viernes, junio 05, 2026

Entonces, fui yo. Agustinas para vivir

  Mientras unos son mandados a gritar delante de una puerta que allí el hermano de un presidente del Gobierno, que es lo por haber sido elegido por los representantes de un parlamento y ese mismo hermano fue director del Conservatorio de Badajoz, por méritos propios. Al contrario de uno de los amos del gritador que metió a una hermana por encima de los puntos de otros opositores en una plaza de la misma categoría..

  Otros son investigados porque un provocador quiso entrar a una universidad para dar una charla mentira. El amado dios de sus pagadores, ese del que cuentan y celebrar historias lo dió en un monte o en cualquier lugar porque tenía algo que decir. Este sólo quería someter a la policía, que aún se han enterado que son manipulados.

   Queremos, cada vez más, oír a la La Base América latina y hoy sobre Argentina, como circunstancia, porque esa ultraderecha, mentirosa defensora de una libertad que es sólo la suya y de una seguridad, impuesta a golpes, cárceles y terror sobre, incluso quienes le votaron, para servir al capital. Ese país, con las mismas circunstancias puede ser Brasil, con los Bolsonaro, pidiendo presión arancelaria a sus amos, la derecha invasora de Estados Unidos; casi en la misma oficina, donde la derecha de Colombia pide que bombardee su país o en Venezuela, secuestren a su presidente.

    Un mundo global, con el mismo hacedor durante un siglo como productor de dolor a un pueblo, que una de su parte es capaz de votar a quien le apabulla, por una seguridad que ellos mismo vieron que la habían vejado los mismos que, ahora, con otros ropajes, se la venden.

     Aquel hombre, en cualquier parte del mundo, incluso en el pueblo más recóndito fue asesinado por una pareja guardias civiles que se hizo pasar por maquis. Por mucho que te repitas que fue al revés, la verdad necesitas que te venga a tu mente, para darte paz.

   Pero hablamos de Argentina, ese país que me dío a conocer a algunas de sus jóvenes que vinieron a estudiar a España y siendo, demasiado pequeñas, creyeron que el país se lo podían entregar a un orangután, en las formas, que les hacía reír, porque otros les habían fallado.

   Siempre esperan la resolución final, en un minuto, cuando, como dice Inna durante más de un siglo la familia de Patricia Buillric ha estado tomando tierras y prestaciones de la nación Argentina. 

    La juventud tiene la frustración, como sus familiares de no ver resueltos los problemas de forma inmediata y se entregan al más bestia. Pero estos suelen tener las fierezas de sus amos, que son los que arrodillaron al pueblo.

    A Agustina, una niña de catorce, la asesinó un hombre. Desde algun medio de comunicación, incluso acusan a la madre de dejarla desamparada. La Base nos dice que mientras eso pasaba, el asesinato, ella estaba recibiendo un tratamiento integral para su salud.

    Eso es el patriarcado, el bestialismo que busca culpables para liberarse de la opresión que siempre ha ejercido


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