sábado, junio 20, 2026

Mus como evasión.

  Por mucho que uno quiera; todo parece indicar que la barriga no se someterá a un adecuada medida para ayudar a reducir los dolores. El trabajo realizado durante años tiene sus consecuencias.

  El mus es un arte al que no hemos llegado, cuando las herramientas deben ser la paciencia y la repetición de partidas, no sólo para conocer a tu contrario, sino para saber tus propias reacciones antes muy diferente tipo de cartas. 

   Llegar a controlar lo que tienes y saber como jugarlo no se hace en dos partidas.

   La política puede ser un buen campo de entreno. 

   Tú coges el caso de estos días de Zapatero y ves todo lo que tiene detrás la familia de Aznar y llegas a la conclusión, este último sería un gran jugador de mus.

    Tiene debilidades de todos sus hechos que empezaron creando, un entorno que siempre ha controlado, falsas acusaciones contra Demetrio Madrid, que le sirvió para echar a este del poder en la Comunidad de Castilla León.

    Ya en la política nacional, parece que le dijo a Alfredo Pérez Rubalcaba que él no tenía límite a la hora de llegar al poder. Alfredo le dijo, ¿ni ETA? , ni el terrorismo, le confirmó el jugador.

    Su llegada al poder, escondiendo su odio a Pujol, para después utilizar ese rabia, del resto del país, al catalán para confirmar su mayoría absoluta; fue parte de una jugada maestra de control de las emociones, que debilitan al contrario

    En ese período de euforia, donde su gobierno creo una burbuja inmobiliaria que originó la crisis económica posterior, eran momentos donde las cartas, marcadas, eran las supremas; algunos cuando se les dice, lo ponen en duda. La metáfora es, cuando esto dicen que es mentira,  es regalarles un coche, si lo aceptan les confirmas, ahora lo tenéis que pagar al doble de su precio y todo lo tenéis que comprar a quien os lo ha dado

   Él jugo la carta del éxito, y si volvió a esconder sus malas cartas porque se las hizo creer que eran las de los que llegaron después, las que eran pésimas, e incluso lo aceptan

   Mathieu comenta en la tertulia del "avivir" que le ha entrevistado. Seguro que no se hablará de aquella "mano" que se jugó cuando después de meternos en la guerra con Irak, de la que sigue teniendo una foto en su despacho, para glorificar aquella alianza, pasó el doloroso 11M. 

   Lo importante en la vida de estos seres es el odio que tienen para sus enemigos; eso lo hace desde una deshumanización hacía estos y un "el fin justifica los medios" que siempre le ha guiado. Jugó duró, despreció a sus contrincantes que son quienes pusieron en duda su mentira que era culpar a ETA de aquel atentado. 

    Siempre ha seguido teniendo esa cara de mus, para ocultar aquellas cartas que tenían sangre.

    Que los años posteriores a su reinado, culminado en aquella boda imperial en El Escorial, con muchos asistentes terminando en la cárcel, haya manejado cartas marcadas, donde no sólo ha ganado él, sino que ha metido en la partida a sus seres familiares que se han aprovechado de esas cartas marcadas, pero tener unas ganancias que ni por asomo, se acerca a las que ha tenido todo el entorno de José Luis Rodríguez

     Con todo esto, que el se mantenga en la mesa, dando lecciones de moralidad, creando un ambiente en el que parece que los demás tenemos unas cartas malísimas, es de un mérito sublime.

    Que un juez, con datos suministrados, entre otros, de otro país, con ha dado un claro aviso de querer participar en la partida propia, de otros países, son las timbas en las que nos hallamos envuelto y sí, en esta época, los moscardones mediáticos con sus vuelos, hacen que les mostremos nuestras cartas.

    El mus jugado por estos profesionales nos coloca en desventaja, más cuando las mesas tienen las patas de diferentes estamentos que se bajan para nosotros y se elevan para que ellos puedan calcular a partir de nuestras debilidades.

     La evasión de la impunidad de estos seres se produce cuando dejamos que sus relatos se impongan y no tengamos confianza en las cartas que tenemos.

      Taparlas y sentirnos fuertes, a ellos les debilitan, el relato de los que nos ven jugar, se lo cambiamos cuando con nuestras palabras les hacemos dudar de lo que tenemos para delatar a esos seres, desalmados y profesionales 

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