jueves, octubre 08, 2026

Mi primera canción

 El ritmo lo tiene ella sobre el tablao. Espera, arranca, se acelera y manda, para rematar con la ayuda del guitarrista, tocador y cantaora.

Al otro lado, miro, atiendo, si negras, si corcheas, ahora tresillos y oh! semicorcheas y además con silencio y encima se aceleran, mi cabeza se estropea. 

  Calla, lento, aún más si lo necesitas y recuerda y clama y canta.

    Vuelve, te fuiste y ahí estás: 

    Desarbolado,  agotado y vuelves, aunque ahora parece un pozo que te quieres aspirar, tragar. 

  Verte desesperarte y desistir

    ¿Cuánto tiempo estuviste con ella?

    Exploraste, poco. Ya valía,  sin siquiera humedecer la caricia.

   Ni la dijiste: el tiempo es nuestro,  mientras humedecias sus labios y la repetias, llegaré y te ponías a más:

  subías el tresillo por su rótula, y la semicorchea, con su hueco plopiteo al que no dañar y cuidar. 

 Ella esperaba y te acompañaba y si veía prisa, en los malditos silencios que no respetaba, te cogía la cabeza, te la friccionaba y ¡tranquilo, se esperar!

   Te hundías, aún más en sus "humores", quizás era la lengua, un dedo que acompasaba, o una mano que acudía a su boca y despacio, si

  La semicorchea era ella, el tresillo, donde andábamos y gritábamos llenos, por los encuentros

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