miércoles, febrero 11, 2026

A setas

 Ahora por la lluvia, no tienen narices a asomar, pero están, sin duda, aguantando y esperando su momento de soles y de unas temperaturas benignas que, ahora, salvo por el viento, se están manteniendo. 

   En estos tiempos de retraso, llegó tarde el otoño y no se quiere marchar y lo del frío, parece que se anuncia, lo único que con tanta luz, parece que se lleva de otra manera pero a saber. Es como el fascismo que se televisa y no parece tan bronco como en la calle patear a alguien que ha declarado su amor a otra persona, siendo del mismo sexo. 

  Lo ven anunciado en alguna noticia y como explica Steve Forti en los diez puntos en el que desarrolla como los oligarcas quieren crear un nuevo feudalismo, con señores amos, ahora, de continentes; decía, observan el estado en el que ha quedado su cara y por supuesto, su ánimo y parece que es algo más de lo que ven en la pantalla, donde viven encerrados.

  Nos queda la música, pero los instrumentos son invitados a apartarse para hacer naufragar esa pequeña embarcación.

   Los bestialismos de Rosa Belmonte y sus risueños interlocutores se producen en un programa de máxima audiencia, quienes lo seguirán viendo pasarán a plantearse si ellas o su prole tendrán que vestir ya como mandan los cánones; es acallar por menospreciar su apariencia física y cuando animalizar a ese ser, los argumentos que defiende con mucha claridad y contundencia pasan a ser minimizados. Tácticas de muchos mengeles que son patrocinados desde las instituciones públicas. 

    Viendo la tele, al contemplar hormigas y acosadores, te crees que te has convertido en un paladín de la libertad, pero no preguntas como quienes te han investido con la espada libertina, sólo financian a quienes siguen sus ordenes y les son fieles en sus ataques a reducir al otro a cosa a la que menospreciar; y cuando eres cosa, también puedes ser tirado al cubo, ahí sí, como eres libre, al que te da la gana, nada de reciclar.

    Reflexionar está sobrevalorado, me lo dice el Padre de la Bateria, que se puede cargar por los bornes o tocar diez ritmos diferentes, que no siempre un saxofonista se va a saber colocar ante ellas.

    En la de los bornes busca el positivo y te encuentras, en otro punto de los desarrollados por los Steve Forti, que toda esta casta ha tomado a sus diferentes Dios como los escudos protectores que les protegen en todos los ataques que realizan. Nada de defenderse. Ese Díos tatuado le permite despreciar al diferente, al discordante, a quienes plantear un mundo donde las personas sean lo primero. Sólo desde ese Dios sometido se puede plantear una presidenta de una Comunidad dar la medalla de dicho lugar a un país que está cometiendo todo tipo de tropelías contra otros paises, a los que dijo que dejaría en paz, parece hacerse otra vez, grande, contra sus propios ciudadanos a los que sataniza desde ese faro, locura que les da la luz que les guía y tras señalar, ejecutar para que no se interpongan en todas las tropelía personales que están cometiendo.

    El padre aclaraba que la gente "normal" se queda en el ritmo anodino de la otra bateria, tocada a desgana. Les sirve en la aceptación del bestialismo, que les repitan que ese profesor de la Complutense, en una etapa muy determinada de su vida, dijera que vivir en Vallecas era lo mejor.

    Le desprecian como si en sus vidas, no hubiera habido cambios y aceptan todo lo anterior. 

    Atacan la evolución y admiten y votan la corrupción:

   La incoherencia de hablar de un dios y robar; de alabar ese ser y ser profetas de la muerte que pasa a su alrededor.

    Encerrados en nuestros círculos, otro profeta galardonado, aplicará una reforma laboral, donde van desapareciendo derechos que consiguieron los mayores y que dieron un cierto equilibrio. Ahora los nuevos amos podrán tener la certeza que quienes les votaron esperando un cambio, callarán desde la más tierna adolescencia, porque a los 13 años podrán ir a la cárcel. Se prepara en Argentina y se premía y financia en Estados Unidos y España.

   Quizás una vez cosíficada Sara Santaolalla, se nos quede un espacio más sosegado donde repitamos mantras del bestialismo en el que nos hemos justificado para quedar estabulados.

    Estos días sin sol, a setas, sólo en el Rincón

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