Alguien puede querer mucho al Real Madrid y no admitir ni los comportamientos de Rüdiger, violencia gratuita; de Vinicius, inmadurez frente al menosprecio y vejaciones que han sufrido por racismo compañeros suyos y no digamos los papeleados que los tienen que enseñar dia si, día también ante las fuerzas de Seguridad, parcial, nunca acuden donde ya se ha demostrado que "aquí se roba". Si habláramos del emperador del cotarro y sus Neronadas, podría caer incluso la diosa Ira sobre uno, con todo su poder.
Esa misma persona puede amar todo lo que significa fútbol en las últimas décadas, en el Barcelona; por empezar con alguien, desde Johan, la osadía de reinventarse pasando por Pep, el fútbol, y personalizando en Lamine, el balón con las raíces humanas por encima del odio al diferente que le ponen en la diana, quienes ven el deporte como odio irracional, favorecido por sus mercaderes
En el primer y segundo caso, por ese camino de una aparente equidad puedes considerar a Messi, el mejor de todos los tiempos, por su capacidad de generar juego y su continuidad en el tiempo.
A Diego, genial y humano, le pudieron demonios que se alojan en compañías que son sanguijuelas y hábitos que le engancharon a la autodestrucción.
Como genial Maradona, dejó sus maravillas y la fragilidad de bestias que se creyeron con derecho a romperle en el juego y también, fuera.
Estamos anclados en nuestros propios errores, no para que nos destruyan o echárselos en cara a Diego o nosotros, sino para tomar conciencia de ellos y aflorar por encima.
A Lionel la necesidad de haberse convertido en un producto le ha llevado a exhibir su marca ante un comerciante que conoce todas las técnicas de ventas ante un público necesitado de consumo. Lo es ese presidente bombardero y las élites que desprecian a quienes venden sus productos, sobre todo, porque saben como se los han vendido, con florituras y falsos remedios para felicidad infinita de segundos.
Hoy, arropado por aduladores, le dirán que era lo único que podía hacer, enfrente de una maquinaria mediática voraz, necesitada de limpiar sus impudicias con la venta de "ideales", empaquetados como propios, se ha dejado poner un lazos y ponerse en el escaparate de la "parade of the monster".
Y sí, entras en las redes y existe dolor, ¡mucho!, porque a la belleza de unas habilidades increíbles, la haya fagocitado la violencia de quienes provocan muertes, demasiadas niñas,, incluso en vida, cruel desde la primera persona; invasiones para mantener robos y apropiaciones seculares como si los ciudadanos tuviéramos que ser siervos de señores feudales.
Lo cual es duro, porque entenderíamos a Messi como uno de los bufones que entretiene a las élites y subyuga a quienes le aman por lo que son capaces de hacer y se aparta, con sus privilegios de haber cumplido, para que vuelvan a tomar conciencia, la servidumbre, de las cadenas con las que transcurre la vida.
Igual que siguen los murales entre la pobreza, donde se venera a dios humanizado Diego; se levantan muros donde se guarda Leo, hasta próximas necesidades. En estos se proyectan, pero sin palpitos, solo el sonido dela calderilla de haberse desaparecido entre best i amos
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