miércoles, febrero 25, 2026

Mi primer encuentro

 Jugaba en la calle, a la vez que hacía tonterías para mostrarla mi fascinación; fue una de las primeras lecciones de vida, cayó en brazos de una de los que fueron mis "dulces enemigos"; ha sido las historia de una vida.

  Los barrios modestos de ahora,  donde los de siempre pero sin fronteras.  Primero llegan los productos y sin darnos cuenta, los desposeídos de aquellos.

   El egoísmo nos dice que solo recibiremos lo primero; pero eso, infantilismo, tantas veces, criminal hacia el humano que allí también se someten a la violencia de quienes se apropian de los recursos.

    Lo curioso y mira que lo es a más no enfocar, ¡qué para qué! si ya se fue Emilio, es que se acerca una disminuida que no sólo es unas notas musicales que están muy cerca. Algunos ya se me imaginaba a mi provecta edad con la sexualidad en ese estado; ¡no!, que el otro día noté como cruzarnos con aquella apasionada teatrera, unas palabras tenían el incendio de las llamaradas de un volcán que porque apagar en el paso de los días, sin palabras.

    Lo curioso es la menor, que tiene sus peculiaridades; no por favor, no son de las que iban a aquella casa de los horrores, pero sólo nos referimos a ese sonido un poco más apagado, quizás sería mejor localizarlo entre los rescoldos de lo que se compartió y dándole brotes de continuidad podría generar un jardín.

     Orlando es más de Mayor pero no le vamos dejar ir, sin que antes no nos la ponga en una chançon que es un tanto ampulosa y que deberemos buscar entre los papeles perdidos, que es un decir, de los desclasificados del golpe de estado. Alguno dirá: ¡qué exagerado!.

 Mi prima Eloísa, que se conforma con poco, pero sabe mucho, sonríe, con tintes de acidez porque sabe de la aparatosidad de quienes parecen que dan muchísimo y luego se queda transparentada toda su miseria y codicia en la racanería de su entrega y ahí, es cuando me vuelvo el recuerdo de ella, y olvido lo que fuí y exploro cada excusa para ponerla, cuando la encuentre. Para ello, soltar las amarras de las dudas y como Marielle, con el miedo, enfrentarse a una nueva libertad, a la que hayan quitado el apellido de privilegiada

No hay comentarios:

Siameses y mercader

Siameses y mercader
Zaida, Fernando y