martes, mayo 07, 2024

Se advierte a los vecinos

 Me pide mi señora que acuda a arreglarle la caída del tendedero a mi vecina. Para mí que es por probarme. Si no encuentro explicación a que Edelia enviara a su marido a por té a mi casa, en ese instante.

  Todo parece un poco enrevesado; pero miro a mi perro paseando por el parque, conmigo leyendo el periódico. Determine, hace demasiado poco tiempo para mi desgracia, que no podía seguir sus desmanes, que por momentos, me hacía disimular como si no le conociera, cuando se acercaba a refugiarse después  algunas de sus tropelías, como podía ser comerse la comida de alguna pareja que estaba de picnic y que en su pasión había decidido, hacer un stop en la comida de sus sandwich, para centrarse en ellos.

    A Felix que cabalgaba en motocicleta como un Sancho, salvando a algun inconsciente quijote, le tocaba muchas veces recoger las lágrimas de algunos de esos grandes mentirosos que tienen también sus momentos de debilidad. 

    Mira, le decían, sos muy crédulo, pensando que siempre estarías en el top. Se lo mentaban mientras cogía el destornillador eléctrico y apretaba el penúltimo de los tornillos. Aun le quedaba poner las cuerdas, que también en aquellas situaciones ponía en un brete la vuelta a su casa, tan pronto como la situación lo requería.

      Ella podía acudir a cualquier sitio, vamos a suponer a otra Comunidad. No era difícil volar en una planeadora; la que le ponían los medios que ella iba sufragando; no sólo ella. Imagínate que aquel vecino se había metido de lleno en mi casa y allí había recibido también mis alabanza y por otra parte, disponía de un dinero que podía repartir con todo el edificio porque habíamos hecho una derrama y la emplearíamos para nuestra gran necesidad de reparación y tener un futuro mejor.

       No había dudado de mi mujer, sabía de sus dotes para convencer a los más recalcitrantes vecinos. Este lo era. 

        Fue imposible, según entraba en casa, había llamado a un mensajero y este cogió un cheque a nombre de la COPE y le donaba nuestros cuatrocientos millones que le hubiera venido de maravilla al edificio de nuestra Sanidad y Educación Pública.

          Lo más paradójico de todo era que quien lo recibía, como esa asociación de propagandistas católica decían hacerlo en nombre de un dios, al que decían que era su guía. 

         A mi, haciendo el último nudo en el tendedero me atrapaba la cuerda, como aquel sin sentido, unos, proclamadas esencias católicas, tomando dinero de los demás, vamos, hablando en plata, decía ella, un robo. 

        Porque estaba un poco atento, sujetaba con mi mano en el último momento aquella cuerda, en la que sin saber como, si, a lo mejor, porque estaba alrededor de mi cuello.

         Señora, añadí, saliendo de ese cuarto y dirigiéndome a la puerta, no todo se va a hacer a su voluntad, ni la verdad se la otorgan sus torticeras palabras.

          A continuación, cuando llegaba a la altura de mi piso; aquel vecino, como un moderno Bonaparte, bajaba entre fanfarrias, con tanta aparente grandiosidad como poca vergüenza. Le acompañaban todos aquellos voceros, que arrojaban sus basuras para hacernos creer que nos pertenecían a nosotros.

                 El cartel está en la entrada, pero algunos vecinos parecen entrar por los balcones, sobre sus modernos drones. 

     

lunes, mayo 06, 2024

La habitación

 Nada sucedía, todo permanecía quieto; el tiempo se había parado y el aire estaba apelmazado pegado sobre las paredes. Podría alguien existir durante mil vidas.

   Fue entrar aquella persona, trazando líneas a una velocidad exorbitante, cambiaba de dirección de tal manera que parecía rellenaría todo un estadio de beisbol en pocos segundos. 

    Todo cambio el aire golpeaba a las personas que sujetaban entre ellas, parecía cada segundo engendrar mil matices de sonidos; nadie encontraba un punto sobre el que fijarse, todo parecía moverse y cada uno de los habitantes creían estar al borde un precipicio.

     La acritud se había instalado por cada uno de los poros que exudaban aquel personaje.

      Se saboreaba nuevos gustos, confrontando con tan diversas personas, el mestizaje creaba una mezcla de gustos que se impregnaban desde el advenimiento de aquel torbellino

domingo, mayo 05, 2024

Silvia y el escorpión

   El escorpión te da el pego, la cola la tiene detrás pero que vamos lo lanza para adelante y te la clava. Tu lo comparas con un pitufo y claro a estos los ves inocente y según me lo presentaron las compañeras belgas,  educativos. Las láminas de sus acciones de contenido social, por proteger el agua, eran muy ilustrativas: derrochar el agua al lavarse los dientes, al lavar el coche, al arrojar desperdicios sobre lugares que recogen este liquido. Creo que son necesarias recuperarlas. En este próximo tiempo. Mundos para coreografiar y poner marcos.

    A esto último, volveremos; de lo primero, nunca nos hemos ido. Va Julio por el campo, todo este se ha convertido en un paseo visitado por los seres más diversos del mundo. Gemma reporta lo que ve, al lado un psicópata con pintas, como diría aquel, piensa estar hablando con Paul Auster, otro corre, con la cadencia de no esperar que pueda volver, tal es el grado de desvalimiento que muestra su zancada. 

   Todos están seguro que el prime aguijonazo que lanzaría el escorpión sería sobre este outsider de las carreras que tanto éxito tienen ahora. De todas maneras, tampoco el animalito busca el encuentro así, por principio.

    Quien si anda con el veneno a flor de piel, cola o en caso que relatamos a continuación, es ese señor del que usted me habla, por usted entiendo a Azu aquella chica que subió el Everest, sin oxígeno a lo Kilian.

     Dice Nico, para los amigos, Nicolas por su provecta edad y trayectoria, además de por el respeto que merece su compromiso vital, que escuchar que estamos en tiempos de comunismo es lo más ridículo que se puede oír en esta época en la cual las empresas doblan ganancias, suben los precios, a desmesurados, por cualquier excusa y gastan ingentes cantidad de dinero en crear una visión de la sociedad en la que ellos son la solución.

     A Julio que le habíamos dejado cruzándose con familias, excursiones y sibaritas en busca de setas, también le para alguno de estos viandantes; unas veces asustados, otras, exaltados; pocas pero esas dan miedo, se cruzan con desquiciados. 

   Sea quien sea de toda esta última gama de seres humanos, que viven en el mundo antes descrito, de glorificación del éxito y sus Florentinos, Amancios, Juanitos y otras fortunas como auténticos ídolos en pedestales; uno de ellos, con los ojos abiertos, desorbitados le cuenta primero y a continuación interroga también a Gemma, que ha acudido con solicitud a los gestos airados de nuestros solitario explorador de antiguas fuentes y yesares: ¿has oído lo que nos está llegando?; les coge de la manga, tira, se arrastra por el suelo, casi se los lleva al mismo lugar; ese ser tan brillante en el lenguaje, en las metáforas nos dice que estamos atrapados en plena dictadura, que si, el comunismo vaga por el ambiente, que el dictador máximo está dando los pasos necesarios para que sea el supremos.

    No para, dice José que se ha unido a los otros dos contertulios; puede que escuchará a este hombre desarbolado hace diez años, me dicen otros que lleva así toda una vida.

    Añade a modo de explicación, Silvia, con paciencia, con el orgullo de haber estado esta, durante un tiempo presentando un programa de televisión con Iñaki, nuestro inimitable Iñaki, no ese otro, que se dejaba meter en la vejación y la mentira por un manipulador leyendo noticias elaboradas, pero falsas.        Hace 20 años, por no irnos más lejos, añade esta nueva caminante, con la cabeza atrayente, parecía que pulcra, una Cope, vamos en un repetido ensayo de conglomerado de dios, patria y yunque cuando ya te tenía cerca, a la altura donde podía llegar su cola; en un último gesto, para aproximarte aún más, nuestro pitufo lanzaba una última andanada, esto es "la apocalíptica llegada de lo nazi, que como su mismo nombre dice es socialismo, comunismo y la generación de sus consiguientes exterminios y sus genocidios, con lo cual nuestro aterrorizado narrador,  se acercaba al extremo para buscar la protección del Demóstenes insultador patrio, el mismo, cabecita loca, que buscó la contundencia y esquizofrenia de skin heads a sus órdenes que los lanzó y proyecto en catapultas de violencia, hacía unos indefensos e inocentes artistas que le pidieron que no extendiera tanto el odio a lo catalán. 

   Merece la pena hacer este paréntesis porque muchos dicen que este diarreico charlatan radiofónico se queda en eso, en las etéreas ondas. Escuchar a una beata, oyente, entonces, del COPEdonoico parlante, durante el trágico incendio de Guadalajara, decir, en una tienda de barrio, que ojalá se quemará de nuestra provincia para arriba, Cataluña, te hace reflexionar de esa gravedad de las ponzoñas lanzadas

      En este contexto, te alcanzaba con su cola y te inyectaba el odio, irracional, paranoico, cruzado y por ahí deambulaba aquel ser tomado por el mundo satánico que le estaba adviniendo. Gemma joven, escucha, toma nota con un ligero temblor de su mano, porque no le parece posible tanta desvergüenza por parte del comunicador y tanta debilidad entre quienes buscan explicaciones en un mundo que no entiende y que no comprenderán jamás, con semejantes explicaciones.

      Silvia, con paciencia, le dirá, nos dirá a todos, este, como tantos otros, sólo son mercenarios. Mira de donde viene su sustento. Son liberales, agradecidos al dinero público que les alimenta, viene sea de forma directa a interpuesta a través de empresas, regadas con esos proyectos para lo común.

      El escorpión su cola de veneno mercenario, que te hace ver distorsionada una realidad, en la que quienes les inundan de dinero producen lo que ellos denuncian:

   - Una sociedad tomada por élites de impúdica y cebollinas capas en las que se esconden entre donaciones, grandes triunfadores y monetarizadas bendiciones

Cuando nos disponemos a cruzar un nuevo el océano renacido, a lo lejos, parece llegar un barco; vemos a marineros agitando los brazos con grandes aspavientos. En la proa, viene nuestro hombrecillo, como descubridor, como insigne provocados de mundos: seres despreciables

sábado, mayo 04, 2024

Azar de una trilogía al señor Smoke

 Me pusieron ese nombre y parezco fruto de él; anoche, navegando por la oscuridad me topé con Paul, nadie dice que eso sea fácil y mas aún que lo deba publicar; mucha gente pensara que la cabeza no debe andar muy bien. Pienso que lo dicen por él, porque en 4 3 2 1, me explicó tantas cosas que esos días hasta prescindí de twitter y eso que vaya telita ahora y también esos días. Mi morada había quedado mucho mejor y sin embargo, ahora es mi pierna la que está de tamaño color, porque es más grande y redondo de lo normal.

  El caso que se la he ofrecido a mi nuevo amigo; él dirá que esa palabra la manejo con una confianza que no me ha dado; me pasó con Shane, que aún espera que le devuelva su noche lluviosa en Soho, con mi voz. Me da pánico, le digo, escuché a Nick Cave. Él asiente y se asienta, porque nunca se irá.

   Tardé en volver, de la carrera; es que él, que estaba ya para elevarse a los cielos o para meterse en las entrañas de la tierra, yo creo que también por lo de "alcanzar la gloria"; los infiernos, son los que nos encontramos cada día, cuando satanizan a estudiantes que quieren que no seamos los criminales consentidores que nos lavamos las manos, una vez más, como cuando hemos ido dejando a los genocidas llegar a los gobiernos del Congo, ¿es posible que hayan asesinado a 5 millones y estemos mirando la pantalla de nuestro móvil a ver si el coltán que nos sirven aquellos depravados, no nos falla porque nuestra vida se alimenta de twits?.

    No ves, me dice mi correctora, te pones a hablar del Congo, cuando estábamos extasiados esperando escuchar las palabras de Paul. No comprendes que queríamos escuchar su trilogía sobre la gran ciudad.      Siento un pequeño dolor en el corazón, ¿estaré haciendo demasiados esfuerzos?; más bien, me viene del recuerdo de lo que hablamos, antes, me dio su pelliza porque para que se la iba a llevar allí donde dicen que no se necesita el pellet, ni quien te cobre una revisión como si fuera la amenaza de un puñal guiado por un insultador mercenario; quería, el compañero de viaje, entretenerse un poco conmigo, que como siempre voy con las canillas al aire. 

    Me ofreció un cigarro; ¡por favor, por favor! ¡smoke! ¡qué horror! llevo años sin hacerlo e incluso me quité en los momentos más difíciles, encerrado en una mili, en la que iba al revés 1 2 3 4, con amenazas de un descerebrado al que nunca puse cara.

   Nos hemos metido en una cabaña, apartado de aquel misma esquina fotografiada para mostrar infinitos diferentes mundo. Me describe alguna de ella, que no puso en sus libros, un niño lanza un beso a la cámara, a la que mirará quince años después, para mostrarle la alegría de ir del brazo de una joven que mira intrigada quien ha tomado aquel nuevo beso, que arropa la memoria del pequeño. 

    Entregados a compartir recuerdos, alguna cierva se acerca, desde la viña que acaba de asaltar para desmembrar los nacientes racimos. Parece querer llenar mi soledad, que no la he inventado que me ha producido el dejarme huérfano de las uvas con las que quería compartí la nueva vida, entre botellas de un vino con el que aprende. 

  Cuando, a la vez llega una piara de jabalíes, aquello bajo la luna adquiere la forma de una palacio; yo, amenazo con irme, todo parece formar una ciudad de cristal y él, Paul, que había permanecido silente, me dice, vive este instante mágico bajo este edificio que nos ha concedido en su plenitud, el nocturno astro. Callo, por una vez en la vida, bueno y cuando escucho en nuestras cenas, a los queridos comensales. Descubro que el envoltorio que dan a mis divagaciones son de los colores de abrazos. Dylan estará en los pulsos de mi corazón, por si descubro un nuevo misterioso segundo perdido.

  Para la chica de Ipanema, yo soy invisible, también andando por las calles donde habito, donde algunos mirando haciendo donde subo, sin verme; Joao  y Stan parecen querer introducirme en el país de la últimas cosas. La garota exhibe toda la armonía de su cuerpo, desde su ojos ven lo que acabo de atravesar. Porque enfadarme si Infidels no se ha hecho visible en mí, hasta el día de hoy. Dime Bob cuando abarcaré las sonrisas en las que me bañan tu música. Chico, cierra todas las puertas, ponte el disco, hoy no hay Pandemias, ni Bases, ni Centro Gravedad; abre los ojos de tus cerebros y viaja eterno, en esos minutos. Lo hago, ¡cuánta paz, me da el barco en el que te navego!.

  Paul, la cierva, los jabalíes y yo nos concedemos las ilusiones de caminar juntos durante un tramo de regreso a mi pueblo. Tengo grabado en mi cabeza la forma de un señor tumbado, con las rodillas recogidas que mira hacia el cielo. Me dona esa pintura, los diferentes picachos que dibujan los Galayos, a punto de salir las primeras estrellas, a las que parece querer soplar, por jugar a engendrar un caos. 

   Ese señor parece ser el primero que se da cuenta que Paul se ha subido a una de las luces por la que no nos caemos y allí arriba, Gilberto nos apunta con un endiablado rif, donde se ha posado, estrella con estrella, a la que nos quedamos mirando y prometiendo que no pasaremos del séptimo piso, por lo de la siete vidas del gato, que al subir al octavo, no la vayamos a fastidiar.

   Me convierto en el señor Vértigo, quien no lo sentiría si tuviera que narrar que compartió un ratito, una inmensidad para mi mente, con Paul. Le agradezco ese su instante, para mi, una constelación, por la que recorro la vida de sus fotografías escritas.

   Prometo no desmoronarme hoy, aunque un cansancio extremo se pone sobre el paisaje en los que os encuentro. Os contaré entre las ilusiones con las que me visto para recorrer recónditos caminos

viernes, mayo 03, 2024

Donde nace la música

 Me he colocado justo ahí, donde nace la música y sin embargo, no brota. Creía que la vería manar como la maravilla que hemos vivido estos días por los alrededores, pero el tiempo pasa y el agua sale más abajo, como si no nos la mereciéramos y juega al escondite con nosotros.

    Cuando el león aterrizó sobre el césped, Diana ya había disparado todas las alarmas, sin que tuviera la puntería suficiente para ser oída. El rey se dispuso a darse una festín, pareció no tener prisa y se entretuvo afilándose las uñas y con un mondadientes dejar todo limpio de corzo y carnero que se habían quedado amarrados sobre los incisivos, pero esa parte, haciendo alarde de vida propia no quería morir y se columpiaba sobre alguna caries de la que se venía doliendo el felino.

    El do, bien que mal había sido o muy grave o sostenido, algo que no había conseguido el re, muy resbaladizo y también escurridizo para aquel público que con esa nota pareció adormecerse o mirar el periódico, por supuesto digital, ¿Quién lee ya LaMarea en papel? un día por unas cosas; otros, porque pareces despertar y temes que llegué Leila y te pregunte si has avanzado con el libro. Mi, podría haber sido un buen aviso, el muy agudo se columpiaba con muchas medidas pero ya sabes lo que pasa. Te pones con una, luego con otra, te entretienes y ya está la casa sin barrer. Después de varios días, por mucho que Marisa le diga que eso puede esperar, Diana, pues la verdad, no se siente cómoda y entonces ya va por la cuarta alarma, el Sol; un circo debemos reconocer que no tienes por donde cogerla, si buscas la sombra, te quedas frío, en el sol y sombra te empiezas a quedar bebido y ya si te pones sólo al Sol pero si es el que más calienta, en contraposición con la misma palabra de la madre que se lo suelta a su hijo que es un diablo y sin embargo, para ella, ya ves, un astro. Así estamos, dicen, todos, como si ya no hubiera educación; no parece que sea cuestión de ponerse drástico, porque vas a exhibirlo una mañana, fresquita de Mayo y ves el caballo a lo lejos y te dices para tus adentros, si cogiera el caballo y sobre la manta que lleva, puede que se me pasará este frio del carajo, ¡maldito grajo!, ¡levante el vuelo, pájaro! no todo va ser follar.

    Por cierto, mencionado esto, por aquello de nuevo pájaro, para escurridizo el mamporrero de la r2p104; vamos que sales a  ayudarle porque crees que ha tenido un golpe y puede que haya perdido el sentido y si, lo tiene olvidado porque arremete como si en ti hubiera visto al reencarnación a Sofía. Vamos que estás vivo con Milagros, que siempre ha sido más sexual que la primera, más sensual y es que ¡amigo! hay días que estás para lo que estás y que no te vengan con monsergas; con Montse, si, sabes que es agua pasada, que no mueve molinos, pero recuerdos, una montaña, instantes tan impregnados en cada poro de tu piel que se ha puesto ardiente a más no poder, con lo cual, coges la nave y enarbola la vela y te dispones a surcar aquellos tiempos, hasta que embarrancas. Malo, como en trancas que se disponen a darte avisos y tú ¿Qué he hecho yo, para merecer esto y entonces?, dejas a este última y te agarras a ella Milagros, y entonces, ante tí, apareció su corpóreo, que antes era pensamiento, encanto y te dispone a cantar el lalala, esperando que nos desnudemos en el SI.


 

jueves, mayo 02, 2024

El éxito y la recuperación

  La recuperación es la que hizo una comunidad de una zona paraguaya de sus tierras que habían sido despojadas a sus habitantes para ser entregadas a los adictos a una cruel dictadura que duro muchos años; por supuesto, con la connivencia del máximo beneficiado en el continente americano como ha sido Estados Unidos. En España, también se les entregó tierras robadas a personas que apoyan a un regimen republicano democrático, a los enganchados al regimen dictatorial que surgió, barros y lodos.

  Lucharon por volver a tenerlas y que les reportará beneficio a sus familias. Esa paz nunca es estable; los grandes productores de soja vuelven a rodear aquellas tierras. Empiezan a envenenar aquellas tierras con productos fitosanitarios que se supone que es para quitar "maleza", pero para las campesinas del lugar la "maleza" es la que cometen quienes lo utilizan de forma torticera. Aquellos grandes productores la utilizan, incluso, para envenenar a quien se enfrenta a aquellas vilezas.

   Grandes colaboradores son las empresas que fabrican esos productos. CEOS, creo que les llaman a los capos puestos al mando de esos conglomerados, con sus consejos de administración, élites, en muchos casos con la meritocracia de una polvo entre elegidos, que no tiene porque haber sido encamado por amor, sino por la costumbre de la endogamia, que puede no necesitar ni lecho.

   Sucede que a algunos de estos últimos los solemos ver en momentos exclusivos, selectivos, bien sea en el Open de Madrid de Tenis o dando un golpe, de golf, en uno de los tapetes regados con manantiales de agua apropiados, eso si, pagados, aunque sea con dinero público, que se reparte entre ellos.

   La pulcritud del momento es enriquecedora. Tú te asomas como alcalde o presidenta de una comunidad a aquel paritorio de caras y contemplas a la mayoría como en el escaparate por el que se ven por haber renacido para la posterioridad. Se exhiben futbolistas y ganadores, siempre muy requeridos, siempre muy vistosos; que se hacen carantoñas por verse envueltos en la exclusividad. Están por ahí, cuerpos y caras como envoltura para los primeros, los poderosos que tienen la sartén por el mango. Esos CEOS, controladores de mercancías, productos y televisiones en las que nos embelesamos en nuestro tiempo libre, soñadores y admiradores del éxito. 

     Si nuestro héroe, un espartano, salido desde la cotidianeidad, nos concede su afable efigie para vendernos como ese estadio superior, el mundo estará a nuestros pies. Hemos entrado en esos cielos y en esos retablos. 

     No nos imaginamos a una Nadal, vamos a cogerlo de ejemplo, ¡qué culpa tendrá él!; haciéndose una foto con el representante del comité de empresa de Mercadona en la provincia de Santander-Cantabria, que ha acudido al Congreso para explicar que quienes entramos en ese establecimiento, no estamos viendo a esos abnegados y solícitos trabajadores que despachan nuestras prisas.

     No existe la ley, proclama, en esas tiendas; ¡me quedo muerto!, dicen en "todo por la radio". 

      Nuestro ganador, sus selfi "hados" son eso, los garantes del orden. Gerardo Grande, quien ha acudido a un lugar cercano a nuestro hemiciclo, reclama por la ley. 

     Alguno de los que se exhiben, en alguno de los palcos, está viendo a ese ganador, fotografiado para el equilibrio social con sus representante. Pudiéramos pensar que es pecador que acude a la capilla para ser perdonado. El dios católico, dicen, que sólo te perdona, si estás arrepentido y cumples con la ley; por ejemplo, que esa empresa respete el orden que nos hemos dado esa sociedad. 

      La capilla mediática te concede la presencia pero no te pide esa contrición. Vas, te ven, te exhibes, te emocionas con el pundonor que siempre ha demostrado nuestro, "todos somos" Rafa y ya puedes seguir delinquiendo o no cumplir la ley, presionar y vengarte de los trabajadores que denunciar tus malas artes y patrocinar la exhibición impúdica de tu glamurosa marca en un incendio.

     Porque si, hay que tener unos "huevazos" imaginarios, no nos vamos a poner faltones, nos referimos a los de avestruz, para presentarte con tu programa "la cara roja, pero sin vergüenza" y aprovechar el incendio de un edificio de viviendas, lo aclaro porque los hay, también de fondos buitres, que los compraron para especular o para que nuestro "insigne" ministros lenguaraz y también, palquero puedan decir que han venido a nuestra España, esos "ávidos", han venido a regenerar nuestra economía. 

      Así que a nuestro Gerardo, con el que no se hará una foto nuestro superman, lo ha invisibilizado el señor "burdo", marido de newtral, que ha tenido durante horas como fondo de pantalla, nuestra cadena de tiendas, sin ley.

      Ahora que vemos que tantos sudamericanos vienen para nuestros centros de enseñanza, puede que les tengamos que empezar a ver como personas, no el número tal de la clase, y comprender el dolor del desarraigo. 

    Ellos, no son espejos, en los que nos apoyemos para vernos en nuestro éxito, son esos cristales transparentes, en los que tenemos que encontrar los envenenamientos de las grandes multinacionales con sus CEOS sin escrúpulos pero con derecho a palcos y esas empresas que colonizan la pobreza para que estas les den su riqueza, a cambio de esas cuentas de espejo, que envenenan y no se pueden comer.

    De esos Gerardo, salidos de entre las presiones no sólo de los de arriba, sino de los propios compañeros que aprendieron a conformarse con sobrevivir tienen que salir los Alfredo, que comprendan que estamos enfrente a quienes se postran ante las cuentas de resultados y los ídolos que se exhiben en las capillas modernas, los templos del deporte; retablos ante los que nos arrodillamos, aunque veamos que adefesios morales son fotografiados con sus columnas dóricas, empapados en un sudor que siempre nos produce admiración

miércoles, mayo 01, 2024

Bailable

 Escucha Mapi música y da los argumentos a sus compañeras para salir a disfrutar con lo que aman exhibir, el juego colectivo y la creación. También se transmite, en cortos de video, mucha amistad. Es un disfrute, quien estuviera en Bilbao, en esa ocasión, el 25 de Mayo y bajar paleando junto a la Gabarra, con las chicas campeonas de lugar y con ellas, como nuevas campeonas de Europa. Iría por el agua, pero me bajaría en la parte izquierda, a esa pertenezco

  Si hemos sido felices escuchando a Pepe Mujica, Carmen más; mientras podamos nos toca seguir bailando, junto con muchas, para no dejarnos que en este mundo nos apabullen los vendedores de armas, los filibusteros, el día a día en el que queremos sobrevivir pero sin hincar las rodillas. Estas tienen más peligro de caer al suelo cuando todos los ecos no les dejamos que se escapen por las vaguadas.

  Ayer, el presidente se ha inventado un nuevo paso de baile. Desde hace tiempo, por lo que sea y también por Ferreras y cia, se ha colado en la pista de baile y como en el Charol, nos hemos quedado prendados de su porte. Debajo de su chaqueta larga de cuero, que se ha quitado, han salido las habilidades sus músculos y sus pasos-pose aprendidos en los arrabales del tango; por allí, las élites le tiraron y de aquellos lugares salió aprendiendo a controlar la quietud, el dramatismo, el desgarro apasionado de quien lleva colgado de su planta. 

   Pensando que siempre estaríamos inmunes, primero a la enfermedad, a la decadencia, a las vejaciones y luego a la muerte, querríamos volver a leer a Paul Auster, que ya nos previno que todo eso que nos está llegando y pasando.

   Ahí aposentados estamos, el coche, no se mueve, no está "Héctor, soy Héctor", el amigo que nos desafíaba en una noche Bloomniana, siempre un abrazo nos estalla en el corazón. Si está, un antiguo alumno, metido en muchas cosas, como le corresponde a su juventud. Le confieso mi Basianismo, fruto del seguidismo a canal Red. Él, anda en el nuevo pub de moda de la política. Donde se exhibe nuestro protagonista.

    Cuento, pregunta: ¿tenía que haber dimitido?. No, no soy analista, sólo escuchante y convencido de una nueva regeneración o revolución y está no va a venir de estos, ¡madre mía los felipes, rodríguezibarra, bonos, alfonsos actuales, clones de los de entonces!.

    En su presencia, se exhibe como nuevo, pero no se puede desvincular de lo viejo, las raíces son profundas, pagenianas, puig. Estos apaciguan a quienes ven la realidad por los televisores eternos de la propaganda emanada de muchos millones quitados para reparar las desigualdades.

    El joven, de la cuerda, del bailador, rectifica a quien sigue sin comprender claves, le dice que ojalá se hubiera ido, que entre los suyos, pese a las apariencias, ya está amortizado. Me confieso ignorante; ellos, podrían haber exhibido la primera mujer presidenta del gobierno, me reconoce.

     Nunca confié en los que exhiben su facha, como provocar locuras y pasiones que crean dolores a las familias de quienes se ilusionan con lo exterior. 

     Me entregó a la pluma de Auster, cuanta belleza entraña el texto de la película "smoke", cuando Harvey Keitel explica sus miles de fotos desde el mismo lugar, siempre diferentes los personajes, el Sol, las nubes. Emocionante síntesis de la vida, descubrimiento de lo lento, ¡ayyyyyy, ayyyyy mi Rincón Lento!. 

     Salir al medio de su lugar y decirle que si que estamos, nosotros también. Quitarle las hombreras, donde esconde el cinismo de haber callado ante la miseria moral a la que nos han sometido los grandes medios; esos que le ayudaron a desplazar a Pablo Iglesias, a Irene y auparon a entregados Errejones y Manuelas, de dulces magdalenas emponzoñadas o los sucedáneos de los Baldovis, silentes ante los mercadonas sin ley para sus apabullados trabajadores.

       Echaron basura, como una maquinaria goebbeliana, casi empequeñecida por los miguelangelrodriguez desacomplejados en el uso de su principio de transposición de achacar al otro, todas sus tropelías y canalladas. Le encumbraron porque destruyeron la confianza de una sociedad, sockeada por el 15M. que pareció diluirse. pero que a muchos le habían quebrado el falso constructo de conformarse con lo que nos dan, que puede ser el mal menor.

        Somos parte de aquel pequeño grupúsculo que quedó de la plaza del Ayuntamiento de Guadalajara, que se refugio en el corazón palpitante e inquebrantable de la de Azuqueca y que queremos la pista, si hace falta bailando ska. 

        Ni a los suyos le sirve ya su cinismo, y renegamos de él, de su igualar el lawfare a Carmen Calvo o a su mujer, con el ejecutado sobre Mónica Oltra o Vicki Rosell, por no seguir poniendo unos cuantos otros intentos de exterminio. Cuando en una entrevista, iguala todo eso, está mostrando su catadura moral; mentirosa por manipuladora y ventajista. 

         La altura del abismo en la que se columpia el capitalismo vigilante, dominante, nada amigo más que de la libertad de quienes lo ejercen, nos produce un vértigo grande. Nos invita a permanecer cómodos, parte de un decorado del que el tiempo nos va quitando para reemplazarlo por otras lluvias, otros sombreros volando. Ese instante nuestro, nos delata su angustia, por abandonarle. 

       No Pedro, sabemos lo que tenemos enfrente y con artimañas de supervivencia a corto plazo, lo que nos dicen el líquido de la taza de café es que sus vaivenes nos va diluyendo en ser nada. No queremos cucharas que nos agiten para ser nada. 

       El valor de estudiantes de Columbia, de Valencia es ser reales, junto al compromiso del CCCB al mostrarnos a Farah Chamma, Adania Shibli, Nathan Thrall, creímos que habíamos domesticado los días para que nos dejará pasear tranquilos por los tiempos que nos quedan. 

        Hoy, 4 3 2 1 sacamos del ensimismamiento a nuestro personaje, para que viva por los lugares donde confluyamos con quienes ven en Gaza seres humanos en pleno genocidio, en los catálogos de armas enviados a los consejos de ministros, colaboracionistas sin la inocencia de su traje medido de lo irremediable. 

       Como Ícaros, descubrimos que sólo podremos aterrizar con las alas de estar y ser, aquí ahora, con quienes saltan a los aires, confiando en el oxígeno de encarar y desnudar las maniobras en la que nos quieren encerrar aquellos eternos guapos, para que la sumisión sea parte de la regencia que un día nos impusieron los creadores de ídolos, para que adoráramos el ser sobrevivientes.

        Sabemos los pasos que tenemos que dar, no los dominamos, pero los queremos aprender; todo será bailable, pero desde nuestros actos. 

Siameses y mercader

Siameses y mercader
Zaida, Fernando y