martes, febrero 28, 2023

Red River shore. Ritmos para no callar

  Me pregunto cuántas veces es capaz uno de enamorarse de Bob Dylan. Te pilla desprevenido y se ha reinventado en otro cadencia y esta te abraza hasta la extenuación. 

  Te lleva por toda la habitación y danzas, bailas como si el límite fuera integrarte en cada una de sus metáforas con la propulsión de un ritmo hipnótico.

  Maruja Torres, en sus ochenta y más, con su periodismo de compromiso, nos hizo de capitana para acercarnos a horizontes en los que vivir. Años después, ahora, quita todos los artificios de los que nos vemos rodeados y nos habla de la vigencia de lo que vive y del amor por el viaje en el que se haya embarcado. Es capitana y vigía de su libertad sin límites.

  Bob guía nuestra nave sobre olas gigantes y entre rocas con garras de sierra. Amar lo que has sido porque la autenticidad fue romper una brújula para llegar, al final, donde a él le ha parecido quería llegar.

   Un día, aquella chica apareció, se posó en una roca que estaba en mitad de un cauce; quedó fuera de mi cabina; no supe abrir la puerta y ella, desnuda, voló y fui un Ícaro, pero con miedo, me aferré a la pala y exploré la escapada. 

   Cuando las cosas no tienen su espacio; los sueños es mejor rasgarlos


lunes, febrero 27, 2023

60, chin pun

 Cuentas las pulsaciones en 6 segundos y las multiplicas por diez. En ello andåbamos está semana pasada.

  Alguien habla mientras cuentan, casi todos; te callas. Alguna otra, pregunta por lo que estábamos haciendo. La cabeza tiene también los conductos necesarios para sacar el humo; la dices que cuenta sus pulsaciones. Otro, tras varias semanas, te cuestiona que para que y te haces la misma pregunta.

  60 segundos tienen su importancia. Sesenta minutos, la tiene de otra manera; no digamos sesenta días. Uff, yo, aunque parezca mentira, llevo casi el doble, tocando cada día el saxofón. Contento, y hoy tras seguir los ritmos que ponía en su podcast, Mario, también cansado y muy contento

  60 vidas, salieron de Turquía en un barco que llevaba casi 300 seres humanos, se han perdido, han muerto. 26.000 desde el 2014, hemos sabido que se hunden en el mar, como si no, como si fueran ilusiones, sueños; en tierra cristiana no son más que problemas, porque no pueden devolver al útero materno, para demostrar su amor a la vida.

  Uno recién nacido, otros muy pequeños, viendo luces y las plegarias pasar de largo porque las dicen piadosas, que les lanzan por amor, pero no tienen ni cuerdas, ni arnés donde asirlas, sólo prepotencia y cerrar fronteras donde atiborrarnos a los nativos primitivos de egoismo y de obligaciones en las que tenernos encarcelados por nosotros mismos que damos la vuelta a nuestra llave horca. 

  Una niña habría soñado ser doctora, un padre, dar pan diario a sus hijos. Una madre ilusionaba a su prole con sus bellos de crema de amor. Todo se hundió. 

   1 a 0 de nuestros héroes; alguno salido de la pobreza. Ensalzado a los altares por el dios dinero que todo lo posee, hasta los medios para que el pobre, sea el rico útil y el siga dominando el cotarro y el cotorreo

  60 vidas, panes quitado para comprar el silencio de quienes vieron robos, como otros, ven muertos. La función continua. El papeleo, en cajones, para retener el Open Arms y su torre de vigía donde avistar desvalidos y despertar conciencias.

  Mares de lágrimas por nuestra cotidiana indiferencia; nos hartamos de nadas, nos hundimos como sus cuerpos pero a sus mentes no les dimos el descanso de sentirse protegidos y personas; tememos pagar facturas en nuestras carnes, que ya olvidaron de donde vinieron quienes nos nacieron.

 Vivimos en chin punes de 60 décimas sin sonetos

Aquellos tiempos de ahora

 Una persona acude a una clínica, con un tobillo torcido, es fácil que por un ictus, con el que es capaz de llegar al hospital. En recepción le piden su seguro. No lo tiene.

  Llaman a unos guardias de seguridad para que despeje el mostrador. El ser humano tiene derecho a la vida. Ellos tienen la obligación de ganar dinero para sus inversores. Aquellos tiempos despiadados para la humanidad, donde se emplearon armas y campos de exterminio, ahora se hace desde espacios pulcros, desde carteles por la vida. Aquello fue despiadado, lo de hoy, es de criminales.

   Necesitaron el silencio de muchas "personas de bien", que callaron, soñaron con una grandeza desde su normal cotidianidad, creyeron a quienes les iban a proteger de tantos enemigos que ellos no habían visto nunca pero que estaban a punto de llegar. Iban y acuden a realizar sus plegarias y se pasan los altares como para liberarse de los estigmas que ven en los otros, a los que les han dicho que son malvados.

  Gente que ven los grandes signos de su vida en las palabras ampulosas aunque sean contradichas por todas las vivencias que les van aconteciendo. Hablas una y otra vez con ellas y se centran en lo que escuchado, no en lo vivido. Como abducidos acuden a los lugares comunes aunque eso sea hundirse en un pozo del que luego se quejan, no tienen recursos para salir y se lo reclaman a quienes han aborrecido, por algo que no les han hecho. 

   Contaron a sus hijas y nietos el cuento del pastor que asustaba diciendo que estaba por llegar el lobo y los parroquianos se encerraban en casa; mientras por las calles aquel vocero acudía tomando un poco de aquí, de su vecino; un poco de allá, de su amante. 

   Cuando el lobo de la privatización se estableció entre ellos; como siempre, empezaron a rascarse los bolsillos para hacer lo que siempre se habían acostumbrado a hacer: cumplir con lo que les mandaban. El lobo cuando llegaba alguno como nuestro protagonista de arriba, le pedía sus pagos y le mostraba las excepciones. Siempre soñaban que en la otra vida, su bondad, su sumisión sería recompensada. En la tierra, unos hacían caja con sus ojos llorosos y su voluntad doblada; sus trabajadores, les limpian de mezclarse con los desfavorecidos y los esbirros, pensaban en el lado correcto de la vida; aunque fuera, sólo, mientras eran unos esclavos privilegiados de sus amos.

domingo, febrero 26, 2023

El día que conocí

 El día que conocí Berlin, no fue en mi primer viaje, cuando escuché a dos chicas y un director de teatro, de los que estaba al lado, y que hablaban de bailar con personas con problemas mentales o lesiones de movilidad. 

  Empecé a entablar un vínculo con aquella ciudad cuando Belén me abrió la puerta de un espacio mágico. En el recibidor estaba Karo y ella fue un ángel tangible con besos en su trato y comprensión. No se puede prescindir, en las aguas profundas que riega nuestros actos, de esos seres de luz. Su cariño abraza mis debilidades.

   Cuando volví, una y otra vez, ya ella no estaba en aquel lugar, y un cartel que me invitaba a comer, me llevó a una improvisación de Sten y otras personas. De forma sorprendente para él y sus alumnas, al día siguiente estaba apuntado a uno de sus cursos de 20 días y alguna que otra representación; me enseñó mucho, aprendí poco porque todo ese caudal que me mostraba se tiene que poner en práctica. Lo he tenido en cuenta muchas veces en ocasiones, cuando he querido enseñar alguna de sus propuestas y me ha servido, a su vez, para comprender muchas de las cosas que, entonces, me dijo y me impulso a poner en practica en su escenario. A veces, en mi ignorancia, ironizaba con alguna de sus propuestas; su sabiduría y mesura me devolvió a mis debilidades. 

   El día que quise ser Berlín, fue el último año, cuando estudié alemán que era lo que aquellos jóvenes me reprochaban, que mi crazy inglés lo quisiera imponer como forma de relacionarme con ellos, que amaban su idioma porque es con la lengua que te comunicas entre las personas que te intereresan, amas y disputas.

   El primer mes fue en un curso, reglas, ejercicios y hablar con personas de otros lugares.

   El segundo mes conocí Berlín a través de los comics y con otro curso con Sten. Cientos de libros con dibujos fueron mi forma de entrar en aquel idioma y conseguir llegar a final de mes, intentando hablar en bares que me gusta revisitar cuando me siento a gusto entre la gente que lo visita. 

   Dori, un amor alemán de varios meses, hubiera querido aquello, que sólo estudiará alemán, pero en aquella época, el inglés lo consumía hasta en mis silencios. Nos disfrutamos de forma esporádica y nos separó el tiempo y mis obsesiones contra el radicalismo, de aquel país al que Alemania había hecho sufrir y ahora lo estaban aplicando ellos con sus vecinos.  En algunos momentos, he creído percibir el sentido de culpabilidad de aquella sociedad que dejo que unos degenerados, alimentado por la riqueza de muchas empresas, tomarán el poder para saciar ensoñaciones criminales. Aquí años después, un tarado va por la calle diciendo que quemará las leyes que pretenden defender a un colectivo; algunos les apoyan, como por la gracia, otros se entregan al radicalismo religioso, que termina siendo terrorismo allí y aquí. 

  En cómic, un joven apoyado por un dibujante cuenta su viaje al radicalismo marchando a Afganistán y desde el primer momento, se dio cuenta que estaba siendo atrapado por los servidores de allí y luego cuando le salva-somete el mundo occidental, este le mete en Guantánamo porque la irracionalidad devuelve, muchas veces, lo mismo a sus terrores. 

  Variados cómic me llevaban a tantos mundos que mañana me prometo, entrarán con otros personajes, atrapados en un rulo en el que se han metido personajes que confiaron porque en la juventud se tienen grandes vínculos y tremendas decepciones. En mi rebufo, voy a un lado a otro, buscando escapar, pero algunos son tan perfectos que cierran las salidas. Como en aquel río asturiano, que vio entrar a un confiado palista palentino, alguien atado y sujetado con un arnés, se metió para sacarle de aquella oscuridad que le iba ganando después de más de 15 esquimotajes que le daban salida a seguir el viaje, sino a la siguiente lucha por la supervivencia. 

   Compañeros, callan y contemplan como existen taimados seres que lanzan sus redes para generar grilletes que te encierran en la oscuridad de las miradas que no ven.

   Confío en los dibujos, que tienen música y son activadores de actos, pero eso también será tarea mía, como devolverle la pasión que hubiera habido en las palabras alemanas que le dijera a Dori, cuando el éxtasis nos llegara, el cariño en Karo, con un danke schön por sus pasteles que era lo más próximo a un encuentro sexual perfecto de conocimiento mutuo  y el ser parte de aquel grupo que destruye una sociedad postrada a los ricos que nos imponen sus relatos.

    El día que conocí el comic no sabía que sería el compañero del saxo que dibuja  con sus notas con las anécdotas de una vida

sábado, febrero 25, 2023

Lata

 Abierta puede ahuyentar topos, cerrada ofrece saciar algo de sed o parte del hambre. Animales que no lo probarán pero si sospecharán de algun peligro inminente. La escritura, incluso la aficionada, es escrutada por si diera ideas para un viaje o ganas de dar alguna lección. De pequeño, la llenábamos de piedras y jugábamos durante horas al "bote", luego unas cuantas nos dieron también largas, quizás porque nuestro contenido no satisfacía lo que habíamos prometido entregar. Es lo que tiene el tiempo, que va oxidando el exterior si los accidentes meteorológicos son extremos y lo que entregamos y recibimos se va mojando con aguas que separan y deterioran.

   Hoy muchos dan la lata de una manera impúdica; no los mandados que cumplen un papel, como podían haber ido a su retrete a ponerse una cámara y tener su trono de gloria.  Existen esos medios acanallados por ideología que suele ser la de la pasta que reciben. Titulan sin vergüenza, también como sinvergüenzas, que una mujer ha estallado contra la diana que ese medio y otros, durante meses y año, nos han ido poniendo en televisiones, radios o prensa escrita, en este caso Irene Montero. Enseguida tienes acceso a la información completa. Un vídeo donde esta ministra invita a esa "única" mujer dentro de un auditorio lleno a que exponga su teoría.

   Nuestro "media" basura no aporta esa información. Ya esa mujer "muñeca" ha dado los gritos pertinentes y le ha servido de excusa a ese Faro fake Medio, que recibirá dinero público, para elaborar su bazofia. 

   No es inocente lo que hacen. Intentaba razonar la enésima consigna que había recibido un conocido. No dan ganas de gastar ese tiempo porque el punto de partida está envenenado. Le daba una fuente completa para que oyera a quien criticaba y no que odiará a partir de un minuto elaborado por quienes le van a manipular. Le dejé con la tarea puesta, pero creo que no tenía espíritu de estudio.

   A quienes tienen que comprender lo que les irán mostrando en el futuro, les ponía un video de "The Guardian", de hace años. Un joven asoma en una esquina, está hablando con otros que van en un coche, despacio, como observando quien puede ser su víctima, como hemos visto en tantas películas. Nuestro protagonista empieza a correr de una manera desaforada buscando alguien, que cuando la cámara enfoca, resulta ser un hombre de abrigo, sombrero y cartera, que nuestro perdido aspirante diría "ser un hombre de bien". Cuando este ser se vuelve, mira horrorizado a su posible asaltante. ¡Vaya!, un episodio grabado de un acto cotidiano que, por desgracia", sucede en nuestra sociedad. Resulta que había otra cámara que grababa desde otro ángulo y nos muestra que la carrera de nuestro atleta iba dirigida a salvar a ese "nosotros" (quien no aspiraría a convertirse en "ser de bien") que estaba a punto de recibir una descarga de piedras que se habían desequilibrado en su fase aérea. 

   Los interlocutores sonríen; no hace mucho tiempo, uno de ellos apoyaba a quien llegó, gobernó y perdió el poder tras inundar su país de mentiras y trolls. 

   Me imagino que la nómina que recibe al final de mes quien escribe ese titular le justifica crear noticias que producen odio. Los pagos cotidianos agradecen la deslealtad a lo estudiado, si quien lo ha puesto en realidad es periodista.

   Cuidábamos que las latas no tuvieran roturas que nos pudieran hacer alguna herida que nos pudiera llevar a recibir una inyección que nunca nos gustó. El contenido de esas noticias produce un tétanos que contamina parte de la sociedad y está afectará al conjunto. Se ha institucionalizado el canallismo, gente que, por ejemplo, excluye de su "más periodismo" no a quien representa una opción política, sino a los millones que les han dado soporte.

    Gente que con suciedad va hablando de lo pulcro, como si la mención de esto le inoculara un alcohol sanador.

   En el escenario, la ministra la interpeló para que hablará quien se había erigido en una "Agustina de Aragón", para unos Medias que desinforman. Salió con su minuto de gloria, grabada en ese instante, sin otra cámara que nos diera más contexto de lo que ella había querido defender. 

   Esperamos noticia de sus explicaciones y de los medios que la nombraron heroína, sin ninguna aguja de por medio

viernes, febrero 24, 2023

Drive our time

 Dice Maruja, en el tráiler de su entrevista, que la vida en la vejez la debes querer porque sabes que se acaba. No hay tiempo para odiar el no poder alargarla. 

  Un día, una adolescente lee "la circuncisión de Harry", alguien se la ha pasado sin leerla, sólo por la belleza de la voz y los acordes. No ha empezado su travesía por el inglés, en el que naufragará una y otra vez. 

 Ella se escandaliza, ¿se habla de un suicidio?, pregunta; en aquel momento todo el hechizo desaparece y él trata de justificar una entrega inoportuna. Enseguida recordará que el tema de la canción es sobre un adolescente que quiere romper con la imagen perfecta de su padre y madre. El espejo le devuelve su pertenencia a ellos que el joven temeroso, ahora quiere destruir para ser él mismo. 

  Jóvenes con los que te enfadas y que tienen sus mundos. 

  LUP un programa sobre música  hip hop que como dice Mario no sólo abarca este arte sino un estilo de vivir y vestir.

  Al silencio de muchos le tienes que provocar para que muestren sus mundos y destruyan tus certezas. Si la indiferencia te duele, abre puertas con tus propuestas para que les provoquen, les sugieran o les asalte para que muestren parte de lo que son, alejado de lo que eres y que coincidan con lo que te hubiera provocado entonces. 

  Al entrar en la Universidad, por ejemplo, aquella psicomotricidad que desnudó mi dependencia del fútbol con el que viajaba con maletas y sueños imposibles, y que se había destruido con la muerte de quien suplía mis deficiencias técnicas, con su pundonor y lucha, José Luis. Héroe de barrio, conductor de una derbi 49 a pueblos, en los que abría nuestros horizontes de los juegos de tardes eternas en la Colonia,

jueves, febrero 23, 2023

Riega oscuridades

  No parece una canción si empiezo de esta forma; sólo decirte que ese desierto del que te hablé se han tragado un río, incluso de alta montaña, sea el Ourika, sea otro.

   Caían las aguas de las alturas del Atlas, horadaban piedras, socava rocas gigantescas, se desplomaban por saltos sin fin. La lluvia era bella e iba llenando aún más el cauces de tan exuberante río.

   Circulaba como en vespas maqueadas que trazaba curvas por las corrientes, ahora que la nieve se deshelaba. Podía con árboles, como Héctor con un seiscientos, los dos de forma inoportuna se habían cruzado en su camino. Construía espacios para la convivencia, destruía mi mito, entre bromas y exageraciones, las mías. Sonaba las estruendosas aguas que martilleaban los oídos del corredor que sonreía al reconocer el ritmo que le marcaba una playa de sonrisas en la que descansar. Ladraban las cuerdas que aceleraba a Pistón para que en caso de peligro fueran arrojadas a la corriente que nos alejaban

  De repente, aquellas aguas, de eternos hielos, hija, desaparecía. Es tan de repente que al piragüista le resulta injusto, las tierras se tragaban las aguas. Y sólo queda el cruel estallido por donde desaparecen. Después un silencio aterrador y el fin.

  No de las aguas, ellas siguen por dentro desgastando piedras, rocas, hierro.  Durante siglos construyeron cavidades que esconden una belleza extrema; por todos nuestras tuberías de la memoria, cubiertas de un halo de tristeza, sin embargo nos yacía de la vida con el limo que se posó en lo vivido. 

   Describir al niño, si no entiende nada, de los regueros que fueron llenando un cauce que venas y arterias que portan la sangre y el alimento para agradecer que tantas pequeños instantes sean luces que calientan el interior de nuestros actos.


miércoles, febrero 22, 2023

Open Arms, salvar raíces

 Como si nunca hubieran sido, como si no fueran, como un diluvio en el agua. Se hunden sus cuerpos en el mar"; partes de una poesía de Javier Gallego. Completa, debajo

Como si nunca hubieran sido, Javier Gallego

  Un barco amarrado en el puerto de Barcelona, sin un papel necesario para salir a navegar,  Gobernantes que no quieren líos. 

   Seres humanos que abandonan sus casas, sus vecinas, sus hermanos, sus padres. Cercenan sus propias raíces porque estas se quedaron sin alimentos con los que sobrevivir. 

   Salen de sus lugares de seguridad, y se convierten en refugiados, erráticos hacia algún lugar que, dicen, les promete nuevas oportunidades. 

   No, no salen como los productos de su tierra, bien empaquetados, bien acomodados; quizás, ellos mismos, dias antes de partir en un viaje incierto, ayudaron a extraer el producto, a portarlo sobre sus espaldas, que, hasta quebrarse el horizonte, han llevado alimento a sus familiares.

   Recorren cada metro, alguno en días, golpeados por el Sol, las piedras, también la codicia de quien quiere hacerse rico, pisando seres humanos.

   En una orilla, quizás ahí en Tánger, el poeta se impregna su alma de manchas en sus latidos, el pintor traza brochazos de una desesperación. El último esfuerzo, el último pago, el último suspiro se diluye en el agua, como gotas de lluvia. 

   Allí el mar puede ser salvaje, como quien les espera para que les recolecte sus codiciosos productos, porque se han convertido en nadas, como si nunca existieran. El líquido elemento, en días sin luz, olas de molinos gigantes, que amenazan arrojarlos a los fondos, tétricos. Cuerpos sin vida batidos por corriente, desteñidos de los colores de sus amores 

  Las gentes del Open Arms, se preparan en tierra, primero para no ser abatidos por la burocracia de los países que no saben dar respuesta a las vidas, que ya nacieron. 

  Tienen Brazos Abiertos, para acoger sus penurias, su fatiga infinita, su destrozada mente que vio tanta kilómetros de muros de clavos, olió el odio, escucho tantos desprecios, saboreo a los desechos que les arrojaron porque les avisaba de que aún tenían pulso. Imagino tocar esos dedos que les dieran un pizquina de sudor para volver a sentirse humanos.

  La tripulación quiere partir para ser eso, capitanes y grumetes que den nuevas oportunidades a quienes con nuestras ruedas de cotidianeidades les diluye como un ácido a sus huesos.

    Burocracia, gobiernos, piratas en tierra para robar vidas a quienes ya les despojaron de sus pálpitos enraizados en los abrazos de lo conocido

martes, febrero 21, 2023

Errar

Encuentro raro volver a subir al Cinqueta, es un río que está en Huesca, en la región del Sobrarbe. Puede ser por errar, resulta que iba a Valladolid y he terminado por allí; o, tal vez por vagar sin rumbo, vamos errar igual a Barcelona que a Madrid, porque lo mío es caminar.
 
  Cada poco tiempo me gusta recordar una parrafada que se marcó en la Plaza Cervantes, el Gran Wyoming, 26 minutos, de una lucidez mental increíble. Lo más hilado que he podido escuchar en años. De ese día recuerdo una afirmación que me viene a la cabeza en estos días, donde un juez parece disculparse de un error, (dentro de un tsunami de ataques que ha durado 9 años) y que sólo ahora deshace; después de haber sido utilizado esa canallada para vejar y atacar tanto a una persona, como a una organización.
  
  Venía a decir: que lo bueno que tiene un juez en España, es que siendo católico, sus errores o mentiras, se las perdona un dios celestial. En Japón, afirmaba Monzón, un juez cuando pierde la dignidad, se hace el harakiri, me pareció muy bestia. Estamos aquí, que siga con lo suyo, pero esa virtud, que dicen cristiana, desde luego una confesión sin arrepentimiento y reparación del daño causado, creo que no termina de ser subsanada; pero que mismo da, si lo tienen a su servicio.
   
   Cuando me encaramo, al último tramo, en el que se puede montar, antes de empezar el descenso, compruebo que no me he dejado nada en el coche. Casco, cubrebañera, cuerda, etc.; todo está bien. Comienzo a pensar que puede haber sido una equivocación, pero a mi alrededor existe un gran equipo. Mientras, vuelvo un momento a ese señor que se permite errar, sabiendo que cuando embiste, al otro le hace daño. Y si no lo sabe, sería un inconsciente. Aunque
      
        ¡vaya si lo sabía!
   Como yo, que estoy en el río más arrebatador que he podido recorrer en mi vida

lunes, febrero 20, 2023

Commitments

 La clase obrera de una Dublín que no tiene nada que ver con la que conocí. 

 Música de una clase obrera, de un país con hambre, en una ciudad pobre y dentro de ella, en el barrio más marginal. Buscan que les redima el soul, porque son los negros de Irlanda.

  "Nadie es libre sin una vivienda, salud, educación, certidumbre económica y seguridad jurídica; y la única entidad que lo puede garantizar es el estado." La afirmación es de Olof Palmer. Le asesino un fascista, un desgraciado que no tenía nada que ofrecer más que la sumisión a su amo.

  Recuerdos de "las cenizas de Ángela" de una pobreza en nuestra ciudad, que era un océano que no tenía orillas; cada ola, incluso ya en las condiciones más extremas, quería explorar un poco más en la capacidad de supervivencia de un ser humano.

  Aquellos jóvenes con la pesada losa de una religión que les incita a tener descendencia pero les niega los recursos. 

  Su amor por la música a la que se aferran para tener una esperanza, entre una violencia por su situación familiar, laboral, regadas por una Guinness que desata los lazos de las impotencias que les oprime.

  Explicarles al alumnado el contexto vital de esos músicos con unos momentos de belleza suprema que son capaces de general pero que se ahoga en sus actos inmediatos sin faros que les abra rutas compartidas. Supervivencia como aspiración 


domingo, febrero 19, 2023

Martí y Pio

 Como al nuevo libro de Xavier Aldecoa, a Josep le tengo que seguir descubriendo, por algo tan simple como leerle; primero, en aquel libro narrado por cuatro manos, escrito junto al gran Ramoneda y que se me escapó por mi miseria de no pagarlo en una feria de segunda mano. Tanto dinero fugado a nadas y nadies.

  Un día, hoy, descubrí que me hubiera gustado ser periodista. Viajar hubiera sido una opción; no para pasar de largo. Ahora, ya sólo queda perder la vida, que ha sido bella, como le dijo Martí a Eric.  Saber quien era el peluquero del lugar, para que, en primer lugar, me confesará de lo mío y me contara lo de sus vecinos; eso si, anónimos, aunque, si diera algun detalle, descubriría al fascista, asesino que acude rodeado de basura, para castigar, no sabe el qué, lo único que conoce es la comida que le tirará su amo, por ser sólo, un golpeador; ¡que mierda! ¿no? soldado del fascio, pegas a quien se cuestiona la vida y pegas por tu amo, que roba a tu patria.

   También exploraría lo del carnicero que me importaría, no por tocar las tetas del animal; sólo lo haría si Pepa, me diera su permiso; sino por comprender la necesidad de que las bestias estuvieran alrededor de las casas para sobrevivir.

    Lo mismo no me iría tan lejos, me quedaría en los juzgados y por allí, bajaría a los grandes ríos de la vida. Policías que recogen chorizos, estafadores, maltratadores. Tienen la tentación de castigar a esos pequeños malhechores. Con focos en sus actos, olvidando sus vidas, llenas de errores, sinsabores y luchas por ser el mismo que nunca terminara de saber lo que vivió fue lo suyo.

   Martí hablaría de esos seres caminando sobre muros de cristales y les veria en sus heridas, pero descubriría la senda de quienes ponen esos vidrios y buscan que de ellos se hable sólo, porque poseen grandes equipos de fútbol y donan aparatos por una mínima parte de lo que se ahorran.

  Miserias de uno, canalladas de los otros; incluso me lo imagino en habitaciones diferentes a esos otros periodistas que se reúnen con las diferentes bazofias, para mentir sobre los enemigos de sus dueños. Serian espacios, sin puertas de comunicación, sólo mirillas, para ver a esos que reciben dinero de instituciones, y nadando sobre él, ser desnudan de decencia y amor con respeto al periodismo.

  Yo, por evitar aquellos bestias, los que pegan en la Italia a la salida de un instituto, tengo la tentación de no decir ni pio, como el pajarillo de Martí. La mierda nos la echan todos los días; me gusta escuchar a los que me la limpian CTXT, carnecruda, la Base, que será canal Red, pero claro, dudo de ellos, si me da por escribir PIO y sé que, en este caso, otros, estarán al acecho para pegar un bocado o, con sus medios, zamparse lo que yo soy. 

  Pero, en su hambre, no reino; en mi dignidad, miro a los ojos de Marti, allí, en el Kursal, y sólo le puedo decir gracias por haber sido navegante e invitarme a emprender mis viajes

sábado, febrero 18, 2023

Carnaval

  Cortar por lo sano, aunque te digan cerrado. 

  Si la parra está seca en alguna de sus ramas, estas, mejor cortarlas

   Mi vecino, se ha informado, es muy abierto

   Como el melón me repitió, aclaró, mejor cerrado. 

    Le miro, y porque desde su balcón canto saetas. Si no le mandaría a paseo, como al tal Casado. 

    Se le clavaron las flechas, como cantaba Karina. "Chico pa'que hablas, "dale un beso y a la calle", a dormir donde puedas.

    Me vecina dijo congelarlo para matar el bicho.

     Yo muy nervioso, voy a la nevera, por ver al tal, ya sólo helado, pero ni él, ni viuda, sólo judías y habas, más que contadas

     La del tercero, mientras tendía, cantaba a los gorgojos que rechinaban, mientras morían.

   La oí a los lejos. Me dije, esto empieza a ser gore, así que claro, al gólgota me encamine. Allí, otros andaban liados, 

  me dijeron:

   Aparta hereje no te arroje lejía. 

Mi vecina, todo esto lo cuenta con gracia; ¿Yo? Maldita la misma, ni le veo a él, ni al hermano; que gracioso estuvo un rato.

  ¿Acaso tú pagas los comprados?

    Ni le preguntaron, ni esperaron a decirle, más que

Levántate, 

    Que tus chorradas las escuche Rita; esfumate y se humo

  A mi parienta yo la quisiera ver, buscando el humo pero aquel charlatán ya hace tiempo que prendió, ardió y que te lleve el viento del Norte.

  Hoy, por no hacer, ni trajo su recuerdo, aquel dicharachero fue petrificado porque habla día que le saquen como santo

 Pero sin señal de él, ¡Dar la dignidad para nada!, se repite un eco


viernes, febrero 17, 2023

Mirar el listón

 Cuando hacía salto de altura me esforzaba en todos los aspectos; mi físico era impresionante, pero la técnica era aún superior. Iba desgranando cada uno de los aspectos y a cada detalle le daba una  importancia suprema. 

  Aquello era complejo, con dificultades hasta en el terreno en el que tenía que hacer la técnica. 

   A lo lejos, era una raya; los días oscuros parecía un muro que se unía a los cielos. Aquello se acabó y mi transformación para la vida también se viene influida.

   Años después a la línea del horizonte la amaba; por arriba la belleza era sublime, por abajo, descubrí personas preciosas. Se difuminaba porque todo era un continuo 

  Aprendí la pulcritud con la que se tiene que pasar el listón, aunque algún paso al límite, se quedó temblando por un eterno segundo, también culminó con éxito.

   Cuando ahora, embarcado en cinco endiablados listones y otros muchos aparentes, me vienen a la cabeza aquellos sufrimientos, con fracasos reductores de autoestima, me dan ganas de abandonar la tarea; tan cercanos están unos de otros que algunas parecen el lugar propio para trepanar el cerebro y otras, el ideal para cortar el cuello. 

  No se encuentra alivio porque parezca una apropiada escalera a la gloria, cuando todo indica puede ser descifra como el acceso a un patíbulo y eso que a Robe no le dejaron demasiados recuerdos, sólo los que dicen automáticos, por corte certero entre cabeza y tronco.

  Si aquel salto pillaba joven y concienzudo, para esta nueva tarea el tiempo tiene fauces infinitas y los dientes son serrados con los afilados días que luchan por no ser mellados por los rocosos fracasos.

   Me reía, en mi interior, siempre, de la gente que repetía mil y una vez un gesto. Mientras yo exploraba sin descanso. Superficial, atrevido, sin límites. Si unos amigos me decían que un joven les había martilleado con la repetición de una frase musical, de un gesto atlético; yo me quedaba satisfecho porque eso no lo provocaría en quien me oyera en mi bloque. Todo variado, todo un suflé, comprendí un día en el que el listón se convirtió en una losa que prometía hundirme. Me iba avisando esos días; soslayaba esos temidos días, hasta que un día, una habitación insonorizada pareció ser una de las salas que utilizaba la inquisición. Me prometía que aquel mullido espacio, no sería mi estado natural

La enésima caída fuera de la colchoneta, me ha hecho amar y desear quedarme en una página, como hace años, repetía el talonamiento hasta hacer dormir al tiempo, por agotamiento y por mi deseo de ser un poco lo de aquel saltador, insistente, metódico y concienzudo en conocer el objetivo y el porque de los fallos.

   Me decía una compañera, me sugería el profesor, me repetía una alumna, divide todo, por partes. No quieras el cielo estrellado de esta pasada noche. Infinito, bello, coge sólo esa pequeña línea que se te aparecía hoy, nueva; conviértela el si en la que da las manos al do y al la para ver los ojos de aquella chica a la que sólo la dije, hola y adiós, cuando el patio de Leones, prometía ser esclavo de Sherezade.

  Al re el mi le ofrecía su rodilla para sentarse en el fa y allí charla de sus partidos soñados y de aquel compañero que murió cuando hacerlo en la carretera era una pistola con un cargador de 4 balas en uno de 6 disparos. Se conmueve el fa y ya casi cuarenta y dos años y las manos en las espaldas para consolarnos y tenerlo en nuestros actos.

  El hueco entre el mi sol favorece descubrimientos como en un río vas saliendo a las orillas por si por aquellas aguas surgieran árboles derribados, hierros sin pesas y animales saciados ya de agua y vida.

  Son grandes listones y verlas todos los días en sus diferencias nos hace comprender la grandeza de cada uno de los seres, porque cada una nos hace ser vida

jueves, febrero 16, 2023

Preguntas que te harías

 Pertenezco a una sociedad que me ha permitido ser parte de lo que amo, incluso con mis imperfecciones. Miraría a la pared y pondría algún reconocimiento fanfarria.

   Si miro por la ventana iría a aquel primer intento de maratón. Seis meses después de empezar Sevilla me esperaba y Vicente y José Luis eran mis maestros de ceremonia para ese gran estreno. Sólo llegue a una inmensa periostitis y a un momento de baile con un lobo, aunque fuera perro y la nieve el tablero. 

  Me chocó la temperatura de un principio de Febrero, de primaveral a veraniego, hoy 30 años pasados, esos mismo sol y grados parecen instaurarse en el centro de la península. No hacía mucho tiempo, comportamientos de jóvenes de aquellos lares me los explique por las condiciones medioambientales; hoy, cuando las noto aquí me parecen un fracaso. No renunciamos a nada y nos vamos haciendo esclavos de quienes nos abren nuestras pequeñas puertas para marcarnos sus precios.

  Nadie de entre nos consideran unos ilusos parecen querer comprender las sumisiones a las que nos van llevando, entre risas y pagos. Sentados en sus butacones, no encuentran las mismas grietas que se están agrandado en una sociedad que ve como la sanidad privada es introducida en lo público. Nos dan datos, ayer en un podcast sobre los precios de la sanidad en el "país más democrático del universo". Los cuatreros tomaron las tierras y también la libertad. Sólo quedó la suya y millones de familias rezan, unos porque encuentren algo que les falta y otros, por no caer enfermos y si llega el mal, al menos que lo cubra un seguro inspirado en múltiples excepciones; la bola de cristal era más benigna con el mal.

  Los miles de obreros despedidos de las empresas que poseen gigantescos convoyes con productos venenosos que amenazan pueblos y ciudades por donde pasan, como una secuela de los ángeles del infierno; esos trabajadores ya no tienen ese seguro. Iran vagando, soñando que la enfermedad no les ate a un cabecero o a un médico con la caja registradora al lado. Los desfavorecidos se comen sus males, por si alimentan y pudieran separar, en un mordisco el daño de la vida.

 Mientras los directivos, cada vez mejor pagados, se convierten en crueles mercenarios que son  capaces de hacer esos despidos criminales para que las cuentas de sus inversores sean cada vez más ingentes como su grado de deshumanización. Ellos a curas como Enrique Castro, les llaman "ciudadanos", mientras financian a los que subliman a los que defienden la vida del no nacido y callan, codiciosos, como son quemados en vida quiénes son puestos ante los seguros médicos draconianos, las condiciones esclavista de las grandes empresas que escupen sobre dar cobertura a quienes sirven y a sus trabajadores.

   El país "más en todo" tiene sometido a gran parte de sus ciudadanos; se lo permiten, otros habitantes, satisfechos y crédulos de formar parte de un conglomerado que deja fuera de una vida digna a millones de seres humanos. A esos su dios, esclavo y cruel, nos les reconocen vida porque entonces les pondría ante el espejo de su ser, caritativos por miserables. 

miércoles, febrero 15, 2023

100 días en un real sueño

 Se pasa el día en el que se soñó visibilizar un proyecto. Hubo una efervescencia y se imagino un homenaje a aquellos tiempos, a aquellas personas, a aquellas ideas; estaba el pentagrama preparado para que leyeras aquellos pálpitos y escribieras las notas que les clamaran en abismos y montañas

  Un día fue mirar una cosa; otro día, descubrir que estabas en un bucle y los más de los días, mezclar churras y las meninas, que es arte pero que se te llena de lana y no encuentra ni por un lado la belleza, ni por otro lado el abrigo.

   El sol de hoy, lo buscas para que tengas las vitaminas D que te cuide de algunas carencias. Un día, pensaste en otra lengua, incluso a esta, con otros vestires y pudiera ser también en más nubes que aunque escondieran una luz, está brotaba por entre diferentes costumbres y endiabladas fonéticas. Como siempre, soñabas ir rápido, mucho más de lo que las palabras y frases te mostrarían lo desnudo que estabas. La energía era inmensa pero, poco a pocos, en cientos de detalles vistes que la humildad te haría que te volvieras sobre muchos de tus pasos. Exploraste en Dublin, en Edimburgo, en Norwich, en Manchester; no fue suficiente porque ni te convertiste en el explorador de significados como James Joyce, ni en escritor de las emociones humanas como William Shakespeare, ni en el lingüista Noam Chomski que pusiera nombre a las hecatombes, ni en el gran Cantona que diera una patada a los fascismos. Solo fuiste un pasajero, no un vecino como Kapucinski. No metiste un gol, ni en la mitología futbolística de Boby Chalton, ni paraste terminos, como balones De Gea. Años después, buscas cada sonido de Dylan por si te es familiar y, a veces, sientes que te quedaste lejos, pero el esfuerzo fue improbo y en Bob yaces con la almohada que susurra sus letras.

    Este lunes, el profesor de saxo, me descendió del escenario donde ya soñaba reconocer pentagramas y sonidos. Una Gavotte de Bach y una Melodía de Schuman, se hicieron tan inaccesibles que la derrota y la caída de las alturas fue dura y difícil de aceptar. 

   Habría motivos para dejar las teclas, el tudel, la caña y el libro de ese sólo día, maldito; entre otras cosas porque el tiempo ya va pareciendo finito y el camino demasiado largo. Los atisbos de la perfección lo observas en tu compañero profesor; el bosque de dificultades se erige en unas líneas de pentagrama y, por contra, como en aquellos tiempos, de explorar el inglés, estos dos siguientes días, han sido de repetición, exclusiva de 10 líneas de descubrirte otra vez desnudo y de irte vistiendo con las partidas líneas, para que no se te olvide que cada nuevo intento necesita despojarte de los apriorismos e introducirte en las aguas de la ignorancia para que puedas leer los pentagramas, buscar los sonidos y dar un pequeño paso para que el siguiente peldaño este más cerca. Lo repites para otros, y lo olvidas para tí. 

  Divertirte con lo que puedes y deleitarte con lo que otros hacen y tú, intuyes, por vericuetos empedrados que como en aquellos tiempos, ahora, debes debrozar en otros lugares, con otros sonidos.

  Poesía sonora que tiene claves y tu debes descifrar. 

   Mientras hoy, tocar cien días seguidos, te hace enorgullecerte y saber que los cimientos pueden ser la zona más importante de una pequeña construcción.

        En cada instante, porque no se pudo retener su presencia, y sin esperar otras vidas; el homenaje a Raúl, está en cada una de las caidas, que el relativizaba, metiendo humor y el buscar dar un nuevo pequeño paso, como un homenaje a un Irati, en el que ves un corazón para que ame la luz, aunque existan días de tinieblas

martes, febrero 14, 2023

Someter a una condena

 Como esos católicos que se confiesan de sus robos, de sus llevarnos a las guerras y se sienten perdonados porque su "arrepentimiento y devolver el daño hecho, que es parte de su penitencia, lo obvian; yo, vuelvo a creer que aprenderme Gavotte lo puedo hacer sin el solfeo y con eso, puedo seguir para adelante.

  Los primeros lo hacen y, te dan lecciones de moralidad a las primeras de cambio, a parte de recibir de autoridades, investidas de divinas, el agua de un hisopo que les radicauteriza, con su impostada creencia. A mi lo de sol lafa sol fare mido resi do sol, me trae el por el camino de la amargura; muevo los brazos, como ensoñaciones, durante la carrera o leyendo crossroad, pero me pasa que mis ignorancias no mueven los brazos de las notas que permanecen rebeldes, si no se las da cariño. 

  A las marionetas mediáticas, a esas si que se las puede mover con facilidad. Sólo es meterles por detrás, las manos pecuniarias que engrosan las cuentas de sus productoras o sus chiringuitos newtrales o no y se ponen a insinuar, a poner rótulos con niegan las imágenes, o a coger estas, aunque sean con los ataques o mordiscos al rigor periodístico que han comprendido que tienen que dar.

   Si no estás muy atento, según vas jugando a descender en un orden para, enseguida, subirlo, entonces la nota a la que imaginas empinada, se tuerce en su destino y de repente baja, como tu autoestima en el vigésimo error y eso que al final de todo te esperaba un Sol sexualizado. Otros lo buscan, pudriendo una sociedad, con su desvergüenza, con sus canalladas, con sus ventas de lo público a las que, ¡vaya que despiste! pasaban por allí, entidades privadas. Esa banca impoluta que acogió a las cajas descarriadas, por su amor fraterno o las decisiones de juzgables corruptos que luego serán tomados en el seno materno de esas sociedad médicas que, ¡oh! han sido agraciadas por la descomposición de la sanidad pública.

    En el Resi misi dosol está empezar a ser sólo una pequeña parte de una belleza que otros trabajaron por años. En esas notas, sin embargo, ya amigas, buscarás arroparlas por las carreras en la noche que traen una armonía, incluso en una tormenta perfecta, que abriga el frío de la noche, más oscura

lunes, febrero 13, 2023

Gavotte; Odiseo en J.S.

 Bach, con este estoy muy enfadado. Había tocado, al menos, 30 veces la Gavotte. En mi mente pedía ya, un segundo libro y pista libre y sin embargo, la caída por la cima ha sido apoteósica. El profe me ha puesto ante lo que debo hacer: amar que estoy a punto de cumplir cien días tocando el saxófono y disfrutar de cuando escucho a una persona que lleva 25 años tocando y produce una belleza inaudita; a veces, eso parece poco, pero es un privilegio.

   La Gavotte se ha ido hundiendo, como el extranjero de Camus, en muchos pequeñas caídas; quizás la más estruendosa ha sido la de esta noche, con una cama que ha perdido dos patas y yo el sueño.  

   Parece existir indiferencia ante el mundo que se cae. Ante un cataclismo que merece la atención de quienes actúan, porque eso es lo más importante. La otra opción, es una teoría sobre como obligar a un pais al que la Comunidad Europea subvenciona para que retenga a los migrantes que nos molestarán, para que sus normas de construcción tenga en cuenta que están sobre gran falla que se moverá de forma periódica. Para que la corrupción, no provoque esos asesinatos de constructores sin escrúpulos y funcionarios corruptos. Todas estas elucubraciones pasan a ser una absoluta estupidez enfrente de gente que tiene la capacidad de movilizar a una sociedad para que sea proactiva ante las desgracias.  Como en Amancio, seguro que encontraremos a personas que tienen acciones en empresas de armas y que les rentan lo suficiente para que pueda hacer esa piedad sobre el empobrecido. 

    Nombrar esto, no tiene ningun sentido, lo que existe es la destrucción y sobre esta se debe actuar. No existe nada más que comentar. Sin ironía, con reconocimiento. Lo otro sería un fracaso y recostarse una miseria que no salva vidas porque, no sucederá 

    Cuando andaba por el do resi dore mifa solmi fare mi y aquello amenazaba con una impotencia incluso en respirar, se venía a la cabeza la maquinaria de guerra que te permite destruir una construcción necesaria para un Estado, incluso aliado, amigo entre países, es una entelequia, porque las empresa propias ganarán ingentes millones de dólares y padres con amor a un dios, recibirán dividendos y soltarán otras dádivas que les laven su mente, y aun pueblo amante de las obras exhibidas, le habrás ganado para siempre. 

     Por lo tanto, actuar es ganar, porque a esos maquinadores de ganancias les siguen soldados, militares o civiles que creen defender la grandeza de un Estado, pero engordan las peanas de sus amados santos. 

   A estos, en sus televisiones, mercenarios les eliminan quienes muestran sus miserias y les llevan canallesca, que existe como la hubo voluntaria para invadir Polonia.

    Ahora, en este instante viaja una manta que cubrirá el cuerpo que alberga unos ojos verdes que hace días sonreían a un padre que navegaba miserias y a unas hermanas a las que arropaba como una Carmen, la memoria de Bizet. Nada más necesario, nada más humano

domingo, febrero 12, 2023

Indiferencia

 Conversaciones para salir de su círculo. Memeces, y lo siento, por las que se vaga como en un tren de la bruja que da vueltas infinitas, sin encontrar una vía de salida

  Te meten en el túnel y te sueltan un flash de terror; lo vas soltando, repitiendo como un mantra y cuando sales a la luz, quieres vivir ese instante como en una droga, aquellas ensoñaciones enganchan, aunque saben que, también, te engañan. 

    Sales a la luz, con una corbata y en calzoncillos; nada más viste, no ya tu cuerpo, sino tu mente. Podredumbre para en el lugar de representación de la soberanía nacional; te meas sobre el micrófono con tu cagalera mental, líquida que no distinguió por donde aflorar; al final por el pito, por ser macho. 

   Aparecerás por un piso, será el tuyo; abrirás la puerta, como podría ser, lo primero una pocilga y lo segundo una lumbre para apaciguar las fieras de ti, bestia. Enciendes la luz, o el candil y miras, una y otra vez a la pared. Examinas de forma minuciosa el hueco que te queda entre esos lujos de vomitonas sobre una elusión del pago fiscal, un salir de tu empresa por razones de lo más vergonzosas y un apoyar a todo lo más macilento que habita sobre la faz de la tierra. Al final, casi en varios centímetros libres, expeles tu bazofia de insinuaciones sobre la quebrada mentes que te dan cobijo. Estas las reciben entre risas de hiena: ja, ja, jo, jojo, jons. Ha hablado el más lúcido que alberga un atisbo de desvergüenza, menor que los otros; todos se refocilan sobre nombrar la zoofilia en un partido que, a su vez, les sitúa en la línea no evolucionada de los macacos. 

    Objetivo cumplido; mientras, Meritxell, ¿tan poco nos merecemos?

sábado, febrero 11, 2023

Siempre en mi mente

 Eso cantaba Elvis y se lo repito a la Sanidad Pública, con escritos; sé que me quieren en presencia y siento mi debilidad.

 Cómo a Marta Marco, que es una maga teatrera con besos de agua; aunque Estrella Ortiz es una bruja, por muy rotulifondia que ejerza y Blanca Calvo una cuentista capaz de disfraz una ciudad. 

  A Luis, un bombero con carrete para no dormirte y Raúl, que se quiere ir convertido en un recuerdo, pero le tengo insertado porque en el aire que insuflo al saxo está su ironía para mis desastres en piragua, su sarcasmo con mis aires de grandeza en las carreras y sus pitidos para que no pase la vida en una ensoñación.

  Ayer, Carmen abrazaba con sus actos, los hechos pequeños con los que transformar el mundo, y les envolvía en ternura cuando recibía un reconocimiento. 

  Hoy, Azahara retenía las lágrimas en su baile para regar la emocion que abrasaba su corazón por la ausencia física que será de Isabel, pero la retendrá en la quietud y la exaltacion de sus danzas.

   Oraciones paganas ensimismadas en el cuerpo que afloran y besan lo que en realidad somos porque nos lo han ido impreso en los actos comunes

viernes, febrero 10, 2023

Otras veces, deseo

 Me envía una carta Cleopatra, siempre la he insinuado que debiera cambiar de nombre. Cuando yo digo que tengo una amiga con ese nombre, sonríen y me dicen, ya y tu su amante. Cuando me pillan cruzado, les digo si, soy Quinto Prepucio y ahí empieza el jaleo que si eres un exagerado, que ¡Qué carácter!, que así te estás quedando.

  Ella, alguna vez se lo ha planteado, pero no sé ve en otro nombre, si acaso Membrilla, pero claro, el primer momento hace gracia, pero tener el mismo nombre que una presidenta de una Comunidad, tampoco es una opción.

  La doy mucha coba, que sí somos únicas, que si peor lo tienen los bocazas que hablan de la crispación como algo ajenos a ellos; como si morder fuera lo común entre los suyos, pero cualquiera lo escribe.

  En la misiva me habla del próximo viaje que me ha preparado. Nos vamos, ya mismo, a Nueva Orleans; al ritmo del Doctor Jhon. Bueno, será ida y vuelta pero todo por reencarnarse en sus ritmos. Antes no le hacía casi caso al reggae, quiero decir pero fue oír los marciales de los que buscan saquear y matar y me dije, si no oímos a The Specials, Nicomedes, que se quejaba del nombre raro de Cleo, impondrá su criterio y ahora que le hemos quitado como parte del tabaco bailar Ska y mambo, se hace apetecible no volver a recaer y mira que muchos se lo saltan con el torero y la diestra que tiene su aquel.

  Me escribe mi amor si podré otearla desde la terraza donde se ha tumbado Julio. La digo que no, que luego todo eso es un lío: se levanta, se cerciora que me he acercado a la bodega; él que se ve allí, como en un partido perdido y empieza a acusarla de venenosa, de lasciva; y ya la tenemos liada. 

 No por mí, que la canto una ranchera más un popurrí de refritos y me quedo Pancho, sea Varona, mejor que varón. Cleopatra cree que divago mucho como en Tripaviso, pero al no saber hacia dónde, sin catavientos además, me meto en bucle que si, termina en Tornado

jueves, febrero 09, 2023

A veces siento

 En la playa, 4 de la tarde, siesta de la que a duras penas prescindo. Febrero, pocas personas, bueno, mi señora y yo. Al fondo, la Traviata, cerca la traviesa, no de Renfe, que no sabe medir los túneles. Ella se acerca, yo, me contará más tarde, muerto, por ahora de cansancio; ella leyendo s Shakespeare, Julieta yace muerta en la cripta. Yo, con la panza arriba. Romeo con su vista fija en ella, la chica. Mi mujer mira de reojo, quiere seguir leyendo la descripción que hace de Julieta pero, a cambio, me contempla a mí. Su libido, con la lectura está por las nubes; con mi visión, teme darle un bajonazo. He entrado en otra dimensión, ronco, un barco que entra por la bocana ve silenciada su sirena por mis berridos.

   Me conoce, ahora es Romeo quien es descrito, su perfección romana, los genitales del David. Vuelve a mi contemplación. Resopló, relincho, dice, yo me lo tomo por los del caballo, un cumplido. La digo, entonces que ¿Follamos? Ella, en pleno declive de sus ansias, me ofrece la pala.

  La digo, ya voy, espera que me desperece. Con sumo cuidado deja el libro sobre su toalla y sus apetencias en la realidad

miércoles, febrero 08, 2023

Un laberinto.

 Intentando descifrarlo, recorro veredas donde los vientos azotan las hojas que empiezan a crecer en una primavera sin luz.

 Por las mañanas, diferentes gentes vagan por innumerables sendas. Nadie parece darse cuenta, nunca hubo un sol tan entristecido. Tenemos la sensación que las nubes caerán como un fracaso sobre nuestros sueños. 

  Maruja Torres tiene sus ensoñaciones, su banco es su chulo y este lo ejerce con soltura, descaro, más bien; como buena cinéfila le llama Rodolfo. Puestas a disfrutar, ¡sin fin!. 

   Las tinieblas existen, tengo miedo de embarcarme como uno de sus pasajeros. Subo por las escaleras de la ira, con destino a la tristeza. Contemplar mundos ya repetidos, con lógicas de incipientes trúhanes. 

   Perdido trazo líneas incoherentes por las sendas que me esconden su fin. A su entrada tienen luces y esas ligas que vi a la inconmensurable Sofía; no, no me niego a mirar, aunque en el fondo sin salida estén cavernícolas, como diría el anuncio "de la tierra", como dándole un valor añadido, aunque en este caso es una mayor vergüenza ajena y propia, al oírle amenazar a un presidente del país; o en otro final de trayecto, encuentres al berraco, que fue deslocalizado por "sus propias huestes", diciendo su última sandez, o la última mentira sin que eso le haya perder su indignidad, porque el dinero siempre cubre muchas necesidades y sobre todo carencias de escrúpulos.

   Incluso entre los vientos gélidos, merece la pena caminar los laberintos porque en una de las salidas puedes encontrar a Beatriz Julia, ginecóloga de la medicina pública madrileña a la que defiende para que la medicina privada, no tome recursos de lo público.

   Existen los cuchillos afilados por las grandes rocas; amenazan pero a Beatriz, nuestros siempre Luis Montes, nos dijo que juntas somos más fuertes.

martes, febrero 07, 2023

Empezar por lo fácil

   Votan para prohibir una idea, el comunismo, al que se encargan de insertarle el adjetivo de asesino, para dejar como única opción imponer como lo único admisible: la democracia capitalista a la que no quieren poner ese mismo adjetivo aunque haya provocado tantas muertes, tanta desigualdad y dependencias de entes, mimetizados en la glorificada libertad que ellos ejercen desde la superioridad, como un martillo sobre un clavo sobre la ciudadanía que recibe y vive reflejos de una vida en libertad en países que han fagocitado los recursos de otros países, con traiciones en golpes de estado con mercenarios patriotas al servicio del glotón occidente, de guerras armadas por las industrias bélicas de ese insaciable mundo y por democracias, donde sus representantes servían primero a sus intereses y los productos de esos países pobres fluían a los escaparates de los taimados mercaderes, siempre dispuestos a enriquecerse por encima de sus clientes y empleados a los que, consideraban infrahumanos.

  Crímenes contra aquellos ciudadanos tenían que partir de sus tierras esquilmadas y doble crimen porque a ellos sí que les rechazaban, en nombre, también, de un dios en vanos.

   Nos deslumbramos en codicia bajo las luces, ahora de led, apagando nuestra mente para que no viera que mucho de lo que era, lo "comprábamos", nos poníamos como excusa, pero nuestros silencios ante la violencia, era rapiña. El mayor robo de todos los siglos había sido sobre los países tutelados. Eso fue entonces. Ahora, que aquellos países empezaron a salir de tanto miserable propio y ajeno; las grandes fortunas, no tenían ningún conciencia en hacerlo sobre su propia conciudadanos. Aún así algunos pensaban que quienes de sus vecinos lo denunciaban eran los malos. Se cumplía la sentencia: primero vinieron a por......., ahora estaban, en el...luego a por los vecinos. Algunos hoy el timbre y ponían la serie a todo volumen.

    A mi, mi señora me lo dice todas las noches: "chico yo no sé para que recortas el seto, enseguida viene la del chalet de la esquina y se pone la hamaca y ¡hala! a vernos; pero chico, me dice ella, ya no lo hacemos como hace años. 

    Asiento, ya "el papel apenas lo leemos" a cambio a Gerardo Tece le hemos puesto en una peana; ¡Cómo escribe! parece como el  Velázquez sevillano, cuatro pinceladas parecen y sin embargo descubres que no se le ha escapado ningun detalle de una realidad que si te descuidas te niega a ti mismo, para hacerte un autómata de un mundo que puedes vivir "como el mejor de los posibles" si no tratas de mostrar sus fallas.

 

lunes, febrero 06, 2023

Deporte con sutilezas

 Pregunta un periodista, si es la primera española en un campeonato de España, porque las otras, dos, tienen unos apellidos no españolizados. Lo ha hecho en la presentación y se reitera cuando se lo pregunta a la deportista. La induce, pero la atleta, aparte de competidora es también ser humano y ha visto a quienes la han superado, como parte de su mundo

  Destroza las insinuaciones; desarma un argumentario, lo vamos a llamar xenófobo para no equivocarnos. 

   Al instigador no le queda más remedio que ir por lo deportivo. Todo amable, todo light. El empiece, sin embargo, era puro veneno, más del tipo: vienen a robarnos, "nos quitan incluso, la victoria en una modalidad de atletismo", no nos quieren dejar nada. Lo oía este fin de semana, lo introducen hoy; inocencia ponzoñosa.

  La atleta, ecuánime, tranquila, sublime, empatía hacía sus competidoras. Deporte puro, se considera dentro del grupo de entre otras, quienes la han ganado. Ninguna diferenciación, ganas de superarse.

  Me quedo con la persona, deportista y humana. 

  

domingo, febrero 05, 2023

Uvas y encrucijadas, 2 parte

 El próximo domingo 12 de Enero, la Sanidad Pública de Madrid, del Estado, se defiende de los soldados y generales que se han puesto a las ordenes de las grandes fortunas para destruirla.

 Estos no son imprescindibles, hubo los Adolf, hubo los Benditos, hubo los Francisco, ahora, también tienen nombre de mujer Esperanza, Isabel, o mezcolanzas Donald. Son intercambiables y tienen una condición fundamental, ser traidores a quienes les votan. Les arrojan a la muerte, o a la pobreza a quienes, ante la muerte son iguales, aunque después a unos les pongan en un lugar de preeminencia y en una lápida con un coste de 150.000 euros; pero, entonces, ya están ya todos muertos. Unos habiendo sido, sólo, lobos para el hombre.

  Tom Joab alucina viendo la deslealtad de los que están en su misma situación. Ayudan a tender una trampa a quienes se quieren asociar para combatir a quienes les tienen esclavizados. Sabe que es el agujero por donde van siendo tragados cada uno de ellos.

   Les escucha la misma frase repetida en miles de conversaciones cuando están con gente de otros países y otras regiones: "no tú, pero todos los extranjeros reciben...., y repite, pero tú no, pero las casas, los trabajos". Y escuchas a ese extranjero darle una lección, aunque acaba de aclarar que no es político, pero cuando habla y defiende su realidad, hace política.  

  Porque lo sabe, lo ha oído, se lo han contado claro: que se aprovecha de ser extranjero, que trabaja para los patriotas de un forma un tanto rara, no lo que hacen los patriotas, sino "el extranjero".

  Y ya está fijado el tema de dialogo. El paraíso de California, el sueño americano del padre que recibe financiación para sueños, pero que le sumergen con una piedra al cuello en la realidad de las burbujas que reciben las cuchilladas de la devolución de los prestamos y de los intereses que pueden aumentar por decisiones políticas.

   Encierras a quienes acaban de llegar; van a criminalizar a los de dentro. Estos lo saben, está vez se han organizado de forma que han evitado a los serviles y traidores. En la puerta están las Christine Lagarde que ya estuvo, con Luis de Guindos, en el Fondo Monetario Internacional. Ya fueron los jefes que habían puesto los dueños; a estos les fueron fieles, a los que estaban dentro de ese vallado, les mintieron y les empobrecieron. Eran muchos y sabían que les podían dividir, dando migajas más grandes a uno, que se la habían quitado al otro.

   Esas "Christines" siguen enriqueciendo a la banca, pero no sabe nada de como hacerles pagar parte de sus ganancias que debe pagar el ciudadano. 

   El lobo cuidando el corral; el ciervo con la valla abierta cuando las uvas ya están maduras. Quitar el petroleo de Rusia, para que las grandes empresas se hagan más ricas, a costa de los ciudadanos. 

   Vivir sólo una vida y muchos, comprendiéndolo, se hacen serviles porque reciben muchas bananas y se entretienen bastante pelándolas

sábado, febrero 04, 2023

Uvas en la encrucijada

 La banca es protegida por el Estado donde está, para ser tan soberbia de devolver desprecio a todas las vidas de quienes forman una España, a la que tanto dicen financiar, aunque sea sólo para su publicidad.

  Ni esta, ni las grandes empresas de energía serían nada sin la protección con una normas que las dan una preeminencia sobre las personas; algunas de estas, las creen dioses que sacian su sed y hambre; curioso creerse enviados, por su esfuerzo, de aquellas divinas exclusividades que no quieren pagar los impuestos que les corresponden. Ponen a tenderos mediáticos que van preparando a quienes les ven, el menú de su sumisión y admiración por aquellas dadivosas limosnas, que en realidad son marketing, con alfombras, para su desvergüenza, de unos y otros.

  Con Jonathan Franzen encuentro otra esquina de la vida del Tom Joab de Steinber. Marion era la madre de Shirley. El padre era un emprendedor que soñó la grandeza en un sistema capitalista. Invirtieron en cielos y estos cayeron como trozos de hormigón en la familia de Tom; los especuladores con vara para equilibrarse en un estado fallido, fueron destrozados por la lucha de canibales económicos. Sin el dios dinero, nada tenía sentido.

  Enric González, punzante como una avispa, con una ironía que debiera deshacer las edulcoradas estructuras de un mediodía capitalista se fija en esos dos grandes conglomerados. Europa castiga a Rusia, lo pagan los ciudadanos y se enriquece las máquinas del capitalismo que tienen engrasado a un periodismo inhumano que no les importa el "sólo si es si" de las mujeres, sino desviar la atención ciudadana sobre su empobrecimiento porque existe una banca y unas empresas energéticas que se creen con derecho a ese dinero pagado por los pagadores y eximidos a ellos.

  Tom Joab se enfrenta a los guardianes, como nosotros debiéramos hacerlo contra esos pistoleros mediaticos que nos ponen la mirilla en lugares lejanos a esos beneficios impúdicos. Son recompensados, como sus directivos con grandes pagos. La dignidad, como decía Wyo, sólo la tiene, los samuráis. La riqueza que les mean les hace un efecto afrodisíaco para manejarse en la vida.

   Joab y Montero le dicen a ese padre, creyente en alcanzar al cielo capitalista, que podrán ser atacados, pero sus muñecas unidas, a las de otro, crearan una tela para sustentarse en la caída y en la lucha. Al padre, le dieron pantallazos del poder, pero no de su coste. Sin ese mallazo de los otros, la caída es al vacío 

viernes, febrero 03, 2023

Construir un día

 Nos habíamos situado en el patio. Creíamos en lo que hacíamos, pero el abismo nos iba a tapar. 

  Votaron a un petimetre al que le habían dado un aura de grandeza quienes escribían al dictado, siempre del mejor postor. Bien sabían lo que era, pero su perversidad le hacia tirar para adelante, valorando que necesitan alguien que no tenga complejos y que está vida la pase sobre lujos edificados en manantiales de venenos que es su alimento. 

   Existen salvajes que se van apagando porque no riegan sus aduladores. Este había dado tantas oportunidades al dinero y a todas formas de corrupción que se lo devolvían en forma de ponerles trono de gurú, desde donde pontificaba con su voz de odio y su lustre de espanto. Algunos de sus benefactores, le temían, sabía que jugaba con barajas marcadas y que cualquier rebelión les podría, poner en el punto de mira de abducidos, deslumbrados por la luz de las bajezas y con mirillas enfocadas a alguna que no había sido lo sumisa que le requería; había demostrado tan pocos escrúpulos que, ahora si, se había convertido en un mito, el de la maldad. 

  Pese a su presuntuosidad, su cinismo, su canallismo, era insignificante si a cambio había un grupo de personas que prescindía de toda la basura con la que alimentaba a quienes no querían comprender que la grandeza se debía pagar, como ellos sus hipotecas. Estos admiradores, arrodillados pagan cada mes su propia decisión. Este había ofrecido un edificio de lujo a sus amigos, a sus secuaces, y al contrario que sus seguidores, habían conseguido que incluso ellos, atontados por la grandeza y todos los demás que dependían de un sueldo, de unas ganancias controladas, pagarán aquellas facturas de una España grande, sin cimientos, pero que pagaban crédulos y otros villanos.

   Alguien lo dibujo como dios, él se lo creyó porque al otro, al que decían seguir las diferentes religiones, lo había puesto a su pies, en modo de lavarles los pies que era su contacto con el sulfuro. No creía en otra vida, porque en esta se había colocado para vivirla entre traiciones y lujos. Si estos eran grandes, las primeras eran superiores. No había nadie a los que no hubiera mentido; algunas mañanas se miraba en el espejo y este parecía devolverle alguna cara conocida a la que había arrastrado a la podredumbre a cambio de pisar él encima para salir inmaculado de tanta bazofia. Otras, caminaba creyendo ser perseguido por alguien; era una sombra, pero en ese instante un niño se hacía carne y parecía que levantaba las manos para pedir explicaciones por su muerte. 

   Esas imágenes eran instantes, el odio que tenía en la sangre, bombeada por neuronas criminales, actuaba, como lo hacía la mafia con sus enemigos, los sumergía hasta hacerlos desaparecer, sin que quedara un atisbo de arrepentimiento. Mientras golpeaba una pelota, como el criminal tira a la cabeza de un colono, para aplastar su ser humano. 

   Dos almas gemelas, pero una sigue las estrellas que el otro le dibuja en el papel que cree ser un cielo y un lugar de renacimiento y al romperles esa frágil hoja, se descubren como seres despiadados, unos y otro.

    La pregunta era quien rompía esas ensoñaciones. Hubo una época que eran gente individualizadas. De repente, aparecieron individuos que eran capaces de escucharse y unirse. Dieron miedo a nuestro protagonista; no le daban ningun crédito y si le ponían ante una realidad a la que debían salir, en medio del recorrido por sus palacios. Alguno le preguntaba si conocía a periodistas, "de la amada patria" que, sin embargo había repudiado ante las caricias en la nuca de otros países, con instintos también criminales. Otras veces, veía que estos seres de luz lograban construir una sociedad más humana, sin traiciones. Le crujían sus dientes apretados de la rabia, ver que se podía ser feliz, sólo sintiendo que una sonrisa y una ironía podía destruir la mansión de su necedad

jueves, febrero 02, 2023

En el nombre de un dios

 Las mesas andaban preparadas. Yo había decidido ser un pequeño dios.

  Nací en una familia a parte de desestructurada, pobre. El barrio lo habían ido haciendo a base de miserias. Cuando era pequeño, aquello era el lugar más bello del mundo. El grupo era un engranaje que movía todo lo que aparecía a nuestro alrededor. Nuestras familias eran los conductores pero nosotros nos creíamos sus ruedas y por ellas, nos trasladamos a lugares donde había parques. Ya, entonces, empezaron a picharnos y, poco a poco, dejamos de merodear por aquellos lugares ajenos y nos encerramos en nuestros juegos de acera, de rincones. Al principio, no nos ahogábamos porque nuestros compañeros de fatiga eran como las botellas de oxígenos que nos lo insuflábamos en risas, apuestas por los cromos, por las bolas, por los goles que recibíamos de portero o parábamos; también era parte de nuestra fuerza, la que encontrábamos para resolver alguna rencilla con golpes, con insultos. A grupos ajenos, les desafiábamos con piedras, que visto en la distancia parecían teledirigidas, en nuestro caso, para no perder ojos o algún diente que osaba enfrentarse a su dureza.

 Cuando empezamos a ir al instituto, aquellas fronteras fueron derruidas como por el toque de una corneta que las deshiciera como a un azucarillo, cuando antes parecían piedras altas y eternas. 

  Fui por los diferentes institutos porque debía sacar a la luz, todo mi propio rencor interno por como se desarrollaba mi vida. Cuando estuve con aquella chica del último instituto, escondí mi procedencia e inventé una familia. Aquel profesor que parecía conocer a todas las familias de mis compañeros, no se podía imaginar quien podía ser mi padre, que había desaparecido en una larga noche de invierno, mientras tiritábamos porque parecía que el frío podía ser infinito. 

   Pronto descubrimos que se podía vivir en otro sitio, de peor manera; cuando un día, mi hermana pequeña, me comentó que nuestra madre también se iría, me acerqué a lo que había sido una piedra sobre la que me había sentado cuando todo era caos. En el silencio de una iglesia, oí, voces y cálculos.

   La casa de la que debíamos irnos, para vivir separados, era de aquella institución. Hablaban despreocupados aquellos seres reunidos en un lugar que parecía oculto pero que tenía una respiradero que era un altavoz.

   Construirían casas de alta calidad, para una exclusiva élite que siempre había despreciado nuestro barrio. Tirarían nuestro bloque y el parque lo llamarían con el nombre de uno de sus papas. La urbanización tendría nombre de santa y las ganancias se las repartirían los empresarios, constructores y los sacerdotes tendrían su recompensa terrenal a la vez que proclamarían la grandeza de un dios.

    Salí, sabiendo quien era de mi mundo; no necesitaba diferentes lenguas, ni comunidades para hacer patrias diferentes; vivía dentro de una sociedad con fronteras; habían inventado dioses que se ajustaban a sus ganancias y cielos que caían "a plomo" sobre los que no tenían. 

 Hablaban de recibir las monedas que tu te merecías, pero era una gran mentira, no se cansaban de tomar parte de lo que tu producías y eras.

  Como Clem, en aquel curso, con Chelo nos descubrimos como seres de un amor que parecía incansable.

   Estudié con el sacrificio de mi hermana pequeña; ella, pudo hacerlo también, sacrificando su incipiente juventud y su fatigada cota de felicidad. Los dioses no tienen tuberías, sólo están en los instantes en los que nos vívimos

miércoles, febrero 01, 2023

Abarrotada

  Leontxo García nos lleva contando el ajedrez, desde hace casi 40 años. No, no ha conseguido que siguiera el mismo camino; consciencia de los límites.

   Ando Berta escuchando como las gallinas habían descubierto el exterior de fuera de su casa. Aún no se alejaban e incluso alguna, remolona ella, se hacía un lío para volver, le recordaba alguna noche en la cual la salida de la discoteca, había costado y el retorno no había sido de sus días más glorioso. Sucedía todo esto y a la vez un ave rapaz sobrevolaba aquel espacio. Repasaba la valla, todo bien anclado; el techado, todo bien cosido y unido el alambrado vertical; la puerta, hecha, podríamos decir de trozos, por aquí, escuadras por allá, pero parecía no querer dar ninguna oportunidad al más contorsionista de los animales que merodeaban aquel espacio.

    Se había olvidado de la última cuestión que le había planteado una indagadora madre, sobre una idea y una coreografía. Ese año se había lanzado al vacío. Todos los años contemplaba un proyecto pero siempre había alguna excusa para seguir posponiendo su resolución. Ahora era el momento, no se había quedado en aquel pueblo para añadir excusas.

     No hubo otra opción que ponerse manos a la obra, pero no estando con las gallinas, no dándose cuenta que la reflexión de Javier Gállego distaba mucho de lo que eran sus propias reflexiones sobre la archi famosa controversia del "si es sí". A cambio, le había maravillado que llevará a su programa a Bob Pop, Pablo Elorduy y Ana Bernal. Le contradijeron de lo que había sido su editorial. Estos instantes de periodismo le llenaban. 

    No tenía nada que ver con esa benevolente repetición de estereotipos, que hoy la había tocado repetir a una consejera de la comunidad de Castilla la Mancha. A la vez, le había revelado la obsesión que tenían los socialistas de este lugar porque les quitarán un relato la gente de Podemos. Le resultó revelador, gracioso. Aquella mujer era un ariete más, con cabeza forrada de tantos y tantas mentiras que apenas le repercutía en su cabeza pero si en su estructura que tuvo ganas de salir de su ensimismamiento y aparecer por los lugares por donde creía podría echar una mano.  

 Se iba a dejar ir, otra vez, pero cuando, ya de vuelta las gallinas a su caseta, empezó a oír lo que les había pasado en Colombia, a todo un partido político como era Unión Patriótica. Les habían exterminado; las oligarquías que habían controlado siempre la economía y la sociedad de aquel país, se habían sentido débiles porque sus historias empezaban a no ser creídas en una sociedad, con apariencia de democracia. A esta, los grandes poderes, la utilizaron para asesinar a 6.500 de sus dirigentes y sus afiliados. 

    Berta se queda pensando: Colombia, muy lejos, ¿no? y claro piensa en las Terradillos, Inda y otros que van abriendo la puerta a otras bestias.

Siameses y mercader

Siameses y mercader
Zaida, Fernando y