La música acompaña el dolor y te mece, acunando los miedos a los abismos abiertos, poniendo tablas para cruzarlos entre vértigos.
Dylan cantado en flamenco. Son granos de arena.
De aquella que contempló la barbarie de eliminar a humanos. Ahora en Gaza, hace 90 años en Badajoz. Dicen que por no dejar enemigos en la retaguardia. Justificar sus instintos, protegidos por aquel cura que dijo que estaban bien muertos. En Guadalajara, con su pistola, dando el tiro de gracia.
Ajusticiadores, sin Dios; su dios, de las personas, no sería un asesino.
Tiempos de profundas desesperanza, mas somos granos, semilla de nuevas vidas.
Si te fijas en Alex, cuando empieza a dudar si continuar viajando por las galaxias, es cuando escribe en un árbol.
Te tuve entre mis brazos y me dejaste sin contar las estrellas fugaces y segando la hierba sobre la que soñar.
Besar su memoria con actos
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