Ves la música, la encuentras tan bella; tan lejana
un día, muchos años después, la llamas y escucha
Uff! llegamos tarde, anda por ahí, Van Morrison
y Dylan, Bruce y Big Man, queremos tocar, ya
Revestida de notas en compas, mezcladas en una túrmix donde se erigen estatuas a la sonoridad, la crees cercana porque entran en el corazón.
La banalizas y entonces zozobras.
Está ahí, negra, corchea, fusa, blanca; ahora, encima corchea con tresillo, corchea en corchea, las miras y las intuyes tuyas, como en aquel cruce de miradas subiendo de un curso y tras pasar por la Expo.
No es así, no lo fue tampoco; allí, se entró en una habitación, aquí, has compartido con un grupo una rápida mirada.
No trates a la música como algo que ya tienes en la mano, porque le hayas dedicado, incluso el sueño. Huye del marco de la puerta, que no te engulla, vuelve al pasillo, quédatela mirando y si, primero un abrazo, dala su tiempo; no tengas prisa, es ella, hoy, no existe otra igual.
Adáptate a sus formas, recórrelas lento, como si el mundo se acabará enlazado a ella.
Entrégate, aunque al mirarla te sorprendas y la encuentres semejante a aquella que pasaba por el barrio; no, hoy es ella, desliza tus dedos como en una procesión, taaaa tata, ta en si, ella sola es una saeta.
¡Qué no acabé el instante!
¡Míralo!
Penetra en su espacio, es vuestro tiempo.
Te ha permitido ser ella, para tomaros en toda vuestra plenitud. No pretendas cambiarla, es ella y de esa manera deberá sonar.
Vuelve, no te canses de recorrer sus contornos, no dejes ese silencio para aspirar sus humores; no dejes ese tresillo en el que te amasé la oreja.
Tiene un universo en el que hacerte viajar.
No lo aceleres
Te perderías aquella postura.
No la engañes
Detecta la impostura y te devuelve a tus imperfecciones
Ella es la música
No temas llegar tarde
Sólo tienes que tomarla tal y como es
Y juntos sois Música
No temas el frío del pasillo
Cerrar los impersonales marcos
Se abrirá otra puerta
Darse, reconocerse
Extásis
No hay comentarios:
Publicar un comentario