Betty, por favor, está tierra no es tu tierra, es "our land" es que no entiendes a Pete Seeger.
Ella no se andaba con rodeos no como tú, Pantuflo, cuando coges una partitura y, o la medio lees, o la medio cantas, pero nunca te entregas a ella con lo cual se escabulle entre los dedos, sin haber paladeado cada uno de sus matices.
En argot, plutoniano le llaman "coitus interruptus, pero que sabré yo que sólo he viajado a Turquía y sin que se me cayera un pelo que es lo que pasa por no viajar con turbulencias.
Pepe, que de esto sabe un rato, cuando vío que me ponía con el tema de los silencios, espero que todo eso se hiciera general pero a medida que hoy los cantos, las voces y las introducciones, entendió que el ruido no cesaría aunque fuera Evora que tenía una voz prodigiosa.
Se lo dijo una vez a Leonard: "chico lo de Marianne fue tan largo que la veo en cada pelo que le caía sobre uno de tus grados".
Ella, también agitaba su cabellera y le peinaba un verso del cual caía amor tallado sobre el viento.
Puede tardar una eternidad que ese fugitivo aire vuelva a recorrer tu cerebro pero cuando se instala, se convierte en una piscina en la que retozan las manos concentradas en tu circuito, a recorrer sin prisas, algo que aprendimos de evitar las aceleraciones que no venían a cuento.
Nadamos los besos y trazamos olas de arrebatos y encalmadas, donde desear aún más.
Betty, ella sabe que los dedos surcan los cuerpos y abandonan los resquemores para deshacer las fronteras y pertenecerse entre los sabores y los olores de lo poseído.
Nada es más hermoso que el tiempo en el que se sintió protegida por su pasado y todo lo que amaba.
Nadie tiene derecho a proclamarse dueño de nunca ha poseído.
Betty escribe un tutorial y puede ser enterrado porqué Pantuflo sigue lo que se proclama, aunque no tenga más entidad que un silbido inconsistente, en las mentes queda el rasgo de locura que su permanencia abduce para los que necesitan ser guiados
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