lunes, mayo 11, 2026

Escardar. Xabi y el arte de sanar

   Piensa Lucia que puede ser una exageración, tan pronto y tranquiliza Luis; no te preocupes lo tienes que hacer con los que están fuera de los chupones que dejaste.

   Comprendes; a todo en la vida la tienes que dar el cuidado de un ser vivo  al que se ha confiado las búsquedas que hagas para hacerla única y sobretodo, respetada. 

   Cuando se hace eso, la viña te lo devuelve. Habrá años que no de frutos porque en la naturaleza no influye, sólo, tus cuidados, sino el como la tratamos para que se esté produciendo un cambio climático. 

   A Xabi Alonso, le entregaron un equipo con apariencia de esplendoroso; se lo dió un mandamás que se ha ido revistiendo de lo que necesita un dictador, propaganda en televisiones y periódicos y sus correveidiles, que diría un José María García que con el paso del tiempo, toma otro valor; estos reporteros se han convertido en lo más próximo a verduleros, vendiendo mercancías no siempre sana.

  Hay una imagen que definiría el amor de este entrenador; cuando no pudo jugar una final de una Champion porque pensó que jugarse la amarilla  para que sus compañeros y clube llegarán a ella, no lo dudó un segundo. 

   En esa final, como espectador, cuando su equipo marca el empate, su pasión por el equipo en el que estaba le volvió a jugar una mala pasada, corrió como un poseso para celebrar que sus compañeros volvían a estar en la final, que ya estaba pérdida. Volvió a ser sancionado

    Siguió jugando y aprendiendo para poder dirigir clubs como entrenador. 

    Aprendió y consiguió lo que podríamos llamar un milagro. Hizo campeón de la Bundesliga al Bayer Leverkusen

    Estaba más que preparado para llevar el club de su pasión.

    Su idea del fútbol no está lejos de la de esos 6 entrenadores españoles que van a dirigir sus equipos en las diferentes finales europeas.

    Ese amor le cegó; ese presidente ha seguido necesitando el fútbol para manejar hilos políticos que le benefician y cuando se ha hecho mayor, esa sumisión de tantas bocas que alimentan ha hecho que sea aún más Dictador, de esos que va dando abrazos y caramelos a sus niños que los chupan con el deleite de los niños consentidos que son recompensados por nada. 

    A Xabi, los que de jóvenes veíamos a ese Luis Enrique partiéndose el pecho, primero por un Madrid, donde los soberbios ignorantes periodistas, algunos aún siguen, decían que no era jugador para ese gran club; luego lo dio todo por el Barcelona y ahí ocurrió un hecho vital, comprendió la belleza del futbol. A ese Alonso le derribo un soberbio y unos ignorantes que les dieron foco en un mundo, donde el trabajo y el sentido de equipo puede más que sus destellos.

     No volverá, preferirán un alguien que por el "fútbol" meta un dedo en el ojo de su contrincante y seguidores que sigan creyendo que el caso Negreria, en la era de Messi, fue transcendental y no que los presidentes del Cómite de Árbitros hayan sido, bastante de sus colores. El fanatismo es lo que necesitan los dictadores

     Siempre buscaremos a los Xabi, porque el mundo es bastante mejor con ellos, con Luis Enrique, con Lamine Yamal y con Patri Guijarro, que no se nos olvide

   

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