Al terminar el día, Willy Veleta nos manda una foto de como se siente; tal vez de como vive. De Willy se conoce su humanidad y empatía y cuando se desaparece, el miedo a dejar de ser percibidos por los demás.
Él, que buscaba en las fosas de los desaparecidos de la guerra civil, los ojos de vidas con ilusiones, por encima del odio que les asesinó, con personas armadas hasta de dioses huracanados.
La foto que pide es para averiguar como le pueden ver los demás, pero estos tienen miedo a contagiarse del fracaso y se alejan.
Al final se fotografía para saber lo que produce ese ser en los demás o quizás para que la chica consiguiera que la foto extrajera sus dolores
Me he dado el gusto de tomarme otra; pero fue ayer en el puesto del Rincón Lento en la feria del libro de Guadalajara.
Rodeado de libros, estos me miran con un cierto temor; soy un despatriado de sus exploraciones.
Si existe una recuperadora de la borrachera de tweets cortos y escrituras volcadas como los camiones al paso de la frontera con Francia; esa es Ana
Toma la temperatura lectura: "uffff, bajo mínimos" Así que te ofrece "Como bestias", por verte así, sin lectura en la que caer; luego otro, "el olvido que seremos", para irnos preparando diríamos "a pachas" con Willy y que toleraremos porque nos son imprescindibles seres con ojos para caricias.
La poesía contundente de Kae Tempest se repite de una manera hipnótica en mis oídos, ahora quiere ser escuchada ; requiere mucha atención, que no se tiene y por ello, su libro "Connectar", en catalán, nos ayudará a comprender océanos en los que se corre el riesgo de ahogarse.
En la foto movida Josy me ha cogido de la mano, es una niña de 12 años al que su abuelo le deja de herencia una colmena "el año de las abejas", libro comprado al Rincón, me quiero confundir con una casa en la que se extrajo y se prepararon viajes para cuidarlas y prepararlas.
Aún mayores quizás la escucha de nuestras compañeras de viaje, nos guían para que sigamos descubriéndonos.
Willy, un abrazo para que en los océanos verdes de las ciudades nos agarremos a las historias que nos hacen humanos, sea en los libros, sean en las películas y lo más importante la mirada de quien te vio pugnando por resucitar la bondad de los asesinados en la valla del cementerio de Guadalajara.
Los abandonos y nuestros encierros necesitan obturadores que nos masajeen vida y nos ayuden a comprobar la laboriosidad de unas abejas que se afanan por realizar sus tareas sin pensar en el tiempo que vivirán.
Volver a escuchar a Kae y brotar conexiones con realidades no domadas y en las que tejer encuentros.
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