Sintiendo comprender un pozo, me asome por hacerle una visita; nada fácil cuando esconde cosas en el fondo y este se halla a una cierta profundidad que te previene tanto como te atrae:
Escuchar a Julian en Pandemia tiene su aquel. Hace un periodismo de rigor, con un compromiso que, a veces, se previene con una cierta equidistancia que resulta un poco engorrosa pero el problema en estas cosas, es mejor buscarlo en tí, y la pasión con la que se afrontan realidades.
Trata casi todos los temas y en ellos, busca, contrasta y expone; en el último que se ha escuchado sobre esos seres favorecidos, como la familia Marichalar que en sus "aquelarr" que montan en la calle Ferraz se permiten invocar a unas asociaciones, bandas llaman ellos, de izquierdas que están preparadas para expoliar, destruir la patria.
Escuchar las grabaciones que pone el periodista, puede resultar tan cómico como trágico, recibir toda las sarta de banalidades que se van soltando que sería admisible para tratar de descifrar si se hacen invocaciones espiritistas.
El gran problema es que con las fortunas amasadas a lo largo de años, en algún momento por los frutos de las tierras expoliadas, en otros porque como "la arrastrada" de la túnica y casa blanca, porque su bufonesca humillación haya venido bien a depravados tiranos.
Con esas y otras sucesiones de embates en los que ellos siempre han procurado estar arriba; su daño sería menor si
- Sus inmensas fortunas no se heredarán por una sencilla razón, la amada Patria que invocan, más que la familia es la que sustenta que esas fortunas se mantengan; entonces en esa alabada España, la que debe recibir su parte y no un heredero que ¡ya! se ha beneficiado en vida de las prebendas antes conseguidas.
- Sus dineros pagan a medios, estos con sus mercenarios que protegen sus fortunas y hacen que el ciudadano ponga sus miradas en los que tiene al lado.
No hay nada más cerca de romperse que una sociedad en la que los Señores Feudales Tecnológicos han pensado que podrían tener sumisos a las masas y ellos favorecerse con unas riquezas que buscan la eternidad en sus miserables destrucción de la convivencia entre ciudadanos que incluso están siendo arrojados a los basureros del abandono médico, habitacional.
Quienes creen estar en la cúspide, creen estar exentos de los males que provocan en la sociedad.
Si un día, cuando algunos despierten y vean que en su protección a esos seres que les mandan y provocan con palabras tan ampulosas como vacías, están esclavizando a sus vecinos y cuidando desde las perreras de sus amos.
Entonces sabran donde ir, el problema es que existen bastantes que tienen conciencia de ser fieles y sumisos mientras les arrojan las sobras.
En esa espectacular nada, también se hallan quienes dicen haber comprendido el manejo de las leyes, en algunos casos, casi por herencia, lo cual, como las primeras de este texto, no deberían permitirse porque tienden a mantener las injusticias heredadas.
Más horribles son las que se han conseguido con un gran sacrificio propio y familiar y, sin embargo, pasan a ser acólitos de esos que se manifiestan porque dicen que les van a robar, que en el caso de ellos, sería devolver todos los privilegios en los que se han arropado para salir a esas calles y con frases "muertas", que ellos nunca han respetado, dios, patría, buscar la aquiescencia de un pueblo que siempre tiende a la paz, pero que entregándoles el poder a estos "favorecidos" por generaciones crean el caldo de cultivo de una injusticia que siempre termina estallando.
De sus espectaculares nada, tratan de enviarnos a las cunetas;
Escuchando a Julian, empezamos a darnos cuenta del peligro de llegar a acantilados donde podemos ser despeñados.
Ayudando a Rubén Sánchez, facuo, comprendemos como un Estado, con todo el servicio que está dando y dejando en evidencia que está supliéndole en los abandonos que debería cubrir al ciudadano, le deje de aportar un dinero necesario para proteger al consumidor.
Es dantesco y se admite como ciudades y Comunidades autónomas desarrollan un subjetivismo atroz para favorecer a quienes tergiversan la realidad y protegen a quienes tienen el poder, con deseos de ser dueños de mente y culpabilizan, en el caso de Sevilla, a Rubén, por sacar a la luz, injusticias y faltas del respeto al consumidor.
Lo rompedor es escuchar a bocachanclas que desvían las atenciones de las desvergonzadas y gritadas nadas que proclaman a todas las latitudes desde, incluso, su elusión de responsabilidades
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