Estos tiempos te llevan a seguir descubriendo Glen Hansard en mitad de la noche
No era un cantante, era un ser humano expandiendo humanidad
fuera en escenarios, fuera en pub, fuera en la calle, el corazón bombeaba complicidad
El levantarte es otra cosa. pesa cada centímetro que ayer fue besado por el bosque
pesa leer el abandono que hemos hecho a Cuba.
Vivimos de nuestra crueldades hacía los otros. Nos saciamos y quedamos en siesta
Se ufanan los vendedores de armas de tomar países, extraer sus riquezas y extinguir vidas.
es en nombre de una libertad.
A Colombia la robaron las elecciones, gobierna el defensor de narcos. Siempre hablan de un orden
En el pueblo, el orden es poner una pared para golpear por encima de la vivienda que le da soporte.
Siempre hay silencio y el Ayuntamiento festeja su crueldad. No justifica nada más.
A vivir, sólo da noticias de forma aséptica: el nuevo presidente se va a una guarnición militar a tomar el poder y desde el otro lado, ha habido movilizaciones no reconociendo los resultados de las elecciones.
Están los datos, pero en un boletín, la equidistancia engendra ogros.
A Cuba, los defensores de la libertad la ahogan como en un Monopoly, porque las personas sólo las respetan en el vientre de las madres, porque es una forma de controlar a ellas y a todos, que es su fin.
En la vida, los números los eliminan con la saña psicópata de servir al dios Dinero.
Les destruirá ver a un país formar médicos, por encima de sus enfermos abandonados a adiciones y a la ausencia de medios, que les arruina.
Cuba, sus personas construyendo, incluso en la precariedad; sometidas a canallas a los que, a veces, apalizan en su moralidad, por tenerla sólo en su billetera.
New York, Michigan muestran la grandeza de otra forma de conducir la sociedad: ayudar con escuelas infantiles, mercados públicos, transporte urbano mejorado; humanidad en las calles que aleja la violencia.
No las pueden ahogar, a Cuba, si y ahí exhiben el veneno del capitalismo despiadado
No hay comentarios:
Publicar un comentario