besos la acompañaban también en los buenos días, que le pudiera desear una madre, o en las salidas en las que se recordarán los tiempos de juventud de quienes habían compartido sonrisas y lágrimas. Al fin y al cabo, lo nuestro era sólo sexo y los años. no amnistían las veleidades porque tienen miedo que en las siguientes torpezas se descubran que todo pudo ser mejor, con que uno, se hubiera salido un poco antes, de la nave que le descubría y oprimía; sucedió que la otra persona, quisiera haber puesto una estrella que le guiará, pero, fue más sensato pensar, de su parte, que las nubes, siempre van a llegar y que en las épocas de turbulencia no valdría lo que, al fin y al cabo sólo era un juego de cama.

  Ahí días en que el número tiene sus olores y tintinea sobre la memoria con la misma vivacidad y claridad que tiene la carrera que se impone a las aguas y aires de un invierno que te masajea el ser. 

miércoles, marzo 06, 2024

El duelo

En medio del duelo, algo atrajo mi atención, momento que mi contrincante se lanzó sobre su corazón, tuve la suerte y el entreno de haber trabajado esos momentos, incluso con los ojos cegados por varios pañuelos y estando oyendo como el agua golpeaba sobre la losa románica que habíamos descubierto años atrás.

  Se había movido aquel animal al cual estaba intentando liberar, pese a creer que había muerto, en extrañas circunstancias, no había existido ninguna violencia hacia aquel ciervo; se despertó y aprovechando la pequeña apertura que había hecho en la trampa que le tenía atrapado, se agitó, la abrió y con una celeridad gatuna sacó la pierna antes de que se cerrará con una violencia que sólo había sido capaz de ver en los jueces corruptos que legislan para que determinados medios y periodistas mercenarios lo repitieran como papagayos sin dignidad durante semanas. 

  Cuando habiendo tropezado sobre mi pie, el trampero cayó con una violencia tan cómica, como trágica; lo primero, porque fue trastabillando durante al menos 6 pasos y lo segundo, porque al ya dar el último paso sobre un pequeño saliente, que le colocó la punta de su espada, en dirección a su garganta, que penetró con una violencia inusitada.. Miré a lo lejos, por la ruta que había tomado aquel bellísimo cervino que coronaba su cabeza con una cornamenta jamás vista; la portaba con una majestuosidad que incluso apagaba el lugar por donde pasaba, la puerta trazada por dos bellas encinas que eran la puerta para aquel bosque encantado del que nos habían contado tantas historias de mitos, amores perdidos y caballeros enloquecidos que se habían adentrado para vagar durante años, sin querer de aquel lugar que les protegía de su desamparo.

   La sangre fluía a borbotones, cada vez más pequeños hasta convertirse en un hilito que se escapaba como hacía tiempo la vida había dejado de iluminar aquellos ojos estupefactos, abiertos, como buscando el porque de aquel final.

   Me acerqué a sus oídos y la palabra que le dije, pareció estremecer el último instante de percepción en su cerebro, fue un violento gesto. Después el silencio y esa ráfaga de viento, frío, tan congelador que guardó el rictus aterrador hasta que se lo llevaron; en mi mente, lo tengo anclado, vuelve como recordatorio en ciertas mañanas, cuando las dudas de lo que se acertó o fracaso te encierran en un desangelado laberinto que te encierra, como caídas las puertas para impedirte buscar aquel bosque.

martes, marzo 05, 2024

Mundo extendido

 Debió terminar hace algun tiempo y, sin embargo, este concede la gracia del aprendizaje. El problema de caminar entre las sombras es que pareciera que se iluminan sólo los espejos que te devuelven imágenes goyescas. 

    En esos días, es bueno olvidarte de todo lo demás y dejar que en la oscuridad descanse la mente. Ni luz, ni ese mensaje de abandonarse a todo lo pudiera haber sido. 

    Escondida por alguna hoja se atisba una historia que se te escapa; los vientos de los actos, se embarullan sobre un istmo convertido en isla. Se espera que baje la marea por si hubiera un paso por el que establecer una conexión; la violencia de los aires enerva las aguas y desorienta los caminos para el encuentro. Todo parece encerrarse por un cañón franqueado por temibles vigilantes coronados en piedras que apuntan cerrar cualquier escapatoria. 

    En esos días las vías para las posibles construcciones te devuelven a guaridas donde se asoman otros habitantes que pelearán por su espacio. Días de supervivencias, agujeros por donde penetran luces como cuerdas a las que asirse para escalar. Las notas de un susurro acuden como un arrullo en las que te piden que las acojas y no las tengas miedos porque en toda esa mezcla de líneas y pentagramas existe un orden en el que puede meter un pie, para encontrar la siguiente presa. Parecerá imposible encontrar la que te ayuda a escalar, entre el tiempo de lo imposible, una inspiración y un suspiro te llevará a ese lugar comienzo de otra búsqueda. Crece la punta de un asidero y el deseo de haber asumido lo que te hace ser, para coger con los dedos esa enrevesada grupos de notas desplomadas, que es una perspectiva, para otro tiempo, sin el castigo de mirar a lo que pudo ser, que era otra via, no la tuya

lunes, marzo 04, 2024

La novela donde viajar

 Existe un cambio en la cama que acoge tus fracasos cuando has leído unas páginas de un libro que te impacta.

 Entras en el mundo Joyce; se arremolina Bob y su aceptación de "así son las cosas", Juan va a dar un curso sobre periodismo, después de haber firmado algunas de las crónicas más infames de esta profesión. Raúl, cree que aquel señor descarado y orange es un pacifista y tú, caes plácido en la cama

  Te levantarás prepararás un higadillo, irás a comprar un jabón para la piel que has acariciado y en la que os habéis despertado hace un momento; lo harás a Sweny, libros amontonados y ojos estupefactos por otro tiemplo y encuentros, siempre de viajeros que no se conforman con su propia vida y se sumergen en la lectura, como dice Leila, porque la suya no es suficiente.

   Darás vueltas sobre la creencia de ese alumno que cree en las palabras de quien generó más odio dentro de una sociedad que se aniquila entre armas vendidas por una libertad que no tiene tiempo para encuentros. 

   Te levantarás como esos ingenieros jóvenes de Google que se arrepienten de ser generados de claves para aniquilar un pueblo, como ese orador que se burló de la muerte de muchos compatriotas porque era el poder todo lo sana, y su miseria humana con la visibilidad se convierte en un ponente de una Facultad para el conocimiento

   Y no Bob, no Bob Pop no existe la resignación de Sumar para ser engullida por una maquinaria mediática que vuelva al bipartidismo. Tu brillantez no es un acicate para caer de rodillas para las componendas de los Iñigos y Yolandas que han traicionado las esperanzas de entonces 6 millones, ahora pocos, pero suficientes para querer un mundo diferentes, donde no se midan las consecuencias de defender sociedades como la saharui y la palestina y donde se desnuden los tambores de guerra de quienes quieren que nuestros gastos para una sociedad sin depender de la esclavitud de la vivienda, sean derivados a maquinarias de guerra que nos venden sumisión 

domingo, marzo 03, 2024

Revocando

 Se apaga la estufa. Se ha jugado con fuego y se ha esperado la suerte, sin que esta tenga que ser fiel al desconocimiento. Entender lo que sucede para conocer los caminos es la solución.

  El viento tiene rachas en la que utiliza su pincel para plasmar un gélido soplido sobre los isquios del corredor que le desafía. Este reacciona, fruto del pánico, no da ni un paso más hacía la cima del picacho que lleva al Alto Tajo. Se enfila hacia la casa, pero pareciera como ese instantáneo bufido se hubiera conformado con avisar de la locura que estaba a punto de cometer. Persiste la lluvia, persiste ese viento, pero esa racha de regaño de los antepasados no vuelve. Enfila el corredor por la carretera abajo, en sentido contrario, ayer oía en bebedero de la furgoneta que ya el invierno no vendría; hoy confirmas que no se ha acabado y que sus golpes pueden ser duros y certeros.

  Cuando vuelves, ya anocheciendo, intuyes donde está el pueblo, pero las luces que esperas, han comenzado su hibernación.  Desde hace varios minutos los copos de nieve acarician tu cara, quizás sea eso, no llegas ni luces en la calle, ni en las casas; ya anochecido cuando entras en la casa, el calentador del agua, conserva a esta caliente, la aprovechas, te dispones a esperar un tiempo que desde tu niñez no suele muy largo.

   Todo tiene un cierto orden, para que te desenvuelvas sin ese elemento tan necesario del que nos hemos hechos dependientes. El tiempo transcurre, lento, pesado, como si la luz artificial se hubiera convertido en nuestro skate y ahora, andando, volviéramos a sentir la pesadez de nuestros talones y dedos, rectilíneos, sin giro.

    Vas comprendiendo que aquí, en un pueblo alegrado, hoy,  por los encuentros, la noche se va a prolongar hasta el amanecer. Te vienen a la cabeza que puede que no, que ya nada vuelva a ser igual, que las sombras invadirán nuestro futuro. En esas condiciones durante 4 meses, el occidente invasor, tomador de los recursos de África y Sudamérica, exportador de armas y tiranos para que nos salgan baratas las materias primas, tiene sometida a Palestina, al Congo; los beneficiarios nos estamos haciendo inmunes al horror que vemos producido entre los seres habitantes de aquellas tierras, padres con ilusiones de darles oportunidades a sus hijas y a ellos mismos; niñas desamparadas del abrazo que le perdona su momentánea pérdida porque había salido a jugar, como el alumno necesita hablar cuando lleva 5 horas de escucha. 

  La tenebrosa imagen de esos soldados, embrutecidos, que se animalizan cuando juegan con los juguetes de los niños que acaban de asesinar.

    Comes algo; no, no es lo mismo que aquella gente, lo tienes ordenado, como siempre te sobrealimentas. A ellos, no una Alemania con sentido de culpa, una  Inglaterra y Estados Unidos colonial, dirigidas por élites armamentísticas se muestran y actúan cómplices porque sus gobernantes son controlados por las fuerzas oscuras, cada vez mas impunes. Esas fuerzas que son capaces de aparecer como pacifistas con sus apóstoles de la mentira, que fomentan el odio, no ya fuera de su país, sino dentro de él, creando cismas, con ambientes irrespirables de enfrentamiento, lo hace un Trump, mentiroso, manipulador, vendedor experto en una sociedad arrodillada ante la tele; lo hizo, como decía Jesús Ceberio, un Aznar, en aquel  11M, que nos destrozó las ilusiones y la convivencia, con los 192 asesinados, como habían borrado de la faz de la tierra, todas las víctimas de aquel Irak invadido para que “nuestros coches tuvieran gasolina más barata”.

   Uno y otro, son el arma letal necesaria, desacomplejada, capaz de enfrentar a un pueblo mientras son los poderosos, los amos del mundo pueden llenar sus bolsillos de una manera tan impúdica que empobrece a los más pobres y a ellos, les enriquecen, con el apoyo, eso si de quienes creen que con las migajas de sus mesas y las aguas de sus pises creen poder vivir en un estadio superior.

   La luz ha llegado, han pasado más de 12 horas, ha sonado, un clic de un electrodoméstico en tu duermevela; abres las contraventanas ha nevado, lo ves en los coches, miras al horizonte, lo ves en esas tierras que pateas, que te llenan, sin lenguaje oral, el suyo es el de los sudores de Jaime, de Ambrosio, de Amparo; te viene a la cabeza lo común, la necesidad de quienes defienden lo público, lo humano.

     Los altavoces de quienes quieren destruir esos lazos, se han hecho inmensos; decía Susan George, que tienen todo un caudal de dinero para arrollar el curso tranquilo de un río que va dejando el limo enriquecedor en sus orillas. Arrasan con sus crecidas de mentiras, de filibusteros apocalípticos, mesiánicos que sólo son correas de transmisión de todos los arrastres que pueden envenenar el transcurso de los actos que dibujan vidas compartidas.

    Te acuerdas de esas grandes eléctricas, de la banca que en la locura de hablar de amnistías, de corrupciones de los partidos del bipartidismo, ellas siguen obteniendo beneficios amorales, apoyados en la sangría que producen sobre una sociedad anestesiada con los mantras inoculados por las enormes agujas mediáticas, a las que pérfidos canallas, escondidos entre sus trajes de periodistas, empujan con una placidez psicopática para que se instale en las acciones paralizadas de una sociedad que se enfrenta, incapaz de denunciar a esas grandes ganancias. Feliz de amar y postrarse ante los grandes ídolos, que son llevados a los altares de su entretenimiento, teledirigido, y a los héroes, a los que cambian con tal frecuencia porque lo importante es no reflexionar, y a los que abandonan cuando se lesionan y desaparecen.

   Es comprensible entonces, tanto odio, tantas maniobras elaboradas, con traidores de palabras vanas y hechos de apuñalamiento, contra partidos que saben quienes son los enemigos, esos emporios de dinero y fomentadores del odio y se ofrecen a los seres que se deben proteger.

    Manipuladores mediáticos, arribistas para alimentarse de lo pútrido, mientras saben que están traicionando, no a las que se ofrecen para sacar adelante otras políticas sino a la ciudadanía que va perdiendo sus derechos, el de la vivienda el más sangrante y doloroso y sus servicios.

   Los techos reciben el sol que deshará las nieves; las paredes, los golpes de balones que el mal tiempo de ayer, guardó en las ansias de juego.

   Las Iones, Irenes, Isa, Manu, Sara, Inna, Pablo y tantos círculos reciben el homenaje por luchar contra esas grandes avenidas de lodos que tratan de tapar nuestras esperanzas, de una sociedad más justa.

   La luz de un nuevo día, brotan los rayos de humanidad que alumbren las mentes que ahora se anestesian y permiten los genocidios sobre los desheredados. 

 Nunca te olvides de Forges, de Palestina, de Forges

sábado, marzo 02, 2024

Cuesta

 Un día de análisis de aquellos sucesos de hace veinte años.

  Un profundo pesar y una sensación de haber sido destruida una convivencia.

   Quienes generaron esa ruptura, siguen generando opiniones; impunes entonces.    Darte cuenta del desprecio hacia el que se interpone en sus caminos.

  Su espacio, un mundo débil que necesita creer a los depravados que, a cambio, solo piensan en sus beneficios.

    Pasmo del poder del odio ciego

    

Siameses y mercader

Siameses y mercader
Zaida, Fernando y