Por debajo suena Massive Attack, Dissolved Girl, antes estuvieron los susurros de Black Milk, de esta dicen que no la tocan en sus conciertos por posible problemas en los derechos de autor. Ambas son maravillosas.
Se emprendió un camino por la música; las tonalidades se visitan por el Ireal y salen los ritmos profundos.
Aquellos que aparecían en la clase, cuando intentabas enseñar pasos básicos y notabas que el ritmo te envolvía y notabas viajar y algún día había que haber llegado, todavía más lejos.
Ahora el cuerpo se agarrota antes, pero el saxofón despierta y cuando se escapa de las estructuras de las músicas tradicionales, te crees cabalga colina abajo, gritándole al Polifemo que no eres nadie pero que te has salido con la tuya.
Le dices a F sostenido menor, compañera tristona de los tres sostenidos de A saltarines y graciosetes que andan saludando a Max y si, también a Carmen, que podremos salir adelante si estamos unidos, porque quienes están enfrente actúan de forma maliciosa y subjetiva.
Mari Carmen, grita Ignatius, para abrir los cielos que nos caen
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