Los Monty Phyton jugaron muy bien con la imagen evangélica de un turba cogiendo piedras para lanzárselas a una "pecadora".
Si el Jesús de las sagradas escrituras, no se sabe de quien, paró el apedreamiento; Cleese, Chapman, Palin, Idle, Gilliam, Jones nos narran como cualquiera se puede convertir el primero en lanzar una piedra; unos a sabiendas, conscientes de su fin y su canallismo impune; otros, porque pueden ser los tontos útiles que siempre han ido un paso por delante de quien piensa, les guía y luego como el Quiles acosador, se niega a si mismo; alguno más, porque pasaba por allí y yo me uno porque aquella señora tiene mala pinta y además, entonces, no estaba Pee Bee Ellis para transportarme con su saxofón a otro estadio que no sea el de ser la mas abyecta miseria en el que me suelo revolcar.
Algunos tiran piedras a Francesca Albanese y Gheta Thunberg, pero ellas nos hacen humanos, por encima de odios, insidias y un terrorismo que tratan de cosernos a nuestras vidas
Ellas, la vida
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