sábado, mayo 30, 2026

Mi gato Teo

  Se me queda mirando y yo, en silencio, soy un señor con malas pulgas pero astuto, le pregunto que observas ¡gilipollas!, repito sin ninguna palabra.

   Rabia Teo, porque el me entiende y claro el señor al que va a pedir mi imputación, que va a realizar ¿sentenciar el mutuo rechazo de Teo y mío?

   No siempre nos hemos llevado así. 

      Teo aprendió a escuchar a los orangutanes y de esos, existen "chorros" que les ponen en la televisión y el jodío Teo me lo señalaba para buscar en mí la hilaridad. 

     La imagen era poderosa; detrás del gato, la televisión, dentro de ella, en un oscuro rojo al vivo, un ser apoyaba las manos sobre la mesa y nos hablaba, a todos.

   De repente, ya habíamos dicho que Teo se había adelantado, cogía un limón, apoyaba las dos manos sobre el producto, le pegaba un mordisco y........joder

   Ponía la misma cara de quien estaba detrás como si fuera este último el imitador.

   Éramos los dos un equipo de lo más divertido. 

   Cuando venían los amigos equidistantes, de visita a casa Teo, hacía como que bebía de dos vasos; de repente los tiraba y de uno, salía un líquido rojo y de otro algo como amarillo, muy sospechoso.

    Mis amigos le miraban con asco, mucho. Al final, concluían que todo es igual, entre meados y sangre de una gallina, todo le parecía asqueroso.

    Teo y quien escribe, habían dejado de dar explicaciones. 

     Si querían comparar las noticias vertidas por mercenarios newtrales, más o nada, con la cerveza que tomaba quien te hacía programar el advenimiento del mal, porque cuestionaba el relato que te bufaban aquellos mercenarios. No había nada que hacer

    Lucía que aparecía aquellos días con la merienda que eran clavos que te tenías que clavar tu mismo y ahí, ya te negabas. 

     Otra cosa es lo de Gerardo Tece; le has dejado de leer hace tiempo. Su ironía te gusta porque está afilada para señalar la idiotez del que ha dibujado. 

     Por lo que sea, te absorbe lo inmediato y te empiezas a arrastrar y ya no te meces con su ironía y si, la echas en falta. En lo que hoy lees, describe la inmediatez que proclama Aznar, por conseguir el poder absoluto, ya tienen bastante, y él siempre fue el más desacomplejado, a la vez que canalla, que ha estado en todas las mayores corrupciones que han sufrido los ciudadanos españoles. Algunos le creen y tu, como el venezolano García que entrevistó y no publico, un Calixto Bieito, siempre fiel, y remolón cuando le acaricia la cabeza, el dinero. 

  Afirma el hombre de derechas de Venezuela la estupidez que es actuar como lo hace esta derecha asalvajada, ansiosa, malvada; tomada por gente que no tuvieron escrúpulos en ningún momento de su vida. 

    Conseguir el poder, ya, o antes, sin ninguna base que ofrecer a la sociedad. Sólo sometimiento, atraco y control. Vaya oferta 

   A Teo, Gerardo Tece le hace caricias y yo me pongo celoso. Creo que es por eso, por lo que mi gato se ha alejado de mí. 

   ¡Coño! tripas, no te has dado cuenta que siempre estamos en nuestra campana de cristal. 

   Es poco inteligente ponerte así. Fíjate que los fantasmas que ven los amigos que se acercan a nuestra casa; los ven, se asustan, pero no pueden tocar ni el pretendido mal periodismo de Silvia, Javier o Jesús. Pero lo nombran una y otra vez, y se lo creen, porque se lo quieren creer.

     ¿Lo ven?

     No

     Pero para su equidistancia les da tranquilidad y eso les basta. Nunca van a comparar lo que reciben de unos y otros, como los vasos que tiró el gato. 

     Sólo que se ponen en el medio para dar la sensación de sensatez. 

     Luego toman cerveza, pero en el gato no se lo creían.

     De repente, me acercó a Teo y como, siempre ha hecho él, me froto sobre su cuerpo y nos sentimos protegidos.

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