Existe un Fernando que aparece y desaparece y luego está Elsa, ella abre los muros y deja las puertas para otros días.
Existió un burro que apenas quiso seguir y un dueño que le montó encima de sus espaldas y comentó el hecho: "hoy por tí, mañana por mï", lo cual no le pareció del todo bien al animalillo porque llevaba toda la vida portando a sus lomos al animalico de su humano, que si, muy enrollado pero la foto la quería a toda costa para transmitir una imagen de solidaridad
Nuestro ser animalizado no está sólo; en nuestra sociedad, se ha proliferado el surgimiento de los "señores Lobo" que lavan los muertos noticiables que tienen tantos personajes medradores en sus armarios.
Y esos son los pulcros, quienes se pueden poner un traje desechable, unos guantes de un uso y cuando terminan su tarea donde la sangre, los dientes, las visceras, un estómago demasiado horondo y una cabeza esclavizada del pelo pueden haberse incrustado en la vestimenta, pero al ser quemada en un barril de petróleo, cortado a medida, él, alejado de los humos, aparece impoluto, dando lecciones de urbanismo y buenas costumbres.
Tenemos luego a las bestias; a los primeros, existen jueces y personas de alto "copete" que ha adquirido rango en la sociedad, con los que pueden alternar sin ningún problema.
Los bestias, no, ellos siempre permanecerán en el lumpen de la sociedad; cuando en tiempos como estos, donde las élites políticas necesiten ser más animales que ellos, a estos les sacarán a perseguir a periodistas, a difamar la memoria de asesinadas, y sus amos les alabarán sin complejos.
En sus aquelarres "pseudoeclesiásticos" les pondrán como ejemplo de seres comprometidos. Nunca fallarán al decir que sólo, con ellos, pero eso lo dirán para sus adentros.
Si tuviéramos que buscar un lugar donde se ha hecho realidad la decadente situación de un capitalismo embrutecido en este tiempo sería Minnesota.
De todo esto, aterra el silencio de los "buenos" esos seres que siempre votarán lo correcto, se jactarán de no haber estado en ninguna manifestación y se creerán ajenos a los desfiles de las "noches de los cristales rotos" que irán enviando a horrorizar a la sociedad, a quienes ellos, ellas han votado.
En su "mundo tranquilo", pensarán que quienes están ahí fuera, se lo merecen y que a ellos, esas grandes decisiones aleatorias de esos seres extraordinarios, con momentos de caidas del guindo, nunca les van a pasar; aunque sepan de alguien fonocido que no está siendo atendido a tiempo en la Sanidad que nos hemos dado y que por ahora, es Pública. Ellos, por si acaso, ya se han hecho un seguro de 60 euros para ser atendidos de todo, todo, nada, nada como diría Robe.
Del Estado de Minnesota salió, Bob Dylan ; él no es Roger Waters. Los primeros tiempos, en sus canciones mostraba rebeldía. Ahora su reino no es de este mundo y sin embargo, cada uno de los ciudadanos que se une con sus vecinos para desenmascarar a esos seres "bestias" elevados al rango de ejecutores, están hilvanando los sonidos de la paz, justicia, libertad.
Esos habitantes reviven "blowing in the wind" pero han recogido sus realidades virtuales y las han sacado a la calle, para que sus ansias de un mundo mejor, no se escape como un viento intangible.
No es tarte para hacerlo aquí, ante que las calles se llenen de impunes seres bestializados, pastoreados en homilías políticas y vistas desde la barrera por los pilatos que contemplan la destrucción, creen de sus contrarios, pero es del orden que les ha mantenido
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