sábado, octubre 24, 2026

People have the power y un concierto

  Se acaba el día y Patti vuelve una y otra vez. La gente amó su himno y la provocan para que se lo reciten como una oración pagana.

   Aquella chica dijo que eso era de extrema izquierda.

     ¡Que la gente tenga el poder!

   Con los años puede que haya conseguido ser la introductora de datos para quienes se creen que por ser mercaderes de alto rango, pueden diseñar un universo feudal, con fosos de cocodrilos de dientes de conexiones.      

   Saldrá el Sol, aunque el tiempo se hace demasiado largo; la música, ahora supura tiempos, acordes, lecturas pérdidas, cientos de esfuerzos, que recorren las armonías de la noche. 

 Tu,  sólo, compartirlo con gente ajena, sería estúpido buscarlo. 

                    Ya les has dado tu tiempo y pagos. 

     ¡Qué importa que haya un cierto desprecio en ellos!, hace cuatro años, la boca inmensa de las canciones amadas, se tragaba las notas que las sustentaban para caer en el vacío.

          ¡Eres tú! en un viaje a Allegra, un planeta en construcción.

   Ahora al emprender el vuelo. Los segundos del universo se convierten en estrellas, esperando que los hagas su propia "Vía láctea".

    Exigir La Entrada para la salida y de ahí, haberte encontrado con los tiempos, que si ya respetas, o casí, porque la cabeza siempre tiene otros mundos que aparecen de súbito, no supino.

       Haber concluido que un Tenorio, puede tener su ritmo, más llevadero, en el encuentro o con la monja u otras más concupiscentes damas; y aunque te aparezcan los sudores, hasta ahora ha sido más fácil seguirlos que los desgarradores pasos, aún más lentos, que en la muerte de D. Juan te exasperan porque hace un tiempo se perdió la templanza  para explorar la casi quietud.

       No sabes si un cocidito madrileño, lo tendrás bien condimentado con todos los productos por comer y conseguirás, evitar que lo condimenten los policías nacionales con toda su ensalada de hostias. A veces, en vivo; otras veces, encapuchados, provocando una acritud que aún violenten más a las heridas que parecen provocarles esa violencia.

       Surge una pregunta, que es necesaria y nadie parece querer hacerse; en muchos casos de forma premeditada

     ¿Como puede salir un bocaza, bocachancla, instigador de nadas, salir protegido por una maraña de guardaespaldas, que, a sus vez, proteger policías nacionales cuando ha ido a un lugar donde no ha pedido permiso?

      Cada instante de hostias, casi hueso magullado, incluso por un funcionario armado, es una ofensa a un estado democrático.

      Todo el mundo pasa por encima de este hecho, hasta que


      Si, la Irene Montero, 

       a la que la derecha montaraz, llama cajera y la izquierda, con aspiraciones de yupis, la definen como la eterna enfadada, se le ocurre hacer una especie de pregunta que en realidad es.

     ¡Qué hostias está pasando!, 

       People have the power, para pedir que la educación se haga en condiciones de dignidad

          - Un mercader no controle nuestros destinos

          - Unos especuladores no nos jodan la vida para pagarles sus casas.

        Claro que sí, niña, ahora ya mayor, People have the power, y lo pueden cantar con la dulzura de un juego de abrazos en Oviedo

           Pero es decir

         - Cómo te permites violar mis cuerpos, con tus golpes embrutecidos

         - Cómo me llamas violento por acampar y no se lo llamas a los Jíménez Losantos mediáticos que reciben recursos públicos desde hace, demasiado años, para embarrar una convivencia e insultar, primero desde su púlpito y ahora desde su despreciable libertad, ejecutada como servicio al poderoso.

           Claro que si

            Los coros responden a Patti y  

              Nieves Concostrina te diría que somos, cada uno de nosotros, quienes te celebramos, no necesitamos los salones embadurnados de buenura con banderas, sin gente. Ni reyes o princesas que se limpien en tu bondad, sus abrazos a los seres más deleznables de la sociedad; fascistas servidores de amos.

        Queremos saber

            Las verdaderas historias de la Princesa de Éboli y tantos otros seres denostados para no ser 

             Educandos que más bien han sido sometidos a historias sin realidad.

        Y si terminamos entre noblezas, traiciones y cerramos La Entrada, porque quienes mandan no saben contestar a quienes les piden empatía y no soberbía

        

              

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