No nos ha quedado más remedio que cambiar el dado que se había corrompido. No hubiera tenido ninguna lógica jugar para perder.
Miguel, sin embargo, se había pedido ese número e insistía en jugar con él. Al amigo Miguel, ya le conocemos ha perdido todo complejo y vergüenza, busca su recompensa
Si tuviéramos que reconocer como nos sentimos, cuando él aparece o le exponen ante los micrófonos, en su guardia de fin de semana, cuando la situación es "una mierda"y lo "echan" al circo; la mejor definición la ha dado el primo Pepe: es un puto forúnculo en el culo, habiendo comido guindilla, con el gimnasio cerrado.
Pepe es un fenómeno, cuando termina el trabajo, se fija en lo excitada que está toda la familia.
A Luis, le dice, de una manera suave, sin ningún aspaviento, a una distancia que para estar cosas podría parecer sideral:
- ¡Vete a tomar por culo Luisito!, todo con un muy correcto movimiento de boca. Clarísimo, hasta el punto que sale de allí, "ipso facto", sin decir nada y agachando la cabeza, hasta que se vuelve un poco, antes de salir, como para esperar un perdón en Pepe y mostrar un arrpentimiento en él.
Al volverse se encuentra con la cara inexpresiva de su interpelante pero con los labios, siendo parte de una casi "no voz", que le recuerda lo arriba dicho.
Susie se acerca al "expulsado" y le dice no podemos aguantar que estés todo el rato diciendo
¡Qué desgracia!, ¡Qué desgracia! les estamos defendiendo de los Sevilla, de los quinqualleros y nos abandona en la vivienda. ¡La vivienda!, no la entienden, es la dignidad de una persona trabajadora.
Llevas razón Luis, pero estamos extresados, incluso cuando el humo nos distrae de otros incendios, tú, echas gasolina para salvarnos.
Luis, arrasado en lágrimas, ¡joder la vivienda!
¿Qué no entiende?,
La bestialidad se ve y te activa, pero
¿A costa de denigrar a los trabajadores por ayudar a los rentisas?,
¿Con un derecho constitucional?
Dignidad para las personas en su habitat
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