viernes, junio 26, 2026

Un tres zumbando

   Llego al observatorio,  me quedo dormido y Luisa, si, Luisa se sube a la nave.

  Por mi actitud,  no confía mucho en Pacho y tampoco en Tijuano y eso que afirmó una y mil veces,  Leandra, que hasta aquí habíamos llegado refiriéndose a Xose, maduro pero jugoso.

  Que Tijuano se empeñe en destrozar un 6/8 no es de extrañar,  cuando cogía la fruta, luego de 40 banasta se echaba sobre la primera y nos taladraba con una ranchera. 

 Ya ves tú,  quien se lo podía imaginar viniendo de un hombre del Extremoduro profundo,  donde sucedía lo que no se podría ni escribir aunque lo cantarás por soleares y lo bailaras con una alegría desmesurada.

  Robe salió de aquí para vagar por nuestros sonidos, enfrente un océano sin encuentros porque los soles queman manos.

  Pacho. para Luisa, era un ser al borde de las corcheas pero si se ponía, ejecutaba un canallada en modo calama o calamar que uno ya no sabe quien enguarra más, porque el primero puede ser un cerdo pero al estiércol le añades en su tinta, el rebozo es único. 

  A mi me maravilla la confianza de Luisa.  Cuando la dicen vete al último puesto, ella se encarama a la mesa y canta como Manu Sánchez, "no hemos venido aquí para hundirnos, ni darnos guanta contra un, dos, tres, un, dos, tres; lo coges, lo cantas, lo abrazas y espera que no te haga unos mimitos o carantoñas que ya se da por encendida,  prendida,  y cariño, vamos a ese pollato que me suba encima.

  A ella no la entiendo, porque ahí delante lo que yo veo es una piedra y amago con un hacer un gesto de preguntar por el poyato y me dice "no, so pato" con elle.

  Nos ponemos, pero no esperamos que el trote cochinero de aquel corredor, nos dé primero tanto corte y luego, si, un traqueteo al que no se puede frenar, salvo para decir

    Ay, María Luisa 

    Que uno ya se ha hecho a la idea que no es el parque de Sevilla, en el que cobran por pasar.

Si no el baile que se ha erigido en nuestras entrañas, tan amarradas que de ella también sale

      Xosé, sácame más ayes que me descompongo.

      Así que Leandra, se encierra en el 6 porque llegar al ocho en estas circunstancias y con este sol, se antoja cuestiones de cerrar dos círculos y al primero, vale, llegas, pero al segundo,  cerrar el rabito es puro contorsionismo

No hay comentarios:

Siameses y mercader

Siameses y mercader
Zaida, Fernando y