martes, septiembre 01, 2026

Encontrando paz

 Están los ritmos.

  La incitas a ella para que te lo imprima en lo más interior del cuerpo. Lo descubres, imposible. Cuando descansa es para todos.

   A cambio coges tu cuerpo o el borde de la cama y golpeas bajo un ritmo, para que se te imprima en los genes, pero estos parecen haber tomado su propio camino, no será fácil, hoy en día el aire te trae las imágenes ya talladas, demasiado fácil, para crear tus propios mundos, con sus luces de recuerdos y pasajes, no siempre gloriosos.

  Sigues escuchando La Base América Latina donde te cuenta el secuestro, robo y sometimiento al que se ha sometido a Venezuela. 

   Malos tiempos para la lírica, se consiente el triunfo de la codicia, si te beneficia, también el incumpliento del respeto al ser humano, si tienes contento a la descendencia juguetona, olvidando el respeto que tenías por haberte concedido un privilegio.

   Después vuelve Kae Tempest y su ritmo rotundo, hipnótico, lleno de una belleza que es difícil de describir, pero te marca lo que andas buscando una cadencia sobre la que imaginar mundos.

    Caminamos por los días y descubrimos debilidades. Una, muy actual, habernos dejado los ojos en las imágenes que nos sirven como el crack en las barriadas pobres de tantas grandes ciudades. Ahora van a por la trabajadora también empobrecida. Pierde la vista y la perspectiva y dejamos de cantar nuestras propias vidas.

  Se nos van los acordes entre arrítmicos movimientos. 

  Podríamos ser flamencos y hacer ritmos imposibles o podríamos navegar por el jazz o el blues y cantar por New Orleans, pero no podemos de remar por cualquiera de ellos.

  Búsqueda por A C E que puede ser mayor, siempre mejor que el ICE que es haber entregado la gestión de la migración a los violentos desinformados por esas stories a las que juraron por sus snopies

    Quizás ahora la triada, si fuera menor E G B sería como aquellos estudios en los que obtuvimos el primero de los fracasos, repetir primero de Primaria. 

    Algunos quisieran recordar, los fracasos; hemos llegado a tantas Itacas, con sus respectivas Odiseas.

   Salud y República 

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