domingo, septiembre 05, 2021

Desembalses para exceso; embalsa, para conocer

 Juanjo empieza el año bajando desde las montañas; los valles son cerrados, casi siempre con un río que transcurre vivaracho, entre piedras y pequeños saltos que nos lo hacen apetecible. 

A primera vista, el objetivo está trazado, pero como un guión, deberá pasar por una segunda vez e incluso, una tercera, donde todo confronta con la realidad y puede consolidarse o desmoronarse. 

 Por eso mi miedo a esos dos encuentros posteriores de mis escritos con la lógica de la lógica de lo escrito y sus formas, en un primer lugar; por el otro lado, de su encuentro, con el deseo de explorarse el autor  apoyándose en sus mundos vividos. No es seguro que se engendre ese mundo con un encuentro fortuito.

 Cuando me acerco a ese río, ya he buscado compañeras que me permitan participar en los descubrimientos que se irán produciendo en ese descenso. Nuestra equipación y nuestra embarcación está revisada. No cuela ya la indiferencia o la aceptación de lo que pueda suceder por no terminar de apretar un tornillo o por no haber comprado un broche que pueda dejar al aire un casco, ante un paso por pedregales. ¡Ay ese golpe en La Durance, cuando terminado el tramo, ibas por la inocente orilla para revisar el río que tenía piedras llenas de sus algas!

  Alguna compañera me señala en un plano específico para la navegación, algunos de los obstáculos que nos vamos a encontrar. Pablo Iglesias en su primer artículo en CTXT habla de como está conformada nuestra sociedad de forma real. Ya lo has leído en otros autores: una policia que justificó mantener sus estructuras venidas del franquismo, por los actos de terrorismo que se cometieron durante los primeros años de democracia; unos jueces, ¿se hace justicia para un Estado, cuando formas a otros jueces desde el dinero negro que haces obligatorio pagar a los que aspiran a serlo?, que tuvieron sus orígenes en la criba de los que estaban ejerciendo su judicatura durante una democracia republicana. Remarca Elia, con mucho énfasis, el sifón que tenemos que evitar. Este nos puede mostrar una puerta limpia, decorosa y con un juego de luces especial. Nadie puede sospechar que en mitad de ese paso, una enorme palo se haya atravesado, o que esa luz prodigiosa salga de un estrechamiento por el que ella, contorsionista quepa pero no nuestro cuerpo. 

  El poder de esas entradas es prodigioso; te rindes ante la cantidad de personas que se lanzan atraídos, ellas negarían que abducidas ante las prodigiosas formas de sus impolutas chaquetas, peinados o cualquier elemento exterior, que incluso pueden haber pagado ellas, y que hechizan por el sueño de perfección que nos puede anidar o, incluso, colonizar. Si ante efigies, recitando propaganda, coronadas por estar en un medio de comunicación, limpias tu conciencia porque les otorgas el mismo grado de veracidad de quien contrasta la información, has conseguido traspasar esa primera puerta.

Dice Pablo que una vez dentro, cuando has creído que los problemas nacionalistas o que la endiosada libertad, luego descubrirás que no la tuya, de los grandes poderes o que las empresas, con anuncios en carrozas de glamour, pero con dobles fondos de financiación a mercenarios de la desinformación, han ido poniendo esos obstáculos para que te quedes enredados en sus redes, donde, ahora si, ante las protestas lógicas por la confirmación de una parte de la sociedad (a otra le llegará tarde esa toma de conciencia) de esos engaños masivos, se justificará la represión y la toma de un poder de arriba hacia abajo. No importándoles en ningun caso, a esas empresas, esa situación dictatorial. Antonio Maestre y otros autores, nos han revelado muchos de los que se aprovecharon de la dictadura, que siguen en esas posiciones de privilegio.

No sabemos, tampoco, cuántos de los accionistas de esos emporios, cuidando su cartera, serían justificadores de estadios de injusticia. Por los votos arrojados a los políticos que defienden, las empresas privadas en educación y sanidad; por el apoyo a esos que hablan de las pensiones privadas y un estado privatizado, donde saben que ellos serán los jefes y por la aspiración de tener paraísos terrenales, sin esperar al que dicen aspiran, parece ser que muchos.

 Hemos recorrido el río. Nos hemos bajado de las embarcaciones, hemos preparado cuerdas de salvamento en los lugares donde tendrían su efecto; sin ninguna duda, nos hemos anillado al chaleco salvavidas por esos rebufos tenían la fuerza suficiente para tenernos centrifugándonos en un soliloquio de púlpito.  Hemos celebrado con entusiasmo la llegada a una orilla que nos permite abrazarnos, descansar y reponer fuerzas compartiendo los alimentos que llevábamos en nuestras bolsas estancos.

  Pensamos que lo más difícil está pasado y que, para nuestra pena, nuestra siguiente etapa será sobre esas aguas bravas que poco a poco serán encerradas en un embalse que dicen es necesario para que nuestra sociedad sea mejor.

  Cuando nos volvemos a embarcar, convencidos de que nuestro destino es remar, en todo momento. Al llegar, a la cola del embalse, notamos que una fuerza nos arrastra, subidos a una ola en la que primero jugamos y después comprobamos que no podemos abandonar.

   Al levantar la vista, vemos las naves espaciales de las dueñas de estos pantanos, en el cielo están trazando un frase que no atinamos a leer, porque mantenerse sobre la ola, a cualquier kayakista le resulta peligroso, cualquier pequeño giro, puede provocar que la embarcación sea volcada en ese momento te convertirás en una gota más de todo ese maremágnum que son las masas que ya sólo pueden ser arrastradas.

    Ves la presa y la observas abierta en toda sus compuertas, siempre habías pensado que ese instante sería el final porque te arrastraría hacía las turbinas. No, de forma pulcra, indolora no te deja pasar por los filtros previos y por lo tanto, te ves descendiendo por la inmensa rampa de una montaña rusa que te hace tener un instante de divertimento. Cuando, con tus esquimotajes kayakpoleros, consigues salir a la luz, recompones tu figura de la forma más digna posibles, respiras, aprecias la vida. Entonces si, levantas la vista y lees el mensaje trazado,

      Desembalses, si. 25.000 euros de multa. 

               En una milésima de segundo del día Vosotros, nos la habéis pagado.

               Embalsar desde el conocimiento, para no ser vaciado por los otros

 

sábado, septiembre 04, 2021

Escrito 2001

 ¿Y si la odisea fuera en el espacio?, 

   Custodia dará el pregón de las fiestas de la Merçe en Barcelona. ATS que tiene tan claro donde está su sitio que no ha parado de abrir puertas a tantas y tantas personas que antes, fueron a invadir Cataluña desde Andalucia y que ahora, dicen, que nos vienen de lugares remotos a hacerla perder su identidad, como si está no fuera el conjunto de los que van viviendo en aquellos lugares. Algunos tratan de ser los guardianes de las esencias, como si estas no se estuvieran modificando con los encuentros. 

  Custodia, que llegó a los 4 años, al barrio del Carmel, continúa con su compromiso subiéndose a una nueva nave, cuidar de un familiar de 102 años;  

  La mayoria de votantes de la Comunidad de Madrid, entregaron la dirección de su nave a la cubierta Libertad que pasaba por encima de las relaciones establecidas por los humanos, para asentarlos en las plazas de la inacción, con bellos asientos, con bebida y tapa para dejarse ir.

  En estos días de calambres continuos para deshacer nuestras melenas y la confianza en los políticos, se juega con la palabra vivienda con la ligereza con las que las grandes empresas y sus mediadores, los políticos, tratan de tener el control de la sociedad, 

  Custodia estaría en la calle con sus vecinas, mientras que Isabel DA, presidenta de ese espacio llamado Madrid recurre con dinero público para que 3.000 viviendas públicas donadas a sus amos, les sigan perteneciendo a estos, mientras las familias deberán desequilibrar los actos de sus vidas para que, aún siendo un gasto vejatorio mensual, aspiren al refugio que busca el ser humano para reposar su cansancio, para cocinar los actos que les enlazan a sus seres queridos. Nacieron los cohetes personales para no encontrarnos, pocas explicaciones se pueden añadir para que esa resignación haya crecido incluso entre colectivos que hayan podido salir de las cadenas de su condición social. 

  El problema habitacional entregándose a la especulación de empresas que atan futuros con las subidas crueles que obligan a un gasto que el Estado debiera reducir para poder permitir desarrollar unas propias a los habitantes de una comunidad.

  20 años del comienzo de una Odisea; diez años después, denunciamos que no había pan para tanto chorizo, pero vamos tomando conciencia que en sus mesas, el pan era lo menos. Y sí, tenían, incluso sirvientes para poder seguir dominando incluso nuestras inquinas

viernes, septiembre 03, 2021

La noche le gritó

 Existen lugares azules como el mar, donde acuden seres que lo quieren como único; el número puede varias pero, es innumerable y más en esta época que llaman postpandémica, muchos se han quedado mirando las mismas horas mirando al horizonte infinito de agua, como en su habitación miraban el barco en empopada que nunca le permitía escaparse hasta conectarse con los hechos de una vida.

 Nacen ciudades en verano, que como almohadas mezclan los tics y los pam de una música ignótica con las que te abrazas a un instante de tu vida, del que no querrías salir, porque la comunión con cuerpos y miradas te embarca a la isla de los placeres infinitos. Como a Robinson, el tiempo es el barco de rescate que te lleva, a veces maltrecho, otras, inadaptado a un lugar donde se van cangrenando las cosas cotidianas.

 Están, siempre, los lugares que nos señalaron como ese nido, donde fuimos dejando trozos de cascarón, con lo que nos permitió durante unos años volar entre lo desconocido y explorarnos a nosotros mismos, con la incertidumbre de la debilidad de los cimientos de edificios que no habían sido construidos con la consistentes pajas trenzadas por los padres, ni las seguras escaleras de sus miradas. 

  De forma inconsciente, o no, en el tramo final de tus búsquedas, te refugias donde antes tuviste unas caricias robadas. 

  Mezclar esas opciones vitales: confundir una pared con las pantallas reflectoras del sonido creativo puede ser una falta del respeto no de quien quiere alargar la noches hasta convertir ese espacio en el after, sino de quien sabiendo que aquel espacio, protege el sueño de quien permanece en el tiempo en ese lugar, lo sabotea con su desidía y su dejar hacer, como pérdida su mente en aquel desierto de agua.

 Cuando el grito sale, su eco le repercutirá tanto tiempo como el que se toman para dormir quienes en las horas irrespetuosas provocaron su acto de violencia hacia el descanso de los otros.

jueves, septiembre 02, 2021

Recomenzar

 ¿Contar las patatas? No es fácil no conocen otras vocales y se hacen un lío a la hora de ponerlas con las consonantes; de hecho, cuando ven dos juntas, creen que son hermanas y que tienen relaciones incestuosas. No es moco de pavo esta afirmación. En el contexto de estos fanáticos, te vas a Texas y la pira te la ponen con el tipo de petróleo que elijas, pero quemar vaya si te incendian, hasta las neuronas, una cosa que no saben para que les podría servir.

 Los melones estoy seguro que no se van a meter en ningún lectura profunda. Ellos, al sol lo que haga falta pero, luego que no les pidan excesos, sobre todo de carne, si es jamón y no mucho, mejor, pero con las volubles sombras de las hojas, los claroscuros los confunden con la novela sueca, poca broma, si es de Umea para arriba.

  Cuando te metes en la corriente al lado del puente de tubos de Morillejo, te creces, eso sí no lo gritas. Y te dices: mira cómo cambia la contra, cuando cambia el volumen de agua por segundos. Pero estás allí, con tu kayak, pala, casco, cubre y chaleco, y vas arriesgando cada vez más. Caer no; no es Piqueras, ni el Güil. Pero escribir lo que te pasa por la cabeza en esa hora de práctica no tiene la rapidez de las emociones, personas y lugares que se te viene encima. 

 Los pasos perdidos y lentos que emprende mi cuerpo hacia la cuesta hacia Carrascosa, pierden la tinta o se seca e insinúa pero no cuenta nada. 

 ¿Cómo te recomenzar de nuevo en la lectura?

  Un libro sobre Las Brigadas Internacionales, en alemán. Tampoco narra mucho, a no ser la derrota de la lectura ante el móvil, que siempre me dará la mano para alejarme de esas compañías.

 Cuando me giro, España, de Santiago Alba Rico, lo mismo de madrugada, en mi peregrinación tengo la fortuna de seguirle

miércoles, septiembre 01, 2021

Sobres sin medida

 Mi novia recibió mi promesa que la mantendría sellada. No porque la pudiera enviar a través de las ondas. 

   A la cabra, no sé a quien se le ocurrió meterla en una sábana, por muy blanca que sea, desde luego no es un sobre. 

   Algunos se esfuerzan en creerse libres. No es fácil que  se fijen en alguna situación de personales, no muy lejanas, que no tienen unas mínimas condiciones laborales de respeto al ser humano.

   De mi boca podría afirmarse que no saldría una palabra que denunciara como se había originado la caída de unas construcciones, echadas para arriba en medio de un cauce.  No lo haría, porque como cauce he visto ya demasiadas salvajadas y a mi arboleda de ahora la he tenido que cambiar en demasiadas ocasiones porque unas veces decían que sería más salvaje, otras que el ser humano la podría disfrutar, bueno también, dicen, que dentro de estos últimos, existen primitivos que cuando se juntan son capaces de vejar a quien se les ponga por delante. Por lo que oigo, últimamente, si son ecologistas mejor. Algo les deben haber hecho; puede ser, pensar, y eso es un cataclismo en quien está dispuesto a seguir cualquier consigna de quien le han señalado que tiene que aceptar su magnífica planta

   Ejemplos me ponen y no me lo creo.  Una luz, que parece bajada del cielo, jodio tramoyista, te conozco, dice en tu libertad, te bajo en impuestos, el equivalente a un royo de papel higiénico, muy valorado para los diez apretones al día que calcularon que tendrían durante el encierro. Estos postrados ante sus idolos, se inclinan, les besan las suelas, no el bello cuero de los zapatos, les rezan, les prometen fe ciega y ahí andan, dando vueltas a tanto y tanto papel, inservible para cualquier otro proyecto.

  A cambio, el que le dijeron: ¡¡¡¡ese!!!!, ¡ese es el malo! pero oye que lo único que hace es que le anima a pelear por obtener mejor salario, por pagar menos luz; pues héte aquí, ¡Acabáramos!, se revuelve y le escupe. 

  Así que cuando me hablan de esa cabra que quisieron enviar por correo certificado; me digo: y porque no existen, esclavos a los que sólo se les da pan, agua y no mucho más; a otros, a los que no venden por 200 millones y los dos no pueden hacer su voluntad.

  De quien iba a pagarlos, me dicen que todo es cuestión de explosiones.


martes, agosto 31, 2021

Guardaespaldas del glamour

 No, no es nada fácil ser su guardaespalda. Si buscaba glamour, no puedo aspirar a más; si mi sueño era acercarme al poder, este me rodea, por instantes con sus zarpas, sin acariciarme, pero es ¡el absoluto!

  Habitar un sin vivir es una angustia, aquí y atravesando el gran Cañón. 

  Ni me acuerdo del momento de la eternidad en el que creí que me abrazaría, no por mi condición de su protector, sino porque en todos los anuncios, afirman que piensan en mí, como consumidor

  En sus actos no encuentro, un mínimo de empatía. Es lógico, cuando compran todas las portadas de los periódicos de un país, entienden que ninguno de ellos, en el futuro dará una explicación fiable de como obtienen sus ganancias. 

  Una ministra que viene del sector, muchos que ya andan recompensados por sus actos (por cierto, puedo especular que nos quieren eliminar, por ser muchos, todo es más sencillo, se llama pagar los servicios prestados) que les abrieron la puerta a las rentabilidades obscenas, a ellos y a accionistas que suman en su caja registradora, que en el "debe haber" y se dan cuenta que obtienen más de lo segundo, como reclama el gran Fidel, y por eso callan y otorgan su voluntad.

  Pasa, en una era por controlar, a pesar de sus kamikaze de sus medios de comunicación, que un día te llega la comprensión de lo que es el coste de la luz. Producir barata una gran tarta, ponerla un poco de trufa blanca de Alba, pero no de la del Piamonte, sino un sucedáneo industrial y cobrar la tarta al precio de la carísima de aquella zona italiana.

  La guasa viene cuando a cada uno de los clientes por ser empatizados, se les arroja la tarta, no a su cara, síno más al interior, a su puta calavera. Eso sí, incluso quitaron el revestimiento trufil por si se pudiera utilizar para otros.

  A mí, mi trabajo me obliga a poner la cara aunque les debiera cubrir las espaldas.

  Ración doble de tarta. 

     No, no, por mucho que no me crean, no siempre es fácil ser su guardaespaldas

Parejas para el vals las fotografías

 En dos fotos de una web de una radio, son dos editoriales. Una princesa, hija de un rey, un príncipe del aérea, hijo de un trabajador.

 La primera se acerca con una sonrisa acogedora hacia el fotógrafo que se ha agachado; el segundo, es pillado en plena acción del juego.

  En la fotografía fabricada en un castillo escocés, ha habido un guionista, un productor, un editor, un servicio de peluquería, en fin están los créditos de una película, con su música de vals vienés. En el estadio de fútbol, un jugador se toma un respiro, por ser una pieza que un jugador mueve para defender un espacio y el otro jugador, también entrenador, busca destruir, explorando las debilidades. El momento muestra lo exhausto de ese combate.

  El progenitor de la primera, muchos poderes del país, han decidido que sea una imagen de un país. Aparece en los lugares de forma controlada, ante el éxito de las acciones, ante las innovaciones de las empresas punteras; da buen servicio para consolar en una desgracia controlada. No nos parece noticiable el padre del segundo, si algo sabremos en su momento de él, será  por remarcar alguna gesta del hijo.

   Una melena recién retocada, como las palabras lanzadas por un partido político que ha jugado con el fuego de su inacción para obtener su propio beneficio, y que ha puesto en la boca de un rey militarizado, ridiculizando un estado, más de golpes que de normas a cumplir. Un jugador que perdió su melena, pero no su fortaleza para defender un equipo desde sus fortalezas físicas y tácticas.

   Los muros son sólidos, eternos y los jardines parecen hechos para el servicio de esa persona que marcha decidida a su futuro que es el nuestro. Nuestro jugador está solo, no parece haber público y su gesto es de suma debilidad. Quién tomo la foto parece ser del equipo que va a abandonar.

  Parece un vals imposible como el de un canadiense y un granadino. Existían tantas barreras de un Atlántico, un estrecho de Gibraltar y unas Alpujarras inexpugnables, que el día que nuestro jugador acuda a un estadio de Escocia para defender los colores de su nuevo equipo con su actitud de rey de un área inexpugnable, en la grada, una melena se descomprondrá por el gélido viento un Mar del Norte.

  Todo será una ilusión de 90 minutos, para nuestro hombre, que puede incluso haberse despertado en pleno trance y haber hecho una cesión bochornosa que le destituya de su apelativo. En la grada, en su habitación, esa mente ya se ha hecho consciente que una guardia pretoriana que les reinstaló desde su cíclica huida por el bochorno de la corrupción, y unos medios de comunicación mercenarios de las grandes empresas controladas por otros herederos, pugnarán porque confiemos nuestra tranquilidad, a nuestra postración ante su imagen, aunque sea editada

Siameses y mercader

Siameses y mercader
Zaida, Fernando y