No ha sido fácil poner en movimiento tanta gente y además tan golpeada, pero nos ha puesto en fila y su flauta nos ha hecho seguirle.
Dicen que son acordes pero creo es un ritmo que me abrasa por dentro y que él me da la oportunidad de seguir.
Madame la gata permanece inalterable, pero con sus ojos, conoce el momento justo de mover el volante; sale una voz como del paraiso.
La seguimos como si estuvieramos en riesgo de ser comido por sus vibraciones. Desde el pelo más norteño hasta la uña más rebelde, todo se agita y ya no escucho sino los movimientos salvajes de todo el grupo.
Invito al toro Pepe que baja el ceño y nos insufla los pasos sin sexo por lo que nos movemos como estuviéramos a punto de estallar
Ha llegado el trompeta y más que eso parece un cirio y de él toda la cera que apenas la puede contener.
Rigoberto habla divertido con el cámara mientras le llega el turno de envolverse con Patricia; aquí en mediodía de la sala podrían aguanta una vida; fueron los semifinalista de aquella maraton de baile, sólo la caída de uno de aquellos ricos arruinados, mientras se separaban les privó de ser los ganadores de una miseria para tapar sus hambres.
El premio era una miseria pero con el nombre que habían cogido, en los momentos previos a la gran guerra pudieron ser contratados por las principales salas de baile. Aquello era muy profesional.
Y cada noche la danza era interminable como la pasión
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