jueves, agosto 06, 2026

Deberías volver, otra vez a mi lado

Lo cantó Coque Malla; ya hace años, 

Lo susurraba, el otro día el río Tajo, mis aguas agitan las certezas y poder encontrarte

   Siempre creías que te arrastraban hacía el agua, pero eres ella y su entorno. 

  Una comentarista iguala a Rita Barbera y a Fidel Castro, el círculo, cuanto menos es escabroso; por eso, nos hará siempre falta Manu Levín o Estefanía Veloz o Marco Teruggi. Desnudan los texto de quienes quieren absolver a los corruptos.

   Millones para mercenarios. Cuanta mierda sueltan. Son conscientes, es el dinero, no te lo tomes a mal.

Alguna gota describe en su paso, los valles de la piel. 

   Visitar los miedos, le puede pasar, ahora, a la zenit Isabel. Nos imaginaos que tiene bien calculado todos los que comen de su mano. No sabe que su glamour puede ser pasto de las encuestas.

    Si existen dudas,  unas cremas a tiempo o un juez, siendo justo como excepción. 

    También sabe que enfrente está alguien que sobrevive a saltos y caídas a través de los más crueles abismos y ahí, continúa con la mirada fija en la cima. Ese no dudaría, él mismo, en clavarte la estaca más puntiaguda y desgarradora y si siguieras con vida. Te iría dando de comerlo, incluso con salsa barbacoa

    Es lo que tiene viajar, no por el lado salvaje de la vida, que lo visitaron muchos, sino los oscuros y tetricos que decían, deshizo los huesos más pétreos, caimanes de siete ayunos.

   Coque, parando un taxi, por si ella le diera una nueva oportunidad. 

   Los acordes de séptima,  caídos los sueños, caminan entre las penumbra y asen un dedo, quizás tenga una historia de Glen, conduciendo toda la noche. 

 Tender Mercies, Eddie and him, singing from the friendship, giving us vehicles to road fears. 

Nos cayó tu muerte, Glen. No quieren los tuyos, ni los nuestros que caigamos en un final del camino. Nos diste tantas luces, que los desgarros de vuestra ausencia los zurcimos con las agujas de tantas sonrisas que provocasteis. 

  Aparecen las constelaciones entre las nubes. Sus gotas nos sacian por las sendas

 

No hay comentarios:

Siameses y mercader

Siameses y mercader
Zaida, Fernando y