Por el cielo acuden las consecuencias de nuestros miedos.
Y por los silencios nos ponen mantas de piedras
Planean codicias y las tomamos como estrellas; todo por sus tejidos de apariencias
Ana se cree una de ellas, su chico la ilumina y su amo la viste y sonríe satisfecho, de su fidelidad.
Se queda mirando a la tierra y
¡Oh, chopresa!
Quienes mandaron a infiernos con sus canalladas, caminando por la tierra
Y ¡se queja que tengan la capacidad de hablar!
Además ¡horror! Se ven las costuras de sus preguntas, si ella quería que tuvieran el glamour de BBCianas, la apariencia duro poco, aún, a pesar, de la cara de poker que la remarcaba; ¡nunca pudo ser!; no cuando se utiliza un hilo de falsedad y traiciones que el sabio tiempo va revelando
Actos de miserias, la esclavizan con telas de colores de imparcialidad que exhibe ante el débil, Mónica Oltra y que queda manchada de arrastrarse por el fango de los indas y otros estercoleros
Sueña ella, ser pastoras de los que somos nadas y rabia, mucho, de forma ruin, cuando nos ve salir navegando, con los que construimos balsas con las maderas de Canal Red, de materiales nacidos de semillas de honestidad.
De aquellas bajezas, se salió, de los bocanadas que acoge vientos violentos y cambiantes y ya en mar abierto, las velas juegan con su tamaño para impulsar proyectos en días de borrascas, de calma, viento en ceñida y si, con los de popa, alegres, pero siempre llevando cuidado para las trasluchadas
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