miércoles, mayo 13, 2026

Verse desnudos

  Nadie quiere verse desnudo. 

  Las familias a las que no les llegan los servicios sociales, se ponen nerviosos y miran a los trabajadores sociales como los posibles culpables de mirarse en el espejo de la precariedad. Hoy lo tratan en carnecruda.es y si, 

   A Belén, en Extremadura, la asesinaron tres menores, en un Centro de acogida. Los servicios que atienden a personas con graves deficiencias están privatizados; eso puede suponer que si la empresa apuesta a que con una persona se cubre el expediente de estar abierto un servicio, pues se ahorra una nómina y si, a veces, se pierde una vida, pero no de los que están especulando con la atención a las personas necesitadas; se pasa de puntillas sobre esa muerte, si esta es de un "inadaptado".

   A ese gente se la puede dejar de atender; a los ricos, se les da ayuda para que vayan a centros exclusivos o se les patrocina hasta la extenuación a un equipo de fútbol para que pueda superar sus carencias.        Cuestión de clase. 

   En este último caso, lo curioso es que se va a debatir durante horas, sobre las excelencias que aporta ese club y persona a la ciudad, al mundo, quizás también el Universo, hasta llegar a sugerir que, quizás, en la creación, ya existían esos seres.

   El asesinato y sus ejecutores es un lumpen del que se dejará de hablar de inmediato, porque no se financia a agitadores mediáticos para que te pongan en el punto de mira, sobre todo si no puedes atacar a tu enemigo político, por tu propia dejación de funciones.

     Otra cosa es que se cuele un virus en un barco y sea el gobierno de la nación, vamos, tu enemigo, quien tiene que acoger a las personas contagiadas. Entonces estás capacitado para decir las mayores gilipolleces y contradicciones. 

      Sabes que no tienes que llevar cuidado, tus seguidores y supporters oirán campanas y siempre será del "enemigo la culpa". No tienes otra función en la vida. Hacer ruido y que se han tapado los ojos con la bandera de Banksy se pongan a deambular por el vacío, que más da, si después de caer y el topetazo se levantarán e irán "ciegos", a votarte.

     Volvemos, siempre a Susan George, y a tantos otros, gastos ingentes cantidades de dinero para crear un relato entre la ciudadanía.

      Decía, ayer, Laura, comprendió hace ya años, entre otros, Pablo Iglesias, lo va comprendiendo después, el puro Pedro, se tiene que tener capacidad para poner tu propio relato en los medios de comunicación. Si es en el propio, al que se ha dicho que no se escuche, pero lo hacen, cada vez más, bien. 

     Si entras como Manu Levin, Laura Arroyo, Irene Zugasti, Alejandra Martinez y otras en las televisiones públicas y lo remarcas sin ningún miedo, mejor; existe un respeto entre periodistas, y eso que no manejan la manguera, para no denunciarse entre ellos, pero algunos como decía ayer Manu, son fascistas y sueltan burradas, como buenos mercenarios que son, tanto como para hacer decir a personas "respetables" que de Zaragoza para arriba, si llega el incendio de la Riba, no les importa. 

   Eso es romper una sociedad, porque a los dioses, no les afectan las burradas ni los desequilibrios que se sufre entre quienes necesitan su sueldo para subsistir, pero los que si lo necesitan, a veces, porque compadrean en el día a día, sus enemigos son los de al lado. Eso les hacen creen.

   Alguien sólo se puede vestir de dignidad, si existe gente a su alrededor que le indica que está desnudo. 

    Ignatius es consciente de eso, en determinados momentos; pero la cruda desnudez de sus argumentos para ayudar a examinar una sociedad en formación, le hace imprescindible porque arropa las reflexiones en las que nos embarcan hacía su isla en la que encontramos Itacas, que nunca son un final.

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