Llega Septiembre, donde las flores, con estos calores han desistido de salir y la que lo intentaron están mustias.
Por el río nada la rana y en el cielo el sol sale con cierta saña.
Matilde escribe una carta de amor y Honorato teme que este se acabe de aquí a .....Valladolid; ciudad con playa.
Empieza a escribir una carta, no vaya a ser tarde.
Querido amor te escondiste en un bosque de actos y ocho, no podrían ser menos de ocho, acudieron a apalear a gente del AMA;
Razones, decía Bebe; ellos las tienen, odio enseñado desde la cuna. Exclusividad pagada por el Estado para ser diferentes.
Nunca lo quisieron comprender, ni aquel Felipe u Honorio, con pseudónimo o qué más da, le prometieron que le iría bien y que le exonerarían de sus tropelías; ni este Emiliano que siempre estuvo presto, con todos sus colocados, a eliminar obstáculos.
Es lo que tiene la pervivencia por encima de cualquiera que le opaque su fin.
Expulsan la palabra Patria y España con cerbatana para inyectar el veneno que adormezca a los que creen que la verdad la posee la televisión, siendo esta de dueños, con fines.
Lo ví en la televisión como si por la vista se entendiera y se comprendiera todo lo que haya detrás de algo que nos relata un interesado
Sed buenos y no os pasarán cosas, avisan, con un desparpajo que es violencia. Lo sueltan delante de un micrófono, luego lo quieren esconder, como a Adèle Haenel, en Francia.
Pero son, pero fueron.
Odio y la violencia engendra odio. Es el círculo que justifica ser violento.
Todo perfecto, excepto
Seres humanos asesinados, mayores, niñas, infantes con sueños de ser médicos, de sobre todo a amar a sus gentes.
Y en el otro lado
Niños y niñas como aquellas que tuviste en primero y segundo, eran una delicia de personas y ahora ¿estarán dentro de ese círculo de odio?
Nunca lo ví en su inteligencia y en su amabilidad.
Veías de joven, gente bien vestida, semblantes soberbios; ahora se comprende, cuando no tienen el poder pierden toda la compostura.
Si el tiempo para volver a tenerlo se alarga, siembran violencia y la inocente Isabel pide que no se les juzgue, lo que ellos no hacen sino que sentencian;
Por supuesto que llegan a comprender la violencia que generan, pero más es o sus ansias, o sus miedos, si en algún momento se consideran con capacidad para hacer justicia.
Todo tan duro, y sin agua.
Y las uvas en el gaznate de un ladrón que deja su lata de recuerdo. Violencia silenciosa, toma del sudor de los demás, siempre sucedió. Se llama capitalismo
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