Cuando entre en el box, comprobaron como llegaba; se dieron unas horas para ir descartando posibilidades, de una posible operación. Las urgencias estaban abarrotadas y lo más molesto fue escuchar como, a mi lado, debatían sobre los personajes una bazofia (gracias Marc Giró por animar a evitar vulgaridades) que se estaban dando en la tele, en la sobremesa.
Yo, esa materia, la tenía dentro, me incomodaba mucho el dolor, pero el remate de los temas tratados por aquellas dos mujeres, era quirúrgico. Alejarme fue quedarme con el inevitable, más humano, pero propio
Nunca relacionas, ni cuentas todo, un viaje fuera de lo cotidiano que tanto te desregula, una subida al picó "el Aguila", que culmina con un dolor intensisimo, increíble por nuevo que obvías, al pasar pronto y al no reproducirse, que olvidas pero será la clave de todo lo posterior que termina en esa sala, con televisiones que expulsan programas para producir arcadas, no terapeúticas.
Apartado, empecé a descubrir a personas, estaba llena aquella sala y te llamaban a cuenta gotas pero sin gotero; era la Pública y estaba orgulloso, pero en estas circunstancias el tiempo transcurre como una cuchilla que va seccionando el ánimo.
Dicen que en estos veinte años ha ido a peor la sanidad; no son las personas, los médicos.
Son los medios los que se han reducido y parte de los que hay se les va entregando a la privada (En Madrid 1/3, nada menos, a la que luego la devuelven en prebendas a la princesa (Ayuso) a costa, por desgracia, no sólo de sus donantes (ciudadanos libres y cerveceros) sino de todos, incluso de los que se espantan por tanta desfachatez y canallismos; y, se teme, que aún irá a peor, por esa entrega a los marcos de los especuladores.
Nos inventan enemigos de las naciones para justificar gastos de guerra. Son políticos para negociar, no para someternos a las ganancias de multinacionales del terror; que pueden ser empresas pero también estados, donde sus ciudadanos se entregan a los Arturo UI; tarde, reaccionan, sin capacidad de cambiar; quienes se entregan al depravado, no puede esperar misericordía de quien confirma lo que es.
Por lo que pueda pasar, nos metemos en el tema de las triadas y de ahí, para adelante, que es escuchar a Charlie Parker y saber donde está nuestro límite; en el infinito, por lo lejos y tan largo y a veces, desasogante viaje.
Como aquellas exploraciones, a las que siempre se ponían excusas internas, pero que se emprendían a ríos que dibujaron mapas internos, intransferibles e indelebles, los que ahora se inician se estudian y trabajan como aquellas sesiones en Seu d'Urgell, que dieron una nueva dimensión a las bajadas por ríos que ahora, a la vuelta, eran nuevos, La destreza en el manejo del barco y la pala y una mejor lectura de las aguas, te daban una seguridad con la cual te enfrentabas a las mismas dificultades.
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