Nacho es un niño mutante, pero no de una banda, él lo es más de una necesidad.
Decir que Pablo arremete cuando da su opinión que tiene el prestigio de haber asumido sus fallos y tener una clarividencia sobre lo que se ha ido cumpliendo es cuanto menos de un burro dando coces. El problema es quien sigue suscripto a ese diario, vocero y macarra a partes iguales.
No, es que escribe Olga Rodríguez.
Tiene la contundencia de haber sido coherente, siempre. Con análisis comprometidos y certeros sobre la situación en Oriente Medio.
No le dio miedo ser contundente para afirmar que a José Couso le había asesinado, junto a otros periodistas un tanque de ejército de Estados Unidos, tantos lodos previos para llegar al caos actual, no es inocente.
Arremete Nacho con su titular en la creencia que a los bots es fácil de parar con la denuncias y a los pocos que quedemos nos llevará a un redil como antes del 15M.
Pero existió y pese al miedo a un sistema muy peligroso en el que los jueces eximen a Cospedal de sus impudicias y traiciones a un estado de derecho, el silencio ya no es una opción y lo tiene que tener en cuenta, también, un Javier "crudo" Gállego condescendiente en las faltas de respeto a Laura Arroyo y todos los que componen Canal Red.
Se les ha ido diciendo formas de actuar que luego han ido cumpliendo a su manera.
El socialismo, hace muchos años se convirtió en una forma de vida que el capitalismo es capaz de domar. La codicia de esta época, no sólo ha sido esclavizado en los pobres a través de los móviles que les hace creerse parte de un mundo que comparten con ellos.
Los multimillonarios no se han conformado con serlo sino han dado el paso a dominar la humanidad y si hace falta poner a un espantajo que los libere de compromisos y pagos.
De millonarios a dioses y va Nacho y se dedica a burrificar el periodismo
"tu quoque filii me?"
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