sábado, octubre 03, 2026

El orangután y los camelos

 Me parto con Rosalía, no la campeona sub20, cuando se hace fotografiar con el saxofón; la digo, chica estás esplendorosa, pero no pongas a la vista la partitura de "Tengo un tractor amarillo".

  Jordi Évole, Antonio Maestre cual pitonisos nos hablan de Bustinduy ó Mónica, como posibles representantes de la izquierda social. 

  Si fuera la Rosalía, campeona del mundo, pararía el balón, les miraría a la cara y empezaría un regate hacía la izquierda, para terminar empujando el balón y hacerles ese cañito, con el cual tanto nos divertíamos en el último año en el insti. 

  Pueden tener toda la información que quieran, pueden tener un "aura" de haberla exhibido ante los fachas más redomados, pero nunca olvidaré con quien trabajan y lo que este ha hecho por domesticar la realidad. 

   Si de eso no se dan cuenta, tanto Jordi, como Antonio; la verdad que muchos, demasiados, pensamos que a quien te clava, una primera vez, un cuchillo por la espalda y ves los resultados de Lady Magdalena en Madrid, o Yoligüay a nivel estatal, y sigues pidiendo que te lo claven, otra vez; lo que no te viene en gana es ni tan siquiera escucharles y mira que lo has hecho en sus libros y programas.

   Duele ver a Elena Reinés ser detenida por hacer periodismo y enfrentarse a mentirosos profesionales y contemplar como una policía es capaz de hacerlo, mientras parece admitir que a esos pseudo periodistas, pagados por dinero corrupto, les puede permitir cualquier barrabasada que atenta contra la dignidad de las personas.

   En este paréntesis intentamos entender que cuando esa Policía es pretendidamente ciega, comprobamos que no. Y estar en el lado de los poderosos, les minimiza ante y como  ciudadanos. 

   Podrán tener barra libre, en un estado autoritario, para pegar, maltratar, hacer desaparecer a personas, pero su labor y vida estará, para siempre, cubierta de indignidad.

   Ser protagonistas de imágenes de compadreo con "los mandados", "los escuadristas" musculados, dicen que hormonados, que sólo exhiben violencia y palabras huecas: patria, himno, españoles (los que se someten), provoca una animadversión, que les une a la prepotencia, la sumisión, los golpes que pegaron durante la dictadura, que en muchos casos llevaron a la muerte y que sí, consiguieron que generaciones cambiarán su narración acerca de los culpables. Pero no, fueron ellos, quienes generaron el terror con su violencia ciega. 

  Volviendo a las verdaderas luchas para cuidar a los ciudadanos y crear justicia, donde los rentistas no vivan a costa del trabajo de los ciudadanos.

  Que Raúl Sánchez Zedillo esté provocando a esa progresía guay, presentándose como candidato para burlarse de los que son teledirigidos por canallas mediáticos, tiene la fuerza de la ironía sobre los impuestos por los intereses económicos y políticos, para destrozar una posible unidad.

  Raúl siempre demasiado lúcido para destrozar  camelos, peores que los orangutanes que siempre tendría una mayor sentido de la decencia.

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