sábado, enero 24, 2026

Ver música

  Hubo un tiempo en el que se compartieron vidas, experiencias, familias, juegos pero todo quedó enterrado en la vida adulta; unos, fuimos convirtiéndonos en números y otros, se pusieron a manejarlos.

  En una suma o una resta, el último, con el paso de los años, cuando le quisiste saludar, vío la agitación de un número, primo, que no le había cuadrado para alguna de sus restas en la que se había convertido su vida que se elevaba al cubo. A este, el tiempo y cursos de empoderamiento le había dado cuenta de la  insignificancia de aquel pasajero maremoto del pasado: un debe por aquí, un resto por allá, y había desaparecido el problema y aquel testigo de sus otros yo, ya, desrraizados.

  A la gente de New Orleans las veo portando la música en cada paso; las piernas cambian de direccion y si Esther viene por la vereda, ya las direcciones giran en los abrazos. Pe ruge sobre sus zapatos y la tarima se entusiasma.

  Ha empezado un océano a agitar a sus escúalos y Robinson flota por las arenas movedizas.

   Escuchar al profesor Longhair y saber que Alex Pretti, puede ser cualquiera que moleste a asesinos ejecutar su limpieza étnica,  como zombies, mientras sus amos ganan miles de millones con sus maquiavélica especulacioness

  Preservation Hall Jazz Band, acompañando el caer de un dia con el Nido, como salida de un cascarón,  del que estos tiempos te piden compromiso. Sentir que aquellos ritmos lejanos te arropan para ir picando en lo que te encierra

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