Luciana Péker desembarca en carnecruda. Periodista Argentina sale para librarse de la libertad en la que la amortajan los que, se proclamaron libertarios, pero unidireccionales, para los poderosos y liberticidas para quienes se entregan, sabiendo que, estos, si recompensan a traidores, pero para que sigan siendo miserables sustituibles. Otras periodistas exiliadas de países que proclaman elecciones, a la vez que los ganadores, trucadas las visiones, cierran el apoyo a un periodismo fiscalizador.
Andamos por caminos embarrados que nos llevan a empedrados donde nuestros tobillos giran la as rodillas para que nuestros achaques nos permitan decir: ¡al menos vivimos!
De Félix admitimos que nos lleve al Olimpo pero nos cuidamos que no sea por los despeñaderos donde el aceite hirviendo nos amenace con abrasarnos.
Viva la ceguera que nos hace ser conducidos por los dueños de las aberraciones. Somos inmunes, nos hacen pensar, mientras nos ahogan en financiar guerras que nos importan una mierda. No, no por favor, tenemos que ser solidarios en nuestras pinturas de odio al enemigo que nos señalan la industria de las armas. ¡Boyante!, inviertan señores, tenemos comerciales que hará ver la necesidad de más armas y más sofísticadas. No teman, les daremos las que necesiten; pero ahoguen, por favor la capacidad de pensar en las escuelas públicas, sin privilegios y no olviden que tenemos el negocio de la sanidad privada abierto las 24 horas al día. ¡Al carajo la pública!, no ven que no funciona
Sólo porque nos debiéramos preguntar porque es ese mi amigo, el inversor especulador, al que apoyar y no Cuba, a la que el país del corrupto Donald le está ahogando, como símbolo de la tiranía de unas democracias controladas por las grandes finanzas.
Somos el símbolo de la Libertad, proclaman en sus televisiones atemorizadas por quitarles las licencias; mientras los algoritmos de las grandes empresas controlan los Vicente Vallés que ven y El País, te hace pensar en una Cuba comunista empobrecida, sin más contexto que exhibir su deterioro pero no ahogada por un país, donde la Sanidad, quizás esté entre otros, en manos de los inversores que también poseen las acciones de ese periódico que tiene la libertad de no meterse consigo mismo. Y de sus artículos, contemplas como obvian un bloqueo de más de 60 años. Canal Red tiene un informativo en China; también ese, otrora, faro El País, de este país no dice nada, ni de su comunismo, ni del progreso que han experimentado los ciudadanos de esa nación. Si mencionan, por lo bajini, el control de la comunicación. Anda, dice mi niño, como Trump que prohíbe emitir una entrevista de alguien que le quita poder en un feudo suyo, ¡suyo!, democracia.
Periodismo militante de grandes inversores, como referencia de nuestra información en la que nos entrenemos para perder la Complutense y que los títulos universitarios vuelvan a ser comprados por el sacrificio enorme de gente trabajadora, que se irá diluyendo y entonces pasarán a ser comprados por élites, ansiosas, que los lucen en marcos de oro y brillantes que no contienen conocimientos, sino codicia y deslumbramiento para los sometidos.
Alguien señala a tu miedo; es más grande el horror de dejar enterrarte en vida, arrojado a las cunetas, por donde defecan los dueños a los que dejamos ser reyes que nos tiranizan. Milei volviendo a dar cancha a las 12 horas de trabajo. Votado, te recuerdo Amanda, por la inocencia que cree en motosierras; pero que siempre, ¡ay mi niña expatriada! cercenaron al débil que se perderá silencioso, una vez más, por las alcantarillas de la historia.
No levantan las cunetas, porque de allí florecen las vidas comunes, extraordinarias, como la del doctor Juan Peset Aleixandre, que fue el más votado para alcalde en Valencia.
En 1941, dos años después de terminada la guerra civil, generada por el golpe de Estado de un traidor a su juramento, y con cargos inventados fue asesinado por colaboracionistas que necesitaban ejecutar para vivir sus propias vidas.
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