miércoles, octubre 21, 2026

Árboles de abrazos.

     Se respetarán los árboles,  a los que se rodea de bocas abiertas con dientes de hormigón. 
 
      Ay, ay, proyecta su pena el sauce, que será de mí; apenas fui visitado pero quien lo hizo fue porque me amaba. Había un silencio y una intimidad en la cual Luis tomaba apuntes, ahora de mis hojas, de mis ramas, de mi tronco, ¡vaya tronco!
       
     El fresno estará orgulloso, ya se han quitado todo impedimento para que fuera rodeado de abrazos. No le sacaremos de sus "curiosas" certezas y esperaremos a ver como es agobiado por unas, los otros y los pesados de los vientos que ya no podrán ser parados por los setos y otros colegas que le hacían la vida más fácil.
     
     Estará alguna olma que se libró de la cruel enfermedad, pero que ahora estará expuesta a las que inoculan las manzanas podridas de aquí un volantazo, aquí siete patadas, veinte inscripciones y, tal vez, un principio de corte de alguien que quiere desafiar los bienes que les aporta un árbol.
   
     Felipe estuvo presente  cuando el nogal se empezó a secar. 
     Allí, en principio, no conocían de las artes de José pero en sus herramientas llevaba el veneno de su ineptitud, regado de odio. 
     Adiós generaciones de humanos que os protegistéis, en su sombra, de los veranos que volcaban el sol sobre vuestras labores que se hacían pesadas y sinuosas.

     Velázquez, por favor no confundir con el pintor que trabajó sobre la casa solariega de Merce, había decidido que ya no levantaría los brazos a modo de rendición y no tendría en su cara, la pesadez de la derrota; se había erguido, cogido del suelo sus mil derrotas y había empezado a diseñar sueños sobre un saxofón.
      Aprovechó el viento que  mecía las hojas para introducirlo sobre sus pulmones y lo soltaba con las sonrisas del anverso que es por donde van sus nervios y tienen mayor sonoridad.
   
       Quienes unas horas antes se sentían desamparados y hundidos ahora recogían los sonidos que les producían cosquillas, muy ligeras, nada profundas, pero ese "besame mucho" le producía sonrisas por el bigotillo que llevaba.
   
        Era un problema "cielito lindo" porque el roble, la carrasca, el manzano pugnaban por sentirse ellos, los dueños de esa agradable apelativo.
     
         No digamos el jaleo montado por "over the rainbow"; ellos no tienen los problemas humanos y todos los árboles, al unísono, como en una gran tormenta decían "a mi, a mí" sin que fuera posible atenderlos, más que en muy determinadas circunstancias.
  
         Al terminar con "El Padrino", todos se atemorizaban pensando que una ventolera vendría, con peligros de ser arrancados. Cuando luego Nacho, cantaba aquello, todos se sentían dichosos; sabiendo que junto a la tormenta, la voz puede producir la calma.
 
          Nada menos que tres mil novecientas setenta y ocho instantes se habían cogido para contactar con las profundidades o superficialidades.  Había muchas palabras esperando salir, porque la caldera siempre está en ebullición, pero dedicarle un poquito al amado árbol, para escribir el agradecimiento por sus sombras, tenía que ser en un dato tan señalado.
 
   

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