Subiendo a un poyete, le he comentado a Bob que no repetiré esfuerzos. Para que insistir en encontrarte; todo era mucho más fuerte, quise ser tu, incluso ahora que las sombras penetran hasta un paisaje en el que comenzar a fundirse.
El niño Harry es devuelto por un reflejo de su padre, en unas palabras de la madre; siente como que le han tomado no sólo la nariz y el pelo en el que se muestra; reconoció en unas palabras que escribió a Amy que utilizaba el mismo tono pretencioso y condescendiente en el que hay descubierto falsedades sin corazón.
Dejo todo abandonado y salió ataviado de las estrellas de la primavera, se fue acercando a la pista. Alzó la voz y clamó
Eo, Eo
Eran las 10 de la noche todo oscuro, el silencio amenazaba envolverle en el abandono. Bajo la cabeza, tras reponerse de la última caída; miró agitarse los brazos y en el cielo le guiñaban los ojos, algunas picaronas estrellas.
Clamó, no me dejes caer hoy, aspiró las sombras, sopló las velas y estas despertaron la nave, que rugió, saliendo de las profundidades de su letargo y por allí surcó las olas del bosque, ella se mecía en la lejanía y conduje pese al viento cambiante, que amenazaba ser siempre opuesto. Todo en la noche me guiaba, emergió el saxo de Jake Clemons y sentí que nos estábamos encontrando en algún lugar sin nombre y sintiendo que las yemas de los dedos eran insaciables exploradores para nuestros recuerdos.
Ahora descubría que nuestros corazones no estaban tan lejos. Le pedí a las ausencias, al tiempo sin tí que hicieran "banda", y así la mayor con entereza, podía perder el control de la nave si el foque de las indecisiones se quedaba mordido y un viraje tardaba un segundo en proclamarte mi amor.
Todo se puso boca a bajo y no me sentí capaz de desvolcar el barco, el arnés se deshilachó con nuestras ausencias.
Ahora capitana, mesa los penachos de las olas, son tus tiempos, no te dejes ni una. Y siéntete querida.
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