Eso dicen por ahí y que me expliquen lo que significa.
Se pagó la factura del COVID por parte de los ciudadanos, se protegió a las empresas y fueron estas y los bancos los que tras el largo encierro no dejaron que se volviera a la realidad: Se pudieron a ganar como si no hubiera un mañana.
No sé Johnny, a mí eso no me cuadra. La violencia con la que expresan algunos medios y políticos, nunca ejemplares, quizás es la forma de quitar el foco en esas ganancias desmedidas.
Somos los ciudadanos y trabajadores los que hacemos que las empresas salgan adelante.
El aumento de precios, tras la pandemia ha sido brutal. Los bancos, con ganancias, incluso pagando un impuestos, amenazan con sus escuadristas mediáticos que se saben protegidos por el terror metido en instituciones que debieran ser garantes de una cierta democracia. A cambio, engordadas sus cuentas de resultados no les importa pudrir la convivencia.
En estos momentos esos grandes liberales, juegan con la estabilidad que le ha dado las instituciones pero sobre todo los ciudadanos. Nada habría sin estos. Las grandes palabras: España, patria, dios son el refugio de los canallas. Si analizamos quienes son los que más la utilizan, se cumple a rajatabla.
Un gobierno debe topar los precios, porque la libertad de las armas y del petróleo es la impuesta por sus comerciales.
En una época de desvergonzados títeres de las grandes fortunas necesitamos encontrarnos para demostrarnos nuestra fuerza, pero sin Nachos, Emilios, Antonios trileros que nos meten en rediles donde apagarnos.
La Revuelta y la humanidad con las enfermedades y el reconocimiento y visibilización de las personas de las diferentes nacionalidades.
¡Ser humanos! y no estar en manos de vendepatrias, glandilocuentes, vacías de pulsos de corazón.
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