jueves, julio 30, 2026

Manu, el valor de la palabra

   Mejor no ver, dice Teresita, a mí que la llamen del niño Jesús, me parece lógico, para eso le pusieron el nombre; lo raro es el calor que hace.
    Llaman a un adolescente. Chico como se te ocurre subir un video, sobre el famoso caso de las agresoras femeninas y su víctima. 
    Al chico le da por decir; ¡qué salida tienes, tu también!, oye que me lo recrimináis los mismos que en vuestra plataforma lo tenéis sin pixelar y con 20 millones de reproducciones.
    La fiesta empieza
      La presentadora divaga y grita, una contertulia corta, gritando, otra ¡que va, tenemos que educar al chico! a gritos, el jovencito no debería señalar así. 
      Un minuto, quizás dos, el chico no puede desarrollar su afirmación. 
      Para eso está en el plató para interrumpir, de forma coordinada, por supuesto, nada inocente.

      Uff, chico, le dice al regidor, corta. La desvergüenza existe y se remunera con generosidad.

      Mi cabra se llama Eulogia y la basura tiene tintes catódicos.
 
       Hay otros sudores que también suben. 
      Se despide Manu Levin de La Base; del activismo, no. Eso es un alivio, bueno eso era fácil saberlo. 
   Hace muchos años, no encontraba las palabras para definir lo que me hacía sentir Juan Manuel Serrat.
 Debido a la torpeza que me tomó y le ha costado abandonarme, hace años, alguien me lo dijo: humanidad; y eso a lo largo de estos seis años, lo ha ido dando Manu. 
  Contundente con los violentos, clarificando sus palabras compradas y torticeras. pero con una sensibilidad especial hacia los desfavorecidos. 
   A veces, también en días cómo hoy, parecía que emanaba un abrazo de sus análisis.
  Ha desnudado el lenguaje para hacernos ver la maldad que llevaban aparejados muchos titulares.  
  Nos ha puesto en bandeja algo que intuíamos, que en las palabras se encierra la maldad de escabullir responsabilidades, asesinatos y otras violencias. 
   A Manu, a La Base, comprendes muchas veces, que muchos no la escuchan por el famoso chalet. 
    En quienes perdonan la corrupción propia no esperas otra actitud; de otros, sólo decir: ya está bien. 
    ¡Es que no es puro!
       Le miras, te señalas,  le señalas.
     
    Lo que han hecho en estos diez años es maravilloso.
     Cambiar el relato de los de ahí arriba☝️, somos capaces de hacerlo y lo necesitamos aunque esos 20 millones de visualizaciones de los medios capitalista te echan para atrás; pero cada una de las que ha intentado no olvidar nombrandolas te hace sentir obligado a participar.
    Lo entendieron en México con "las mañaneras"; donde contemporizaron con el relato de los poderosos, que siempre están ahí, han caído, Chile; por eso y por otras acciones de control de la información; se apropian de su granero, América Latina. 
   Lo fue durante el siglo pasado; ahora, en sus desesperación de imperio en decadencia, se aferran a estos países. No saben ofrecer grandeza a sus propios ciudadanos. 
     Sólo robarla a otros, y si, educorarla.

   Manu, humanidad que abraza

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