Siempre habrá un lugar para destrozar cuatro paredes y cinco sueños
Nadie dijo que tratar con ellos sería fácil pero Pepe el del Congo, cogió el curso del Llobregat, se montó en un kayak hecho de la tierra de la que brotó y salió a conocerse.
Había belleza en cada aire que absorbía de aquel espacio y pensó en aquel hombre que fue asesinado y disuelto en ácido para borrar de la tierra su ansia de librar a su pueblo de las cadenas del tutelaje, dándoles su dios para su sosiego mientras expoliaban las riquezas de aquellas tierras y sus aguas.
Como no les bastaba ese dios, les dieron armas para que se enfrentarán entre ellos, pagando treinta monedas a sus seres esclavos, tan codiciosos como ellos, tan traidores a los suyos, tan nada, tan diluido en la patina de la muerte sin dignidad
Pepe siente el viento que agita las cañas para homenajear la inmensa fuerza de la honorabilidad de aquel ser humano que jamás pudo ser erradicada, en los pulsos del corazón de los actos de rebelión y dignidad de un pueblo que baila mientras un émulo de aquella dignidad personificada permanece 90 minutos, en posición hierática para proclamar que no habrá dinero suficiente para pagar traidores y que los pueblos, en su interior tienen semillas que nunca serán asesinadas con puñales de sangre y codicia.
Y germinarán
Patricia Lumumba, imposible de diluir
La soberbia y codicia del llamado primer mundo, cuando ya no tenga a quien robar, lanzará a nietos contra abuelos pensionistas y pobres, contra vecinos, también, pobres, porque a aquellos robos sin fronteras de sus productos, les siguieron las personas esquilmadas.
En los palacios y mansiones del "primer mundo", atemporales, sus moradores hacen cuentas de los pisos y posesiones que acunulan para esclavizar el trabajo de los silentes sometidos, ahora, ya por fin, con las fronteras cerradas y exhibiéndoles el mismo dios para someterles a su verdad que es poder, al que algunos sirven por las mismas monedas con sangre de traiciones.
Nuestro Serigne en su pequeña embarcación siente el aroma de un pueblo que quiere ser él mismo, del la tierra brota un hermano
Thomas Sankara
y una certeza
Que seria de sus pueblos si aquellos opresores hubieran respetado las enseñanzas que decía les daba dios sometido que justificaba silente sus asesinatos y expolio
En el estadio, germina la imagen poderosa de un ser inamovible en la voluntad de ser toda la firmeza de un pueblo.
Respeto y escuchar a nuestro Serigne para no ser desaparecidos por un capitalismo en permanente luchar por extraer del oprimido su trabajo y vida.
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