viernes, mayo 22, 2026

Los ocho pasos

  Tanta información tiene el riesgo de irse por el desagüe,  si no le pones un filtro que es lo que le ha pasado a mi anillo de boda.

   Ahora decírselo a mi mujer es otra tarea. Me gustaría que tuviera la paciencia de los jueces con Montoro.

  A cambio yo me pongo verborreico que lo he aprendido de Víctor de Aldama, tampoco es mala solución.  Hablo sin responsabilidad pero porque me pongo una pajarita. 

Me puse un vaquero y aquello fue un sinvivir,  el de la limpieza, me dio el mocho. El vigilante de seguridad me puso una cámara como sombrero, ese era el grado de confianza que inunde un vaquero si no es John Wayne. Y no lo soy trabajo en una mercería y siempre digo merci aunque me pongan una cremallera sobre mis torpes ilusiones

  Si empiezo ocho pasos, me han dicho que en el cuarto no tropiece y Pepe me ayuda, mira que va despacio pero me agarro a ello como mi mujer en los tangos.

    Otra cosa es que me revuelva en el cieno. Ni mil pasos me sacarían de ser un Inda y fijate que este ha dejado ciervos hasta el mas mamarrcho de los politicos que llamaríamos basura como los de basquet, que no sirven mas que ayudarte a defecar.

 No me veo, en esos tránsitos. Los pasos no son saltos.

  Salir al escenario sería el del tigre y eso que empujan pero no se ve la red aunque se intuya el ritmo que será blues, pero también night brown, y ahí no siempre las luces esconden las sombras. 

 Y la estrellas están pero dentro 

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