sábado, octubre 31, 2026

Bambas de crema

    Lalalaralala, epílogo sobre una historia que nos cuenta Iñigo Domínguez en el avivir. 

  Música que, también, aparece en El Padrino, en plena boda de la que, tras una larga travesía vital, será la Consigliera de Michael, un mafioso, por arrepentirse pero que es arrastrado por la maquinaria de supervivencia de su familia, que le lleva a liquidar a quienes quieren eliminar a su Familia que siempre se estuvo rompiendo desde la promiscuidad del nervioso Sony

   Cuando vamos a comprar nuestro amado bollo de crema que es como la magdalena de Proust nos devuelve a una nuestra niñez; para ello esperamos que el plástico no haya invadido la composición de una crema que se hacían en los obradors con amor, tal vez, con alguna infiltración estraperlista.

   Confianza y esperanza, recomienda Javier.

   Malos tiempos cuando los padres tienen que proteger a las asustadas hijas que estudian o quieren participar en una fiesta, porque existen colectivos organizados, que han decidido crear un estado de caos.

    Estos somatenes del poder no son las personas que han decidido sacrificarse acampando en las plazas, reclamando el derecho a una vivienda pública que no se ha querido se impusiera por encima de dios capitalismo que deja a tantos colectivos tirados

    ¡ay Guash, comentarista graciosito de actos con balones más rellenos que los vacíos que te ha dado el fanatismo!

   Sus actos son pantallas protectoras de codicia como la que propicia la canallada de dejar que existan 15.000 pisos ilegales en Madrid y que no se desalojan, pese a que existen leyes estatales que se podrían aplicar para ello.

   A la violencia de los que sufren la precariedad de vivir en condiciones de miedo e incertidumbre, no se la puede igualar con los miedos de quienes usan sus pisos para especular, junto con políticos ausentes, que alimentan los actos vandálicos para destruir el tejido social que vertebra una ciudad.

   Karo ha preparado pastales con la armonía de su empatía. 

    Cada bocado se impregna en el universo de mis deseos. 

    Se escapa un beso que no tuvo encuentro

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