Sofía pensó que el coche llegaría a su hora.
Así fue, este tenía su propia hora e hizo esperar dos a nuestra protagonista; no le importó mucho; es más aprovecho para escribir una carta de amor.
Querido Ayuntamiento
Primero de todo, el reproche: durante este últimos cinco años te he escrito con una cierta regularidad y no ha habido ni una sóla respuesta. La tuya era necesaria
Está la otra, la de quienes siempre se han beneficiado de la generosidad de mi familia. Cegó un balcón que tenía a la plaza para que se jugará, estoy seguro que sabiendo que sería respetuoso con su generosidad
- Primero, cuando ellas vivieron se respetó hasta el extremo de jugar de forma esporádica, y ninguna vez más allá de las nueve de la noche.
- Durante, casi sesenta años, la vivienda que hizo pueblo, no estuvo habitada. Y esto hizo dos cosas.
- Se olvidarán de aquella generosidad,
. Pensarán que ahora los derechos los tenían ellos, y los posibles habitantes de la casa se tenía que adaptar a su posible generosidad.
- Por fin, llegó alguien a habitar esa vivienda y mantuvo la generosidad primigenia de la familia pero no contó con quienes se creían con derechos adquiridos.
Cuando hicieron gala de esa posición de privilegio, el habitante se dió cuenta
- Que la pared exterior la habían hecho conectada a la suya, haciéndola parte de la vivienda
- Producía prejuicios de muy diversa índole de la que el Ayuntamiento no quería hacerse responsable.
- La instalación era a todas luces ilegal, sin medidas de seguridad, sin luces, pero dejando jugar hasta las 24h. exponiendo a habitantes a posibles golpes. Tampoco tenía nadie a quien dirigirse para hacerles ver esas deficiencias.
- Su laxitud había provocado que quienes se creían con derechos adquiridos, nunca en razón a nada, se considerarán con el derecho a ejercer la violencia. Incluso entre 23h y 24 horas, reitero sin luces, por ninguno de los lados, de la instalación.
Ha llegado el momento de decirte de una forma clara.
Que no tienes mi permiso, para ampararte en una pasada generosidad, para ejercer la violencia
Tienes la obligación de quitar esa pared, que sirve de coartada para golpear en ella, sabiendo que se transmite a la vivienda, por su conexión.
Todo esto se ha hecho, hasta ahora, en silencio por respeto
- A la institución
- A los habitantes y sobre todo visitantes, aunque ninguno, nadie haya mostrado el más mínimo interes por contrastar las consecuencia de la ejecución de sus "privilegios".
Se dice que las instituciones tienen el privilegio de la violencia sobre el ciudadano, cuando debiera ser que su institución y los diferentes y cambiantes servidores al mando, debieran atender todo los posibles daños que sufren los ciudadanos, como consecuencia de su caduco mando.
Reitero
NO TIENE PERMISO PARA CONSIDERAR ESA PARED, COMO UNA INSTALACIÓN DEPORTIVA, PORQUE SE APOYA EN UNA VIVIENDA, CON TODOS LOS DERECHOS ADQUIRIDOS DESDE SU EDIFICACIÓN.
Hubo un tiempo para la generosidad, nunca para opresión. Ejercieron lo segundo, reclamado lo arriba indicado.
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Podrá oprimir, pero nunca tener la razón.
La generosidad de una familia y la petición de respeto, no se deberá pagar nunca con venganza
La violencia infunde miedo y la música te despega de la tierra
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