Debo confesar que después de sentarme al lado de la fuente, esperar mi turno para beber agua; no dejar pasar a quienes ya no van a hacer nada, que no quiere decir que no hayan dado lecciones de sacrificio y esfuerzo a lo largo de sus vidas, pero en el resto del día y ver como un soberbio pierde los estribos.
Aún en esas condiciones le he pedido un selfie a quien a nueve años de inhabilitación a una persona con unas capacidades por encima de lo que se le pedía.
¿Mi cara? bien gracias, no da más de si
El caso es que quien es capaz de actuar así, no siente ninguna vergüenza.
Imaginense que por esas casualidades de la vida, el señor crea jurisprudencia y analizan a la hermana de un tal Moreno y esta, en los méritos, los tiene por debajo de otras personas que se han presentado a la plaza.
Estoy seguro que al pedirle el selfie, en estas condiciones diría: ¡eh eh eh eso no vale!
Levanto los hombros como preguntando un porque y me indica, me indica, me indica. Bueno, no, se queda parado y como en esos vídeos que me roban la sustancia, quizás la gris, mientras me señala la pizarra con una mano, con la otra se coge los genitales.
Más o menos viene a decir, en un lenguaje que ya se ha hecho universal
¡Es que me sale de los huevos!
Tú, te pones en el selfie, porque bueno: donde caben dos, caben tres, aún con un morro que se lo pisan.
En la imagen con el susodicho trato de poner la mejor de mis caras, que ya se han curtido, que no es lo mismo que un encurtido.
Uno, Juan, que ya está muy también, curtido, se repite, como el verbo y me anima: chico a esta gente hay que estar pidiéndola perdón todo el tiempo.
Tu naces y ya están especulando contigo hasta con el babero; antes, cuando estás en un grumo, pues nada, se cachondean, son mucho de eso.
Lo llevas viendo años; a Marta, en la televisión pública española la ves en flashes y te quedas alucinado por su capacidad de soltar bulos que se han puesto en evidencia.
Al director de uno de los programas a los que va, le expreso que su afirmación no era cierta y varios más se lo razonaron.
Bueno, pues en el selfie que te haces de ese acto, tu el ofendido porque te mientan te tienes que dar la vuelta, para que se te vea el culo, porque la cara se te queda peor, que es algo que alguna lleva muy mal, cuando es agría y estúpida en su comportamiento y te da la espalda. En esos momentos, a mí, mi culo me representa más.
Aquí la insigne periodista, se compara con un personaje literario que ha sufrido durante años, "habla de comer mierda", antes que sufrir una nueva humillación no por la que sufrimos quienes creemos que está en una tertulia para respetarnos; sino por dejarla en evidencia al no darnos una información correcta y se levanta doliente.
En esta sociedad que polarizan con la mentiras, no es verdad cuando quieren hacernos creer que la equidistancia es lo que hay en la información de La Base América Latina y esta periodista o algunos de los mercenarios, pequeños napoleones, abrasados a paguitas, esas que ve en los demás, el insigne demonio, porque¿ quien puede llamar los santos a alguien malvado?
Mira que le das vueltas al tema del selfie, pero ni ya tiene solución y lo que vistes siempre será fue mucho más agradable que una mala hostia que descomponía la cara a un nivel "Cuca Gamarra" que eso queramos o no, es mucho decir, o incluso una exageración, pero así era.
A mi es que lo de los selfies, de todas maneras, no se me da nada bien, es más me descuadro y además lo que miro ahí, no se puede coger que como diría el argentino, cuando se cogió, se disfrutó y eso si que era una realidad.
Lo demás, la falsa dignidad y la alimentación "a base de mierda", tampoco es que tenga visos de ser una realidad. Se la ve esplendorosa, y encima, con el exorcismo de pedirla disculpas algo que ella nunca hizo, con las personas que daño con sus mentiras.
O es que van a la televisión sin saber el poder que tiene esta para mucha gente que no tiene otras formas de información, me preguntaría.
Lo saben y por eso, las que pueden las financian, las toman y las que no, las denigran, para si llegan a tenerlas, meterlas financiación sin límite.
Melissa ¿te metes en un selfie conmigo?
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